PARA UN DICCIONARIO DE CARMEN CALVO

PARA UN DICCIONARIO DE CARMEN CALVO

DE LA TORRE, Alfonso.  Para un diccionario de Carmen Calvo.  En el catálogo: “Carmen Calvo.  Matar al sueño (1969-2019)” San Sebastián: Kutxa Fundazioa, 2019.

PARA UN DICCIONARIO DE CARMEN CALVO

 

Carmen Calvo durante la exposición “Dalí. Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas” en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (26/IV/2013), junto a “Retrospectiv bust of a woman” (1933-1970), MoMA, Nueva York.

 

 

(..) L’opium des mots de l’abécédaire

Yves Bonnefoy[1]

 

(..) dictionnaire (ou fictionnaire ?)

Michel Leiris[2]

 

[  INTRODUCCIÓN  ]

Nota: este “Diccionario” es comprensible en su versión impresa ilustrada, que ha publicado Kutxa Fundazioa en 2019, con ocasión de la exposición de Carmen Calvo en su sala Kursaal.

 

Acostumbrado a mencionar el Diccionario Surrealista[3]al afrontar críticamente la obra de Carmen Calvo (Valencia, 1950), la construcción de este confío permita acercarnos a su trabajo.   En el pasado, de aquel Diccionario capital traje a los escritos sobre Calvo algunas voces que me eran útiles: “Dedo”; “Mujer”; “Objeto”; “Pelo” o “Vivir”.   La coincidencia en el tiempo con exposiciones como “L’objet surréaliste” (2013) y su correspondiente “Dictionnaire de l’objet surréaliste”[4]  o la magna exposición de Dalí en el MNCARS (2013), que visitamos, nos permitió poner en común diversas cuestiones en torno a su relación con la simbología, el mundo y las palabras surreales.   Jean-Jacques Lebel, l’outrepasseurpost-surreal, refirió otra exposición “El objeto surrealista” (IVAM, 1997), aludiendo a cómo la obra de Calvo tiene su propia errancia que no abandona su proximidad al surrealismo: “ses propes recherches, sa prope errance, son prope système de perception ont beaucoup rapproché Carmen au Surréalisme”[5].

La historiografía artística ha abundado en taxonomías y clasificaciones, claro, pienso ahora que la historia se constituye, propiamente, de eso.  En lo contemporáneo hemos citado, escribiendo sobre Calvo, los paneles del infatigado mirón Aby Warburg en su Atlas “Mnemosyne” (1924-1929)[6], luego semejare continuado por el excéntrico “Documents” (1929-1931), de Georges Bataille.     También el “Glossaire” (1924), de Michel Leiris, con su lado palpable de los signos[7].  Un recuerdo al diccionario MADÍ, octubre de 1948.

Tengo siempre cerca el “Diccionario de símbolos” de nuestro Juan-Eduardo Cirlot[8], ayuda a trazar caminos o, mejor, a viajar por otros menos transitados: nos ayudará con la voz “objeto”.    Al comienzo será el sueño, el mundo del “Alphabet” de Paul Valèry, construido a través de las letras, veinticuatro como horas, transcurre el día.   El alfabeto, perdón, el glosariode Leiris sabe a galleta[9].

Recientemente se ha publicado el “Abécédaire” de Marcel Duchamp[10].  Y, hey Marcel, creo es oportuna la cita al “Corps et bien”, del adorado Robert Desnos, y su decálogo de ciento cincuenta poemajeroglíficospara la delicada “Rrose Sélavy” (1922-1923).   Con frecuencia elevo mis plegarias nocturnas con la lectura de “La geometría y la vida”, antología alfabetizada del misterioso pensar de Pablo Palazuelo[11].

Y no puedo dejar de mencionar ciertas taxonomías fronterizas, algunas literarias, que tocarán el texto que sigue.  Me acuerdo me acuerdo me acuerdo de los listados de Georges Perec.   También de los ‘Biji’ chinos y, en este punto-Oriente, el delicado “Libro de la almohada” de Sei Shōnagon que tradujeron Borges y Kodama, la lista de las pequeñas cosas anotadas, en este caso como si se tentara el fin del tiempo. Sobre este libro nos encontramos con Carmen Calvo en el espacio madrileño de “Vuela Pluma”, hace unos años, con ocasión de una edición de sus “Libretas” (2013).  Y, entonces, hablamos del mundo-libreta.  Omito el diarismo, mas hay otros cuadernos fundamentales que he de citar y cruzan, se verá, estas líneas: “Los cuadernos de Malte Laurids Brigge”, de Rainer Maria Rilke; los “Cuadernos de Contabilidad” de Manolo Millares; el “Cuaderno de apuntes sobre la pintura y otras cosas”, de Fernando Zóbel y la libreta de Balzac.  Y el “Museo de la novela eterna”, de Macedonio Fernández, comenzar y comenzar a la búsqueda de sus lectores salteados.   Hojeo un libro de Georges Perec, “Me acuerdo”, inspirado en el “Remember” de Joe Brainard, adorado por Paul Auster.   Claro, se acordaba Perec, nos acordamos, de los loquitos “Bouvard y Pecuchet”, de Flaubert, enciclopedia melancólica novelada, poblada de tiernos absurdos del todo saber.   Flaubert soñó concluir el “Dictionnaire des Idées reçues” una “apologie de la canaillerie humaine sous toutes ses formes”[12].   Enumera las vocales y sus colores Rimbaud, en su mítico soneto (1883).   Y aquí la cita a “Con todas las letras” (1984-2002), de José Miguel Ullán, abierto con la voz de Victor Hugo: “el alfabeto es una fuente”.  Decía Barthes que “Dios” era palabra y abismo en los diccionarios, de ahí el lío palabrista[13].

