SEBASTIÁN NICOLAU APROXIMACIÓN A UN DICCIONARIO ESENCIAL

SEBASTIÁN NICOLAU APROXIMACIÓN A UN DICCIONARIO ESENCIAL

Texto publicado en el catálogo

SEBASTIÁN NICOLAU-COME BACK

Tomelloso: Museo de Arte Contemporáneo Infanta Elena, 2022

 

SEBASTIÁN NICOLAU

APROXIMACIÓN A UN DICCIONARIO ESENCIAL

ALFONSO DE LA TORRE

 

Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto.

 Éxodo, 13:18[1].

Quien quiere avanzar tiene que desviarse, y entonces realiza un curioso andar de cangrejo.  ¿Sería este también el movimiento de la busca?

Maurice Blanchot[2]

 

[PREÁMBULO A MODO DE PLIEGUE]

 

Al reflexionar sobre la esencia de la obra de Sebastián Nicolau (Valencia, 1956) se observa estamos ante el ejercicio de una verdadera búsqueda artística, capaz de quebrantar las verdades existentes, de tal forma que su trabajo creativo se establece invirtiendo esos saberes y liberando una obra en extremo compleja. Una permanente indagación sobre la pintura, el collage y dibujo, la videocreación o la escultura y, en general, la agitada vida de formas e imágenes, mas, otrosí, una deriva del pensar hacia la ausencia o el vacío, las posibilidades del crear, constituyendo un territorio de ejercicios con fuerte impronta autorreferencial.  Erige la poesía de lo complejo que se ejerce con el aspecto de despojada sencillez y reserva, como el establecimiento de aquella sublime violencia de lo verdadero, en la voz de Walter Benjamin. Traslado a otra dimensión mediante una sucesión de efectos de extrañeza, propuesta de un viaje perceptivo hacia un lugar ignoto, la indagación formal que realiza es siempre múltiple, en evolución y de difícil aprehensión. Siendo lo resultante una creación poseída por una inquietud donde subsiste la proclama de que el arte, que vive de tensiones, no es sólo mera contemplación.

Trabajando por conjuntos de reflexiones, su creación toma el aspecto de islas de sentido diferidas que se van relacionando, a la par que un aire de sencilla neutralidad no le impide viajar hasta el límite, escapando de los conceptos que han trazado, secularmente, el rictus de la historia del arte.  Remedando a Blanchot, podemos escribir que Sebastián Nicolau, tras proceder a cuestionar el pensamiento artístico, eleva unas formas que no hablan exactamente de reflexiones formales sino que, más bien, se alojan en el “espacio que apareciendo, desapareciendo, designan algo así como el espacio movedizo de su aparición y de su desaparición”[3].

Sebastián Nicolau refiere la mirada, también el lenguaje y pensamiento del arte, incluso su desvío a regiones adversas de dicho expresar o pensar.  Algo así como si instaurara la decisión de comenzar resolviéndose en un vacío inicial, pues es capaz de cuestionar la visión que, ya dije, empuja a una deriva que lo pone en jaque[4].  Crea este artista en una doble dirección, desde la mirada hacia la representación, mas también en el goce de una radical discontinuidad, como habitado su quehacer por una fuerza de las interrupciones.  Puesta en cuestión de la representación del mundo en derredor, las cosas que pueblan los lugares. De tal forma que la complejidad de su obra se encuentra en el lenguaje del arte mas también, tan atractivamente, fuera de él [5].

Artista cuya obra podría relacionarse con lo que no tiene fin, tentado estuve de concluir este preámbulo con aquel etcétera que, -así, a lo ZAJ-, frecuentó Sebastián Nicolau un tiempo].

 

 

Cierra los ojos y mira

James Joyce[6]

BRAZOS/BRAZOS CRUZADOS

Representación de detalles de torsos y su vestimenta fragmentaria, circa 1994-1995. Los seres y su vestido pretextos para mostrar las texturas de las cosas (camisas y jerseys), que quedaron insufladas por una extraña quietud.  La quietud de quien contempla enfrente, de quien espera o admira, descubrir el mundo sin ponerlo a descubierto.    Esas pinturas han de relacionarse con sus esculturas con prendas solidificadas, estoy pensando en los delicados relieves de escayola: “Jersey I y II” (1995).  Que, a su vez, nos devolverán hacia sus land, en poco tiempo.   Así, “Brazos azul” (1994), tendrá su resonante “Land “, en 2018, el magno “Land-Horizon (Come Back)”.    Este es un buen punto para recordar el ejercicio en este artista de aquello alquímico de la Tabula Smaradigna, pues su obra parece ejercer el milagro de la cosa una[7] y, así,  la obra de Sebastián Nicolau teje un vasto espacio de interrelaciones, casi inalcanzable, donde no hay detención.  Las ténebres luces del rincón vegetal, aquellos “Contraluz”, “Pinada” o “Bosque gris” (2000) casi desvanecidos, la vegetación ocultando la luz, se encuentran con las sombras de planos de aluminio como “Land – Zigzag” (2018).  Aquella luz de ceniza también puebla sus arquitecturas pintadas o los dibujos de talleres.

