TERESA GANCEDO: LO LLAMARÉ OTRO TIEMPO. LO LLAMARÉ OTRO ESPACIO

TERESA GANCEDO: LO LLAMARÉ OTRO TIEMPO. LO LLAMARÉ OTRO ESPACIO

Texto publicado en el catálogo
TERESA GANCEDO: LO LLAMARÉ OTRO TIEMPO. LO LLAMARÉ OTRO ESPACIO
Madrid: Galería Odalys, 2021.

 

 

FOTOGRAFÍA: MARÍA ANTONIA PONS, 2021

 

 

 

TERESA GANCEDO, JUNTO A “ALEGORÍA DE UN RITUAL” (1980). GALERÍA VANDRÉS, 27/IV/1981.

Fotografía: Cortesía archivo Teresa Gancedo

 

 

TERESA GANCEDO: LO QUE NO PUEDE VERSE NOS DEFINIRÁ

ALFONSO DE LA TORRE

 

 

La pintura siempre vuelve, siempre vuelve, siempre vuelve.

Teresa Gancedo[1]

 

…pero ¿tiene ahora algún sentido la palabra realidad, y puede apartarnos del compromiso contraído con el objeto de la memoria, que es búsqueda perpetua? Pienso que nada es más verdadero y, por tanto, más razonable, que la errancia, pues – ¿necesito decirlo? –  no hay método para regresar al lugar verdadero.  Se halla, quizá infinitamente cerca.  Está, también, infinitamente alejado…Para el que busca, incluso si sabe que ningún camino le guía, el mundo en torno será una morada de signos.

Yves Bonnefoy, reproducido en el catálogo de la exposición de Teresa Gancedo (1977) [2]

Lo más importante que uno tiene que decir no siempre lo proclama en voz alta

Walter Benjamin[3]

 

Lo que no puede verse nos definirá, dice la voz queda del poeta Mark Strand.  Lo que no se puede ver o explicar siempre estará en otro lugar, siempre imaginado[4].   A vuela pluma anoto, tras leer algunos recuerdos en la infancia de Teresa Gancedo (Tejedo del Sil, 1937): la obsesión del dibujo durante su vida de colegial, entre la regañina de las monjas: será la niña que quería pintar y no jugar, dirá un poeta[5], la infelicidad le dominaba por completo, dirá otro[6].  Y el padre comprensivo que le lleva al Museo del Prado, transportada al inmemorial encuentro con El Bosco, jamás abandonado.  Fue bastante infeliz, niña Teresa, durante su vida madrileña[7].   Y aún en estos días ella evocaba melancólica[8] el inmemorial paisaje del valle de Laciana y El Bierzo, la pervivencia en su memoria de los gestos de sus ancestros, rememoración de ese carácter de paisaje en un arrière-pays[9], el país interior, el territorio allende, la intratierra, el tras-país, quizás a ello se refiera, evocándolo, su “El salón de la naturaleza”, la instalación que ha compuesto ahora en esta galería.

Luego, algo más tarde, otro poeta, Gamoneda, le ungió con su mano poética, sería “como una especie de bendición”[10], dirá la pintora.   El vate vislumbraría, ya en 1972, su trayectoria, que veía impregnada de lirismo, delicadeza y minuciosidad, a la par que refería su “disposición sígnica (…) aspecto y función de ‘escritura’”[11].  Gamoneda volvería a leerse, ya en 2018, considerando que dicho escrito, aquellas resonancias poéticas, permanecían vigentes[12].   Son el cuestionario lírico, en palabras de la artista, aquellas claves antedichas: la huella de la infancia, El Bosco como símbolo de cierta historia y pasión por la pintura, también el encuentro con la poesía[13], y nos permiten comenzar a comprender el complejo, casi inasible (ya sabemos: no hay método para regresar al lugar verdadero), mundo artístico de Teresa, que ella explicaba en 1979: “mis obras no quieren ser ni críticas ni reflexivas; sólo quiero constatar una realidad que ha estado, está, o puede llegar a estar en este mundo nuestro, una realidad que yo asumo serenamente y que me gustaría mostrar como un cuestionario lírico de la noción de la vida”[14].

En el repaso por su bibliografía temprana otro hecho desapercibido hasta ahora llama la atención: que uno de sus primeros glosadores fuera el raro admirado Egidio Álvaro[15], crítico de arte portugués mas radicado en París, especializado en la performance y lo conceptual, quien escribía temprano sobre Gancedo con ocasión de la capital exposición monográfica de la artista en 1977 en la Galería Ciento de Barcelona, incluyendo su trabajo, unos meses después en su esencial “Paradis perdu.  Recherche d’identité” en el Centre Cultural et Social Municipal de Limoges[16], para luego incorporarla a los tan importantes “Quartos Encontros Internacionais de Arte em Portugal”[17], últimos “Encontros” de una tetralogía desarrollada desde 1974 que incluían, además de exposiciones, debates, cine o performances, entre otras actividades y, por tanto, integraba a Gancedo, presente en los “Encontros”[18], en un activo contexto internacional que ahora leo como digna herencia de nuestros “Encuentros” de Pamplona, otro verano, el de 1972.

Aquella cita expositiva de Barcelona, a su vez, serviría como punto de partida de la selección de Margit Rowell para el Guggenheim Museum celebrada en 1980[19], Gancedo sería una de las nueve magníficas de la carrera por el Guggenheim[20]y, para Daniel Giralt-Miracle, aquella exposición en la galería Ciento, desde un “alto sentido crítico”, suponía encontrarnos ante verdaderas “lúcidas provocaciones al intelecto y a la conciencia”[21].    Egidio Álvaro desplazaba ya entonces a Gancedo a su verdadero lugar, así desde un cierto realismo como instrumento pictórico, la transitada “crónica de la realidad”[22], se encontraba con un mundo de vanguardia que le correspondía a Gancedo, un universo que era misterioso y oculto, cruel e indiferente, silente mas escenificado “de una manera particularmente emotiva”[23].   Ese misterio ha sido pertinazmente defendido por Gancedo pudiendo simbolizarse en su frecuente declaración que me recuerda a aquel Michaux del vivimos en un mundo de enigmas: “vivimos en un misterio”[24], dirá aquella, en donde tampoco ha esquivado un hondo sentido poético que parece signarse siempre en una devolución a la no explicación, un repliegue sentido a lo interior, a un deseo de crear para comprenderse a sí misma.

Escenificación y emotividad, había llegado, de retorno, el tiempo de la imagen como de vuelta a un paraíso perdido[25], en aquellas palabras de Egidio Álvaro inmediatas, quien percibía también que la obra de Teresa se encontraba con “los pintores refinados, los intimistas, los poéticos, los pintores ocultos”[26], atenta siempre al “lado oculto, inasible, de las cosas, de los símbolos, de las personas, de los hechos (…)”[27].   Se confirmaba, entonces, “su originalidad, su objetividad muy particular, su espíritu de síntesis y su deseo de sobrepasar las barreras de lo histórico y de lo dado de antemano, viene, pues, a inscribirse en esta vasta corriente contemporánea de ideas y de creaciones que destaca la claridad del análisis, la complejidad del lenguaje, la inmersión en lo vivido y la importancia de lo imaginario”[28].    Subrayaba la pintora en aquel mismo tiempo su sentimiento sobre el aspecto caótico del existir, que trasvasaba a su pintura[29], algo que coincidía con lo escrito en 1973 por Rafael Santos Torroella: “logra una eficaz visualización de lo caótico y contradictorio que existe en las tantas veces alienadas conciencia y mentalidad contemporáneas”[30], el crítico catalán también subrayaría un año después la condición melancólica del trabajo de Gancedo, y su posible retorno hacia el paraíso[31].

La inmediata presencia de la obra de Gancedo en los Estados Unidos[32], en el contexto de la exposición organizada por el Museo Guggenheim, en 1980, “New images from Spain”, que luego comentaremos, era una buena oportunidad para retirar “esa imagen de agresividad de lo español”, a la par que, para nuestra artista, el conjunto seleccionado de artistas que le acompañaban devenía una exposición que era “muy poética, muy fresca, muy natural, sin pretensiones de estar a la última, muy creativa”[33], subrayando la artista la compañía de las obras, quizás más frías, de Miquel Navarro y Sergi Aguilar[34].  Margit Rowell observaba valerosa en su texto del catálogo eighties cómo en aquel tiempo agitado el arte figurativo, realista, no era considerado vanguardista, un problema acentuado en el caso español por el arraigo con cierta pesantez de la tradición pictórica secular de nuestra historia del arte, a lo que podemos añadir el contraste entre la silente obra de Gancedo y la efervescencia que Rowell tuvo que haber sentido en España en esa década que se anunciaba como multicolor.  Gancedo padecía, además, una síntesis extraña y personal, en palabras de aquella, que le desplazaba hacia lo marginal respecto a casi todas las nuevas tendencias.    Empero, esa extrañeza quedaba explicada por Gancedo con una rara resonancia que evocaba la memoria de la sangre palazuelina, recordemos, la memoria sería otra forma de sangre: “es la memoria de la sangre. La sangre sería otro mar de la tierra a donde van a parar todos los ríos, todas las memorias de la vida”[35].  Y, en palabras resonantes de Gancedo, como de retorno a su exilio, la memoria era otra forma de sangre puesto que la “realidad no es objetiva, sino subjetiva y casi siempre transformada por la honestidad del engaño que el recuerdo infunde en todo lo que nos pasa. Me gustaría que mis obras se vieran como representaciones fugaces y equívocas del mundo y de la vida. No pretenden ser críticas o literales, sino presentar una realidad entretejida con recuerdos de años, de nombres, de misterio, de dolor, de alegrías.  La memoria es también verdad y vida, otra forma de sangre (…)”[36].