 

Silencio, ya, en este preámbulo.  Inteligencia, duda si damos el nombre exacto a las cosas.

 

Narraba Shonagon que, en el décimo día de cada mes, la emperatriz había decidido recitar sutras y elevar imágenes al finado Canciller.  Después bebieron vino y recitaron poemas chinos.  El capitán Tanadobu terminó con estos dos versos:

 

¿Dónde está en este momento

Cuando la luna y el otoño han vuelto a la hora señalada?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NOTA:

Este texto, que fue creado durante un año de trabajo, no hubiese sido posible sin el compromiso de la artista, ilustrando cada una las entradas o “voces” del “Diccionario”.   No hubo distracciones por su parte.  Enunciándole las palabras, y una vez me facilitó la sugerencia de las imágenes, al concluir percibí que ella realmente había sido quien construyera el verdadero sentido, bajo la apariencia de ser este que escribe su constructor.  Ah, vano engaño.   Como sucede en los títulos de su obra, se verá no hay exactamente un correlato funcional con la palabra propuesta, sino una mirada de artista sobre el término.  Desgarrada.  Frecuentemente en fricción el término y la imagen.   El autor agradece pues a la artista su trabajo.

 

 

CARMEN CALVO. Fotografía de FRANCESC JARQUE, Valencia, 1975
Junto a la obra expuesta “Recopilación “(1975)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Une sorte de nuit verbale, ponctuée de rares étincelles.

André Breton[14]

 

 

Qué confusión es todo

Carmen Calvo[15]

 

 

Au commencement sera le Sommeil.

Es el inicio del “Alphabet” de Paul Valéry[16].

 

 

Amor

Es la “A”, negro color, en el soneto de Rimbaud aludido.

Es la “A” de “amor”.   Y sus cenizas.

“Instintivamente se siente que la desdicha es una experiencia más rica, más intensa que la dicha”[17].      Amor: las historias se entrelazaron, los objetos representan ahora otros pasados, las miradas adustas devinieron efigies fijadas en el papel, es la foto (en aquel otro tiempo pocos retratos).  El dolor, entre tanto.  Y las narraciones de felicidades pasadas.  Desgarro.

El amor como un íncipit en su obra.

Vivimos de cataclismos, sentenciaba Jarry en la acepción “vivir” de aquel Diccionario[18].   Viejas pasiones, eternos aconteceres del vivir, inmemoriales crónicas del ir y venir de los sentimientos subrayados por el tono melodramático, entre lo onírico y un aire de turbulencia.   Quietud y vértigo, como dice Carmen[19].

 

 

Armario

Lugar de secretos alojado en el silencio del vivir cotidiano. Escondido en él, un  alma lo habita, vaga entre sus prendas y objetos.   Esté o no presente.  Allí se ocultan los miedos de la infancia y los monstruos.  O los monstruos de la infancia.    Misterioso cofre de vida y enigmas de los que ya no están, enigma en la devastación del existir.   Mueble oloroso, tras sus puertas se apacigua el desorden, integrado con sencillez en lo cotidiano, entre los enseres de la casa, jamás pierde su aire de sarcófago. Encierra el mueble la piel que, cada día, habitamos.  Los armarios de la artista han referido el “Libro del desasosiego” de Pessoa, y así Calvo escribe: “habla de alcoba, la noche, tiniebla y del deseo de que el recuerdo que no muera.  Los objetos que están descansando en el armario componen al mismo personaje encerrado: una máscara de esgrima, el espejo sucio (a propósito) escrito al revés “vida”, necesitando otro espejo para leerlo.  En el segundo estante, un cristal redondo que protege una caja antigua de joyas con un mechón de cabello.Y en el último estante algo semejante a un ovillo y pelo.Un panteón perfecto”[20].  Vid. también: “Cajas/Maletas/Cofres/Urnas”.

 

 

 

Arqueología

Carmen Calvo ha sido tenaz recopiladora, incluso algunos de sus “sistemas” evocan esos términos en su título: “serie”, “recopilación” u “ordenación”.  Así lo percibió el egregio medievalista Georges Duby visitando su estudio y aplicándole el término de arqueología de lo imaginario, equivalente a las falsas recopilaciones o vestigios reencontrados, que escribiera Joan Antonio Toledo[21].

“Vestigios revisitados”[22], titulará Calvo una de sus individuales en Paris, utilizando elementos de aire arcaico, su obra semeja referir algo aún no manifestado, un enunciado que aún no se ha elevado.

La imaginación organiza a su manera, al cabo, es también la imaginación una conceptualización.

 

 

Belleza

“La paz siniestra de la belleza celeste”, una fotografía intervenida de 2003, dos niños en chiaroscuro, sus sombras refulgen ahora (el título es del desasosiego de Pessoa).

 

 

Cajas/Maletas/Cofres/Urnas

Lugares donde se encierran o recopilan cosas.  Armarios transportables o bien de aire clínico, mas expuestos a la mirada, como “L’Évanouissement” (1996).   Espacios de encierro de lo que fuere humano.  Habitar significa dejar huellas, escribió Benjamin[23]y Calvo parece recoger los recuerdos de aquellos habitares.  Madeja de pelo, ficha del dominó, ancla, asa, lima o botones, se encuentran por ejemplo en “La casa misteriosa” (1996), caja/casa maleta que fuere antes un lugar cerrado, ocultado a las miradas.   Al cabo, una gran caja será su obra de la Bienal de Venecia, “Una conversación” (1996-1997) que luego referimos, y como cofres podremos interpretar algunos de sus cuadros.  Saludos a Cornell, aunque creo que Calvo está más cerca del desasosiego de Duchamp y su incomodidad en “Torture morte” o “Sculpture morte” (1959) que junto a lamalinconialírica o más o menos teatralizada de otros constructores de cajas.

