MABEL POBLET:  CONSCIENCIA, TENSIÓN Y ANHELO

MABEL POBLET:  CONSCIENCIA, TENSIÓN Y ANHELO

Texto publicado en el catálogo

MABEL POBLET. CUANDO LE HABLO AL OTRO LE CONVOCO.

Madrid-Caracas: Galería Odalys, 2022.

 

 

MABEL POBLET:  CONSCIENCIA, TENSIÓN Y ANHELO

ALFONSO DE LA TORRE

 

(…) la idea de que la comprensión consiste en imaginar el hecho.

Ludwig Wittgenstein[1]

Así, el público puede caminar sobre nubes mientras en el firmamento descubre su reflejo.

Mabel Poblet[2]

 

Ejerciente de una verdadera búsqueda que, siendo artística, refiere el conocimiento capaz de quebrantar aquellas que se consideran verdades, recordé a otro artista pensante: cuando trabaja, Mabel Poblet(Cienfuegos, Cuba, 1986) semeja estar escuchando[3].   De tal forma que su corpus creativo se establece invirtiendo aquellos saberes y, antes que la pura expresión de imágenes, su obra crece como si, más bien, se produjese una lenta liberación de las mismas.  Ello sucede mediante el desarrollo de una cuidada transición de procesos que se entrelazan, -quizás estemos obligados a volverlo a evocar-, su trabajo queda expresado al modo de un “avance en la penumbra en múltiples direcciones”[4].   Pues es Poblet artista de una obra en extremo compleja producida mediante un proceso de transiciones mínimas, con frecuencia series que se incardinan unas en otras hasta construir un personal y extenso álbum surcado por nervios comunes.   Siendo sus creaciones portadoras de una belleza que no exime una grave lentitud, como quien evoca la posibilidad de que crear y vagar, caminar o apartarse, el don y la errancia, se hallen próximos.

Sabido es, la suya es una creación que comprende una permanente indagación de diferentes prácticas artísticas, -collage y assemblage, fotografía, caja de luz, escultura o vídeoarte- a ellas unidas performances o instalaciones site specific, todas ejercidas desde una radicalidad muy contemporánea.  Otrora sucede el encuentro de técnicas diversas en una misma obra, hasta lo que podríamos llamar inmersives site specific. Combinando de tal forma procederes que le permitirán ejercer una tensión que, siendo compositiva, articulada mediante diversos medios artísticos, es, antes que nada, producto del ejercicio de una consciencia que, me atreveré a escribir, es siempre (siempre, subrayo) consciencia resonante.  Pues consideremos nos encontramos frente a una obra surgida desde un yo conmovido, que nos invita a la belleza del encuentro con un territorio misterioso y expandido hasta un límite entre el reino de esto existente y lo innombrable, siendo en su obra importante lo que vemos, pero también aquello silenciado que tiembla, lo que quedó por decir, lo ausentado, el temblor de lo complejo inexpresable.

Ese ejercicio de aquel inexcusado y tembloroso yo, no le impide a Poblet lo plural, –self and world, por expresarlo con otras acertadas palabras[5]-, y que podamos contemplar en su obra el encuentro entre la honda reflexión personal y el ejercicio de un gozoso arte público como un cambio de aliento, estoy pensando en trabajos tal su reciente, tan hermoso, “Génesis” (2020) o los “Susurro/Whisper” y “El grito/The Scream” (2019).    También el muy bello “Jungla/Jungle”, casi inmersivo environment, realizado en el contexto de la XIII Bienal de La Habana (2019)[6].   Este término, environment, queda justificado pues Poblet ha frecuentado el uso de elementos suspendidos ocupando o interaccionando en el espacio, evocando aquí el casi homónimo “Surround Space” (2019)[7] del DA2 salmantino o “Marea Alta” (2015) reverberante y profundo.  Poblet ha sido frecuente tejedora de obras suspendidas que parecerían demandar, -narración, azogue e ilusión-, el encuentro entre espacio y contemplación, de tal manera dispuesto quien contempla a compartir la especulación y el viaje por los sucesos formales: lo existente y su ilusionante reflejo.  Esto es, que el silencio de la contemplación permita proseguir sus propias investigaciones formales más allá del espacio de la obra, participante en ellas.   Como si, para tener sentido, Poblet disgregase el mismo en múltiples sentidos convertidos en destellos de aquel primero.

