ENTREVISTA DE PABLO PALAZUELO CON PIERRE DUMAYET

ENTREVISTA DE PABLO PALAZUELO CON PIERRE DUMAYET

Texto publicado en el catálogo
PABLO PALAZUELO. EL ABISMO DE LAS FORMAS
Guadalajara: Museo Francisco Sobrino, 2020-2021.
 

ENTREVISTA DE PABLO PALAZUELO CON PIERRE DUMAYET, PARÍS, Julio de 1973[1]

ALFONSO DE LA TORRE (Versión y traducción)
CORTESÍA DE LA FUNDACIÓN PABLO PALAZUELO

 

INTRODUCCIÓN
PABLO PALAZUELO: EL ABISMO DE LAS FORMAS

 

Sentí abrirse ante mí la perspectiva de un vasto territorio.
Pablo Palazuelo, 1982[2]

Nunca podremos conocer todas las formas, porque no son legión, sino abismo
Claude Esteban, 1985[3]

 

Habla Pablo Palazuelo con Pierre Dumayet ese verano parisino de 1973, una conversación en francés, encontrados en el espacio del trece de la rue de Tehéran, sede de la galerie Maeght.  Entre visillos, es un lugar querido por Pablo, allí inició su aventura como artista exponiendo individualmente, por vez primera en 1955[4]: es su casa creativa, ahí ha construido, ya ese 1973, una parte fundamental de su reconocida carrera como artista.  Mas no sólo era su trayectoria, a los Maeght le unió una relación amistosa, no en vano en 1954 Aimé y Marguerite le facilitan un estudio, en el número trece de la rue Saint-Jacques.   En Paris permanecerá hasta finales de los años sesenta, aunque volviese ocasionalmente a España en estancias cada vez más prolongadas que se convertirán en definitiva hacia 1968.

Despacio tienta las palabras Palazuelo, atravesando la zozobra de preguntas tan complejas como cuáles sean las leyes que rigen su quehacer, de dónde las aprendió o si podría ilustrar el surgimiento de las formas…Unidos estamos por todos los vocablos, cuyo anhelo somos[5].   Ah, la voluntad de nombrar en el extenso desierto de los nombres, preguntas a las que Palazuelo responde con parsimoniosa serenidad, señalando algunas de sus pinturas en un proyector[6] o bien dibujando formas para explicarse. Nació una estrella y sus polígonos, durante la conversación.

Palazuelo expresa tentativas, traza palabras que frecuentará en sus escritos, refiriendo un misterioso devenir al encontrar el camino que, tal un ouroboros, le exalta y devora, retornando a sí mismo tras arduas lecturas e investigaciones, muchas asentadas en textos de culturas diversas, “incluso las antiguas” recalcará a Dumayet.  Ello le permitirá el hallazgo de un misterioso algo que llegó a su ser, como sin poder evitarlo, pues así, despacio, llegaron las cosas una tras otra aludiendo a sacrales o místicas geometrías, atravesará las puertas del tiempo citando el hallazgo de reflexiones pitagóricas o el encuentro con formas que parecieron arribar a su ser desde la antigüedad de hindúes, chinos y árabes.

No concederá palabras vanas Palazuelo a Dumayet. Secretos, responderá críptico Pablo a preguntas sobre la estructura primigenia que abisma sus formas y que le pertenece, -es su respiración, su enigma y su reposo[7], aquel vasto territorio tentado con tanta fatiga-, pues alguna de ellas, llegará a decir, le constituye.   Referirá el conocido lineaje palazuelino: una estructura sometida a una ley se transforma en otra, tan potente “como la primera”, al modo de una secuencia de leyes diferidas. Arrojados a preguntar y preguntar, en esta hermeneútica aplazada.  El término “ley” conmociona a Dumayet y el artista devolverá su respuesta hacia la entropía: “Es un sentimiento, un sentimiento interior propio…” que, a su vez, queda constituido como una necesidad íntima, correspondiéndose con ciertas leyes.    Nuevo bucle.  Mas esta es una de las leyes: la obra ha de comprenderse, dirá Palazuelo en otra ocasión, como un organismo, una configuración viviente, “que contiene en potencia la capacidad de admitir una intervención exterior -una manipulación-, la cual puede activar su dinamismo interno a fin de que éste desarrolle los procesos de la transformación continua, de sus metamorfosis. Se trata, pues, de un vivir de las formas fecundas, puesto que el desarrollo de sus transformaciones implica la generación de lineajes y de familias de formas. El sistema de signos (…) deviene entonces el vehículo y, al mismo tiempo, el instrumento adecuado para el tratamiento de la información”[8].  Ley poderosa, casi inasible, más poéticamente lo había expresado en 1961 el artista: “Después de la noche, al alba, lentamente, los ángulos se modificaron. Entonces, avancé por la penumbra, en múltiples direcciones…Allí donde la forma declina como sol poniente al occidente de la materia…La naturaleza se imita a sí misma incansablemente y de esta manera se especializa, se individualiza cada vez más hasta llegar a la creación de formas nuevas. La metáfora es el término final de una misteriosa auto-imitación que de este modo llega a constituir una ley. Una ley natural que suscita en el hombre -aquí resonador-, una fuerza que a su vez puede provocar, reforzar y dirigir aquella ley”[9].