¿Conservaba Gancedo afinidades con el mundo realista representado en nuestro país por nombres como Julio López Hernández, Antonio López García o Carmen Laffón, entre otros?  Esas afinidades eran ficticias y quizás procedieran de una forma de representar lo real con un velo polvoriento, también por la existencia de una generación de mujeres pintoras que encontraban lo real entre un cierto universo de grisalla, llegan a mi memoria Amalia Avia, María Moreno, Esperanza Nuere, Esperanza Parada o Isabel Quintanilla, entre otras coetáneas reales.  Mas Rowell acertaba al subrayar en Gancedo las notorias diferencias formales con aquellas, además de la temática de la finitud como paradigma del momento extremo de la revelación del sentido y ciclos de la vida.   Encontrada su reflexión con una relación mística de lo real representado por ejemplo en la atracción del horror de las pinturas de Manolo Millares o, como observaba Rowell, en los compungidos cuadros de Antoni Tàpies, con sus signos y cruces, los rastros silenciosos en los muros tal trascendentes errancias en el espacio.   Por tanto, sí, la forma de pintar de Gancedo era poseedora de un lenguaje moderno, más próximo a un tembloroso devenir conceptual antes que adscribible a lo conocido comúnmente como realismo, por tanto más fácil de asociar a artistas como Gérard Titus Carmel, Vladimir Veličković o Joël Kermarrec o, en nuestro país, pienso a veces en los primeros trabajos de Guillermo Lledó.  Y, así, en la técnica de nuestra pintora se encontraban todos los rescoldos precisos para engarzar con una visión contemporánea: transferencias de fotografías junto a dibujos hiperrealistas y fragmentos descarnados de lo real, realidad en proximidad a la ficción, assemblage y dibujo, por lo que, observaba Rowell, “los resultados se sitúan en un nivel diferente a la propia realidad: porque la realidad del artista existe en un marco temporal muy diferente al de nuestra vida cotidiana. Ya sea que los objetos estén aislados en compartimentos secuenciales, organizados según una estructura de cuadrícula o dispersos libremente sobre la superficie plana de su soporte, están separados del tiempo y el espacio de su contexto original y también son ajenos a nuestra propia experiencia vivida. Ocasionalmente difuminados por un lavado uniforme y descolorido o en cajas acristaladas, parecen filtrarse a través de los recuerdos personales de la artista y redistribuirse según su propio sentido del tiempo: pasado, presente, posible o indefinido. Por lo tanto, no pueden leerse de acuerdo con los automatismos de la percepción ordinaria (de primer plano a profundidad o de todo a parte, por ejemplo). Puesto que nos vemos obligados a seguir una secuencia discursiva lineal o circular, debemos pasar de un nivel de realidad a otra, encontrando así diferentes experiencias físicas, espaciales, temporales, perceptivas o táctiles”[37].   Al cabo, el asunto no era sencillo, pues la propia Gancedo observaba cómo se enfrentaba, con ambigüedad, al complejo asunto de la representación del mundo, “dificultando el establecimiento de los límites entre el objeto representado y el objeto real”[38], de tal forma que a los elementos representados les incorporaba la noción de tiempo, a través de unas imágenes con aire de estar, decía ella, “siempre petrificadas”[39].

Alimentados de los signos, su obra comparte un valor táctil, siempre señalado por la artista, evocando aquello de Merleau-Ponty: entre lo visible y lo invisible, “toda visión tiene lugar en alguna parte del espacio táctil”[40], lo visible, claro, tallado en lo tangible.   Inquietando la visión, puebla el corpus de su obra la extrañeza como verdadera música de fondo, viajera entre los pliegues del tiempo, de tal forma que el contemplador de sus obras es emplazado hacia lo que carece de límites desde la escenificación de lo visible y un cierto embate con algunas imágenes: “atraída por el aspecto táctil (…) me apasiona la calidad y riqueza que cada cosa tiene en la superficie (…) me interesa mucho representar la riqueza que tienen desde un punto de vista táctil”[41].  Es lo que la artista llamará una “realidad plasmada como ritual: quiero que el objeto se haga deseable, táctil, asible (…) al mismo tiempo”[42].

Ello nos lleva a poder observar ahora que, de alguna forma, la obra de Gancedo ha sucedido siempre entre dos puntos, la experiencia del ser en el mundo y, por otra parte, un inagotado misticismo en dicho estar, como si un poderoso sentimiento de temblorosa trascendencia se encontrase con la gravedad de lo real, la levedad con el peso, una mirada poética de gran fuerza simbólica entre lo inmóvil habitado, reflexionando sobre qué sea ese lugar inquieto donde clama el vacío. Un mundo creador que parece contemplar lo real en un difícil equilibrio entre el afecto y la falta de complacencia,  indagando en torno a lo (in)visible, oscuridad y carencia, como si ejerciese el coraje de narrar, con un cierto aire compungido, la vibración muda del misterioso vivir que es esencia de cada día.  Relato de mil relatos, presencias reveladas desde una luz declinante y pasajera, como un desfallecimiento que resplandece, entre una cierta reparación fantasmagórica elevada en el espacio, resucitación de un espacio de sombras en el elogio de lo que desapercibido pasa, misterioso universo de grisalla, es sabido: dice verdad quien dice sombra.  Reina una quietud activa en su obra, un tiempo sin vínculos, eso que a veces hemos llamado, aplicado a otros artistas, una imaginación introvertida, no siendo extraño, por tanto, su frecuente adscripción a lo poético y su encuentro frecuentado por sus amigos vates.

De tal forma, quedaba justificada la afirmación de Rowell sobre que, si bien su vocabulario derivaría de aquella tradición realista, una estela interrogada y por tanto un lenguaje en retardo, ello le confería una singular sintaxis, siendo frecuente la presencia de obras multiplicadas, cuadrículas, repeticiones, secuencias o ritmos diversos que mostraban una mirada en extremo contemporánea, como representación de situaciones al margen, de tal forma que, en opinión de quien ahora escribe, Gancedo supuso la verdadera apuesta personal de Margit, sí: valerosa Margit, pues entre el conjunto de artistas presentes en el Guggenheim Museum[43] no encontraba modelo a quien mirar en el arte de su tiempo.   Y, remedando con otro trabajo de Rowell de ese tiempo, la obra de Gancedo era posible de adscribir a una exposición impregnada en un interregno cuyo título fuese “Que-est-ce que la peinture?”[44].  Por ello suscitó la curiosidad y el elogio crítico, de tal forma que, durante su encuentro en los Estados Unidos, era fácil encontrar reflexiones que incardinaban su trabajo con la historia de nuestro arte pero que apreciaban su diferencial y hondo contenido poético.  Y así, en un repaso cronológico, para Hilton Kramer[45], el crítico de cabecera de “The New York Times”, estábamos ante el ejercicio poético, “a gentler, more meditative mode of representational painting (…) who combines vivid realist detail with some very haunting and very poetic evocations of death and old age”[46].  Para Lori Simmons Zelenko, el asunto de la muerte era, para Gancedo, una forma de referir la vida: “she does not see it as a frightening; rather, it reveals the very meaning of life to her. She paints the motifs of his part of the life process with a combination of realism and trompe l’oeil effects”[47].  Theodore F. Wolff consideraba que esta artista, desde la modestia de su carácter y la delicadeza de una exquisita sensibilidad, “coupled with a poignant, bitter-sweet attitude toward life, give her paintings a quality of heartbreaking delicacy”[48]. En palabras de Edward J. Sullivan, crítico especializado en arte latinoamericano y español, coincidiendo con Kramer subrayaba nos hallábamos ante un verdadero ejemplo de lirismo.  Su juicio, extenso e ilustrado con una obra alusiva[49], contextualizaba también a Gancedo en la historia del arte en España: “the most lyrical works in these exhibitions are by Teresa Gancedo.  Several of her mixed-media pieces are composed of canvas or wood panel onto wich have been affixed photographs, crucifixes, tied bundles of tiny dried flowers, holy cards of Velázquez and Murillo paintings (invariably of Crhist on the cross), bits of wood, plastic flowers and plaster angels, as in ‘The Loved Ones’.   The component objects are seen through sprayed glass which enhances their nostalgic and melancholic feeling.  Death is a pervasive theme in the work of Gancedo: her iconography is that of grave markers, head stones,  emeteries, and other mementos.  Again, we find here a return to a theme which has obsessed more artists in Spain than in any another place. In their tight, compact format, Gancedo’s Works present us with a modern reconsideration of the topics of death, sadness, parting, remembrance, eternity, and salvation that where the principal points of departure for some of the great works of Spanish painting by Zurbarán, Velázquez, Murillo, Goya and others”[50].   Así, para Key Larson: “Teresa Gancedo builds allegorical images out of sticks, photographs, and memorabilia”[51], en tanto Norman Nadel consideraba que “express herselef through reality, but seen more through the misty mirror of the spirit than the cristal clarity of the eyes.  Small funeral arrengements, wrapped twigs and other symbols evoke feelings of something gone, faded, removed in time but still a part of us”[52]. “Delicate and sensitive”, para John Palmer Leeper[53], mientras nuestro Senén Ubiña, coincidiendo con Sullivan, observaba cómo sus obras portaban “a poetic realism, which in America may be considered ‘avan garde’ but which is of long tradition in Spain (…) her drawings have incredible precisión”[54].