 

 

Caucho/s

Iban caminando y conversando  cuando, de pronto, los separó un carro de fuego con caballos de fuego, y Elías subió al cielo en medio de un torbellino[24].   Estupefacto al contemplar el bíblico carro de Elías en uno de los cauchos de la artista.   Calvo nigreda, sobre el negro brotará la gloria de las imágenes.   Soporte de algunas de sus pinturas, extensión de negritud sobre la que se cuelgan o anudan objetos y elementos varios.  Cauchos a veces más sobrios, presididos por unos pocos objetos rotundos, o bien barroquizados (recopilación objetual). Para la artista, la voz “caucho” tiene remembranzas que parecen fingir una cierta desacralización, menciona, sólo, un soporte extraño no frecuentado en el arte.   Su aire povera, ‘caucho’, se encuentra con la solemnidad de las obras.

En buena parte realizados a finales de los noventa, son relectura y homenajea la pintura del Siglo de Oro, ya se sabe: Ribera o Sánchez Cotán, Zurbarán y más tarde las Pinturas Negras de Goya.  Como las enunciaciones de los fondos negros de Velázquez, una nada que sostiene con violencia las imágenes.  O los artistas de “El Paso”, Millares y Saura principalmente.  En este punto negritud he recordado a Soulages.

Gran soñadora de lo negro, siguiendo a Bachelard[25], en cauchos esenciales: “Elías” (1996); “El gran teatro del mundo”; “Le mal” o “¿Quién me llama?” (1998); “Al verles, se diría que lloran al dormir”; “Mathieu”; “Viaje nunca hecho” (1999); “Todos los rostros del pasado” (2000); “Molinier” (2001); “El tordo” (2003) o “Amables conceptos sobre su sexo y país” (2018).

 

Caza

El vigor, afirmado hasta la violencia, escribió Duby, preclaro, sobre la artista[26].

Pinta Calvo, es 1969, un cazador de testa pequeña y angulosa, con aire de máscara ensamblada torpemente en un cuerpo que no le correspondiere.  Recordé al cazador que llevaba años muerto, aquel Gracchus varado en aguas terrenales[27], viajero entre la tierra viva y los muertos.

El trofeo: de los cabellos sujeto el tronco desmembrado de una mujer.    Lo hace con aplomo y sin temor, es un trofeo.   No hay compasión.   Como el anuncio de una barraca de feria.  Venus anadiomena varada en la estepa, colgantes los pechos cortados, morbidez y violencia entre una clara atmósfera, terror que sucede con naturalidad en un día diáfano.  Apenas bañado el aire por ligeras nubes.  El horizonte térreo tal Gólgota mesetario fundido con la vestimenta del cazador.   De la mujer el color de la piel es, también, gris térreo.  Semeja mujer de ceniza, una hora que hace del polvo su escolta (Celan).  En la obra de Calvo escucharemos la voz de la mujer, la del hombre, y la del muerto.

 

Cine

El cine clásico, sus imágenes, es ámbito donde pueden encontrarse algunos de los hilos que teje el espíritu misterioso de esta artista.Entre otras, películas que ella ha citado: “El perro andaluz” (1929), Luis Buñuel; “Drácula” (1931), Tod Browning con Bela Lugosi;  “Vampyr” o “Vampyr – Der Traum des Allan Grey (La bruja vampiro)” Carl Theodor Dreyer, (1932); “The invisible man” (1933), James Whale-H. G. Wells; “Cat people” (1942), Jacques Tourneur; “Vértigo” y “Los pájaros” (1958), Alfred Hitchcock; “Peeping Tom” (1960) de Michael Powell; “The little shop of horrors” (1960), Roger Corman-Charles B. Griffith; “Taxi Driver” (1976), Martin Scorsese;  “Ópalo de Fuego” (1978), Jesús Franco; “The elephan man”(1980), David Lynch; “The cook, the thief, his wife & her lover” (1989), Peter Greenaway o “Pulp fiction” (1984), Quentin Tarantino.  Es incansable con el cine, sobre ello versó su discurso de ingreso como Académica de San Carlos y llegó a construir un collage de imágenes en movimiento[28].

 

 

Collages

Verdadero lugar del trabajo de Calvo, se podría concluir que toda su obra es concebida con la técnica del collage, la apropiación para una nueva recomposición desde los fragmentos del mundo.  Saludos a su antiguaconciergeen París, Madame Bonnet, que nos ilustra.  Trabajo sobre antiguas estampas, fotografías o postales, dibujos en torno a otras imágenes o bien collages de las propias sobrevolando el espacio del cuadro, pues las alucinaciones son innumerables, utilizando su voz.   Viendo algunos de sus trabajos recientes sobre papel, en torno a grabados de álbumes de anatomía intervenidos (como “La realidad inmediata”, 2017), pienso, vuelvo a pensar, en la semana de bondad de Ernst, puissance de suggestion, en palabras de Breton, una revelación.  Bendita confusión del mundo[29].