Estupefacto vemos a Dumayet escuchar que, aun descubriendo las formas, estas se arrumbarán después en el olvido, no hay sombra de una voz establecida, no hay promesa de arribar a la tierra prometida de la explicación sino, más bien, la extensión del territorio del conocimiento como un vasto lugar a transitar.   Preguntas y preguntas que son devueltas a las preguntas.   Las pinturas de este caballero de la soledad[10] ilustran la conversación, el rojo teñirá muchas de las imágenes, lo cual me llevó a recordar aquel primer cuadro abstracto de Pablo, “Fougue-Erytros” (1949), pintado ya en París, cuando muestre ahora otro de la serie “Rubedo”, de esos años setenta, para ilustrar sus ideas: encarnadas formas de aquel cuadro contendrían leyes que se hallan en su propia estructura y que, de apariencia menor visualmente, suponen realmente el germen que generará la composición del cuadro.  “Emana de él y él las emana”, sentenciará tautológico el artista a Dumayet.   Las formas son un abismo, sabemos ya, por eso Palazuelo parece redundarlo cuando sugiera que atravesando la visión de sus obras será como percibe las infinitas posibilidades de sucesivas estructuras formales.

Más sobre la escena: en el lugar de la entrevista se apoyan dos aguatintas de la serie “Gótica” (1972) del artista.  El ambiente queda vigilado por tales formas apuntadas, quizás impulsen la visión de ciertas preguntas a Pablo sobre la potencia de esas composiciones que abrazan la energía “quizá a causa a esa armonía geométrica que contienen”[11].   A esas formas, dirá el artista, retorna de vez en vez “para buscar ciertas cosas”, pues no olvidemos que para Palazuelo, “la energía toma cuerpo, forma, para conformar el mundo (…) tanto el número como las líneas estaban antes que el hombre y estarán después[12].      Le constituye una memoria de las formas[13], dirá a Dumayet, estas no aparecen por un azar intuitivo o por la presencia de una imaginación derivada hacia los pigmentos, menos aún mediante una revelación irracional, no, “es verdaderamente un recuerdo que se remonta a un determinado momento anterior”.

Y, analizada la estructura, el color compone la otra ley, es el término que utiliza Palazuelo, tal una segunda serie de leyes que permiten trabar correspondencias de colores y formas, de esa manera, para ciertas de estas existirán colores que son privilegiados, esto es, coadyuvan en ampliar la potencia de las formas que, así, “la cualifican mejor, más intensamente”.   A preguntas de Dumayet sobre la intensidad del color rojo, Palazuelo retorna a corregirle, no, no se habla de intensidades sino, más bien, del rojo como emblema de la vida.   “No”, reiterará taxativo Pablo, cinco noes que parecen asomarse al abismo de una contenida desesperación mas, sin embargo, no hay decisión más deseada que encontrar la palabra en los páramos del sentido: “el rojo es un color muy vital, es el color de la sangre, es el color para mí, de la vida”.  Al cabo, añadirá el artista a Pierre, “el color es una reafirmación de la forma, es una forma que se suma a otra forma”.

Concluirá esta conversación evocándose a Kandinsky, los pintores, dirá Palazuelo, “siempre sentimos mayor atracción por los de la misma familia espiritual, intelectual o mental, por los que son próximos, los grandes pintores geométricos (…)”.  Sigue un fundido, aparece un retrato de Wassily, la conversación queda disuelta en el aire.