¿Pintar, mirar, secuenciar, representar?.

La discusión sobre la tradición pictórica española, su aproximación a la representación de lo real y los procedimientos pictóricos esquivan a veces lo principal, cómo la aportación de Gancedo tiene que ver con una intensa y secular reflexión sobre la constitución de las imágenes en el espacio de lo visible[55].

Deja que pase de su dolor al cuadro, dirá Antonio Colinas pensando en nuestra artista[56].   Evidencia-apariencia, rezará el título de una exposición en la que participará la artista en este tiempo[57], en tanto explicaba Gancedo que su trabajo “se podría definir como un tremendo esfuerzo por asir la realidad: digo asir, es decir asumirlo, interiorizarlo, pasarlo por el tamiz de mis experiencias, recuerdos, parte inconsciente de mi ser, y mostrarla luego con todos esos extraños hallazgos que surgen de la fusión de las dos realidades: la externa dada y la interna sentida (…) una gran dosis de alegoría visual, utilizando continuas interrelaciones entre elementos pasados, ya vividos, presentes, e imaginarios futuros”[58].    Y, así, entre lo pintado y lo representado, entre el assemblage del objeto natural y su dibujo como una ambigua imagen dialéctica, -en el sentido de desdoblada-, se encuentra paradójicamente lo real con el artificio de la pintura, gloria o revés, más allá de sí misma ni tiempo ni espacio; tal una imagen en crisis, en el sentido que muchas de las imágenes de Gancedo son imágenes-pensando-en-las-imágenes-pensando, aquellas denkbilder de Walter Benjamin. Pensamientos como sueños de una deriva imaginante pues quedan cuestionadas las imágenes desde aquella increíble precisión que mencionaba Ubiña al hallar su obra en Nueva York[59], al encontrarse, casi, como un speculum indiciario de lo real desvanecido, devenido lo representado un accidente de lo que quedó pintado, tal borraduras ocultas en la funesta extensión, imágenes misteriosas como un presagio.   “Las obras muestran -viene otra vez en nuestra ayuda un vate- un extrañamiento que las activa poéticamente (…) la poesía (…) es una experiencia que comporta revelación, es decir, conocimiento de una realidad oculta; aquello que no es posible conocer con la sola percepción de los datos exteriores del objeto”, dirá ahora, concluyendo, Gamoneda[60].   No es extraño, aparecen y desaparecen las cosas enfrente de los ojos, de tal forma que el objeto artístico que resulta, podríamos suscribir con Duchamp, es una aparición[61], pues en su pintura tal álbum fijado entre lo encontrado y la reliquia, (el término “reliquia” dará título a algunas de sus obras en aquel tiempo[62]), como un presente su reminiscencia luego pintada, el exvoto o la ofrenda dibujada, esta pintura anhelante ha sido portadora de aquel rumor de las cosas verdaderas que Benjamin sentenciara sobre Kafka[63].  Con ellos, como con Klee, pienso ahora, comparte Teresa Gancedo ese vivir aislada en un mundo propio, aquel adentro profundo entre las cosas misteriosas difíciles de explicar donde permanece pintando este 2021, aquello que el pensador calificó de un mundo complementario.   Mas nos hallamos ante un fragmento del verdadero mundo, pues, como decía Bonnefoy[64], nada más verdadero que la errancia, ya no hay método para regresar al lugar verdadero.  Una morada de signos, representación de lo real que en ocasiones es mostrado como quien no comprende por completo, discurso sobre la realidad[65] ejerciente en un espacio de neblina donde se instala la parábola, como rescoldos de la visión o intensas imágenes marcadas por un fuerte carácter de desposesión.  Tal una imagen condensada, una doble distancia en ese trabajo crítico de la memoria que aborda Gancedo, dije “memoria” mas consciencia también pues imago e idea quedan salvadas en imágenes intermitentes pareciere sacudidas por golpes subterráneos, haciendo zozobrar la imagen esperada, tal si una imagen se desplazase sobre sí misma, como imágenes puestas en permanente estado de shock[66].

Anhelo y reserva, al cabo como un regreso que mostrase los indicios y la quiebra de lo que se perdió, recordando a Dostoievski: “estamos enfrentados a un misterio que no podemos comprender y, al ser un enigma, teníamos todo el derecho de predicar y enseñar a los hombres que aquello a lo cual deben someterse no es ni la libertad, ni el amor, sino el secreto y el misterio; y ello sin reticencias, incluso en contra de la propia conciencia”[67].  Principio y fin, nos auxilia este título de Gancedo procedente de un conjunto de obras de 1977, desplazándonos hacia otras con reflexiones similares entre las dos grandes oscuridades sobre las que transcurre el vivir: “Madre e hija” (1975) o “Madre e hijo” (1978), son otro ejemplo heredero del Nabokov, en aquel libro leído: nuestra breve existencia no es más que una breve rendija de luz entre dos eternidades de tinieblas[68].  Tienta Gancedo representar las formas en el espacio en un procedimiento radical de introspección, como adueñándose de algo allende el mundo conocido, más allá de ella misma. En numerosas ocasiones procediendo a una cierta temporalización de dicho espacio, mediante el frecuente uso de aquellas fragmentaciones en la composición, retículas en donde suceden las historias, como un mundo de recuerdos, tal titulará una de sus obras[69].

Pintora enfurecida, su obra de los últimos años adquiere la consistencia de un ejercicio pareciere infatigado y libérrimo.   Grandes polípticos y una pintura ejercida con vehemencia, poblada de reminiscencias sígnicas, con algo de la búsqueda de un cierto paraíso perdido, como aquella exposición de Egidio Álvaro.  Refinada en ciertos polípticos que funcionan con el ejercicio de la reiteración y la variación, mirada hacia con algo de art brut en otros casos, en ciertas pinturas un aire de haber sido pintadas el primer día del tiempo, prevaleciendo el elogio al objeto frente a la anterior búsqueda de la ebriedad de la mirada.     Otras pinturas, veo ahora sus “Historias bíblicas” o “El bosque sagrado” (1986) parecen haber sido teñidas por la sombra del tiempo.

Lo inexpresable, aquello que contemplamos, todo lo que miramos, está engarzado con el tiempo, quizás por ello como en una temporalidad obsesiva e inapelable Gancedo ejerce su creación. Desde la fragilidad y la complicidad construye un mundo que había comenzado en la fascinación, como un poder superior, un lugar de redención y extrañamiento que ha de concluir en el conocimiento pues al cabo, viendo ciertas obras de esta pintora, -parecieren resucitadas desde la historia, rescatadas desde el elogio a lo aparentemente mínimo-, pienso en aquello que nos recordaba Benjamin: lo más insignificante está cargado de un sentido que, audaz, es capaz de iluminarlo todo.   Cerrado el libro, llega la última palabra.

 

TERESA GANCEDO EN EL CONTEXTO DE NEW IMAGES FROM SPAIN, GUGGENHEIM MUSEUM, NUEVA YORK, 1980 (Y HASTINGS GALLERY, SPANISH INSTITUTE)

Solomon Guggenheim Museum, Nueva York, 20 de marzo de 1980

De izquierda a derecha.  Arriba: Antoni Muntadas, Guillermo Pérez Villalta, Carmen Calvo, Zush, Teresa Gancedo, Sergi Aguilar y Darío Villalba.   Abajo: Ginés Serrán Pagán, Jordi Teixidor, Margit Rowell y Miquel Navarro.

Fotografía: Cortesía archivo Teresa Gancedo

 

Obras de Teresa Gancedo en el nivel superior del Solomon R. Guggenheim Museum, New Images from Spain, 21 Marzo-11 Mayo 1980.    En el nivel inferior siguiente, Carmen Calvo y Guillermo Pérez Villalta.  En tanto, en el nivel más bajo, obras de la exposición de Eduardo Chillida, coincidente con aquella.

Fotografía: Cortesía archivo Carmen Calvo

 

Teresa Gancedo en el Solomon R. Guggenheim Museum, New Images from Spain, 21 Marzo-11 Mayo 1980.    Al fondo, su pintura:  “The Wounded Flower (La flor herida)”, 1979, Guggenheim Museum Collection, Nueva York.  Al pie, la intervención realizada.