Mas describe Poblet la extrañeza e inquietud del mundo (en tanto, abajo, el vacío), y mira, honda, hacia el interior, pareciere a veces de los sueños, preguntándose en la complejidad de sus creaciones en torno al propio acto de ver, sobre un misterioso espíritu vagando en el espacio. Así, pueden ser los universos que erige paisajes o ensoñaciones, ilusiones espaciales, viajes fantásticos, ambientes de aire introspectivo (aunque inmersos en la complejidad del mundo en derredor), mas también alegorías que plantean el relato de una misteriosa energía que quedase desprendida entre las imágenes.  Con aire hipnótico muchas de sus creaciones tienen que ver con la construcción, casi la aparición y presencia, de dichas imágenes, sosteniendo cómo el corpus de su obra es, también, una experiencia del pensar.   Crea Poblet así, desde esa doliente errancia poblada por imágenes, con intensas emociones, sin distracción, rechazando interpretaciones convencionales del mundo, planteando su trabajo casi como un corpus de aire serial, una suerte de complejo dietario de emociones que pareciese concebido desde un numinoso territorio de reserva.

Directa y alegórica, sin abandonar misterio y extrañamiento tal una poética alteridad, su exploración acaba refiriendo melancolía y deseo mas también los propios límites de la percepción.    Generadora de enigmas mediante preguntas procedentes de su memoria y experiencia personal que, de alguna forma, quedarían expandidas al modo de un inmenso registro de lo sensorial, pensamientos y también lo vivido, que deviene un relato pareciere sustentado en el despliegue de auténticas, muy complejas, maquinarias-del-ver-interrogadoras[8], que nuestra artista dirige precisamente hacia una percepción eminentemente crítica de lo real, como una forma de resistencia y acción ante el mundo y, así, explicar a quien contempla, desplazándole. Creación con aire performático, contempladores hemos de encontrar las relaciones o completar los vacíos, ampliar las preguntas (toda pregunta encierra su respuesta), tal una narración que mostrase una verdad o su negación, la expresión de una pérdida.

En este punto, mención al environment agitado y letrista “Escala de valores/Scale of Value” (2014-2017), presentado, con aire de collage despedazado, merzbau de la patria suya, en la 57th Bienal de Venecia (2017).   Una obra plena de narratividad pues en ella, además de los elementos plásticos, de la labor que fue investigadora y colectiva queriendo comprender el mundo, transcurre el relato de una historia que quizás pueda ser descrita tal una nueva prueba de cómo el reino de Poblet no es exactamente su patria oficial[9].  Obras móviles, en ocasiones mediante hilos o tiras suspendidas compuestas por fragmentos de imágenes recortadas en formas diversas, que pueden combinarse con proyecciones componiendo una nueva estructura visual, una hilodimensión, y nos devuelven hacia la alada ligereza visual de aquel declarativo “Escribir en el agua” (2016), de John Cage[10], clásicamente encarnada en el arte de nuestro tiempo por un Calder, Miró o Soto.   Mas no confundamos, siendo un mundo en suspensión, las de Poblet son instalaciones oferentes (en el sentido de que no son mera especulación visual sino que expresan ideas y, en muchas ocasiones, relatos, evocaciones, pensamientos o esperanzas).   En esos environment oferentes, he escrito, Poblet podría encontrarse con las construcciones suspendidas de Katarzyna Kobro o Gego y las mallas sonoras de Maya Dunietz, con ellas comparte nuestra artista una ligereza no exenta de tensión, esa devolución del objeto escultórico desde el suelo hacia la alada transparencia de lo que, elevándose, aves del azur[11], es imaginado cosmogónico.  Como un baño en un mar que fuere el de conocer.

Debiendo mencionar aquí su muy hermosa obra “Ephemeral/Efímera” (2020)[12], todo en la superficie, representando energía dirá la artista, conectando la naturaleza y el ser humano[13], que parece vincularse a “Around my world” (2019), realizada en Redwood City durante una de sus residencias de artista en California[14], un armónico site specific al que veo un aire de rêverie, compuesto de un conjunto de pirámides, una de sus formas predilectas, pirámides especulares crecidas en la ensoñación del suelo boscoso y organizadas en un dibujo espiral que le devolvían a uno, -ubicada la instalación “Around my world” en la umbría del bosque, entre esas luces que dan verdad a la sombra-, a aquel Walden húmedo, promisorio, melancólico y exilar, de Henry David Thoreau.   Otro reino no de este mundo.