 

 

Coser/Costura

Reconstrucción, reparación.   Durante muchos años, en especial allá en los ochenta, Carmen cosía elementos y pequeños objetos en las telas.   Construía en ocasiones los elementos que, después, cosía en la tela.   Sus tareas, el trabajo diario en el estudio ha sido siempre, para ella, un ejercicio de paciencia y amor al trabajo que le constituye como artista.   Fueron cosidas pequeñas formas de arcilla o escayola, luego objetos y formas.  Ha cosido mucho.  Al cabo, también en sus collages descompone, corta y une.  Repara, vive y reúne la artista el cuerpo fragmentado.  Coser es una defensa[30]: fabricando y reparando aliviamos el dolor, decía Bourgeois, tejer es emblema del poder mágico y, también, metáfora del perdón.     Reparaba Louise sexos cortados en tapices, por pudicia.  Aguja y hebra de la paciente labor, tal concienzuda cirujana suturadora de las heridas. Millares apuñalaba las arpilleras y volvía a coserlas, despacio.

Cose sobre las imágenes Calvo, reconstruye las no-imágenes.   Una costurera tejiendo elementos dispares, historia y cuerpo, tienta su escritura en el tiempo[31].

 

Cristales

El cristal ha sido un material de frecuente uso en su obra.  Por lo general roto en pedazos, ya fuere cristales o espejos.    Sin olvidar el ciclo de obras realizadas por la artista circa 1998 con fragmentos de cristales, procedentes de botellas hechas añicos, y luego reunidos con una masa o cemento, como en “Espléndidos en la fragua” (2016).  En buena parte fueron expuestos ese año en París[32].  La artista descarta su nueva realización, en aras de peticiones de refulgente belleza.: “(…) Aube éphé/ Aube éphé/ Aube éphémère de reflets/ Aube éphé/ Aube éphé/ Aube éphémère de reflets”[33].

Nos lo explicó Lebel.  En sus palabras: estas obras de Calvo no son pura belleza, siendo hermosas claman en silencio a la resistencia y la insurrección[34].    Lebel ilustró sus palabras con fotografías halladas en sus paseos extramuros de Valencia: esas vallas que claman  a la sangre, coronadas con cristales rotos para rasgarse las manos.

 

Cubismo

Ciertosassemblagesde Carmen Calvo, circa 1991, son evocadores del aire cubista. Considero, también, sus bodegones (las obras que llama “Montajes” y “Escrituras”), alguno como “La alacena” (1989), evocan ciertas composiciones de Picasso o Braque.  Para ella, rendida, son “los maestros”.

 

 

Cubo

Una conversación, 1996-1997

Me encontré con la voz de Kafka a quien habla el alcalde: “Usted debería saber que la cuestión de su llegada es demasiado difícil para que podamos resolverla en el curso de una breve conversación”.  Es de “El Castillo”.   Sobre ella apostillará Calasso: “Pero toda la vida es una ‘breve conversación’”[35].

En la 47 Bienal de Venecia[36]Calvo abordó la realización de una estancia ubicada en una gran caja-cubo de unos cuatro metros de lado, construida pacientemente, en soledad, durante varios días en la Biennale.  Trabajo descomunal ejecutado en silencio, era un mertz cubierto interiormente de espejo donde creció una ingente panoplia de objetos y elementos, que quedaban en paredes y techo del mismo, también apilados en el suelo.  La escena era iluminada, débilmente, por el filamento de una bombilla: tejidos, muñecos, restos minerales, cerámicas, ojos, exvotario, muebles, alas de escayola y cabello pendiendo desde el techo.  Flotaba en la estancia un olor como a pasado. Exteriormente minimalista, su interior especular, apenas entreabierto por una cortina, sugería la sorpresa, cumpliendo con la propuesta de Germano Celant en esa Biennale: “Future, Present and Past”.     “El dialogo entre los objetos, es para mí la única razón de su título”[37], con frecuencia referirá Carmen la vozde los objetos, en especial al cerrar la puerta de su taller.

 

Diferencia

Merece la pena anotar esta “voz” para subrayar su sentido de la diferencia respecto al contexto del arte donde ha crecido su obra, una artista al margen.

 

 

Georges Duby en la Galerie Thessa Herold, Carmen Calvo.  De l’esprit à la matière, une archéologie de l’imaginaire. Paris, 1995

REF: 33644-40

 

Duby, Georges

Georges Duby[38], se citó al comienzo, quedó impactado al visitar a una joven artista que, sin parar, acumulaba y cosía objetos “algunos familiares y otros extraños”, creando su particular “gabinete de curiosidades”, de tal modo que, escribía: “los restos se agrupaban por familias, por géneros, por especies. Tal como estaban en la penumbra de los estantes del museo las luciérnagas, las mariposas o los escarabajos, encerrados en esas urnas de cristal que de niño me fascinaban. Uno cree estar ante un catálogo razonado donde figuraran enumerados y etiquetados los restos dispersos de una creación muy antigua, extinguida, desmantelada”[39].Calvo frecuentaba particulares sistemas de clasificación, recopilaciones de aire arqueológico[40], mencionando a veces lo metapictórico: es el caso del encuentro de pinceles, paletas, restos de pintura u ojos.  Transcurrió su vida desplazada en aquella diferencia, recopilando su particular diccionario de recuerdos, emociones u objetos, tal retratos o vidas de familia perdidas.   En fin, lo referimos en “arqueología” y volveremos a ello en el término “recopilaciones”.