Fotografía: Cortesía archivo Teresa Gancedo

 

 

Entre 1979 y 1980 la crítica y comisaria de exposiciones Margit Rowell (New Haven, 1937) visitó decenas de estudios de artistas españoles[70].   Entre todos, eligió la presencia de nueve artistas[71] en la exposición de nuevas imágenes de España en el Guggenheim Museum de  Nueva York: “New Images from Spain” (1980)[72].    Dos artistas seleccionadas fueron mujeres: Teresa Gancedo (León, 1937) y Carmen Calvo (Valencia, 1950), reconociendo Rowell que quien más se alejaba del canon propuesto, declaradamente abstracto, era Gancedo, una artista que en aquel momento se hallaba integrada en la galería de Fernando Vijande, la Galería Vandrés, donde expuso individualmente en 1977 y, luego, en 1981.     La comisaria seleccionó para la exposición neoyorquina un octeto de obras de Gancedo que, deducimos ahora, hubo de subyugarla, destacando en sus palabras “una sutil emulsión de subjetividad y objetividad”[73]. Las ocho obras presentadas por Gancedo, grandes pinturas, una de las cuales se relacionaba con una intervención o site specific anexa, fechadas entre 1977 y 1979, llevaban los números 20 a 27 del catálogo, iban tituladas en inglés y español: 20. “The Dried Branch (El tronco seco”, 1977; 21. “The Loved Ones (Los seres queridos)”, 1977; 22. “Discourse on Reality (Discurso sobre la realidad)”, 1978; 23. “The Wounded Flower (La flor herida)”, 1979; 24 (a y b). “The Wreath (La corona)”, 1979; 25. “Relics I (Reliquias I)”, 1979; 26. “Relics II (Reliquias II)”, 1979; 27. “Another Time, Another Space (Otro tiempo, otro espacio)”, 1979.   Junto a la base de la obra con número de catálogo 23, de la colección del Guggenheim Museum, Teresa concibió una instalación ad hoc, que desapareció por tanto tras esta exposición, de unos 200 x 300 cm. consistente en una base a modo de gran cajón relleno de arena (albero procedente de Sevilla), en pendiente, siguiendo el zócalo perimetral inclinado del Museo, sobresaliendo elementos fabricados por ella, pequeños cilindros de tela y formas diversas donde había colocado también, al modo de “flores” [74], pequeñas ramas y otros elementos de la naturaleza, condenados a su marchitación, en palabras concisas recientes de la artista: “ideas sobre la vida y la muerte, paso del tiempo”[75].

 

Galería Vandrés, Teresa Gancedo, Madrid, 27 Abril-20 Mayo 1981

Fotografía: Cortesía archivo Teresa Gancedo

 

Esta intervención realizada en Nueva York le condujo a realizar otra con ocasión de su inmediata exposición madrileña de 1981 en la galería Vandrés, de Fernando Vijande, en donde el objeto de la mirada fueron los suburbios madrileños paseados y fotografiados por la flâneuse Gancedo[76], barrios condenados a la desaparición y de donde escogió los vestigios (escombros, restos vegetales, huellas de las construcciones, arenas y ladrillos) que trasladó a la galería y se instalaron en una zona del suelo en la sala, en sus palabras eran “el recuerdo de una destrucción”[77].   Algunas fotografías nos muestran cómo contemplaba la artista la ruina de la ciudad, esas medianerías desolladas con las huellas de lo que fueron umbrales, ventanas, escaleras descarnadas, chimeneas hacia la nada, papeles pintados como heridas del derribo, tal acentuando la vida que hubo, y que fue agitada, en la estela de los “Walls papers” de Gordon Matta-Clark.  Lo que no puede verse nos definirá, dijimos con Strand.  Vio Gancedo dibujos en la medianería con las memorias del paso a las estancias de un hogar donde se desplegaron una sucesión de habitaciones antes luminosas, ahora devenidas en poética ceniza de los cuerpos que las habitaron.  Aquellas intervenciones en el contexto expositivo de los años ochenta eran para Gancedo una forma de interiorizarse, de comprenderse a sí misma, me relataba, más que de intervenir o exteriorizar. No eran tanto búsquedas sino expresión de fuerzas interiores que corresponden a los estados de conciencia, como dejando ver una realidad que presintiera existiese, perforada, al otro lado de lo real.

 

Madrid, 1981. Fotografías de Teresa Gancedo.  Reproducidas en el catálogo de la exposición.

Galería Vandrés, Teresa Gancedo, Madrid, 27 Abril-20 Mayo 1981

 

En todo caso, en este punto evoquemos su trabajo de integración de las artes, cerámica y vidrieras, principalmente, de lo que da buena fe el mural realizado en el Hospital de La Fe en Valencia.

Teresa Gancedo. Mural en el Hospital Universitario La Fe, Valencia, c. 1985-1986. C. 26 mt. lineales.  Fotografía: Fineras, Valencia

 

Un arte tocado por la tensión y un permanente requerimiento sobre qué cosa sea la esquiva verdad o las apariencias, lo real y su expresión formal, la historia, el tiempo y sus imágenes.    Representación en trance de descubrimiento, tal un desvanecimiento momentáneo, como fundidos los objetos o elementos representados, poblados por una luz de ceniza.   Artista de mirada transfigurada, acariciando la representación en suspensión, capaz de transmutar el mundo en un espacio introspectivo, tal phasmas.   Excéntrica abstracción, remedando a Lyppard[78] podríamos escribir sobre Gancedo, desvanecimiento de los límites, encadenando historias de arte y vida, e interrumpiéndolas con brusquedad, viajando entre las escisiones e incorporaciones, encarnizándose con las imágenes mediante apropiaciones y reapropiaciones, deslizada entre lo presente o el prodigio, su mundo creativo devenía pleno de complejidad y extrañeza.  Narraciones tal sistemas de significado, soplos entre el silencio de una lengua incinerada por el duelo, el pasado o el ruido.  El olvido y el verbo del dolor, creadora como creadora de sentidos, una realidad que parecía referir cuestiones como lo material y lo corpóreo, un mundo real mas fantasmático donde había, otrosí, una cierta incertidumbre, un aire de suspensión y tránsito en mediación con el contemplador, pues su obra revelaba no tanto un elemento quieto o aherrojado como un estado de conciencia, fuerzas o modos de energía precisos para conocer. Buscadora de imágenes en la tierra baldía, había algo imperioso en las creaciones de Gancedo, como si ardiera, aún ahora, la necesidad de un relato.

Memoria, desarraigo, tiempo, viaje entre lo visible y lo invisible, lo que está o lo escapado, el paso del tiempo, con un aire poético sus imágenes se elevaban en declarado espíritu no-gramatical, narraciones en disolución tal la porción congelada de un tiempo.    Errancia de la visión, algo en su obra hallamos de quemazón y abismo.      Pintura como extrañamiento, que era visto por Rowell considerando que “cada formulación es una transcripción diferente de la realidad.  A pesar de estas traslaciones diferenciadas y fieles de objetos reales, los resultados se sitúan en un nivel diferente a la propia realidad: porque la realidad del artista existe en un marco temporal muy diferente al de nuestra vida cotidiana. Ya sea que los objetos estén aislados en compartimentos secuenciales, organizados según una estructura de cuadrícula o dispersos libremente sobre la superficie plana de su soporte, están separados del tiempo y el espacio de su contexto original y también son ajenos a nuestra propia experiencia vivida”[79].  Viaje entre el desasosiego y la alteridad, desde esa representación de elementos procedentes de la realidad tentaba el límite, al derivarnos hacia un ejercicio permanente de la propia finitud.

En 1980 pues el Guggenheim Museum de Nueva York inauguraba: “New images from Spain”, aquella corta selección de artistas realizada por Margit Rowell en España entre lo que parecía más promisorio de arte por venir y siempre he reflexionado sobre la sintonía de esta exposición con la previa “American Painting: the eighties” (1979) de Barbara Rose, la revisión del arte español volvía a coincidir en una “critical interpretation”[80].  Las salas del Guggenheim Museum mostraban, a la par de la exposición de los jóvenes artistas, otra importante muestra de Eduardo Chillida en el mismo museo, estableciéndose así “una confrontación de generaciones”[81].  A resultas de lo cual, el Museo curvo de Lloyd Wright fue tomado en ese tiempo por instituciones, personalidades, gestores y artistas de nuestro país, entre ellos Teresa Gancedo quien, además de participar en la exposición, intervino en uno de los debates neoyorquinos en el contexto de la misma, cuyo título evocaba el ambiente creado por Juan Antonio Aguirre: “La Nueva generación del arte visual en España”[82].   Y la terminología redundante “arte visual”, ¿habría un arte no dirigido esencialmente a la visión?, hablaba, claro está, de un arte otro que extendía sus fronteras desde los tradicionales soportes del lienzo o el papel hacia nuevos medios como el vídeo o la música, como así sucedería, pienso ahora, con las obras de Alexanco o Muntadas.    Una selección de artistas que, cada uno en su concepto, funcionaron como casos-límite, así podemos entender, veo ahora, las obras de Darío Villalba o Sergi Aguilar, a la propia Carmen Calvo.