Sabido es que algunas de sus esculturas o instalaciones se convierten en declarativo dietario de sus días, pues Poblet ejerce su creación como un diario (son ideas mas, ya se dijo, también memoria, esperanzas y melancolía; malinconia quizás, reflexiona uno, de lo que quedó atrás: patria, infancia o tiempos pasados).  Estoy pensando en “From Below” o “Skyline” (2019) de su serie “Diario de viajes”, donde refiere la agitada vida de formas e imágenes pero compartiendo una deriva del pensar hacia elementos que le constituyen: la patria o el viaje, tormentas y ciudades, naturaleza o mar, memoria de los lugares y su añoranza, el tránsito o la fragilidad.  Otrosí, su propio cuerpo convertido en el emblema que frecuenta un accionismo simbólico tal si tentase, en el encuentro a solas, crecer-hallándose, como sucederá en performances como la gramátical “Renuencia” (2019) o en  “Imago” (2016)[15], al modo de una carnalidad espiritualizada.    Aquí, mención a la belleza conmovida de  “Anna” (2012)[16], cuyo trasunto vuelve a referir cuerpo y fluidos, mostrando como Poblet no ha sido tan sólo ejerciente de una memoria individual sino, también, compartida.  Tantas veces inmersa en un pensar que, -desde lo propio personal, transparencia de quien frecuenta un lenguaje que, en suspensión, no es por ello menos pleno-, fluye hacia lo colectivo como una irrenunciable conversación infinita que podríamos subrayar en aquel “cuando le hablo al otro, le convoco”[17].

Hiato de extrañeza componiendo su obra[18], ese mirar afuera sin apartar lo interior que Poblet constituye al modo de un territorio propicio para el ejercicio de preguntas conformando un corpus de fuerte impronta autorreferencial, así sucede en series como “Imagen, no palabras”, “Ábacos” o “Lugar de origen” donde se revela la artista, bajo diversos procederes. También ese caminar sin límites que pienso podría ejemplificar su misteriosa pieza “Palabra muda/Silent Word” (2019)[19], pues Poblet erige la poesía de lo complejo ejerciendo una fijación en la belleza que no esquiva aquella sublime violencia de lo verdadero, en la voz de Walter Benjamin, sumo errante de nuestro tiempo.   Mediante su obra, se traslada Mabel Poblet a otra dimensión transitando una sucesión de efectos de extrañeza, al modo de la propuesta de un viaje sensorial donde, mencionados lugares o situaciones, prevalece el país de lo perceptivo. Un lugar ignoto, pues Poblet realiza una indagación formal que siempre es múltiple, en evolución y de difícil aprehensión, como si sus creaciones permitiesen el acceso a una profundidad producida en diversos niveles, siendo lo resultante una obra poseída por una inquietud donde subsiste la proclama de que el arte, que vive de tensiones, no es sólo mera contemplación.

Contemplando algunas de las obras de Mabel Poblet reproducidas en esta publicación [bajo títulos como: “Before the Storm” (2021) o “Sky cities” (2021), pertenecientes a “Diario de viaje” (2016-2022); “Efímera” (2020) y “Plegarias” (2022), del conjunto “Mi Otoño”; en tanto “In Out” (2015), “Marea Alta” (2015)[20] y “Medusas” (2020), a su serie “Patria” (2015-2020)] se percibe podríamos calificar dichos títulos de enunciados enclaustrados, que emergen como destellos escandidos.  Pues son títulos que parecen portar un aire declarativo, de tal forma que su creación toma el aspecto de islas de sentido diferidas que se van relacionando, a la par que ello no le impide desplazarse hasta el límite escapando de ciertos conceptos que han trazado, secularmente, el rictus de la historia del arte.  Remedando a Blanchot, podemos escribir que Poblet revisa de soslayo el pensamiento artístico de nuestro tiempo, en tanto eleva imágenes que no hablan exclusivamente de reflexiones formales sino que, antes, se alojan en una región distinta.  Y, así, su verdadera patria son tales lugares suspendidos, un “espacio que apareciendo, desapareciendo, designan algo así como el espacio movedizo de su aparición y de su desaparición”[21].