Compartimos la errancia de la contemplación, reflejados en el azogue de las pinturas que miramos en tanto. A través de la visión del artista, nuestra mirada “es así transfigurada a imagen del alma que la transfigura”[14].

 

 

ENTREVISTA DE PABLO PALAZUELO CON PIERRE DUMAYET

[La filmación se ilustra en la apertura con la imagen de la obra de Pablo Palazuelo “Landor” (1972).   A esta le siguen: “Chin III” (1969); “Persan jaune” (1962) y “Cadmio IV” (1967)].

 

PIERRE DUMAYET (PD)

Cuando Palazuelo refiere el tiempo pasado de su vida, de su vida de pintor, él habla de la existencia de un “Palazuelo antes de Palazuelo” para expresar que, en determinado momento, para Palazuelo la verdad apareció bajo la forma de una estructura.   La verdad, aquello que él debía hacer, era el camino que debía tomar y que, afortunadamente, tomó hasta el final.

 

PABLO PALAZUELO (PP)

Hubo un momento en que encontré algo, algo que creí que era mi camino y que me permitía sentirme más yo mismo, de tal forma que lo que había sucedido anteriormente habían sido tentativas para llegar hasta allí…He leído mucho, he investigado, he mirado, he estudiado diversas cosas, incluso las antiguas, que yo no sabía siquiera que iba a leerlas antes de efectivamente hacerlo.  Ese algo me fue llegando, poco a poco, una cosa después de otra[15].

 

PD

¿Diversas cosas? ¿Cómo qué, por ejemplo?

PP

He leído muchas cosas sobre la geometría antigua, el sentido de la geometría sagrada, lo pitagórico… esa geometría un poco mística. Los pitagóricos, los árabes, incluso un poco los chinos…

 

[Se ilustra con las imágenes de las pinturas “Chin I” (1964) y “Danza” (1968), del artista].

 

PD

¿Una tela como este ha nacido de una estructura[16], dice Vd.?

PP

Sí.

 

PD

¡Pero esa estructura no la podemos ver!

PP

No, porque la guardo un poco secretamente.

 

 

PD

¿Pero es una estructura que cambia en cada tela, o casi, en cada una de ellas?

PP

Sí. Puede cambiar en cada tela, pero parto de la elección de algunas estructuras porque son millones las que podría utilizar, son infinitas, pero selecciono algunas según mi conveniencia por el poder formal que contienen. Quiero decir que trazo en esa estructura primitiva entramada en mí, libre pero que se somete a una ley.  Es ese trazado el que me sirve como siguiente estructura, la cual es tan potente como la primera.

 

[Se ilustra con la imagen de “Chin II” (1969)]

 

PD

¿Y esa ley? ¿Vd. tiene la impresión de haberla descubierto… o de haberla inventado?

PP

No la descubro… Bien, yo las he descubierto por mí mismo, es un descubrimiento pero… hasta un cierto punto y, en un determinado sentido, también las he olvidado, creo.

 

PD

Entonces… ¿por quién ha sido descubierta esa ley?

PP

Por diversas civilizaciones antiguas. Los árabes, los pre-árabes, diría; los chinos, los hindúes; fueron ellos los que, plásticamente, la han manifestado de manera más clara.

 

[Se ilustra con la imagen de una trama oriental]

 

PD

¿No podríamos pedirle, sin traicionar de alguna forma su secreto, que nos mostrara el desarrollo de la transformación de una forma en un cuadro suyo? ¡Busque, encuentre una!

 

[Se ilustra con la imagen proyectada de uno de los gouaches de la serie “Rubedo” (1970), que Palazuelo explica señalándolo]

PP

Veamos.  Ésta, por ejemplo: vea, hay una serie de formas poligonales, es decir, claramente que partimos de un polígono, que no es regular, un polígono bastante desordenado, bastante irregular, que fue aislado a partir de leyes que están en esta estructura. Aislé esa forma, ese polígono, que me sirve en mi trazado como germen, como forma que compone el cuadro, que lo envuelve, que parte de él, que nace de él, porque él está de hecho, verdaderamente contenido en él, emana de él.  Él las emana.