CARTONES

El artista utiliza este término esencial, “cartones”, que refiere la sencillez de esa materia para clasificar una serie de trabajos realizados entre 2006 y 2008, siendo frecuente esa querencia por los términos latos para constituir el repertorio de sus obras.   Son los “Cartones”, construcciones o assemblages y cartones representados, verdaderos bodegones de estirpe arquitectónica pareciere destilados desde las representaciones de sus “Talleres”.  Morandianas composiciones-collage de pequeño formato, superposición de cartones que a veces parecerían portar ambición de emular tanto estructuras industriales como edificaciones en las ciudades[8], verdaderos skylines. Otrora viajeros hacia las esculturas de hierro.   Verdaderos guiños en la estela del cubismo, piensa uno, herederos de aquel desafío a la pintura en la palabra de Louis Aragon[9],  como ese hermoso collage con dibujo: “C. Composición con fuente” (2008) o el ciclo “Pintura y volumen” (2009-2010), ejemplificador de las intenciones del artista, también el bello assemblage, monocromo a lo Nevelson, “C-XV” (2007).  Cartones a veces ensamblados entre pliegues, presentes aquellos, dirá el artista, como “polizones” de trabajos anteriores [“Cartón cosido entre pliegues”; “Escalera sobre hule negro”; “Figura de cartón entre pliegues” u “Ondas grises sobre pliegues” (2011)].

CERÁMICAS-ESCAYOLAS

Citados sus jerséis minerales, una mención a unos raros objetos de cerámica, frecuente el pequeño formato, con sus cordones y ollaos, bajo el título “Ensemble”, concebidos en 2017.  Adquieren una extraña condición que parece mencionar piel y herida, ejercicio de costura, mas también, como la pieza colgante “Ensemble Noir” (2017), un aspecto animal.   Pliegues u ondulaciones solidificadas, cerámicas o escayolas que parecen proponer la cristalización de este lenguaje poético.   Latir de lo leve, metamorfosis, viaje entre lo blando y lo duro (hey, Marcel), lo expandido o el pliegue, pareciere que muchas de sus obras estén destinadas al tacto pues tanto su obra pintada o dibujada, collages o assemblages, como sus esculturas, comparten un valor táctil, evocando aquello de Merleau-Ponty: entre lo visible y lo invisible, “toda visión tiene lugar en alguna parte del espacio táctil”[10].

CHINOS-PAISAJES CHINOS

Nuevamente la representación de la ciudad, en este caso la agitada vida anunciada en los letreros luminosos de los restaurantes chinos llevada a los lienzos, como en el hermoso “Hollywood-Hong-Kong” (1999).   Pasión por la letra que le ha acompañado, ya desde algunos de sus bodegones circa 1992, que, a modo de par, encontraban un elemento de la naturaleza con una letra o texto.   “Aqua”, “Aqualandia”, “Día”, reflexiones sobre la letra pareciere instalada en una memoria melancólica (c. 2000-2001), resonante el cine o el jazz, como nos recordara Carlos Pérez[11].  O aquel mencionado grafito con su “Land” (2001), luego corporeizado.  Evocador de las imágenes del “Nadja” de André Breton y su cartel luminoso en los grandes bulevares parisinos.   La letra como una consecuencia de sus paisajes urbanos que, a su vez, le desplazarán hacia los neones.    “Chino”, titula el artista abreviando esos hermosos dibujos al pastel sobre papel, año 2000, que se encuentran con “Land-Chinoise” (2019).  Errante en el afuera, pasea el artista por la gran ciudad, como quien porta la ebriedad de estar desposeído y sin morada, ciudad presente e inaccesible.

COME BACK

El artista refiere estos trabajos de 2020 y 2021 como retornos, tal si alguna vez su obra se hubiese alejado de la naturaleza.  En este caso, como es muy frecuente en su trabajo, partiendo de una técnica, la fotográfica que, tras ser retocada, vuelve a su esencia física, el cuidado papel, retornando a dibujar sobre el mismo, a lo que une sus iluminaciones mediante varillas metálicas de “luz ficticia” (en sus palabras), husos o hilvanes de luz como poéticos versos que incorporaran la sorpresa.    Come back propone una narratividad poética murmurante en lo fantástico, inquietar la visión, paisajes o fragmentos de la naturaleza que parecen deslizarse entre el delicado pasaje de los sueños, como de quien decidió desbordar o excluir cualquier forma del presente.  Crear con esta mirada poética, -creímos haber escuchado a Sebastián Nicolau conversando con Duchamp-, es el único modo de decir algo[12].   Tengo que volver a eso que adoro de John Cheever: ah, cómo resplandece la luz[13].