Creadores jóvenes o consagrados, la mayoría presentes en el viaje a los actos vinculados a la exposición, aquello devino una auténtica primavera española con ocasión de las inauguraciones, a la par que se generaba, o reeditaba, un secular debate precisamente sobre el concepto de “lo español”[83], páginas atrás Teresa Gancedo lo había señalado al observar cómo la selección esquivaba las modas, careciendo de “pretensiones de estar a la última”[84]. También apéndice extraordinario de este proyecto fue la presencia mencionada de José Luis Alexanco con Luis de Pablo, o la presentación de Antoni Muntadas, en otro fundamental y mítico espacio performativo neoyorquino, “The Kitchen”, en donde los primeros presentaron la extraordinaria e inquietante “Soledad interrrumpida” (1971)[85], cuyo título parecía un presagio poético de un nuevo tiempo.   Coincidía, también en “The Kitchen” la obra de Muntadas. “Personal/Public”[86].    Finalmente, quedaban programadas diversas tertulias sobre nuestro arte en el contexto de la exposición, también visitas a la misma reservadas para coleccionistas.   Fueron días muy intensos[87].  En la exposición citada participaron: Sergi Aguilar, Carmen Calvo, Teresa Gancedo, Antoni Muntadas/Germán Serrán Pagán, Miquel Navarro, Guillermo Pérez Villalta, Jordi Teixidor, Darío Villalba y Alberto Porta-Zush. En Hastings Gallery, vinculada al Spanish Institute, se mostraría obra sobre papel, añadiéndose en este caso la presencia de José Luis Alexanco, de tal forma que se recomponía un grupo de diez artistas en la selección de Rowell.   Completaría esa verdadera toma de nuestros artistas en Nueva York, la presencia de la obra de Teixidor en el programa del MoMA denominado PS1[88].  Y, según concluyera nuestra presencia en el Guggenheim, arribaba al MoMA El Padre, una gran exposición picassiana, por si no fuera suficiente[89], no cabía duda, aquel era “el año del arte español en América”[90].

 

_______________________________________

BIBLIOGRAFÍA DEL TEXTO

ÁLVARO, Egidio. Discurso sobre la realidad. Atisbos sobre las catástrofes y la ternura en lo cotidiano.  Barcelona: Galería Ciento, 1977.

ÁLVARO, Egidio.  Paradis perdu.  Recherche d’identité.  Limoges: Centre Cultural et Social Municipal.  IV-V/1977.

ARAZO, María Ángeles.  Teresa Gancedo.  La simbología mística en la pintura.  Valencia: “Las Provincias”, 10/II/1988.

BENJAMIN, Walter.

-Para una imagen de Proust.

-Sobre algunos temas en Baudelaire.

-Una carta sobre Kafka.

En “Iluminaciones”.  Barcelona: Penguin Random House, 2018.

BONNEFOY, Yves. Antología.  Barcelona: Lumen, 1977.

BONNEFOY, Yves. L’Arrière-pays.  Paris : Mercure de France, 2001.

BOSCO, Roberta. Fernando Vijande, el amigo español de Andy Warhol.  Madrid: “El País”, 7/XI/2017.

CASANELLES, María Teresa. Teresa Gancedo y sus ciclos vitales.  Madrid: “Hoja del Lunes”, 17/X/1977.

CLAIR, Jean.  L’oeuvre de Marcel Duchamp.  París: Musée National d’Art Moderne-Centre National d’Art et de Culture Georges Pompidou, 1977.

COLINAS, Antonio.

Para leer en lo eterno.  1990

Plenitud de Teresa Gancedo.  Pinto: Gráficas Aries, 2003

En los prados sembrados de ojos.  Madrid: Siruela, 2020.

COMBALÍA, Victoria.  Entrevistas con Barbara Rose.  Barcelona: “Batik”, nº 52, XI/1979.

DE LA TORRE, Alfonso.  Soledad interrumpida (y sonora).  En “José Luis Alexanco.  Ejercicio temporal, 1964-2020”.  Madrid: Comunidad de Madrid-Alcalá 31, 2020.

DÍAZ, Henar.  Teresa Gancedo: “Casi toda la pintura de mujeres tiene algo de surrealismo”.  León: ABC-Castilla y León, 24/XI/2018.

DUCHAMP, Marcel.  Duchamp du signe. París: Flammarion, 2013.

ECHANDI, G. María Teresa G. Gancedo, pintora.  Pamplona: “Diario de Navarra”, 8/VII/1973.

ESTEBAN, Claude-PALAZUELO, Pablo. Palazuelo.  Paris: Editions Maeght, 1980. Versión en castellano: Barcelona: “Ediciones 62”.

GAITERO, Ana.  Teresa Gancedo pintora.  León: “Diario de León”, 11/I/2019.

GAMONEDA, Antonio. Mª Teresa G. Gancedo.  León: Sala Provincia, 1972.

GAMONEDA, Antonio.  Teresa Gancedo y la realidad poética.  León: MUSAC, 2018.

GANCEDO, Teresa. Mi trabajo plástico.  En “Teresa Gancedo. Discurso sobre la realidad.  Obra realizada entre 1976-1979”.  Sevilla: Museo de Arte Contemporáneo, 1979.

GANCEDO, Teresa. Notas.  En “Teresa Gancedo. Discurso sobre la realidad”.  Zaragoza: Galería Pepe Rebollo, II/1979, s/p.

GASTAMINZA, Genoveva. Exposiciones-Teresa Gancedo.  San Sebastián: “La voz de España”, 21/VII/1973

GIRALT MIRACLE, Daniel. Cronografías. Barcelona: “Batik”, nº 54, p. 4, III-IV/1980.

GIRALT-MIRACLE, Daniel. Teresa Gancedo.  Madrid: “Guadalimar”, Año II, nº 21, III/1977.

GUÉNIOT, David-Alexandre; PINTO, Paula. CALDAS 77IVº Encontros Internacionais de Arte em Portugal/4èmes Rencontres Internationales d’Art au Portugal. Lisboa: Ghost Editions, 2018.

LAPIQUE, Luis María. María Teresa González Gancedo expone en la sala de cultura.  Bilbao: “La Gaceta del Norte”, 7/VII/1973.

MICHAUX, Henri. Paul Klee.  Paris : Éditions Gallimard, 1950.

NABOKOV, Vladimir.  Habla, memoria.  Barcelona: Anagrama, 1994.

ROCHA DE SOUSA, João. En “Teresa Gancedo. Discurso sobre la realidad”.  Zaragoza: Galería Pepe Rebollo, II/1979.

SANTOS TORROELLA, Rafael.

María Teresa Gancedo.  Barcelona: “El Noticiero Universal”, 15/V/1973.

María Teresa Gancedo.  Barcelona: “El Noticiero Universal”, 3/XII/1974.

Los de ‘los 60’: Retrato de una generación.  Madrid: “ABC”, 16/XI/1989.

STRAND, Mark.  Tormenta de uno.  Madrid: Visor Libros, 2009.

 

SELECCIÓN BIBLIOGRÁFICA SOBRE  LA PRESENCIA DE TERESA GANCEDO EN LA EXPOSICIÓN DEL GUGGENHEIM MUSEUM: “NEW IMAGES FROM SPAIN” (1980)

AAVV. Art: Museum. Nueva York: Vol.1, p. 2, 1980, s/f.

AAVV. “Nuevas imágenes de España” en el museo Guggenheim. Barcelona: “La Vanguardía”, 1/IV/1980. s/p.

AMESTOY, Santos.  Chillida y dos generaciones más de artistas españoles.  Madrid: “Pueblo (Sábado Literario)”, 22/III/1980

CALVO SERRALLER, Francisco. Arte español en Nueva York. Madrid: El País-Artes”, Año II, nº 22, 29/III/1980.

CALVO SERRALLER, Francisco. Jóvenes españoles en Nueva York: Panorama sobre el puente. Madrid: “Arteguía”, nº 54, IV/1980, pp. 8-11.

CASAS, Carmen. Una galería americana selecciona a 10 pintores. Barcelona: El Correo catalán”, 8/XI/1979.

COMBALIA, Victoria. La controvertida exposició del Museu Guggenheim de Nova York. Barcelona: Avui”, Año V, nº 1224, 13/IV/1980.

COMBALIA, Victoria. Así ha visto América las «New Images from Spain». Barcelona: “Batik”, nº 56, pp. 27-29, VI-VII/1980.

DAXLAND, John. Spanish art. Nueva York: Daily News”, 9/V/1980, p. 11.

DE LA TORRE, Alfonso. Aquellas nuevas imágenes [ una reflexión en torno a la exposición New images from Spain, Guggenheim Museum, 1980 ].  Madrid: Galería José de la Mano, 2018.

GANCEDO, Teresa.  Reality is the foundation of my plastic language. En el catálogo “New Images from Spain”.  Nueva York: Guggenheim Museum, 1980, p. 58.

GARCÍA, Manuel.  Pintores valencianos en New York.  Valencia: “Las Provincias (Artes y Letras)”, 21/III/1980.