VIAJE ENTRE LA INCERTIDUMBRE

(…) La idea que nos vuelve locos de dolor, no puede arrancarse del alma, y todos los esfuerzos y los rodeos de la mente para deshacerse de ella lo atraen hacía ella

 Paul Valéry[22].

 

Viajera pues entre lo efímero y la incertidumbre, la estadía o la desaparición, Poblet es habitante de un tembloroso espacio que parece sentir favorable la dudosa luz donde vence el día, como sucede en su “Before the Storm” (2021) anunciando el vértigo de la noche que cae, quizás huyendo de la fatal y vana claridad solar.  O el aire lunar y aguas profundas que relata la obra de videoarte, instalativa, “Plegarias” (2017)[23], que funciona mediante la detención en diversos instantes, como stills, de la narración.   En palabras de la artista, el mar, uno de los símbolos frecuentados, presente así “en imágenes fragmentadas funciona como metáfora de la fragilidad y las dificultades que nos podemos encontrar en el tránsito de un lugar a otro. La autovaloración, el descubrimiento de cada quien es estimulado a partir de la incorporación del espejo. El espectador se siente continuamente tentado a develar su propia historia, memorias y experiencias al encontrarse al otro lado de estos fragmentos y en el medio de un camino, ya sea de ida o de regreso”[24], añadiendo también que “el espejo es la manera (…) para que el espectador no se muestre ajeno, sino que, por el contrario, se reconozca también como parte de esas historias”[25].  Y, así, el mar como metáfora de lo inapresable, ilusión y memoria, mas también (vuelta al dietario) del propio viaje, cerca-lejos, de su origen[26].

Mas conoce Poblet el inmenso poder de la luz, por eso nos revela en su obra un silencio murmurante, como un don nocturno es la suya una experiencia interior devuelta al mundo de las imágenes con aire de un despliegue de apariciones. Ejercicios de lo invisible indecible, lugares erigidos como si en ocasiones se alojasen en el misterio del sueño.   Otrora bordeando la oscuridad, tal si pensase que la luz pueda ser ocultadora del sentido en tanto el crepúsculo aquel lugar donde se otorga conciencia a las cosas, quizás ello explique su surrealizante assemblage fotográfico “Insomnio” (2019)[27] como símbolo, mas ejercicio también, de la necesaria lucidez.    Con aire tembloroso en la práctica de tal suspensión, como buscadora de imágenes perdidas en el baldío mundo, tal desprendiéndose de un universo subterráneo, un abismo no colmado, Mabel Poblet tienta constituir la totalidad desde las alteraciones que causa lo fragmentario.  Pues tras esa premisa sobre sí, también declarativa, around my world como reza aquella obra mencionada, hay una marca que parece representar metonímicamente la vida de quien la compuso.  De nuevo, en su voz, queda explicado su deseo de representar “ese camino que no tiene límites, de crecimiento constante y, de alguna manera infinito (…) conectar esos dos niveles que existen en paralelo, pero ineludiblemente entrelazados: el cielo y la tierra (…) la vida puede ser una especie de espiral donde se va rondando en un mismo círculo a partir de cada instante y momento. El otoño como reflejo del desvanecimiento, símil a la estación caracterizada por el desprendimiento de las hojas de los árboles al aire. Representado la fragilidad de la vida, lo efímero y su inestabilidad. Como un todo puede desvanecerse y convertiste en nada. La desfragmentación de los cuerpos como un sistema de símbolos que representen concepciones en los estados de ánimo individuales y conforman un todo. La energía que fluye y la espiritualidad de los individuos. La serie continua con la búsqueda constate de la artista por representar la ligereza de la existencia y su inquietud por las vivencias de los seres humanos”[28].

Incluso cuando sus obras refieran un aspecto visual de rigurosa construcción, esa frecuente observación de lo formalmente constructivo sometido a una cuidada composición, Poblet no esquiva lo complejo y escindido de su fluir, reiterando la vivencia de esos momentos incandescentes que podrían ser nuevamente elevados, quizás, en la reconstrucción de sus puzles fotográficos.  Explicado con su palabra: “construyo obras instalativas compuestas por fragmentos de fotografías tomadas en los entornos.  Fotografías que son, en ocasiones, desarmadas y vueltas a recomponer y en otras completamente desfragmentadas para conformar una nueva imagen. Los recursos de la fragmentación y la reiteración aluden a la propia naturaleza fraccionada e incompleta de la memoria individual, así como a su dimensión compleja. Por otra parte, la forma circular en algunas de las obras de la serie hace alusión al iris remeda la capacidad de captar, mediante este sentido, los mínimos detalles que pueden hacer de nuestros viajes creando una experiencia memorable e infinita”[29].  En cierta medida, para Poblet la descomposición fragmentaria de las imágenes funciona como una forma de evocar recuerdos e impresiones, analizar ideas en tanto ejerce denodada ese trabajo de lo visible, tal destrucción y sucesiva construcción o recomposición.  Es como si esa forma de expresión, la fragmentación, fuera la vía idónea para referir la discontinuidad de los momentos y estos puzles de instantes atomizados tentativa de la reconstrucción de la memoria de quien se alejó[30].