CONSTELLATION [CONSTELACIÓN/CONSTELACIONES]

Como viejos planos que hubiesen sido desdoblados, tal aquellas antiguas cartas estelares de los astrónomos chinos.  Allí se muestran los cordones que, uniendo puntos, son los trazos que revelan un cielo estrellado, la luz que puebla el telón celeste, verdaderas constelaciones. (Vi el dibujo de uno de sus talleres, “Taller LXIII” (2007), cuyas cerchas delgadas contra el azul de un cielo bajo, nuevamente me devolvieron hacia ese mundo constelar).  “Las imágenes activan la memoria”, me explicó Sebastián Nicolau[14].

DUPLUM

De nuevo, aquí, enfrentados a lo inasible.  Hay un conjunto de obras que el artista titula “Císter” (2015-2016), pinturas despojadas pertenecientes al ciclo “Duplum”, semejare elogiadoras de una especial poética del vacío, en ellas parece referir el existir recogido de quien otorga su vida a la espiritualidad.   En sus palabras: “aludiendo a una cierta abstracción en la luz que reflejan las paredes de esos monasterios. Exhalación que atraviesa la piedra.  Luz del Cister”[15].  Hilvanes y cordones como escrituras en la superficie del aluminio, puntadas como notas en la partitura, tal John Cage arrojando sonidos dentro del silencio[16], el diálogo entre lo presente y lo ausente, el encuentro de lo infinito con lo finito del espacio donde se desarrolla el acontecimiento pictórico.    En aquel año transcurrido[17], acometió “Duplum”, el ejercicio de la tridimensionalidad mas con el pigmento pictórico con frecuencia como creador de ilusiones (adoro el título de una de sus obras: “La fábrica de pintura”, 2015).

Para los más elevados secretos de la existencia hay una forma de comunicación: el lenguaje del arte.  En el ciclo “Duplum”, el artista realiza una de las acciones que frecuenta: esculturas de hierro o aluminio, formas desplegadas sobre las que interviene con pinturas al óleo, incorporando cordones o bien fotografías de esos “Duplum” devueltas al mundo sobre papel Hahnemühle y dibond.   Un duplum donde las apariencias quedan en suspenso, en una fértil tensión.  Penetrar en el laberinto de las apariencias.

(Vid. la voz “Geometría”)

 

ENSEMBLES

Título de una de sus exposiciones, en las que parecían encontrarse, en un ensemble armónico, las muy diferentes investigaciones que le constituyen[18], como insistiendo en la voz coral que porta su trabajo creativo de décadas.  “Ensembles RGB” (2017), una pieza de videoarte.

(Vid. la voz “Cerámicas-Escayolas”).

ESCALERAS/ESCALAS

Escalas que ascienden como en el sueño de Jacob, atravesando la bóveda celeste.   Giovanni Battista Piranesi, Marcel Duchamp, Blinky Palermo o Gunter Förg, van y vienen por las escaleras.   Nos acompaña un hermoso lienzo de Sebastián Nicolau con una escala: “Paisaje con escalera” (1998), un año poblado por paisajes con escaleras, dunas y palmeras.    Ya citamos la presencia de escaleras de cartón sobre hule negro.  Frecuentes los cartones plegados, con escalas, representados en ciclos de assemblages.   Al cabo, pliegues ascendentes las escalas, como esa hermosa “Escalera roja caminando” (2012) o “Escalera negra cosida” (2014).    Escaleras y puertas, es el caso de esculturas de la serie “Workin’”[19]como el ciclo de escaleras plegadas de aluminio, o  los múltiples assemblages pintados o dibujados en 2007[20].    A ello podríamos unir las esculturas del ciclo “Workin’. Escalera negra”; “Workin’. Escaleras curvadas” o “Workin’. Dobles” (2009);

GEOMETRÍA

Presente de modo explícito en algunas de sus obras, que pueden viajar de lo más construido a la aparente expresión de lo que fue cosido por el azar.  Estoy pensando en “Duplum VIII (Cuadrado blanco sobre pliegues de metal)” o “Duplum V (Geometría)”, ambos en 2015, o “Duplum VI (Equilibrio)”, este de 2016.  Como quien revela una suerte de transpintura o transgeometría, en la búsqueda de otro orden, de aire muy espiritual, una sed que pareciera propender a la totalidad del sentido.