HUICI, Fernando.  Pintura española en Nueva York.  Entrevista con Margit Rowell conservadora del museo Guggenheim.  Madrid: “El País”, 26/VII/1979, p. 18.

KRAMER, Hilton. Art: New Images From Spain’Shown. Nueva York: The New York Times”, 28/III/1980.

KRAMER, Hilton. Critics’ Choices of the Best Holidays Shows in Town. Nueva York: The New York Times”, 4/IV/1980.

LARSON, Kay. Worldly Goods. Nueva York: Voice”, 8/V/1980, p. 84.

LÓPEZ, Ianko. El día en que 11 artistas españoles ‘asaltaron’ el Guggenheim de Nueva York, gracias a ‘la Mr. Marshall del arte’. Madrid: “El País-Icon-Design”, 2/I/2019.

MATEU DE ROS, Rafael.  Obras en democracia.  Madrid: “Expansión”, 2/II/2019, p. 41.

NADEL, Norman. Spanish art.  Alive and burning.   Nueva York: Index Journal”, 5/V/1980.

PALMER LEEPER, John. Spanish Images to open.  San Antonio: “The North San Antonio Times”, 17/VII/1980, p. 5.

PÉREZ VILLALTA, Guillermo.  Espejo de la memoria. Madrid: Mecánica Lunar, 2021.

PERMANYER, Lluís. Diez artistas españoles, diez. Barcelona: La Vanguardia”, 16/IX/1979, s/p.

PERMANYER, Lluís. Catalana en el Guggenheim.  La recordación trágico-poética de Teresa Gancedo.Barcelona: “Destino”, nº 2201, 12-18/XII/1979, pp. 42-43.

QUERALT, Rosa. «Noves imatges d’Espanya» al Museu Guggenheim. Barcelona: Avui”, 6/IV/1980. p. 24.

ROSE, Barbara. Talking about… Art-Today’s uncensored Spanish art-subjective, surreal, with new energy, wit-on view in the U.S.A. Nueva York: Vogue”, III/1980, p. 140.

ROWELL, Margit:

Próxima exposición de pintores jóvenes españoles en Nueva York: declaraciones de Margit Rowell, seleccionadora de la muestra. Madrid: “El País-Artes”, 1979, nº 8, 22/XII/1979.

Noves imatges “from Spain” (I). Barcelona: Revista Catalana de Cultura Saber”, 3/V/1980, pp. 56-60.

Poetic realism: Teresa Gancedo. En el catálogo “New Images from Spain”.  Nueva York: Guggenheim Museum, 1980, pp. 20-22

SIMMONS ZELENKO, Lori. Vernissage-New images from Spain. USA: L’Officiel”, III/1980, pp. 17-18.

SULLIVAN, Edward J. Structure and tradition in some new images from Spain. Nueva York: “Art Magazine”, IV/1980, pp. 142-145.

UBIÑA, Senén. Chillida, Basque Man of Iron-Also “New Image” Shows Young Spain. Nueva York: Art/World”, 19/III-18/IV/1980, Vol. 4, nº 7, pp. 1 y 13.

VOZMEDIANO, Elena.  De la “Bienal Roja” al arte neutral.  Madrid: “El Cultural”, 4/I/2019.

WOLFF, Theodore F. Perplexing new images from Spain. Boston: “The Christian Science Monitor-Arts/Entertainement”, 7/IV/1980.

 

________________________________________

NOTAS AL TEXTO

[1] GAITERO, Ana.  Teresa Gancedo pintora.  León: “Diario de León”, 11/I/2019

[2] Esta cita, de “L’Improbable” de Yves Bonnefoy, abría el catálogo de la exposición de Teresa Gancedo en Vandrés, Madrid, 1977.  En el catálogo de la exposición se explicaba el origen de la cita: BONNEFOY, Yves. Antología.  Barcelona: Lumen, 1977.

[3] BENJAMIN, Walter. Para una imagen de Proust.  En “Iluminaciones”.  Barcelona: Penguin Random House, 2018, p. 45.

[4] STRAND, Mark.  Tormenta de uno.  Madrid: Visor Libros, 2009, p. 67.

[5] COLINAS, Antonio. En los prados sembrados de ojos.  Madrid: Siruela, 2020, pp. 113-114.  En el poema: “Laberintos-firmamentos de Teresa Gancedo”: “Bondadosa pintura de la niña / que quería pintar y no jugar”.

[6] PERMANYER, Lluís. Catalana en el Guggenheim.  La recordación trágico-poética de Teresa Gancedo. Barcelona: “Destino”, nº 2201, 12-18/XII/1979, p. 42.

[7] “En Madrid fui bastante infeliz, tenía las amigas, pero nunca como en mi pueblecito (…) no estaba feliz”.  GAITERO, Ana.  Teresa Gancedo pintora.  Op. cit.

[8] Conversación de este autor con la artista, 6/VIII/2021.

[9] BONNEFOY, Yves. L’Arrière-pays.  Paris : Mercure de France, 2001.

[10] Estos recuerdos en: DÍAZ, Henar.  Teresa Gancedo: “Casi toda la pintura de mujeres tiene algo de surrealismo”.  León: ABC-Castilla y León, 24/XI/2018, p. 68.  En la entrevista, sobre las visitas al Museo del Prado, cita también a Velázquez y Murillo.  Otras menciones de Teresa Gancedo han subrayado a Memling, Piero della Francesca, Fra Angelico, Vermeer o Titus Carmel.  LAPIQUE, Luis María. María Teresa González Gancedo expone en la sala de cultura.  Bilbao: “La Gaceta del Norte”, 7/VII/1973.

[11] Para Gamoneda, su trabajo venía definido “por la presencia de un constante lirismo; lirismo que pertenece tanto al propósito temático como a la manera, a la delicada y cuidadosa organización de sus signos plásticos”, concluyendo aquel temprano texto que “permanece fiel a su voluta de lirismo”.  GAMONEDA, Antonio. Mª Teresa G. Gancedo.  León: Sala Provincia, 1972.

[12] GAMONEDA, Antonio.  Teresa Gancedo y la realidad poética.  León: MUSAC, 2018, p. 38.

[13] Mencionado Gamoneda, su texto temprano de 1972, y luego el reciente de 2018, ambos reproducidos en esta publicación, hemos de recordar citar también al poema antes aludido en estas Notas, de Antonio Colinas.   También: COLINAS, Antonio. Para leer en lo eterno.  1990; COLINAS, Antonio. Plenitud de Teresa Gancedo.  Pinto: Gráficas Aries, 2003 y COLINAS, Antonio. En los prados sembrados de ojos.  Op. cit. Ella explicaba, sobre su relación con la poesía, que deseaba “resaltar el paso del tiempo, pero creando un ambiente intemporal, saturado de nostalgia, poesía: por eso mi pintura gusta tanto a los poetas, porque tiene mucho de contenido y lectura poética”. CASANELLES, María Teresa. Teresa Gancedo y sus ciclos vitales.  Madrid: “Hoja del Lunes”, 17/X/1977.

[14] GANCEDO, Teresa. Mi trabajo plástico.  En “Teresa Gancedo. Discurso sobre la realidad.  Obra realizada entre 1976-1979”.  Sevilla: Museo de Arte Contemporáneo, 1979.

[15] ÁLVARO, Egidio. Discurso sobre la realidad. Atisbos sobre las catástrofes y la ternura en lo cotidiano.  Barcelona: Galería Ciento, 1977.  Esta exposición tuvo lugar entre el 12 Febrero y 12 Marzo de 1977.    Egidio Álvaro (Coimbra, 1937-Montrouge, 2020) fue uno de los más reconocidos críticos de arte portugueses, especialista en el análisis histórico de la performance y el arte conceptual, en especial en Portugal, que mostró en París en el Centro Pompidou en 1984 bajo el título “Performance portugaise”.   Comisarió en 1989 “Performance’s” en el Centre d’Art Santa Mónica, de Barcelona.   Luego mencionaremos también su papel en los “Encontros” celebrados entre 1974 y 1977.

[16] Centre Cultural et Social Municipal, Paradis perdu.  Recherche d’identité (Jacques Damville, João Dixo, Teresa Gancedo, Akos Szabo),  Limoges,  Abril-Mayo 1977

[17] Quartos Encontros Internacionais de Arte em Portugal (Exposições, Debates, Filmes, Performances, Rituais, Intervenções, Video, Teatro, Ballet, Fantoches), Caldas da Rainha, 1-12 de Agosto de 1977.  Este encuentro, lo leído sobre la agitación provocada por la presencia de más de un centenar de artistas en esos doce días, entre ellos Teresa Gancedo, me ha recordado nuestros “Encuentros” de Pamplona, ya se sabe, desarrollados en 1972. Los Encontros Internacionais de Arte Contemporânea, promovidos por Egídio Álvaro se celebraron, entre 1974 y 1977, en Valadares, Viana do Castelo, Póvoa do Varzim y Caldas da Rainha.  Vid., sobre este particular: GUÉNIOT, David-Alexandre; PINTO, Paula. CALDAS 77IVº Encontros Internacionais de Arte em Portugal/4èmes Rencontres Internationales d’Art au Portugal. Lisboa: Ghost Editions, 2018.