 

Escrituras

Como las viejas escrituras cuneiformes.   O la caligrafía apretada de Robert Walser o las palabras desplazadas de Michaux.  Millares imitando las sentencias de muerte del loco inquisidor Torquemada.  Las escrituras de Calvo, los cuadros de ese ciclo, dice Jean-Jacques Lebel, son alineamientos de pequeños fragmentos de tierra cocida que constituyen páginas de texto de una lengua desconocida[41].   Indicios a descifrar.  Como un pensamiento escondido en el interior de un texto.   Escrituras como paisajes, recopilaciones “como las páginas de un diario secreto”[42].  “Escrituras” o “Cartas” fueron títulos de trabajos de los años ochenta.    Sobre el uso de papeles comerciales, cartas, etc. ayudará buscar aquí la voz “sastre”.

 

Espejo

Leía a Borges: “yo me acostaba y me veía triplicado en ese espejo y sentía el temor de que esas imágenes no correspondían exactamente a mí y de lo terrible que sería verme distinto en alguna de ellas”[43], luego referirá el horror de los espejos.

“El creador del espejo envenenó el alma humana”, reza una obra de la artista, en 2003 (saludos a Pessoa).   En otro se apoya una mata de cabello rebosante: “Te prometo el infierno”, acompaña a la obra “Silencio”.   “Yo no he hecho el mal” (1998), es un reclinatorio con un espejo de gastado azogue, y fragmentos rotos en su apoyo, lo vimos en la voz “cristales”.  Otros espejos: “Inceste ou passion de famille” (1996), el mechón sobre el óvalo de azogue o “Miroir” (2001).  Se ha citado el ensayo de Luce Irigaray, “Le Spéculum de l’autre femme” (1974)[44].   En 2018 participó en una exposición bajo el título “Black Mirror”[45].

“¡Ay, qué desgraciada soy! Tengo un relojito y tengo un espejo de plata, ¡pero qué desgraciada soy!”, decía “Doña Rosita la Soltera” (1935).  Obsesión lorquiana, el espejo, -escribía Cirlot en su “Diccionario de símbolos”-, es el órgano de autocontemplación y reflejo del universo.  También elemento lunar, puerta de la disociación, plano de cristal y puerta, -es sabido, Alicia- a otro lado.  Manantial de imágenes, lugar de la infancia y territorio del pavor por la anunciación del pasado.   Otro pánico: la revelación del espejo al mostrar la arruga en el rostro: ah, testimonio procaz del tiempo.  Centro de lo oculto y lo interior.  Espejito, espejito, dime, evoca las aguas y las lunas.  Crucemos al abismo.    ¡Oh Dorian!.  Recuerda que tras cada espejo, Federico, hay una estrella muerta, un arco iris y un niño durmiente.  Y una calma eterna, y un nido de silencios que no han volado.  El libro que diseca los crepúsculos.  La noche sobre los espejos.  ¿Por qué nací entre espejos?.  Andamos sobre un espejo sin azogue.  La locura de espejos rotos[46].    En “Interv(alo)” (1998), citado en la voz “armario”, un espejo refleja la palabra “vida”.

Me recordó Borges el caso del Profeta Velado de Jorasán, el hombre que vela su rostro porque es leproso, y el Hombre de la Máscara de Hierro, de la novela de Dumas:  “las dos ideas se unieron: la de un posible cambio en el espejo y la idea de verme espantoso en el espejo, la idea escocesa del fetch(que se llama así porque viene a buscar a los hombres para llevarlos al otro mundo), a la idea alemana del Doppelgänger, el doble que camina a nuestro lado y que viene a ser la idea de Jekill y Hyde y de tantas otras ficciones.   Ahora bien, yo sentía el horror de los espejos (…)”[47].

 

Esperanza-Desesperanza

No veo lejos, casi por igual, esperanza y desesperanza, en las obras de Calvo.

 

 

 

Antiguo estudio de Carmen Calvo (c/Santa Isabel 14, Valencia). 

 

Estantería

Carmen realizó tres estanterías, o elementos de apoyo de un conjunto de objetos por ella creados, que conservaban un aire mineral.  Era obligado para ello la previa realización de centenares de figuras de escayola, mediante moldes de su vida diaria: cajas y cajitas, bomboneras, papeles de madalenas, cualquier concavidad que sirviera para hacer sólida la pasta.  Así, fundiócuchillos, lápidas, medias lunas, paletas o formas diversas.   Pasó muchos días viendo ese proceso de vagar el líquido a sólido, observando luego la emersión de los pliegues de la caja, estos devenidos luego el positivo de pequeños dibujos, casi minimalistas, en la nueva superficie.  Viendo ciertas acumulaciones de Calvo, pienso en el estudio de Giacometti.  También recuerdo a Morandi.

Sobre una de ellas me decía:“la estantería guarda y recoge todos los objetos que rodean al artista, pinceles, botes, paletas, pigmentos, botellas, todo un mundo de la plástica. La estantería es, de hierro, comprada en un almacén de derribo. Contiene una serie de piezas realizadas en yeso, escayola, hierro, aluminio, todas ellas de formas diferentes, extraídas de moldes pobres de cartón”.  Sobre estas formas, me explicó su admiración por el laboratorio de tizas de  Oteiza: “un gran impacto, aquellas pequeñas piezas, colocadas en estanterías, que  son  esquemas de proyectos que no llego a  realizar el escultor”. Para esta artista la “idea, es también investigar en torno a la forma, la textura y sobre todo la consideración de que no hay repetición. Cada pieza es diferente”[48].

Junto a las estanterías, podemos encontrar pequeños armarios, en muchas ocasiones de procedencia médica o farmacéutica: donde instala sus objetos o moldes formados, como en el reproducido, en la voz “armario”, “L’évanouissement” (1996) o “No sé dónde te he visto, ni cuando” (2003).