HILVANES

Buscando los límites del mundo halló los propios.  Hilvanes (2010-2014): crear es percepción, nos advierte este artista que escogió la voz de Pessoa para definirse: “no hay otra realidad que nuestra percepción”[21], nos dijo invitándonos a la ficción del azogue.  En las líneas de los hilos o cordones se revela el espacio, en los pliegues hilvanados quedarán trazadas las aventuras formales, mas también la pintura, puesta frente a sí misma y devenida visible, hilvanes que semejare centellean a la búsqueda de la pintura.  Como aquellas palabras que anhelaban el poema[22], líneas buscadoras del sentido del crear, el don de la existencia de formas que aún no existen.  Hilvanes que podrán ser, o no ser y ser fingidos, convivir realidad o sueño formal, como una alquimia figurada.    Conversación del artista con lo primoroso, lo exacto y acabado, mas belleza del encuentro con el secreto como un territorio en el límite entre lo innombrable y el reino de lo existente.   Como la historia de un infinito acercarse sin fin a un dibujo absoluto.   Entre la detención del movimiento de la narración, del instante y la plenitud, belleza de quien semejare representar verídicamente lo que parece no estar.  Encontrada su voz en esa escritura de hilvanes que parece reverberar en el magno políptico dibujado (fingiendo, me dirá el artista, una tensión que no existe).  Algunos hilvanes serán sustituidos por líneas de pintura, temblorosas, como destiladas desde una embriaguez visionaria, difuminadas.  Pintura como un acto de entrega.

HULES

Como en aquellas telas de Chardin, la luz de estos hules no parece provenir desde la luz exterior sino, más bien parecieren “bañados por la suave y difusa luz de un estudio”[23].   En torno a 2008 y 2009, pinta Sebastián Nicolau la textura de unos hules oscuros, como tintados por luces inciertas, como portadores de una luz de plomo, tal entrecruzada una experiencia visible-invisible contrariada a sí misma, como un canto a la superficie revelada u ocultada, noche-oscura-del-hule, con resonancia mística.

“Workin’”, los titulará, “proceso y actitud de trabajo”, escribirá, evocando el homónimo disco admirado de Miles Davis[24].  “Workin’”, término que recordará la visualización de su origen[25], algunos de esos telones o hules en formato menor se desplazarán a unas cajas que podrían denominares “Telones y cartones”.       Hay pinturas de extensos hules oscuros, casi, nuevamente, de aspecto orgánico, untuosos semejare, como si brillasen a la espera de la compasiva noche, habitados por fulgurantes marcas en la superficie, como pliegues o reflejos.  Crear y errar están próximos.   Silencio de un instante, antes de que un nuevo impulso permita el acceso a la forma.

Un nuevo presente, como aquellas telas de los aparadores de Chardin recién desplegadas, la historia de un infinito acercarse sin fin, hules o telones, hacia un territorio en el límite entre lo innombrable y el reino de lo existente.

IMAGINACIÓN

Deriva de la imaginación[26], su quehacer, escribí estamos frente a un artista  inquieto bajo la apariencia de una serenidad misteriosa, una quietud a punto de quebrarse, el quehacer de quien ha sido, a lo largo de cincuenta años de trayectoria[27], un artista constante que somete su mirada a los misterios del ver, indagando en torno a qué cosa sea la imagen, su construcción o existir, y el desplazamiento que comportan los fenómenos de la creación de dichas imágenes hacia la posición de quien queda embargado contemplándolas. Artista tentado del viaje en la penumbra en múltiples direcciones, su obra destila una plenitud de preguntas que le hacen resistente a la categorización.    Coser, dar puntadas, alude a la reconstrucción y a la reparación, muchos de los cosidos son también formas de dibujar, signos elevados con el hilo o con su simulación, tal un trazado de caminos o recorridos posibles, vivir es ir uniendo puntos.   Adquiere su obra condición de verdadera escritura, jeroglíficos quizás, pequeñas líneas que parecen permanecer activadas, como listas a proseguir en su tarea de horadar el otro lado y, quizás, aparecer de nuevo: el laberinto que nos pueda conducir a un centro.  En ocasiones me han recordado partituras y muchas de las composiciones surgidas desde los hilvanes o su representación adquieren aire de poéticas cuadrículas y estructuras.

LAND

[Hay un hermoso dibujo de Sebastián Nicolau, pareciere llegado desde el expresionismo fílmico de Fritz Lang o Friedrich Wilhelm Murnau, con el grafito inscrito. Temblorosa, la voz “Land”].

