PIN MORALES, ARTISTA Y ESCENÓGRAFO

PIN MORALES, ARTISTA Y ESCENÓGRAFO

PIN MORALES, ARTISTA Y ESCENÓGRAFO

Madrid: ABC, 15/V/2019, p. 62

 

Caía el granizo a plomo, como advirtiendo, la tarde del viernes en la Plaza de Oriente, el lugar donde vivió Pin Morales, frente a Palacio.

Mencionar a Morales es evocar a Román Arango artista fallecido joven y desvanecido en la historia, siendo necesario recordar fueron capitales en el devenir del arte contemporáneo español. Encontrándose en la Escuela Oficial de Cine, luego unidos al fotógrafo Jesse A. Fernández, durante un fértil tiempo compartido en La Peraleda (Toledo); “para qué no admitir que fui feliz”, anotaba Pin en uno de sus poemas-collage con versos de Gil de Biedma.  Morales ha sentido desde que marchó Román el deber moral de ser su memoria.  Recordemos que sobre su trabajo escribió Michel Peppiatt, crítico conocido por sus estudios de Bacon o Giacometti.   Otros encuentros capitales fueron los mantenidos con Michel Tapié y Henry Geldzahler.   También mención a Pilar Citoler, que les coleccionó desde temprano.

Sobrino nieto de la libérrima Victorina Durán, como sucede tantas veces, la llegada al mundo del arte se produjo en Pin Morales por un camino sesgado, tras iniciar las carreras de Medicina y Arquitectura.   Luego, realizó estudios artísticos, quedando su devenir marcado por el aprendizaje en el Saint John Cash College de Londres.   Pin Morales se integró entonces en galerías clásicas de ese tiempo, como Seiquer, donde expuso individualmente en 1971 y 1974, conociendo a Fernando Vijande y participando en la mítica “Eros en el arte actual” (1971).  En 1972 expondría individualmente en la Editora Nacional.

El momento más simbólico de su trayectoria artística fue su encuentro con Arango en 1978 en la galería Ynguanzo, donde en 1979 Morales expuso sus pinturas.  Supuso también el análisis crítico de voces relevantes como Santiago Amón o José María Moreno Galván, entre otros.

Fueron “sophisticated tourist” de la Cuenca abstracta de Fernando Zóbel, al crearse nuestro primer museo democrático en 1966, debiendo recordar su trabajo en el mundo de la escena y el interiorismo: en Estados Unidos gozaron de extraordinario reconocimiento.   Recordemos también que Morales y Arango realizaron diversas puestas en escena para Berlanga y películas de Pedro Almodóvar de los ochenta.

Exponiendo últimamente en los Estados Unidos, Morales acababa de clausurar una exposición en la Galería Materna y Herencia, fue un artista total, infatigable lector, de extensos conocimientos, enciclopédico, bondadoso, fiel, un caso de una personalidad muy diferente a la que me ha sido difícil encontrar comparación.  Le llamé en una ocasión “outsider”, pues ha pintado obsesivamente, sin cese, desde una huida de lo grandilocuente, casi como una proclama consustancial a su ser de artista.  Deseo subrayar aquí que Morales junto a Arango fueron, antes que nada, extraordinarios artistas.   Un libro que preparábamos en los últimos meses reconstruirá, como un espejo, y como era la voluntad de Pin Morales, el quehacer artístico de ambos.  Escribiéndolo, se emocionó cuando le leí hace días este verso de Gil de Biedma, que lo encabezará: “Todo fue hace minutos: dos amigos”.

Pin Morales (José Morales Durán, Madrid, 9/IX/1943-6/IV/2019).   Artista y escenógrafo.  Falleció en Madrid el sábado.   Compartió su quehacer artístico junto a Román Arango (Madrid, 1941-1995).  Expuso individualmente en la Editora Nacional, Seiquer e Ynguanzo, participando en relevantes colectivas. Estuvo muy vinculado al arte español contemporáneo a través de sus diversas facetas como artista.