Eleva sus obras Poblet tentando nuevas maneras de mirar, fuera de las idas y venidas de lo limitado que frecuenta el común ver.   Afrontando formas otras de expresar lo representado, haciendo crecer un lugar donde pueda advenir su memoria siempre, es la inquietud de esta artista a la que veo un deje oriental contemplando en proximidad ciertas de sus obras en las que asistimos a la narración de lo que podríamos llamar “microhistorias”, pequeños relatos dispersados entre los fragmentos, no olvidando es el suyo un arte que, aunque expresado mediante la presencia de imágenes, no se aleja de la reflexión entre el encuentro de lo concentrado y el vacío, el instante inefable o la plenitud de la mirada.      Sus creaciones refieren así la instauración de la decisión de comenzar resolviéndose en un vacío inicial, pues es capaz de cuestionar la visión que es empujada entonces a una deriva que la pone en jaque.  Deriva hacia aquellos lugares que son fuera de lugares, patrias con la huella del desgarro y el extrañamiento, lo presente junto a la (des)ilusión de lo perdido, patrias como promesa y utopía, añoranzas, lugares del dolor o de la promisión.   Al cabo, rememorar esos vínculos ejercita la propia función rememoradora pues, -evocando otro errar, el de Paul Celan-, crear pensando en renovar un vínculo supone, al cabo, renovarlo[31].  Quizás ello explique aquella hermosa y temprana obra[32], caja de luz de la serie “Lugar de origen” (2005), con diapositivas de imágenes de diversos lugares de la provincia de Cienfuegos, su patria documentada, con sinónimos de la palabra “origen” sobre las imágenes. Pieza que anunciaba la posterior trayectoria capaz de abordar la complejidad de unas obras que refieren la mirada, también el lenguaje y pensamiento del arte, incluso su desvío a regiones adversas de dicho expresar o pensar.  Con su trabajo, Mabel Poblet parecía significar el necesario desvío de lo real para poder hablar de ello y comprender.   Encontrado también con una de sus obras, “Palabra muda/Silent word” (2019), pensé que de ella podría afirmarse aquello de Wittgenstein: sabe más de lo que puede mostrar, conocemos también que, en la verdadera creación, “lo último ha de permanecer sin ser dicho”[33].

Silencio.

En una doble dirección crea Mabel Poblet, desde la mirada hacia la representación, mas también en el goce de una radical discontinuidad, como habitado su quehacer por una poderosa fuerza que es, además, apremiante.  Territorio de las interrupciones, metáforas de la desaparición, puesta en cuestión de la representación del mundo en derredor o las cosas que pueblan los lugares, mas no olvidemos que la complejidad de su obra se encuentra en el lenguaje del arte pero, también, tan atractivamente, fuera de él[34].

VIAJE Y AUTORREFERENCIALIDAD

Es el camino de ida y de regreso, de un espacio que solo habitan nuestras mentes

Mabel Poblet[35]

Imbuidas sus obras de una memoria personal que no exime un conmovido aire trascendente, aquella autorreferencialidad que gusta en subrayar en las conversaciones confirma cómo el viaje puede ser uno de los términos que mejor permita comprender el quehacer de Poblet.   “El viaje, -explicará la artista- ya sea mental, físico o virtual es parte consustancial de la experiencia vital humana. El viaje para mi tiene una evidente implicación emocional. El registro de cada espacio, persona, olor, color, sonido se torna una necesidad de primer orden. Sin embargo, aunque las piezas que conforman esta serie parten de la memoria personal, pretendiendo activar sensaciones y correlaciones en cada uno de los espectadores en torno a mis propias experiencias de viaje. El viaje, entendido en su dimensión amplia, no solo como el hecho de conocer nuevos lugares, otras personas, sino también conectarse con maneras diversas de vivenciar el mundo, ya sea el de nuestra cotidianidad, es el móvil que impulsa esta serie de piezas”[36].