Un país y una utopía. Ah, la patria propia de quien aspira a lo infinito, un lugar como feliz exilio de la común existencia.  Título con resonancia romántica: paisaje, o territorio, pero más bien, “mi paisaje”, “mi territorio”, ese lugar propio.  Dicha y conciencia, land de la dicha, heráldica divisa metartística que orla a este artista: es mi país la pintura.  Y, al final, puede pensarse que ese es un land-país donde se recuerda su quehacer es revelación de la pintura, pensamiento sobre la pintura y pintura como esencia misma de la pintura. [“Land”, era el título de la exposición extraordinaria en Bancaja, 2019, presidida por la escultura de letras corpóreas homónima].   Realizados entre 2017 y 2019, pintados sobre aluminio, con frecuencia con cordones a modo de cosido o suspensión, sus títulos se acompañan de las características y el color de los mismos[28].    Otra hermosa deriva, un land entre sus lands, es su saga de chinoiseries, los “Land-Neon Purple” (2019), pinturas de un aire casi óptico, retiniano (vid. la voz “Neon”).   Conducidas las imágenes hasta el umbral de la representación, “Land” es todo: el territorio y su promesa, explicándome el artista algo consabido, estábamos en su país interior. En tanto elogiaba la apertura y abstracción de esa voz inglesa[29].   Leo algunas palabras que me escribí con el artista.   Y, así, “Land” sería acotación, marca direccional, cruce y frontera, relaciones o lazos, conceptos y soluciones.  Algunos “Land”, veo ahora, se constituyen como verdadero resumen de su quehacer, como una compilación de su extenso saber, a veces en expansivo formato, como es el caso de aquel abrochado al muro: “Land-Great Landscape” (2019) o el impresionante, vinculado a sus esculturas de cilindros, “Land-suspendido” (2018).     Viendo su “Land-Gray Landscape” (2019), suaves las ondulaciones mas no por ello exentas de bellísimas tensiones, como la extensión de un ámbito generoso, pensé en Zurbarán, en aquel “San Serapio” (1628) cautivo, con sus brazos extendidos y su hábito mercedario como la representación de un “Land-White” del martirio y la oración.

 

NATURALEZAS

Representa con imágenes de la naturaleza lo que se desvanece, la inmensidad de ciertos lugares secretos, pues anhela el infinito en sus imágenes, que son leves, como esperantes de una conciencia.  Verdaderos poemas visuales que nos devuelven el latido de una primorosa quietud: el aire mudo en torno a las palmeras, la luz cenicienta de aquel rincón, poesía de la letra que se eleva en el paisaje.  Representando aquella conciencia anhelada en la expresión de fragmentos del mundo que devuelven en su azogue el espacio en derredor.  Así queda Sebastián Nicolau, mostrado y ausente de sí mismo, de tal forma su atención revertida hacia la misteriosa belleza que puebla el mundo e irradia su incierta luz.  Lo absoluto de la luz.  Y qué extraño elegir esta reserva donde se desvanece devolviéndonos fragmentos del mundo, como si fueran, más que imágenes, centros de energía de una mágica actividad de lo natural: es como si la ausencia tomara forma.  Tal si tentase el supremo conocimiento del don de la existencia, el don de un secreto y el don de un habla, revelado a los privilegiados ojos de quien mira el mundo.    Aquellas pinturas semejaren portadoras de un sentido cósmico, el hallazgo de un pensamiento profundo que, empero, esquiva lo manifiesto y sus imágenes parecieren más bien, así espaciadas, como atenuadas de la verdad, tal reinantes en un misterioso lugar habitado por la indeterminación y, entonces, crecer el difícil don de la invisibilidad.  Tiene querencia Sebastián Nicolau por el delgado contraluz que alivia el plomizo espacio interior, las luces que llegan al caer la tarde.   He visto, algunos “Hilvanes” pintados entre 2012 y 2014, representaciones de cactus y cuervos, paisajes azules o verdes, pájaros entre espinos, espinos de hilvanes pintados.  Como el trino misterioso de los pájaros que cantan en la noche.

(Vid. las voces “Paisajes urbanos” y “Come back”)

NEÓN

La fantasía del neón.  Pensé en aquella hermosa “Crystal-Gradation” (1921) de Paul Klee, viendo su hermoso “Land-Neon (Come Back)” (2019), ese hermoso viaje entre lo oscuro y la aparición de la imagen.