[18] “Realizamos una instalación en exteriores conjunta sobre el episodio bíblico de la creación, y participé como invitada en los encuentros y coloquios, quizás la parte más interesante de mi estancia aquellos días. Recuerdo un debate en el que defendí el concepto y la idea, pero siempre unidos a la práctica”.  Correspondencia de la artista con este autor, 20/VIII/2021.

[19] Lo reconocía en este artículo: ROWELL, Margit. Próxima exposición de pintores jóvenes españoles en Nueva York: declaraciones de Margit Rowell, seleccionadora de la muestra. Madrid: “El País-Artes”, 1979, nº 8, 22/XII/1979.

[20] “Magníficos”, más bien como expresaba el crítico, si pensamos eran siete artistas varones frente a dos mujeres, la otra era Carmen Calvo.   La expresión era de Daniel Giralt-Miracle: “la carrera por el Guggenheim Museum de Nueva York toca a su fin.  La carrera ha sido alcanzada por los nueve magníficos”. GIRALT MIRACLE, Daniel. Cronografías. Barcelona: “Batik”, nº 54, p. 4, III-IV/1980.

[21] GIRALT-MIRACLE, Daniel. Teresa Gancedo.  Madrid: “Guadalimar”, Año II, nº 21, III/1977.

[22] Así era calificada por: GASTAMINZA, Genoveva. Exposiciones-Teresa Gancedo.  San Sebastián: “La Voz de España”, 21/VII/1973.  Reproducido en: “Teresa Gancedo”.  Barcelona: Sala de Arte Ausias March, 1974: “Una crónica de la realidad con todos los factores que intervienen es lo que realiza Teresa Gancedo con peculiar sensibilidad y extraordinaria sinceridad”.

[23] ÁLVARO, Egidio. Discurso sobre la realidad. Op. cit. “Simplemente lo muestra en su crueldad, en su indiferencia (…) no hay amargura, pues; pero sí un inconformismo claramente afirmado, una constante rebeldía (…) la visión es serena, madura, tranquila.  La imagen, aunque simbólica, no es moral”.

[24] La artista a: ARAZO, María Ángeles.  Teresa Gancedo.  La simbología mística en la pintura.  Valencia: “Las Provincias”, 10/II/1988, p. 30. Y, volvió Michaux cabizbajo tras contemplar una exposición de Paul Klee : MICHAUX, Henri. Paul Klee.  Paris : Éditions Gallimard, 1950.

[25] ÁLVARO, Egidio.  Paradis perdu.  Recherche d’identité (Jacques Damville, João Dixo, Teresa Gancedo, Akos Szabo).  Limoges: Centre Cultural et Social Municipal.  IV-V/1977. Texto catálogo exposición homónima.  El asunto de la emotividad, reiterado por Egidio, era también redundado por la artista en: PERMANYER, Lluís. Catalana en el Guggenheim.  La recordación trágico-poética de Teresa Gancedo. Op. cit. p. 42: “Siempre prima la emotividad”.

[26] ÁLVARO, Egidio. Discurso sobre la realidad. Op. cit.

[27] Ibíd.

[28] Ibíd.

[29] “Busco expresar mi arte.  Puede parecer que mis cuadros son caóticos, absurdos.  Yo creo que la vida es así, caótica”.  ECHANDI, G. María Teresa G. Gancedo, pintora.  Pamplona: “Diario de Navarra”, 8/VII/1973.

[30] SANTOS TORROELLA, Rafael.  María Teresa Gancedo.  Barcelona: “El Noticiero Universal”, 15/V/1973.

[31] Y, un años después: SANTOS TORROELLA, Rafael.  María Teresa Gancedo.  Barcelona: “El Noticiero Universal”, 3/XII/1974: “no la virulenta y agresiva de los dadaístas, sino otra a un tiempo fría y melancólica, no tanto de denuncia y protesta como de larvado vencimiento, de doliente y pasivo inconformismo (…) una atmósfera triste, en que la promiscuidad de las cosas vulgares y las criaturas humanas parecen hablar tan sólo del naufragio del vivir hecho costumbre opaca, turbo río del tiempo que conduce todas esas fragmentaciones reunidas -las objetivas y las subjetivas- al mar sin orillas de la nada y el olvido.  Pese a todo, pese a tanta melancolía y lo que en ella parece haber de insidiosa frustración, también hay belleza en estas obras (…) una sensibilidad exquisita y, a pesar de todo, sin amargura”. A Santos Torroella volveríamos a encontrarlo escribiendo sobre Gancedo: “nostálgica de paraísos nunca perdidos del todo o detenidos en la incumplida inminencia de lo que quisiera, y no puede, llegar a ser olvido”.  SANTOS TORROELLA, Rafael.  Los de ‘los 60’: Retrato de una generación.  Madrid: “ABC”, 16/XI/1989, p. 151.  El tema de paraíso retornará al poema que hemos mencionado aquí de Colinas: “paraíso alcanzado / en el vacío-lleno, en el silencio / de tus mandalas”.   COLINAS, Antonio. En los prados sembrados de ojos.  Op. cit.

[32] Luego se explicará, la exposición tuvo lugar en Nueva York y San Francisco.

[33] Las dos citas de este párrafo: GANCEDO, Teresa.  Reality is the foundation of my plastic language. En el catálogo “New Images from Spain”.  Nueva York: Guggenheim Museum, 1980, p. 58.

[34] CALVO SERRALLER, Francisco. Jóvenes españoles en Nueva York: Panorama sobre el puente. Madrid: “Arteguía”, nº 54, IV/1980, p. 11.

[35] ESTEBAN, Claude-PALAZUELO, Pablo. Palazuelo.  Paris: Editions Maeght, 1980. Versión en castellano: Barcelona: “Ediciones 62”, p. 60.

[36] GANCEDO, Teresa.  Reality is the foundation of my plastic language. Op. cit.

[37] ROWELL, Margit.  Poetic realism: Teresa Gancedo. En el catálogo “New Images from Spain”.  Nueva York: Guggenheim Museum, 1980, pp. 20-22

[38] GANCEDO, Teresa.  Reality is the foundation of my plastic language. Op. cit.

[39] Ibíd.

[40] MERLEAU-PONTY, Maurice.  Le visible et l’invisible.  París: Gallimard, 1964, p. 177.

[41] PERMANYER, Lluís. Catalana en el Guggenheim.  La recordación trágico-poética de Teresa Gancedo. Op. cit. pp. 42-43.

[42] GANCEDO, Teresa. Notas.  En “Teresa Gancedo. Discurso sobre la realidad”.  Zaragoza: Galería Pepe Rebollo, II/1979, s/p.

[43] Era la artista, dirá la comisaria, que más se alejaba del canon propuesto, que era abstracto además de tener distancia generacional frente a buena parte de los demás, pertenecientes más bien la generación del cincuenta.

[44]  Me estoy refiriendo a la exposición comisariada por Rowell unos años después.  Centre Pompidou, Qu’est-ce que la sculpture moderne?, París, 3 Julio-13 Octubre 1996.

[45] Hilton Kramer (Gloucester, 1928-Harpswell, 2012), dirigió la crítica de arte en “The New York Times”, entre 1965 y 1982.

[46] KRAMER, Hilton. Art: New Images From Spain’Shown. Nueva York: The New York Times”, 28/III/1980.  Y que podríamos traducir como: “un modo de pintura representativa más suave y meditativo (…) que combina detalles realistas vívidos con algunas evocaciones muy inquietantes y muy poéticas de la muerte y la vejez”.  Kramer venía de comentar la obra de Guillermo Pérez Villalta.

[47] SIMMONS ZELENKO, Lori. Vernissage-New images from Spain. USA: L’Officiel”, III/1980, pp. 17-18.

[48] WOLFF, Theodore F. Perplexing new images from Spain. Boston: “The Christian Science Monitor-Arts/Entertainement”, 7/IV/1980.

[49] “Los seres queridos” (1977).

[50] SULLIVAN, Edward J. Structure and tradition in some new images from Spain. Nueva York: “Art Magazine”, IV/1980, pp. 142-145.

[51] LARSON, Kay. Worldly Goods. Nueva York: Voice”, 8/V/1980, p. 84.

[52] NADEL, Norman. Spanish art.  Alive and burning.   Nueva York: Index Journal”, 5/V/1980.

[53] PALMER LEEPER, John. Spanish Images to open.  San Antonio: “The North San Antonio Times”, 17/VII/1980, p. 5.

[54] UBIÑA, Senén. Chillida, Basque Man of Iron-Also “New Image” Shows Young Spain. Nueva York: Art/World”, 19/III-18/IV/1980, Vol. 4, nº 7, p. 13.

[55] En este sentido, aconsejamos el fino análisis: ROCHA DE SOUSA, João. En “Teresa Gancedo. Discurso sobre la realidad”. Zaragoza: Galería Pepe Rebollo, II/1979.

[56] COLINAS, Antonio. En los prados sembrados de ojos.  Op. cit.