Algunas de ellas se alojan en la construcción de composiciones de un cierto cinetismo emocional afectado por la conversión de lo real en un espacio transfigurado.  Ello explicará el ejemplo de obras del ciclo “Patria” concebidas mediante “ruedas mecánicas puestas en movimiento, bosques de fragmentos fotográficos que simulan océanos, estructuras que activan -en sus palabras- juegos perceptivos son algunos de los recursos empleados para desentrañar su poética”[37], o bien ciertas piezas que, como las que componen “Ábacos”, se alteran por la manipulación.  Y uno piensa que a Poblet podría bien aplicársele aquello de la excéntrica abstracción, de Lippard[38], en el sentido del desvanecimiento de los límites o su cuestionamiento de ciertas formas artísticas tradicionales, mas también en ese encadenamiento de historias de arte y vida, en su interrupción otrora, su viaje entre escisiones e incorporaciones encarnizándose con imágenes deslizadas entre lo presente y lo que parece prodigioso. Un mundo pleno de complejidad y extrañeza, al cabo narraciones tal sistemas de significado, soplos entre el silencio de una lengua incinerada por lo que quedó atrás (el duelo, el pasado o el ruido).   Belleza elevada desde una memoria que no esquiva el verbo del dolor y que me hizo volver a evocar aquel bordado en rojo de Louise Bourgeois: “I need my memories, they are my documents”[39].  O aquello de Gaston Bachelard cuando recordaba que “las imágenes importantes tienen a la vez una historia visible y una historia oculta (…) son, a la vez, recuerdo y leyenda”[40].

Ello no imipide que, en tal muestra de lo que podríamos llamar diferentes estados iluminativos, Poblet eleve esa voluntad de ser sí misma, a la par que la obra sea devuelta hacia el territorio de lo-mágico-imaginado como una forma de comprender los hechos.    Portadora de una lucidez que no exime un constante espíritu de reserva donde parece se desvanece y nos devuelve fragmentos de lo real como si fueran esquirlas, más que imágenes, centros de energía de una mágica actividad portadora de un sentido cósmico.  Como quien hallare un pensamiento profundo que, empero, trasciende lo manifiesto, de esta forma sus obras parecieren más bien, así espaciadas, como atenuadas de la conmovedora verdad, tal reinantes en un misterioso lugar habitado por la indeterminación y, entonces, crecer el difícil don de la invisibilidad.  Quizás “In-Out” (2015) sea uno de esos ejemplos señeros en donde los materiales, metacrilato y aros espejados junto a fotografías de mares o cielos, explicará Poblet, nos devuelve hacia la expresión de los agujeros negros y el misterioso vacío que puebla el espacio.

Revisando el amplio y complejo corpus creado por Mabel Poblet hasta la fecha, uno piensa su obra ha referido tanto el tiempo como el espacio, reflexionando en torno a un viaje hacia los límites de las imágenes, con frecuencia estas acogidas bajo una cierta idea de la desposesión.    Y cómo muchas de sus preguntas, claro, tienen que ver con la construcción, casi la aparición y presencia, de las imágenes en el espacio, devolviéndonos al complejo enigma de lo visible.    Imagen tentando ser revelada, manifiesto fulgor y fuente de energía, gravitan los enigmas sobre lo real.  Incandescencias, enigmáticas formas poblando el espacio, algunas de sus creaciones conservan un cierto aire de esfuerzo en la lucha por su emergencia.  Amante de lo paradojal, de los juegos de la representación, de la importancia de las metáforas para comprender el mundo, de las dudas que entraña representar lo real, lo suyo es, antes que nada, una cartografía interior, el ejercicio de una denodada, infatigada, búsqueda de señales.  O, quizás, la expresión mediante metáforas que le permiten el autoconocimiento, más que la certeza: la creación como la muestra de una sucesión de discontinuidades y  fugacidad.   Buscadora en la tierra baldía, hay algo imperioso en las creaciones de Poblet como si ardiera la necesidad de un relato.  Como quien hubiese comprendido un milagro, es la obra de quien ha ejercido una consciencia anhelante, consciencia como expresión de un anhelo.