[Se ilustra con la imagen de “Orto III” (1969) que, aunque girado, Palazuelo continúa explicando, señalándolo]

Utilizo una forma como ésta para muchas composiciones, pues no logro todas sus posibilidades en un solo cuadro, es lo que creo. Por ejemplo, mire: es un desarrollo, pero fundamentalmente es la misma forma que aquí crea las condiciones que posibilitan un desarrollo distinto a partir de ella misma. Por contra, hay toda una serie de cuadros en los que ella deviene (yo lo llamo así, “Gótica”, porque ella asume un aspecto ojival), la forma contiene la energía; es una forma muy energética, podemos ver su fuerza porque tiene esa energía… quizá a causa a esa armonía geométrica que contiene.

 

[Se ilustra con la imagen de “Arc I” (1972) que, aunque girado, Palazuelo explica señalándolo]

 

PD

¿Se refiere a las ojivas de las portadas eclesiales?

PP

Sí, porque la ojiva arquitectónica, justamente, es una forma muy potente, muy energética.

 

PD

¿Vd. Vuelve, a veces, a mirar esa estructura?

PP

Sí, de tiempo en tiempo. Para buscar ciertas cosas.

[Se ilustra con la imagen de “Umbra” (1972) que Palazuelo explica señalándolo]

 

PD

¿Ese lienzo y su estructura es un poco como su pasado? ¿Su pasado vivo?

PP

Sí mucho, mucho, de hecho a veces tengo la impresión de que la manera en la que las he encontrado es debido a una cierta forma de memoria. Creo que eso a lo que llamamos “intuición”, “imaginación”, es una memoria. Porque a la intuición nadie ha podido aún describirla, nadie dice qué es o se la describe como una revelación, bien como una aparición, pero al final lo que es verdaderamente es un recuerdo que se remonta a un determinado momento anterior.

 

PD

No tenemos más tiempo. Hemos hablado de estructuras, de estrellas y me gustaría no tanto ver una estructura sino ver una estrella, tener una idea de una estrella, de qué es lo que Vd. entiende por una estrella.

PP

Aquí está: a partir de un punto…

 

PD

Por ejemplo, el polígono del que hablaba… ¿cómo podría nacer a partir de la estrella?

PP

Porque las estrellas están inscritas dentro del polígono en sí.

 

PD

Sí… El polígono es, finalmente una parte de él… es necesario sacarlo de él, sacarlo…

PP

Sí. Y ahora habría múltiples estrellas. Por ejemplo…

 

PD

¿Eso puede ser el inicio de una estructura?

PP

Sí… podría ser.

 

PD

¿Cuál es el papel del color en esta energía?

PP

Hay una correspondencia con esa ley. Hay una segunda serie de leyes para hacer corresponder los colores con ciertas formas. Es decir, para algunas formas ciertos colores son, si Vd. quiere, privilegiados, dan más potencia a esa forma, la cualifican mejor, más intensamente.

 

PD

¿Esta es la más grande de las intensidades, ese rojo de ahí? ¿Es para que sea muy fuerte?

PP

No, no, no, no, no.   Porque el rojo es un color muy vital, es el color de la sangre, es el color para mí, de la vida.

 

[Se ilustra con la imagen de “Cuartan” (1972)]

 

PD

¿Así que en un momento determinado Vd. ha decidido que ese germen sería azul, amarillo, rojo, negro…?

PP

Sí, sí, sí.

 

PD

¿Y esa es una reflexión de qué orden, de que naturaleza?

PP

Es una reflexión que nace al mismo tiempo que la composición fundamental.

 

PD

Pero… ¿cuándo Vd. habla, una vez más, de “ley”, llama “ley” a cualquier cosa que Vd. siente como una aplicación de una ley, o tiene Vd. la sensación de que es una ley casi irracional?

PP

Es un sentimiento, un sentimiento interior propio….

 

PD

¿Es más como una regla, entonces?

PP

Es un sentimiento interior propio…. y es una necesidad interior, pero que se corresponde con ciertas leyes.  Para mí el color es una reafirmación de la forma, es una forma que se suma a otra forma. La Forma Roja. La Forma Azul. La Forma Negra. La Forma Verde.

[Se ilustra con las imágenes de “Orto V” (1969) y “Pavonis” (1972), alusivos a las formas “roja” y “azul”, respectivamente]

 

PD

¿Es posible que si Vd. mira un cuadro de cualquier otra artista, realmente se interese por él si no hay en ese cuadro, en cierta medida, el mismo sentido de la forma o del color que Vd. tiene?