Sebastián Nicolau, artista que ha pintado las luces de la ciudad, sus letras, aquellas chinoiseriesmencionadas. “Land-Neon” (2019), ya escribimos, resulta de la presencia de una varilla metálica pintada sobre la impresión digital de una imagen y sus variantes en diversos colores construidos desde un misterioso y conceptual soporte metartístico, procedente de una cabina industrial de pintura.  Sumergidos en el espacio iluminado, en una tensión misteriosa, refulge el ardid del “neón”[30]que el artista rencuentra en “Land-Neons” (2019) su pieza de videoarte.

PAISAJE

Casi una obsesión heredada de su padre, quien, ha explicado alguna vez Sebastián Nicolau, casi de infante le refería el paisaje en términos casi conceptuales: nomenclatura, espacio, tiempo, y cuadro.  Él le “traspasó su inquietud por el paisaje (…) la explicación de su representación llegó a interesarme más que los aspectos que la producción”.   La realidad representada, dirá el artista, tendría valor si la imagen se alejaba de lo representado, descontextualizándose, un concepto de realidad codificable, al tiempo que abstracto.  Algo pendiente de descubrir, jamás descubierto[31].

 

PAISAJES URBANOS

Ciudad hecha ceniza, dice verdad quien dice sombra, en la voz de Paul Celan[32].  Fragmentos de la arquitectura de las ciudades.   Paisajes de luces apagadas[33].  Letras, “Ge” (2000), incomprensibles quizás en el paisaje de la urbe.

(Vid. la voz “Chinos-Paisajes chinos”)

PIEDRAS CALAVERINAS O “MERCURIO ENTRE LOS DEDOS”[34]

Un raro libro escrito por Sebastiá Nicolau.   Piedras y calaveras, que me hicieron recordar aquello del inmenso Beckett “hors crâne seul dedans / quelque part quelquefois / comme quelque chose / crâne abri dernier / pris dans le dehors”.    Tras reflexionar sobre el mismo, en cierta medida pareciere este libro consecuencia de la bella tríada editorial que supuso su paso por Leonarte (1995, 1998 y 2001).

Un hermoso proyecto editorial, de bella edición, que se convirtió en verdadera obsesión para el artista, su cabeza en llamas, le dije.  Ahí recordados, melancólicamente: lugares, lecturas y citas, películas, instantes o personas, como si hubiese convertido su mesa de trabajo en un culto afterhours. Sebastiá Nicolau amaneciendo sentado escribiendo, frente a la dudosa luz del día.   Libro de las ausencias escrito, recordé, como se respira, bien adentro. De forma que pareció haber alcanzado, en el transcurrir de la vida, incluso en sus zonas de sombra, el acceso a ciertos conocimientos prohibidos.

PLIEGUE

PLIEGUES Y CARTONES

“Repliegue” (2017) muestra un plano de aluminio plegado, situado sobre una ménsula, con sus cordones, en tanto uno de sus extremos parece volver sobre sí mismo.   Los planos de aluminio llegarán a lo exento, generando un conjunto de hermosas esculturas que han parecido evolucionar desde el leve plegado, como si un viento hubiese soplado sobre alguna de las aristas de los planos, es el hermoso aluminio esmaltado, de infinitas posibilidades, “Land-Sky Black and Yellow” (2019).   Hasta las columnas de pliegues ensimismados, que me evocaron aquellas de Barnett Newman, algunas destiladas desde la serie “Workin’”.  U otra cilíndrica, plano con aire de abrochado para obtener su volumen de cilindro, el muy hermoso “Land-Black and White” (2019).

 

POLIZÓN

Me explicó Sebastián Nicolau cómo, leyendo un catálogo de Sean Scully[35], encontró el término “Passenger” para referir una pieza de gran formato conteniendo pequeñas pinturas que eran boceto del grande.  Nuestro artista prefiere el término “polizón” y, explicándolo, volví a un término frecuentado por Palazuelo, el de lineaje: una estructura sometida a una ley se transforma en otra, tan potente como la primera, al modo de una secuencia de leyes diferidas. La obra ha de comprenderse, dirá Palazuelo, como un organismo, una configuración viviente.  “Viajeros hacia el mismo lugar” o “series abiertas, sin cerrar”, explicará Sebastián Nicolau, quien concluía esa puede ser una de las notas comunes en su trabajo.

REPLIEGUES

Vid. la voz “Pliegues”.

RETORNOS (COME BACK)

Volver, dijo aquel poeta, no siempre significa regreso.  Y la voz “retorno” me hizo unir, de modo natural, aquello de “retornos de lo vivo lejano”.

(Vid. la voz “Come Back”).