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NOTAS AL TEXTO

[1] WITTGENSTEIN, Ludwig. Escrito a máquina.  Madrid: Editorial Trotta, 2014, p. 45.

[2] Mabel Poblet, notas a “Reverso”. En www.mabelpobletestudios.com

[3] El artista (no) mencionado es Pablo Palazuelo, en conversación con: CALVO SERRALLER, Francisco.  Cuando trabajo, me parece que estoy escuchando….  Madrid: “El País”, “Artes”, año IV, nº 121, 6/III/1982, cit. p. 3.

[4] PALAZUELO, Pablo. Jardin. París: “Chroniques de l’Art Vivant”, nº 10, Éditions Maeght, 1970.   “Después de la noche, al alba, lentamente, los ángulos se modificaron. Entonces, avancé por la penumbra, en múltiples direcciones.  …Allí donde la forma declina como sol poniente al occidente de la materia…”.

[5] REIFENSCHEID, Beate. Mabel Poblet Self and World. Regensburg Galerie Isabelle Lesmeister, 2021.

[6] Realizados, respectivamente, para el  Steven Tanger Center for Performance Arts, North Carolina, USA.   “Sususrro/Whisper” en El Barrio Artspace PS 109, Nueva York.  Lo que he calificado de “environement”, integrado en la exposición “New Radiance for the Capital”, en el Hotel Manzana Kempinscki, en La Habana.  Finalmente, Galería Taller Gorría en el Barrio de San Isidro, también en La Habana.

[7] DA2-Domus Artium 2002, Un viaje de ida y vuelta.  Colección de arte contemporáneo cubano Luciano Méndez Sánchez, Salamanca, 3 Octubre 2019-1 Marzo 2020.

[8] El término es duchampiano.  Vid. a este respecto: AMIC, Sylvain-SNRECH, Joanne. Marcel Duchamp. Abécédaire.  París: Flammarion, 2018, pp. 76-77.  Recordando aquello de Fremon sobre el par Bourgeois-Duchamp: “en su última etapa, muestra con él más afinidad que con nadie”. FREMON, Jean.  Louise Bourgeois.  Mujer Casa.  Barcelona: Elba Ediciones, 2008, p. 86.

[9] “(…) she was more interested in communicating with the society and its culture, creating a participatory work that revealed a lot about Cuban society. In a long process, she designed a multi-perspective installation that focused on the reporting in the official media or newspapers and the process of perception and selection of news in the reception by different families she invited. The selection ultimately reflects the largely equal perception of all participants and thus testifies to the unifying nature within society itself”.  REIFENSCHEID, Beate. Mabel Poblet Self and World. Op. cit.

[10] CAGE, John. Escribir en el agua. Cartas (1930-1992).   Buenos Aires: Caja Negra, 2021.

[11] “Todas las grandes aves del azur vienen ya a quedar presas en tus sueños”. ESTEBAN, Claude-PALAZUELO, Pablo.  Palazuelo.  París: Éditions Maeght, 1980. Versión en español de “Ediciones 62”, Barcelona, p. 183.

[12] Digital printing on PVC and plexiglás/ Impresión digital sobre PVC y plexiglás
200 x 153 cm

[13] “The artwork is inspired by the variability of life, the ephemerality of existence, its instability, as one day everything can vanish and change in a period of time. The lightness of stability, Everything can be one way at one time, and the next day unravel. The blue tones reflect the sea and the pink tones the defragmentation of a body floating in the sea, its fading and dissolving in the water”. www.mabelpobletestudios.com

(http://mabelpobletstudios.com/index.php/es/obras/instalaciones/24-allworks/obras/bouyacy/191-efimera)

[14] Djerassi Resident Artists Program, Woodside, California.

[15] De su serie “Homeland”.  Performance de una hora durante tres días, en el Art Museum of the Americas, Washington.

[16] De la Serie “Hoy mi voz no tiene sonido”. A modo de un gran mural (240 x 480 x 7 cm.) con envases de medicamentos conteniendo varios sangre artificial.

