MARTA CHIRINO. VIENDO, OLVIDANDO LO VISTO

MARTA CHIRINO. VIENDO, OLVIDANDO LO VISTO

Texto publicado en el Portfolio
MARTA CHIRINO. NATURALEZA EFÍMERA
Madrid, VII-IX/2020: ARS Magazine, año 13, nº 47, pp. 85-94

 

MARTA CHIRINO. VIENDO, OLVIDANDO LO VISTO

Alfonso de la Torre

 

Después de la noche, al alba, lentamente, los ángulos se modificaron. Entonces,avancé por la penumbra, en múltiples direcciones.
Pablo Palazuelo, Jardin (1961)

 

¿Qué veo, bajo las apariencias? Quizás el tiempo.  Tiempo revelado en su verdadera esencia en estas imágenes botánicas de aire lento, suspendidas entre el paso de las horas.    Pues Marta Chirino (Madrid, 1963)pinta pacientemente fragmentos vegetales, mas son sólo apariencias que ocultan otras verdades.  “Alejamiento infinito del mundo de las flores”, veo anotaban los surrealistas, desde Novalis, en el término “flor” del “Diccionario abreviado del surrealismo”, no lejos de la voz “fósil” y las imágenes hipnagógicas de Leonardo da Vinci.  Le seguirán “fuego” y “fulgor”.

Tentando el acercamiento a la esquiva verdad de estas imágenes, contemplando la extensa trayectoria de nuestra artista tiene sentido mencionemos, frente a esta vegetación, lo inasible y misterioso, tal florilegiumsemejare gobernado por leyes secretas y desconocidas.   Como si cerrara los ojos para ver ella exhala sus dibujos, lo cual no le impide que tiente aproximarse al alzamiento de la verdad mediante su reconstitución con estas imágenes nómadas y misteriosas.  Como rescoldos de la visión o intensas condensaciones de imágenes que contempla, en muchas ocasiones quedarán marcadas por un aire extraño, como imbuidas de un fuerte carácter de desposesión.  Tal resucitadas de cualquier asignación son instantes del mundo de la naturaleza, fragmentos de lo real mas que ella transmuta en destellos escandidos, pedazos de lo invisible, fulgurantes vislumbres de posibles verdades.   Dibujos como territorios de encrucijadas, relatos en excepción, tensión de despliegues y repliegues vegetales que, con frecuencia, van y vienen desde su esencial territorio crepuscular.  Representaciones de lo natural, semeja, crecidas en diálogo con su propia obra, pues pareciere su quehacer ser sometido a un estado de aislamiento que condujere al contemplador a una suspensión, un no-devenir de lo percibido, pues algo misterioso incide en sus obras, lo desconocido que hay en ellas se erige en la visión pero como escapado a la visión.

Atlas de una consciencia que reúne imágenes botánicas mas pareciere la artista haber incendiado el velo de la imagen, de tal forma que su representación convoca más bien un fulgurante fragmento espaciado.  A veces incluyendo collage se arrebolan los papeles, atlas de dibujos como fuerzas errantes que son muestra de la verdadera realidad que construye Marta Chirino y que, una vez transformada, devino más bien una poética perceptiva, el relato de un fulgor, un estado del pensamiento.    Me dijo: “En un horizonte casi ausente presento los estadios del desarrollo del ser vivo: nacimiento, plenitud y muerte y, a la vez, me hace discurrir por un tiempo hermoso y diferente en el que no hay premura por terminar”.

Silencio.

Fragmentos botánicos como misteriosos reinos de nuevos símbolos nacidos en una tierra milagrosa, -y no en esta baldía, Thomas-, debe el contemplador ampliar las preguntas de la artista, pues gravitan los enigmas sobre unas obras que parecen conservar siempre un cierto aire de esfuerzo en la lucha por su emergencia, de tal forma que convocan al tiempo, aquel que dijimos, mas también al espacio y su vacío, desplazados quedamos hacia lejanos límites que nos conducen a una idea de plenitud desde la desposesión.  Será perla el polen, también me dijo, mostrando que estas imágenes, tras el aire frágil, no cesan de revelar que su aspiración conserva un hondo contenido poético y sensual que, al tiempo, subrayan cómo tal arte de metáforas puede permitir al fin una nueva forma de mirar.

Granadas, iris, rosas, lirios u orquídeas, como flores surgidas en sueños en una deriva imaginante, -afán por conocer, en sus palabras- vislumbra Marta Chirino fragmentos botánicos semejare dotados de herméticos poderes, eleva sus obras en una representación que, desde lo real, queda desplazada y nos devuelve a una zona de temblorosa suspensión que quizás permita a cada contemplador establecer un relato propio.   Lo real, que contemplamos bajo las apacibles apariencias de lo natural, deviene entonces simulacro y quien se halla frente a sus obras, verdaderas imágenes interiorizadas, puede quedar emplazado al desafío de una contemplación activa que promueva la emersión de una nueva visión.   Es como si Marta Chirino relatara pensamientos en sus dibujos y, dibuja que dibuja, escribe: ved, claro, pero olvidad también lo visto.

Alfonso de la Torre, es autor de “Marta Chirino, tras la escritura cifrada” (2012-2016).