TALLER(ES) 

La noche tentarnos con sus sombras.  Mientras cae la tarde sobre los talleres, en sus estructuras que, como hilvanes, nos devuelven una luz que se desvanece.    Como un Mondrian de la industria, retículas de las vigas y las estructuras en una luz neblinosa, con frecuencia gris, a veces con leves tonos de color, -verdosos o ambarinos, grises púrpura-, como para incidir en la luminscencia que se desvanece (“Taller XXXIV”, 2003).   Fragmentos de la geometría de cerchas y cubiertas, de los espacios industriales de talleres o garajes, en tanto “la noche compacta parece abrirse al resplandor de una claridad absoluta”[36].   Pausas mentales[37], trabajo de lo visible, talleres del pliegue y el hilván donde, afanoso, fabrica Sebastián Nicolau imágenes, ese diálogo entre la luz y las sombras.  Géométries noires, titulará una de sus exposiciones en 2006[38], sí, en algunos de estos “Taller”[39] el negro de la estructura confundido con la negritud nocturna.Conoce el artista el poder de la luz, por eso nos revela un silencio murmurante, como un don nocturno es la suya una experiencia interior devuelta al mundo de las imágenes con aire de un despliegue de apariciones. Talleres de lo invisible indecible, deseantes de una presencia, como los pasos que quedan dispersados en la noche.  Lugares erigidos en el misterio del sueño.

(Vid. la voz “Cartones”)

TELONES

(Vid. la voz “Hules”)

VER

A eso refiere, permanentemente, su obra.   A las apariencias, a qué cosa sea el ver.  Al encuentro, y la emoción destilada, entre lo real y lo ficticio, duplum revelador de la devolución a la visibilidad, mas parecieren sus imágenes construirse en un trance de algo inefable que pudiese escaparse, como si nunca pretendiese una verdadera conciliación de lo real y lo representado, estableciendo, también, el goce de la fricción.   Enseñándonos a ver aquel espacio movedizo de su aparición y desaparición, dijimos, pues las imágenes que nos muestra Sebastián Nicolau son posibilidad de la revelación, algo radicalmente otro está en juego.

Que llegan a la mirada como un roce ligero, expresión conformada por lo que constituye esencia de lo visible.

WORKIN’

(Vid. la voz “Hules”)

 

 

Alfonso de la Torre es autor de otros textos sobre la obra de Sebastián Nicolau:

Sebastián Nicolau: con la cabeza en llamas. Prólogo a: SEBASTIÁN NICOLAU, Francisco.  Mercurio entre los dedos. Piedras calaverinas. Valencia: MAKMA ediciones, 2018.

-Sebastià Nicolau. Jaque a la mirada. Valencia: Fundación Bancaja, 2019

Derivas de la imaginación.  Otras visiones de la geometría.  Madrid-Caracas: Galería Odalys, 2020.

 

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NOTAS AL TEXTO

[1] Debo esta cita a Pier Paolo Pasolini.  Es conocido, abre su “Teorema” (1968).

[2] BLANCHOT, Maurice.  Hablar no es ver.  En “La conversación infinita” (1969).  Madrid: Arena libros, 2008, p. 40

[3] BLANCHOT, Maurice.  El efecto de extrañeza. En Ibíd. p. 463

[4] DE LA TORRE, Alfonso.  Sebastià Nicolau. Jaque a la mirada. Valencia: Fundación Bancaja, 2019.

[5] BLANCHOT, Maurice. La conversación infinita (1969).  Op. cit., p. XIII

[6] JOYCE, James. Ulysses (1922). París : Gallimard, 1948, p. 39.

[7] “Todo acto de verdadera creación implica una transgresión. Crear es transgredir, ir al otro lado, conciliar lo de abajo y lo de arriba, para que se produzca, de acuerdo con la Tabula Smaradigna, el milagro de la cosa una”. AMÓN, Santiago.  Conversación con Pablo Palazuelo: ‘Crear es transgredir’.  Madrid: “El País”, “Arte y pensamiento”, 4/XII/1977, p.  VI.

[8] Es un ejemplo su obra “Pintura y volumen (Edificio)” (2009).

[9] ARAGON, Louis. Los colages (1965).  Madrid: Editorial Síntesis, 2001.

[10] MERLEAU-PONTY, Maurice.  Le visible et l’invisible.  París: Gallimard, 1964, p. 177.

[11] PÉREZ, Carlos. Texto. En “…/…”.  Valencia: Galería Leonarte, 2001, p. 50.

[12] Carta de Marcel Duchamp a Jean Suquet, 9/VIII/1949.  Recogida en: DUCHAMP, Marcel.  Afectuosamente Marcel.  Correspondencia de Marcel Duchamp.   Murcia: CENDEAC, 2014, p. 222: “Y, como usted dice, ‘como poeta’ es el único modo de decir algo”.