[17] BLANCHOT, Maurice. Conocimiento de lo desconocido.  En “La conversación infinita” (1969).  Madrid: Arena Libros, 2008, p. 70

[18] Quizás el “halo de nostalgia” que refería: DE LAS HERAS BRETÍN, Rut. Encapsular los recuerdos.  La artista cubana Mabel Poblet plasma en sus instalaciones la memoria colectiva de la isla.  Madrid: “El País”, 8/X/2014: “Hay un halo de nostalgia que recorre todas las obras (…). A través de sus obras cuenta historias de otros que hace suyas (…) un camino de ida y vuelta, con su mar y su cielo presente, en la memoria de los que tuvieron que partir y ahora ansían regresar.  La emigración conlleva la paradoja de querer llegar al lugar soñado y cuando se alcanza se sueña con la tierra de origen. En la obra de Poblet predominan la añoranza y una insistencia de la artista para demostrar que algo está cambiando dentro de la isla”.  Con ocasión de la participación de Poblet en la exposición “Elemental”, en esta misma galería.  Vid., a este respecto: JEDERMANN, Katja. Elemental II/IV.  Madrid-Caracas: Galería Odalys, 2014, p. 7.

[19] Digital printing on PVC and plexiglás/ Impresión digital sobre PVC y plexiglás. 118 x 118 cm.

[20] DE LAS HERAS BRETÍN, Rut. Encapsular los recuerdos.  Op. cit: “El azul del mar Caribe (…). Una gran foto fragmentada, como fragmentadas se quedan las vidas de los que no consiguen alcanzar la orilla deseada. Poblet construye estas obras a partir de sus referencias, pero la idea del mar como frontera se puede extrapolar a cualquier zona limítrofe con las mismas características”.

[21] BLANCHOT, Maurice.  El efecto de extrañeza. Op. cit. p. 463

[22] VALÉRY, Paul.  Mauvaises pensées et autres (1941).  París: Gallimard, 1960, p. 812 (Ed. J. Hytier, Œuvres, II).

[23] Se expuso por vez primera en 2017, en el espacio de Cynthia-Reeves en el Massachusetts Museum of Contemporary Art (MASS MoCA).

[24] POBLET, Mabel.  Notas a “Patria”.  Archivo de la artista, remitido a este autor en III/2022

[25] POBLET, Mabel. Elemental II/IV.  Madrid-Caracas: Galería Odalys, 2014, p. 29.

[26] “(…) Feature the oceans as metaphors for transit, utopian journey, illusion, longing, and memory – underscoring the sea as both the boundary of her native island and its liberation”. REIFENSCHEID, Beate. Mabel Poblet Self and World. Op. cit.

[27] Digital printing on PVC and plexiglás/ Impresión digital sobre PVC y plexiglás. 60 x 30 cm

[28] POBLET, Mabel.  Notas a “Efímera”.  Archivo de la artista, remitido a este autor en III/2022

[29] POBLET, Mabel.  Notas a “Before the Storm”.  Archivo de la artista, remitido a este autor en III/2022

[30] “Mabel Poblet reflects her own experiences in seemingly ephemeral moments of perception and memory, capturing them fragmentarily in photographs that she dismembers and recomposes. For her, her perception of the world can only be reproduced in this discontinuity, in its atomised momentariness, in order to make the tensions, contradictions and different perspectives of possible reception visible at all. For her, who is as fascinated by life in the metropolis as she is by life in nature, this proves to be the case in a nomadic existence. Being constantly on the move has become a common concept of life that not only distinguishes her as an artist but corresponds to the life situation of many – willingly or unwillingly”. REIFENSCHEID, Beate. Mabel Poblet Self and World. Op. cit.

[31] FELSTINER, John.  Paul Celan. Poeta, superviviente, judío. Madrid: Editorial Trotta, 2002, p. 343.

[32] “Esta pieza la hice estando estudiando en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro”.  Conversación con este autor, 16/IV/2022.

[33] WITTGENSTEIN, Ludwig. Escrito a máquina.  Op. cit. p. 41.

[34] BLANCHOT, Maurice. La conversación infinita (1969).  Op. cit., p. XIII

[35] POBLET, Mabel. Elemental II/IV.  Op. cit.

[36] POBLET, Mabel.  Notas a “Before the Storm”.  Op. cit.

[37] POBLET, Mabel.  Notas a “Patria”.  Op. cit.

[38] Me estoy refiriendo, claro está al momento en que Lucy Lippard, organizó en 1966 la fundamental exposición “Eccentric Abstraction” en la galería neoyorquina Marilyn Fischbach Gallery.

[39] FREMON, Jean.  Louise Bourgeois.  Mujer Casa.  Op. cit. p. 26

[40] Ibíd. p. 24