 

 

Estudio María Beneyto, Valencia

 

Estudio/Taller

Carmen Calvo siempre recuerda su estudio en la calle Santa Isabel de Valencia, un lugar donde alimentó su vida de artista entre 1974 y 2001.   Creo que ciertas obras suyas son difíciles de separar de aquella escenografía en azules poblados de nubes claras, paredes dibujadas por el humus del tiempo, aquel suelo ajedrezado[49], la cocina donde guisaba la escayola.  Su estudio, el antiguo y el actual, han sido fotografiados por Mateo Gamón o Juan García Rosell.  Poblados por pinturas, objetos y documentos, tarjetas, muñecos, imposible describir.

Su estudio actual está ubicado no muy lejos del lugar en donde nació, cruza las calles donde oye voces de la infancia.  Un repertorio de imágenes cubre  sus paredes, tal alimento terrenal: fotos diversas (familiares, amigos u obras propias), invitaciones de exposiciones, dibujos infantiles, carteles y cartas, recuerdos, notas, tarjetas postales, recortes o fotos del periódico.  Todo ello compone lo que llamé un colosal mosaico caníbal no jerarquizado que nutre sin cese a la artista.   Hace unos años anoté imágenes de Macchiaoioli, Ana Mendieta, Pierre Molinier, Lichtenstein, Fernando Barreira, Mateo Manaure, Gotthard Schuh, Bourgeois, Buñuel, Blanchard, Picasso, Mappelthorpe, Man Ray, Modigliani, Béla Lugossi, Basilico, Helen Levitt, Giacometti y Carmen Calvo.  Particular y barroca, desmedida escenografía de los espejos.  Carmen Calvo vive dentro de un Carmen Calvo, observó Juan Manuel Bonet: “obra de arte total, regida por leyes misteriosas, parecidas a las que rigen sus cuadros (…) entre el diario íntimo y el laboratorio”[50].

Las puertas de su antiguo estudio acabaron convertidas en cuadros.  Uno de ellos, lleno de ojitos de cristal, pertenece a la colección del MACBA[51].   Al cerrar y marcharse por la plaza de María Beneyto, Carmen oye conversaciones a su espalda.   Son los objetos que dejó en el estudio y que viven, entonces, otra vida.

 

Exvoto

Errando voy, bajo la desgracia de este mundo.  Es voz la del poeta Jouve[52].   Errancia entre las imágenes, promesas de cera, pareciere representación del verdadero deseo solidificado que expresara Breton, esculturas del malestar que no esquivanuna contención grave, al cabo, la forma votiva tiene forma de promisión, voto que permita la conversión de deseo en forma y, por tanto, deseo capaz de componer la súplica, la aspiración de la sanación.  El objeto misterioso que no ha sido engalanado para el mundo, lo inmundo, lo no limpio, una suerte de gozosa desacralización de lo considerado bello.  ¿Dónde estás?. Tranquila casa, antiguas pasiones, es frase compuesta con títulos de dos de sus obras con objetos de aire exvotal.

 

Familias

Las imágenes de grupos, amistosos o familiares, frecuentan sus obras, expresan encuentros y felicidades del pasado.    Funcionan así como una elipsis hiperbólica, oxímoron que se explica en la presencia de familias tan pronto anunciadas, otrora sepultadas.    Algunas exposiciones han tenido por objeto, en su práctica totalidad, la reflexión sobre imágenes de familias, estoy pensando en la exposición en Guy Bärtschi, en Ginebra, de 2014: “Notre vie était toute la vie”.   Las familias, las felices y las infelices, se parecen.

 

Fotografía

Fotografía de los otros, imagen privada, elemento creativo sustancial en su obra, un punto de partida,con el que construye un nuevo y misterioso real entre los pliegues de la realidad más frecuentada.    Son frecuentes títulos que mencionan el tiempo: “Desde aquel día enloquecimos”; “J’ai perdu ma vie” (2000) o “L’eternité” (2001).   Antes estuvieron guardadas en las carteras o álbumes, en sobres en los anaqueles, en cajitas o casas.   Pobladas, quizás, de actores de dramas antiguos, cuando parten de esos lugares, van camino de un trágico destino.

Sobre las imágenes fotográficas, por ella halladas y manipuladas, adiciona pintura, objetos o restos varios, evitanto el desvanecerse habitual en la maquinaria inexorable del tiempo, e invita a la construcción de un cierto conocimiento.  Ofrecer certezas detenidas, planteando las razones del por qué ese y no otro fragmento, nos recuerda el “vivo”, -como decía Barthes-, “luego existo”.   Elevando este nuevo pathospensante contempla el mundo a través de las imágenes, mediando el soporte fotográfico lo cual es, también, ver el mundo en su sentido lato, esto es: redimir un espacio hasta la fecha inexistente, olvidado.   Calvo proclama que su obra es capaz de revelaruna realidad construida tal un agujero negro, una ética de lo visible originada en la contemplación subjetiva, en la incesante actividad del yo.   Se enfrenta a las imágenes convencionales de su tiempo, que aparta con una suerte de exclamación: “noli me tangere”.    Devoradora de las imágenes, ya citamos el cine como otra de sus fuentes,  Calvo es admiradora declarada de las inquietantes fotografías y fotomontajes de Dora Maar y, como ésta, Calvo cree en los signos y en los significados, en las metáforas que construye con imágenes, no en la mera elevación de formas en el espacio.   Concibe Carmen una imagen, que quedará sustituida por otra, seguirá otra más, y a esta, una nueva, sepultada la que estuvo al comienzo.   A sabiendas que el arte es creación de imágenes, en un proceso sin pausa.  Autosuficiente, como un castigo, el arte.

