JOSÉ MARÍA CRUZ NOVILLO, GEOMETRÍA Y DERIVAS

JOSÉ MARÍA CRUZ NOVILLO, GEOMETRÍA Y DERIVAS

Texto publicado en el catálogo
JOSE MARÍA CRUZ NOVILLO
Madrid: Galería Fernando Pradilla, ARCO 2020-Stand de “El Mundo”

 

JOSÉ MARÍA CRUZ NOVILLO, GEOMETRÍA Y DERIVAS

ALFONSO DE LA TORRE

 

Antes que líneas o planos, formas y colores, ilusiones de la materia, José María Cruz Novillo(Cuenca, 1936) ha frecuentado una poética del espacio o, en un sentido más amplio e intenso, una meditación sobre las formas y el espacio, eso que conocemos como el trabajo de lo visible.      Cruz Novillo es un creador que ha transitado en los márgenes de la historia del arte, potente y enérgico, siendo capaz de construir una obra que, a lo largo de los años, se ha caracterizado por su distinción, estableciendo hondas propuestas formales que han indagado en torno al fuego que consume las imágenes.  Buscador de una utopía dimensional, desarrollando una geometría pensante, tentando el arte conceptual mas sin esquivar una intensa ironía, el arte de este creador tan poco tópico ha sido un ejercicio tentando cómo los elementos creativos debían servir no tanto para el juego de las formas sino para promover la reflexión tal un proceso, el suyo, en atenta escucha.  Compromiso ético con el vivir mediante la estética, también se ha comprometido el arte de Cruz Novillo con la inteligencia, con el misterio del espacio, reflexionando con aire hipersensible y sutil, analítico, en la construcción de metáforas visuales cuya técnica (pictórica, escultórica, musical o sonora, profundamente poética) a veces ha debido inventar para alcanzar su sistema de expresión.

Ha sido creador elogiador de la insistencia de las formas, en muchas ocasiones seriales, modulares o sometidas a variantes, sin ser descartable una cierta resonancia postdadá, semejando emerger su creación en un mundo de silencio.   Estructuras como modelos, son silencios de herencia minimalista mas también como centros de energía, arribando a lo complejo a través del aspecto que porta lo que es, en apariencia, sencillo.

Su creación debe contextualizarse en las corrientes geométricas que, desde la herencia bauhausiana y constructivista tuvieron, desde la postguerra mundial, su desarrollo en Latinoamérica (véase el ejemplo de los MADÍ o las propuestas que simbolizara Lygia Clark), también en el París del GRAV y de los artistas reunidos en torno a le mouvement de Denise René.   En España, la geometría fue desarrollada individualmente por Cruz Novillo junto a diversos creadores, a la par que se producía la extinción del informalismo, y tuvo un punto de inflexión en la agitación de “Antes del arte” (1968-1969) y, de inmediato, en la creación del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid (CCUM) y su “Seminario de Generación Automática de Formas Plásticas” (1968).  Su carácter excéntrico (respecto a la historia canónica del arte de nuestro tiempo) no le impidió a Cruz Novillo ser reconocido, desde los ochenta, en las grandes citas internacionales: ARCO, Art Basel, Art Cologne, o FIATC. De especial relevancia fue la exposición de su quehacer en una sala personal de la XIV Bienal de São Paulo, en 1977.

Cruz Novillo inició su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con un poema de Alberto Caeiro, preguntándose sobre el misterio silencioso de las cosas.  Y ¿por qué no referir el silencio?, tan frecuentado en el arte de nuestro tiempo, si pensamos en Malévich, Duchamp o Klein, añadiendo a esta breve y caprichosa lista al inefable Cage, el amigo de Kelly y Palazuelo.  Radical incitación al pensar, Cruz Novillo no sólo ha abordado los procesos tentativos de resolver sus ideas sino que, con frecuencia, éstas semejaren tan pronto haber sido reveladas como deconstruidas, infatigadamente, tras realizar el análisis de un extensísimo campo de sus posibilidades, reflexionando sobre cambios apenas perceptibles.  Quehacer expandido en la interrogación, en la ironía y la perplejidad, preguntando sobre el vacío y sus límites, en torno a las formas y sus fronteras, en la disquisición del vasto espacio del afuera más allá del color y que, de este modo, en tamaño desafío al elevar tanta pregunta, ha trascendido hacia el terreno de las metáforas y lo simbólico.  Entre tanto ruido, este artista de estirpe postbauhausiana, pronunciará algunas palabras poco oídas en nuestro panorama artístico, tampoco frecuentadas en el repertorio transitado, a veces de exactitud gélida, por la implacable ortodoxia constructivista: “belleza”, es una de ellas, voz temida pareciere que exhalada como contrapunto necesario de la exaltación del orden.   Arte de las derivas ha sido el poético quehacer de este artista imprescindible.

La consciencia, dijo imaginación.   Es un fragmento de un verso reciente, pensando en las imágenes.   Construye nuestro artista, inquieto, las formas: pintadas, esculpidas, dibujadas, erigidas, tintadas, ensambladas, proyectadas, musicadas o vaciadas en el espacio.   Tiempo o forma, el color y los ritmos aplicados devienen, aun desde aquella conciencia silenciosa, lugares que evocan la tentativa de la armonía, en especial cuando contemplamos la complejidad de la extensa obra del artista como un corpus, todo-él-uno sometido a la intensidad de las variaciones.    Armonía del pensar, es la suya una armonía propia que hace devenir el mundo hacia una geometría de la extrañeza.  Terminaba de leer a Piglia cuando topé con estas palabras: la realidad nunca está dada, siempre es intrigante, por eso el artista la convierte en objeto de una investigación permanentemente, generadora de búsquedas.   Ensanchemos la mirada, propone Cruz Novillo, escuchemos las líneas y formas extendidas en el tiempo.  Tentemos al azar.   Escuchemos el mundo.

La energía y el número presiden los destinos del Cosmos, en la voz de Claude Esteban.    En la intersección del tiempo, encontrado el espacio con las pinturas de Cruz Novillo, surgen bandas de color, espectros o diafragmas, elementos circulares o elípticos que parecen portar su condición ocular.   Y la citada aplicación de títulos con aire objetivo refiere una complejidad que pareciere calma su piel sensible.  Preguntas sobre las dimensiones del espacio, en torno a los pliegues o los elementos constructivos. Verdadera realidad que, una vez transformada, deviene una poética perceptiva, un fulgor, un estado de consciencia.     La forma activa el espacio, dejando la marca de la experiencia y los sueños.    Indagación sobre el vacío, dibujo en el espacio, preguntas ensimismadas lanzadas, incesantes, a dicho espacio.  Resonantes las preguntas que traza en sus pinturas, sí, nuestro artista crea planteando interrogaciones esperando, semejare, que las imágenes fueren reclamadas por otra imaginación, preguntas sobre la representación o sobre la vana verdad, si no concibiendo con aparente sencillez elementos que son conducidos hasta los límites.

Tienta conocer Cruz Novillo, algo de lo desconocido que hay en él.