PP

Sí, sí. Siempre sentimos mayor atracción por los de la misma familia espiritual, intelectual o mental, por los que son próximos, los grandes pintores geométricos, Kandinsky[17]

 

[La conversación queda fundida junto a un retrato fotográfico de Kandinsky, que sirve de cierre]

 

 

A MODO DE EPÍLOGO

Como se explicó al inicio, en 1973 Pierre Dumayet (Houdan, 1923-París 2011)[18]entrevistaba a Pablo Palazuelo (Madrid, 1915-2007).   También señalamos cómo el escenario de la conversación queda rodeado por un conjunto de estampas de la serie “Gótica” (1972) de Palazuelo, editadas por Maeght, una de ellas sobre un bastidor, colocadas informalmente en torno.  Sucede en el interior de la galería Maeght, recordemos que aquel año Palazuelo ya había dejado París, donde permaneció entre 1948 y 1968, en tanto su obra podía contemplarse, aquel año por vez primera en Madrid en Iolas Velasco[19], casi al modo de un retorno anhelado para el arte español.

Con traje y corbata Dumayet, Palazuelo con una vestimenta más informal en tonos bistre, las preguntas de aquel revelaban no se trataba de un cuestionario ligero sino, más bien, realizado por alguien que mostraba una cuidada inmersión en su obra.   Una entrevista del proustiano ciclo “Du Côté de chez les Maeght” editada en el verano de 1973, un corto documental producido por la legendaria Eliane Victor, compartido con la presencia en otro bloque documental con Eduardo Chillida.   Fueron unos once minutos de conversación[20], la dedicada a Palazuello (dirán con lapsus los créditos), cuyo contenido ha permanecido, sorprendentemente, inédito hasta la fecha[21]. Serie de preguntas de quien era, Dumayet, amante de la filosofía y buen lector, especialmente entregado a los asuntos culturales, no en vano escribió un hermoso censo biográfico con el título “Autobiographie d’un lecteur” (2000).   En la biblioteca de Palazuelo encontramos una de sus novelas: “Monsieur a-t-il bien tout dit aujourd’ hui?”[22].

En la entrevista, Dumayet obvió las cuestiones biográficas para analizar el proceso creativo de Palazuelo, de ahí su interés.  Veamos las imágenes, en las que Palazuelo habla con un rotulador en la mano, señala algunas imágenes de sus obras, pinta una estrella.  El rotulador quedará ya en el juego de las manos del artista.  Y la entrevista ilustrada por un recorrido de sus obras hasta aquella fecha (1962-1972).

Realizado por Jean Pierre Marchand[23], se produjeron nueve programas del ciclo dedicado a Maeght, a quienes Dumayet estaba muy unido[24], frecuentando sus vernissages en la rue de Tehéran, dedicando el primer documental del ciclo a los recuerdos de los Maeght.

 

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NOTAS AL TEXTO

[1] En el escenario donde se produce la grabación les acompaña los aguatintas “Gótico V” y “Gótico II”, editados por Maeght en 1972.

[2] PALAZUELO, Pablo. Entrevista con Francisco Calvo Serraller.  Madrid: “El País”. Suplemento “Artes”, 6/III/1982.

[3] ESTEBAN, Claude. Presence de Palazuelo. En:  “Traces, Figures, Traversées”.  París : Éditions Galilée, 1985, p. 224.

[4] Galerie Maeght, Pablo Palazuelo, Paris, 4-30 Marzo 1955.  Con anterioridad, su obra había sido incluida en diversos proyectos colectivos de la galería : Galerie Maeght, 3e Exposition Les Mains Éblouies, Paris, 4-19 Octubre 1949 ;  Les mains éblouies, Paris, Octubre 1950 ;  Tendance (Jacques Germain, Ellsworth Kelly, Pablo Palazuelo, Pierre Pallut y Serge Poliakoff), Paris, Octubre 1951 ; Tendance (Olivier Debré, Jean Degottex, Ellsworth Kelly, Alain Naudé y Pablo Palazuelo), Paris, 17-30 Octubre 1952.

[5] JABÈS, Edmond.  El libro de las preguntas (1963).  Madrid: Siruela, 2009, p. 79.