 

 

Fotografía anónima de la colección de la artista

  1. 1958

Fotografía sobre papel

10 x 10 cm.

Futuro

“Todo futuro es una niebla”, 2007.

 

 

Hombre patata

Conjunto de obras que dio origen a una exposición en el Jardín Botánico de Valencia, durante 2009.   El hombre anónimo con su mano en el bolsillo del pantalón queda metamorfoseado nueve veces con la evolución de su cabeza de patata.     Patata tersa, primero.  Luego ramificada, finalmente seca: volvería a aparecer el rostro anónimo   Crecían también formas en el exterior del Jardín[53].

 

Iglesia/Imágenes religiosas

Recurrente, la simbología de la iglesia en su obra. Una simbología pareciere castigada por los signos que sobre las imágenes se esparcen.      Beatas: “Como un cadáver” (2000) o “Escalera de corazones” (2005); Crucifijos y oración: “Et blemi, justement” (2000); Monjas: “Algún puñal fallido buscaba un corazón”; “No es lo que parece” (2004); “Comprendo bien a las bordadoras” (2005).   Entre otras (vid. la voz “impureza”).

“La croix m’attire ? / Lacrymatoire ! Horizon des oraisons, /  ce que nous haïssons…”, cantaba Michel Leiris[54].

 

 

Imagen

Desconcierto de la imagen, ¿por qué no sería la pintura una farsa, si la vida también lo es?[55].   En algunas de las imágenes que propone Carmen Calvo parece un testigo invisible, quedan las imágenes atestiguando que ya se ha ido, remedando palabras de Derrida[56].   Trabajando, infatigable, habitando las cenizas de la historia, -ella trabaja todo el tiempo-, atravesando su obra varias veces la imagen, infatigada, -la imagen que fue, la que es, tras su trabajo, ahora, tal una lección de pintura que fija las cosas.  Sin medida amplía los símbolos la artista, sus particulares fantasmas del yo: delirios, identidades perdidas, huellas como objetos, elementos donde prevalece la autoridad de la mirada.  Mirar comprensivamente hacia la creación supone un acto personal, de una solemne individualidad, ha referido recientemente la artista[57]Ilustremos, dice ella.

En “La mano que aprieta” (2015) una mano sobre el rostro vela la visión permitiendo, entonces la inmersión, el abandono hacia el viaje de la imaginación.    “Es lo visible lo oculto”, titula otra obra de aquel mismo año.

Louis Aragón observó en “Le Paysan de Paris”, el empleo “desregulado y pasional del estupefaciente imagen, o más bien la provocación incontrolada de la imagen por sí misma y por lo que arrastra de representaciones de perturbaciones imprevisibles y de metamorfosis, pues cada imagen y cada vez os fuerza a revisar el Universo”.

 

Impureza

En diversas ocasiones he referido a esta artista como “impura”, aludiendo a su permanente viaje en torno a la noción misma del pecado, tan arraigada en la hondura de lo nuestro.   En sus obras: “Yo no he hecho el mal” (1998), aquí reproducida, utilizando una silla reclinatorio/expiación y espejos.  O en “Le châtiment de Tartufo” (1998): el castigo del piadoso asaltado por el deseo.  O las frecuentes menciones deíficas y contritas, casi un murmullo devoto, una jaculatoria, una ardiente oración ante la tentativa del castigo, tal sucede en “Dios, ¿es acaso pecado?”;“Dios, ¿qué haces de mí?” o “Dios, ahora puedes volverme ciega” (2005).  Los signos de lo religioso ancestral, ya se dijo en la voz “iglesia”: monjas, hábitos varios, plegarias titulares, martirologios, iconografía de la devoción, matrimonios o comuniones y rituales. También la mención objetual casi atávica, como es el caso de la reliquia o el exvoto de cera, penitencias y mortificaciones.    El terror siniestro de lo religioso es expuesto con despojamiento y dulzura, frecuente duda o aparente inocencia no exenta de inquietud y desasosiego.  Quizás todo sea más sencillo, la primera “culpa” de la artista sea el desplazamiento de su singular ser hacia la vida de artista. (“Impura” también tenía otra acepción relativa a las técnicas artísticas diversas que dificultan su clasificación.  Vid. los términos ya citados: “Iglesia/Imágenes religiosas”).

 

Infancia

Las imágenes de infancia, como (se dijo) las de familia, son recurrentes en sus obras.  Fotografías, mas también objetos infantiles.   Un asunto este que ha recorrido la historia del arte (Velázquez, Murillo, Manet o Picasso).   Me detengo ante una fotografía rota, en blanco y negro, grupo de infantes con sus abriguitos y las cabezas de color pintadas por la artista que lo titula “Infancia feliz” (2003).    Pienso también ahora en otro conjunto de dibujos de 2005 como “Treinta pulseras, no me las he puesto”; “Fábula verde”; “Perder el tiempo comporta una estética” o “Para darle relieve a mis sueños”, y en todos los que acompañaban “Una jaula para vivir”.   También en algunas fotografías infantiles que han servido de inefable soporte de sus collages, aquel año.  Entre otras: “¡Ô mort mistérieuse, ô soeur de charité!”; “Le buffet” o “Escribir es olvidar”.    Cuando pienso en la representación de la infancia en Calvo, recuerdo “Lo siento, Ernie”, de 1999, una obra inquietante, en su sencillez.  Apenas nada, el sencillo dibujo de un despojado dorso infantil, negado al retrato.  Un único trazo certero que parece encontrarse con una fotografía encolada en su margen, otro rostro que emboza su boca: es el niño que contempla su futuro o el adulto que evoca su infancia.  El silencio y soledad del infante frente al porvenir, su dureza y desamparo.  La soledad de quien, al despertar, se sienta en el lecho, dispuesto a comenzar un nuevo día.  De nuevo la voz de la artista: “La infancia, el maltrato de muchos niños, los abusos… con el recuerdo de esa imagen infantil rota, y con la fotografía de la madurez de un personaje que no habla y oculta su pasado”[58].  La citada “Una jaula para vivir”, surgida desde la lectura de una horrenda noticia de prensa, redundará en esta pena.   “Señor, he de decirte dos palabras” (2017), es un montaje reciente de la artista que redunda en la mención al dolor sobre la muerte de los niños que cruzan los mares, también con aire de ajuste de cuentas al que debió de estar Arriba. Pena.