[13] CHEEVER, John. Diarios. Barcelona: Literatura Random House, 2018, p. 442.

[14] Conversación del autor con el artista, 21/II/2022.

[15] Ibíd., 19/II/2022.

[16] CAGE, John. Escribir en el agua. Cartas (1930-1992).   Buenos Aires: Caja Negra, 2021, p. 146.  Carta a Pierre Boulez, 18/XII/1950.

[17] Galería Shiras, Sebastián Nicolau. Duplum.  Valencia, Mayo-Julio 2016

[18] Casa de Cultura Marqués de González de Quirós, Sebastián Nicolau. Ensembles, Gandía, Julio-Agosto 2017.

[19] “Workin’. Escalera y puerta” (2008).

[20] Como “C.0-I”; “C-III”; “C-IV”; “C.B.-VI”; “C-XIII”;  “C-XIV”; “C.TR-I”; “C.TR-II”; “C.TR-III”; “C.TR-IV” (2008).  Buena parte de la exposición “Workin’” incluía un impresionante ciclo con las citadas escalas.   Sobre buena parte de este ciclo, me señalaba recientemente el artista: “Sombras y volúmenes dibujados (…) son las sombras a lápiz las que dan verosimilitud. (En ocasiones) algunas partes son volumétricas y otras dibujadas y las sombras que aparecen son reales unas y dibujadas otras. Yo mismo he de taparme el foco de luz algunas veces para saber cuál se mantiene dibujada y cuál es real”. Conversación con Sebastián Nicolau, 21/II/20222.

[21] SEBASTIÁN NICOLAU, Francisco. Anotaciones sobre la percepción de la realidad. En “Sebastián Nicolau. Duplum”.  Valencia: Galería Shiras. Recomendamos su lectura para comprender el mundo en azogue, y la ironía, del artista.

[22] En este sentido, no es extraña su proximidad a la poesía, recordando aquel hermoso ejercicio, boîte en valise con Juan Carlos Valera.  “Hilvanados-Cuadernos de poesía”, Cuenca-Valencia, 2018.  Edición de 25 cajas.

[23] DENVIR, Bernard.  Chardin.  Madrid-México: Aguilar Ediciones, 1950, p. 15.

[24] Está narrado en SEBASTIÁN NICOLAU, Francisco. Workin’.  Valencia: IVAM, 2009, pp. 9 y ss.

[25] Representarán, en palabras del artista, los hules separadores de zonas de trabajo en fundiciones y caldererías, sin olvidar los elementos simbólicos que conllevan.

[26] DE LA TORRE, Alfonso.  Derivas de la imaginación.  Otras visiones de la geometría.  Madrid-Caracas: Galería Odalys, 2020-2021.

[27] Como hicimos en anteriores ocasiones, consideramos aquí la fecha de 1972, su primera presencia en la colectiva Exposición Nacional de Arte Contemporáneo, en el Museo San Pio V de Valencia.

[28] Escojo algunos al azar, observando pueden referir su colorido (“great”; “gray”; “black” o “black twin (Come Back)”).  O bien ciertas características compositivas: “suspendido”; “zigzag”; “unstable” (o “stable”);  “neon (Come Back)”; “pressure (Come Back)”.

[29] Las palabras del artista se hallan en: DE LA TORRE, Alfonso.  Sebastià Nicolau. Jaque a la mirada. Op. cit., p. 31.

[30] Ibíd.

[31] Las reflexiones de este párrafo proceden de: SEBASTIÁN NICOLAU, Francisco.  Texto.  Madrid: Galería Leandro Navarro, 1993, s/p.

[33] “Dos luces apagadas» (1998), pintura de Sebastián Nicolau.

[34] SEBASTIÁN NICOLAU, Francisco.  Mercurio entre los dedos. Piedras calaverinas. Valencia: MAKMA ediciones, 2018.  Prólogo de Alfonso de la Torre: “Sebastián Nicolau: con la cabeza en llamas”.

[35] IVAM, Sean Scully, Valencia, 31 Enero-7 Abril 2002

[36] BLANCHOT, Maurice.  Le musée, l’art et le temps (1950-1951).  En “L’Amitié”.  París: Gallimard, 1971, pp. 50-51.

[37] El término es de:  REUT, Tita.  Les Géométries noires de Sebastián Nicolau.  Ginebra: Galerie Sonia Zannettacci, 2006.

[38] La exposición del catálogo antes referido.  Galerie Sonia Zannettacci, Sebastián Nicolau. Géométries Noires, Ginebra, 27 Septiembre-11 Diciembre 2006.

[39] Me estoy refiriendo al lienzo “Taller 0-X” (2006).