[6] Por orden cronológico, estas son las pinturas de Palazuelo que ilustran la conversación con Dumayet, todas vinculadas a la galerie Maeght: “Persan jaune” (1962); “Chin I” (1964); “Cadmio IV” (1967); “Danza” (1968); “Chin II” (1969); “Chin III” (1969); “Orto III” (1969); “Orto V” (1969); “Rubedo V” (1970); “Arc I” (1972); “Cuartan” (1972); “Landor” (1972); “Pavonis” (1972) y “Umbra” (1972).

[7] JABÈS, Edmond.  Op. cit.

[8] PALAZUELO, Pablo. Pablo Palazuelo. Escritos. Conversaciones. Murcia: Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos-Librería Yerba, 1998, pp. 79-80.

[9] PALAZUELO, Pablo. Jardin (1961).  París: “Chroniques de l’Art Vivant, nº 10, Editions Maeght, 1970. 

[10] FAVRE, Louis-Paul. Palazuelo. Chevalier de la solitude.  Paris : “Combat-Le journal de Paris”, nº 3327, 14/III/1955, p. 7.

[11] En este punto, la energía del espacio, escuchemos a Palazuelo: “Antes dije que el espacio es un misterio. Para mí, es como un océano de energía. Esa energía es materia que se manifiesta o no se manifiesta a nuestra percepción. Ese océano de materia está lleno y en él todo se encuentra en potencia, todo se comunica, nace y se reabsorbe. El espacio de cualquier dimensión ante el cual el artista se sitúa en demanda de visión es un espacio ‘reflejo’ o espacio ‘simbólico’ de aquel otro que constituye el misterio de lo que ‘abunda ilimitadamente’. Los puntos, líneas, formas y colores son materia con la que el artista sueña, imagina conjuntamente”. FERNÁNDEZ-BRASO, Miguel. En el taller-El espacio de Palazuelo. Madrid: “Guadalimar”, Año VI, Nº 56, I/1981, pp. 35-42.

[12] PALAZUELO, Pablo-POWER, Kevin. Geometría y visión. Granada: Diputación de Granada, 1995, p. 6.

[13] “Es la memoria de la sangre. La sangre sería otro mar de la tierra a donde van a parar todos los ríos, todas las memorias de la vida”.  ESTEBAN, Claude-PALAZUELO, Pablo. Palazuelo.  Paris: Editions Maeght, 1980. Versión en castellano: Barcelona: “Ediciones 62”, p. 60.

[14] Pablo Palazuelo, en su respuesta a la carta de Claude Esteban “El soplo”.  Ibíd. pp. 146-150. Selección en: Madrid: “Cuadernos Guadalimar”, nº 17, 1980.  Vid., sobre este particular: DE LA TORRE, Alfonso. Claude Esteban y Pablo Palazuelo. Le partage des signes-La heredad de los signos. ⌠En torno a la correspondencia inédita (1976-1977) de Claude Esteban y Pablo Palazuelo durante la escritura de la monografía “Palazuelo”. Paris: Éditions Hermann-Université de La Sorbonne, 2014.

[15] “Al principio fue la curiosidad una tendencia, un impulso y una atracción hacia algo que reclamaba mi atención insistentemente y en los momentos más inesperados. Con frecuencia tenía la sensación de ser ayudado por coincidencias, encuentros con personas y con libros que me conducían a otros libros”.  Pablo Palazuelo, El universo y las formas (Conferencia en la Universidad Politécnica de Barcelona), 1997. Puede leerse en: AMÓN, Santiago. Pablo Palazuelo.  Escritos.  Conversaciones. Murcia: Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, Librería Yerba, Cajamurcia, 1998, p. 208.

[16] Dumayet utiliza con frecuencia el término “grille”, refiriéndose a las estructuras que sostienen formalmente a las pinturas y que podría traducirse, también, como “trama” o “entramado”, hemos preferido traducirlo como “estructura”, un término más pictórico.