[57] Centre Culturel et Social Municipal, Evidence/Apparence, Limoges, Mayo 1979.

[58] GANCEDO, Teresa. Mi trabajo plástico.  Op. cit.

[59] UBIÑA, Senén. Chillida, Basque Man of Iron-Also “New Image” Shows Young Spain. Op. cit.

[60] GAMONEDA, Antonio.  Teresa Gancedo y la realidad poética.  Op. cit. p. 39.  La cursiva es del poeta.

[61] Refiriéndome a la obra mencionada de Marcel Duchamp homónima: “À l’Infinitif (La Boîte Blanche)”, 1966-1967.  Vid. CLAIR, Jean.  L’oeuvre de Marcel Duchamp.  París: Musée National d’Art Moderne-Centre National d’Art et de Culture Georges Pompidou, 1977. Nº cat.170, p. 140.  Vid. DUCHAMP, Marcel.  Duchamp du signe. París: Flammarion, 2013. p.131, subraya el término “aparición”.

[62] “Reliquias” era el título de dos obras de la artista presentes en el Guggenheim Museum, 1980.

[63] BENJAMIN, Walter. Una carta sobre Kafka.  En “Iluminaciones”.  Op. cit. p. 191.

[64] BONNEFOY, Yves. Antología.  Op. cit.

[65] Título de una obra de Gancedo de 1978, expuesta en Nueva York en 1980, en la colección Suñol.

[66] Este asunto del “shock” y la mención del párrafo son nuevamente deudores de BENJAMIN, Walter. Sobre algunos temas en Baudelaire.  En “Iluminaciones”.  Barcelona: Penguin Random House, 2018, p. 278.

[67] La cita nos la sirve el propio BENJAMIN, Walter. Una carta sobre Kafka.  Op. cit. p. 168.

[68] NABOKOV, Vladimir.  Habla, memoria.  Barcelona: Anagrama, 1994, p. 21.

[69] 2015-2018.

[70] Margit Rowell: “Para aquella exposición visité los estudios de 91 artistas españoles”. BOSCO, Roberta. Fernando Vijande, el amigo español de Andy Warhol.  Madrid: “El País”, 7/XI/2017. Y, en palabras recientes de Rowell: “J’ai travaillé au moins deux ans et peut-être plus sur l’exposition et j’ai le souvenir que j’ai visité environ 90 ateliers d’artiste, à Madrid, Barcelona, Ibiza, Valencia, Cuenca et au pays basque (essentiellement Bilbao)”.   Conversación por email de este autor con Margit Rowell, 12/XI/2018.  En palabras de Guillermo Pérez Villalta, “la visita de Margit fue la comidilla del mundo del arte durante el tiempo que estuvo en España”.  PÉREZ VILLALTA, Guillermo.  Espejo de la memoria. Madrid: Mecánica Lunar, 2021, p. 154.

[71] Diez, si consideramos la presencia añadida de José Luis Alexanco en la exposición mencionada en Hastings Gallery, Spanish Institute, Nueva York.

[72] Solomon R. Guggenheim Museum, New Images from Spain, Nueva York, 21 Marzo-11 Mayo 1980 [y San Francisco Museum of Modern Art, 5 Octubre-30 Noviembre 1980] y (con el mismo título) en Hastings Gallery/Spanish Institute, Nueva York, 19 Marzo-3 Mayo 1980. Participantes: Sergi Aguilar, (José Luis Alexanco), Carmen Calvo, Teresa Gancedo, Muntadas/Serran Pagan, Miquel Navarro, Guillermo Pérez Villalta, Jorge Teixidor, Dario Villalba y Zush.

[73] ROWELL, Margit.  Poetic realism: Teresa Gancedo. Op. cit. Para seguir las intenciones de comisaria y artista aconsejamos los textos que acompañan esta publicación, en el apartado “Selección de textos”.

[74] El asunto de las dificultades aduaneras para la llegada a los Estados Unidos de esta arena, han sido un asunto históricamente sobredimensionado, objeto de malentendidos, es el caso de, por ejemplo: PÉREZ VILLALTA, Guillermo.  Espejo de la memoria. Op. cit. p. 157.

[75] Correspondencia de la artista con este autor, 18/VIII/2021.

[76] Conversación de este autor con la artista, 6/VIII/2021.

[77] Ibíd.

[78] Lucy Lippard, organizó en 1966 la fundamental exposición “Eccentric Abstraction” en la galería neoyorquina Marilyn Fischbach Gallery.

[79] ROWELL, Margit.  Poetic realism: Teresa Gancedo. Op. cit.

[80] La coincidencia, en ese deseo de trazar un nuevo tiempo del arte, podía seguirse en la entrevista: COMBALÍA, Victoria.  Entrevistas con Barbara Rose.  Barcelona: “Batik”, nº 52, XI/1979, pp. 29-31.  La exposición de Rose tuvo lugar en Grey Gallery de Nueva York en 1979, y en algún momento su título previsto tocaba el de Rowell: “Image painting”, Ibíd. p. 30.  Grey Gallery, American Painting: The Eighties, Nueva York, 5 Septiembre-13 Octubre 1979.

[81] El término era de Rowell, para comprender el sentido del trabajo de la comisaria, a través de sus palabras, es esencial la lectura de la entrevista: HUICI, Fernando.  Pintura española en Nueva York.  Entrevista con Margit Rowell conservadora del museo Guggenheim. Madrid: “El País”, 26/VII/1979.   Las exposiciones se inauguraron ambas en un acto comúin el día 20 de marzo.

[82] El 21 de marzo, en el propio Guggenheim Museum, tuvo lugar: “Tertulia: La Nueva generación del arte visual en España: Aguilar, Calvo, Gancedo, Teixidor, Pérez Villalta.  Moderador: Daniel Serra Badué.  Spanish Institute, 19.30 h” (sic.). Moderadoras: Margit Rowell y Dore Ashton.    El término “Nueva Generación” era conocido en España, a través de las exposiciones promovidas por el crítico y pintor Juan Antonio Aguirre bajo el título “Nueva Generación” y que tuvieron lugar en 1967 y 1977.  He subrayado en ocasiones se trataba de un “no-grupo” de carácter heteróclito y variabilidad compositiva, con falta de manifiesto, diversa tipología creativa de participantes, etc.   Aceptaremos se trató, más bien, de una reunión de artistas heteróclitos deseosos del cambio de rumbo en el arte español, una nueva generación de artistas cuya mirada se dirigía, principalmente, al pop internacional y al arte constructivo.   El debate antedicho en Nueva York parecía contestar ¿o ironizar? Con la terminología de “Nueva Generación”.

[83] Sobre la presencia del mundo español en las inauguraciones vid.: CALVO SERRALLER, Francisco. Arte español en Nueva York.Madrid: El País-Artes”, Año II, nº 22, 29/III/1980.   El artículo se ilustraba con una fotografía de Luis Pérez-Mínguez, testigo de aquel viaje, a través de sus fotografías.  Y las opiniones, también las divergentes, vid.: CALVO SERRALLER, Francisco. Jóvenes españoles en Nueva York: Panorama sobre el puente. Madrid: “Arteguía”, nº 54, IV/1980, pp. 8-11.

[84] GANCEDO, Teresa.  Reality is the foundation of my plastic language. En el catálogo “New Images from Spain”.  Op. cit. p. 58.

[85] Lo hemos explicado bien en DE LA TORRE, Alfonso.  Soledad interrumpida (y sonora).  En “José Luis Alexanco.  Ejercicio temporal, 1964-2020”.  Madrid: Comunidad de Madrid-Alcalá 31, 2020, pp. 89-102.

[86] Entre los días 1 y 19 de abril.

[87] Ya hemos mencionado unas notas atrás la tertulia celebrada el 21 de marzo.  Tuvo lugar otra una semana después, el 28 de marzo en Landmark Gallery: “Tertulia: New Images from Spain: Muntadas, Zush, Villalba, Navarro.  Moderadora: Margit Rowell y Dore Ashton.  Landmark Gallery” (469, Broome St.).  La recepción privada con coleccionistas tuvo lugar el 26 de marzo.

[88] Por mediación de Fernando Vijande, Teixidor tuvo su estudio en el Clocktower que pertenecía al PS1, entre septiembre de 1979 hasta 1981. Participando en la exposición: International Studio Program, 1980–1981 (Fall 1980), 28 Septiembre-9 Noviembre 1980, MoMA PS1.  Cortesía de Jordi Teixidor, 2/XI/2018.  Rowell citaba también, sobre el interés por lo español, la aparición de un monográfico dedicado al arte español en “Art News”, aquel año.

[89] The Museum of Modern Art, Pablo Picasso: A Retrospective, Nueva York, 16 Mayo-30 Septiembre 1980.  La retrospectiva, comisariada por William Rubin, contenía 109 obras.

[90] CALVO SERRALLER, Francisco. Arte español en Nueva York. Op. cit. La exposición quedó reconstruida en 2018 en la galería José de la Mano, comisaríada por este autor, editándose un catálogo-periódico que rememoraba aquel momento histórico de nuestro arte que contó con la participación de Teresa Gancedo.