[17] En la biblioteca de Pablo Palazuelo se hallaban diversos números de Cahiers d’Art, entre otros los dedicados a Klee y Kandinsky, posiblemente adquiridos a su llegada a Paris.   Los recuerdos de Kandinsky, compilados en su muy emocionante Regard sur le passé[17], es uno de los libros más deteriorados, por el uso, de los que se conservaban en la biblioteca de Palazuelo.   Algo similar sucede con otra obra clásica de Kandinsky, Concerning the spiritual in art, cuya version inglesa adquirió Palazuelo en 1950, como se ocupa de escribir en la primera página del libro: “Paris 1950”.    Poco amigo de anotaciones en los márgenes, encontramos una frase de Kandinsky subrayada: “the most ordinary action affects us as something portentous and solemn, that is, as pure harmony, when its actual purpose is not revealed”.  Fallecido Kandinsky en 1944, Palazuelo se encontró con Nina Kandinsky a finales de 1953, fecha en que se concede a Palazuelo el Premio Kandinsky correspondiente a 1952, tiempos en los que, a su vez, Madame Kandinsky le encarga estudie la pieza de Kandinsky Sonorité Jaune.    Palazuelo señaló siempre cómo, al visitar su casa, pudo ver que su biblioteca contenía obras de teosofía y otras sobre la correspondencia de los colores con los sonidos.     Muy tempranamente, como dan fe los cuadros de esos años, Palazuelo había quedado conmocionado ya por las obras de Klee y Kandinsky.   Nos referimos a: KANDINSKY, Wassily.  Regard sur le passé.  París: Galerie René Drouin, 1946.  Traducido par Gabrielle Buffet-Picabia.  Además de este, hay constancia de los siguientes libros en la biblioteca palazuelina: GROHMANN, Will. Kandinsky.  París: “Cahiers d’Art”, XII/1930.  Ejemplar nº 465. KANDINSKY, Wassily. Concerning the spiritual in art.  Nueva York: Wittenborn, Schultz Inc., 1947.

[18] Pierre Dumayet inició su carrera en la RTF en 1946.  Escenógrafo, productor de diversas emisiones, en especial “Lecture pour tous” (1953-1958); “En votre âme et conscience” (junto a Pierre Desgraupes, 1954); “Cinq colonnes à la une” (1958-1968); “Le Temps de lire” (1970); “Cent questions derrière un miroir” o “Des milliers de livres écrits à la main” (1975).

[19] Galería Iolas-Velasco, Palazuelo, Madrid, 14 Marzo-28 Abril 1973.

[20] “Chillida-Palazuello” (sic) fue el subtítulo de esta entrevista del ciclo.  Su duración de 27’ 41”, de los cuales esos 11 minutos corresponden a Palazuelo.  La fecha de la filmación: 17 de julio de 1973.

[21] En el sentido de jamás publicada su transcripción. Esta pieza se incluyó, visualmente, en el contexto de la exposición organizada por la Fundación Juan March y el Museo Oteiza: “Pablo Palazuelo: París, 13 rue Saint-Jacques (1948-1968)”. Marta Bernardes, del departamento de Exposiciones de la Fundación Juan March, realizó una versión subtitulada del mismo. Nuestro reconocimiento.  Vid.: DE LA TORRE, Alfonso.  Pablo Palazuelo: Paris, 13 rue Saint Jacques (1948-1968).  Madrid-Alzuza: Fundación Juan March y Fundación Museo Jorge Oteiza, 2009-2010.  Empero aludida por: SOTELO CALVILLO, Gonzalo. Análisis de la geometría de Pablo Palazuelo desde la visión del arquitecto.  Madrid: Universidad Politécnica, 2015, en p. 365.

[22] DUMAYET, Pierre. Monsieur a-t-il bien tout dit aujourd’ hui?.  París: Denoël, 1967.  Nuestro agradecimiento a Gonzalo Sotelo, Conservador de la Fundación Pablo Palazuelo por la referencia (25/IX/2020).

[23] Realizado por Jean Pierre Marchand para l’Institut National de l’Audiovisuel Français en coproducción con la Office National de Radiodiffusion Télévision Française.

[24] El documental llevaba el siguiente preámbulo que transcribimos: “La Fundación Maeght desea llegar al mundo entero. En Saint-Paul de Vence, esta Fundación es un conjunto de arte vivo, un conjunto de obras y de artistas y creadores. Maeght son los apellidos de un hombre y de una mujer, Aimé y Marguerite, que han reunido a su alrededor a pintores, escultores, poetas, a los que encontraremos aquí a lo largo de toda esta serie de emisiones…”.