 

Jaula

Una jaula para vivir, 2001

Se deriva de la entrada “Infancia”.    Como escribimos, la artista leyó en 1997 una noticia sobre una niña de siete años que había permanecido encerrada en una jaula.   El lugar de encierro concebido por la artista recrea el mundo de cierre de la infancia: objetos, principalmente juguetes diversos, sonidos y dibujos de la artista sobre aquel suceso.  ¿Para vivir?.   Una jaula para morir.

 

K

El escribiente Kafka: “Las K son feas, casi me repugnan aunque no dejo de escribirlas, deben de ser muy características de mí”[59].

Kafka

Lo hemos citado a veces.   “Realmente hay en él un incurable desorden, y es preciso acercarse mucho para ver algo”, escribirá Franz a su prometidaFelice Bauer, refiriendo su propio libro.    He tardado en releer esta nota de Joan Antonio Toledo: sus clasificaciones, archivos y reconstrucciones imaginarias son desoladas y agobiantes, como el de Kafka[60].

 

 

Libros intervenidos

Sentí estupefacción al encontrar un libro en braille con unas gafas de picapedrero sobre el mismo: “Puede ser que no te viese” (2013), era el título de Calvo.  Hallé otro libro en Braille: “Luz fuerte y clara”, del mismo año.     Como sucede con frecuencia en su obra, lo resultante tiene un aire heurístico, se fabricó algo nuevo con lo antiguo y, así, nos permite descubrir algo que no sabíamos, llegar a algo desconocido con lo conocido.

Se erigen los libros como una conciliación sobre el mundo, los interviene Carmen Calvo, acaba con ellos y los convierte en collages objetuales, en ocasiones los objetos acaban desplazando el libro, erigidos casi sobre ellos, mostrando su autonomía.  Han sido muy numerosos, los trabajos con libros, libretas o cuadernos, véanse, entre otros: “El inmenso hormigueo de todos” (1998) o “Yo he tocado Isis” (2013), libros con pelo; “La muerte del príncipe” (1998); “Recuerdos” (1999); “Vuelvo tanto los pasos” (2010); “Releo en una de estas somnolencias”, “Solo no lo es cuando la desilusión”; “Y las arenas lo cubren todo” (2012); “Comunidad c/ Santa Isabel 14”, “Quien está en el rincón”, “O peor que lo contrario” (2013); “Aventuras de Robinson Crusoe-Daniel Defoe”; “Les Jours de Congés-Paris et la campagne” (2014)[61].

 

 

 

Locura

La pintura te volverá loca, le dijo Casimira, su madre.   Con esa frase construyó Carmen obras como: “La pintura la volverá loca” (2016) o “Siempre la misma historia” (2017).

 

Maniquí

En algunos de los catálogos de Carmen reproducíamos el callejón lóbrego de la Galerie des Beaux Arts (Paris, 1938).   Para Breton, el maniquí moderno y las ruinas románticas formaban parte,  oscuramente, de cierta clase de revelación general, capaz“de conmover la sensibilidad humana durante cierto tiempo”[62].    Era su carácter problemático e inquietante: “ciertos de estos objetos que no se perciben más que en los sueños”.   Como Duchamp pusiera en práctica, objetos existentes a los que comúnmente se otorga poco valor y provocan una reacción afectiva, una “emoción particular”, según Dalí.   Para siempre ha quedado el homenaje que al maniquí hicieron los surrealistas, cuando en Paris, el 17 de enero de 1938, en el número 140 del Faubourg-Saint Honoré, abriera sus puertas la exposición surrealista[63].  A su entrada, el daliniano “Taxi lluvioso” ocupado por un maniquí-conductor con cabeza de tiburón y otra mujerrubia, sepultada por endivias y lechugas repletas de caracoles de Borgoña. Man Ray describiría los maniquíes como “inválidos de los escaparates de los grandes almacenes”[64].      Como en la obra de Calvo, la manipulación efectuada por los surrealistas afectaba, como estrategia medida, a diversos mecanismos del subconsciente.  Para estos, el mundo empezaba a poblarse de autómatas, como evocaran Jacques-André Boiffard, Paul Eluard y Roger Vitrac en el primer número de “La Révolution surrealiste” (1924).   Figuras quietas, mas no muertas, sobre las  que se vindicaba su vida propia: “Déjà les automates se multiplient et rêvent. Dans les cafés, ils demandent vite de quoi écrire, les veines du marbre sont les graphiques de leur évasion et leurs voitures vont seules au Bois”.  Otros artistas como Bellmer o Marcel Jean tempranamente utilizaron -o evocaron- bustos o fragmentos de maniquíes en sus obras.

Esa fiesta del maniquí en París me ha sido siempre evocada en el maniquí de Calvo “Santa Isabel” (2007).  Además, podemos citar: “Ulises” (2003); “Chanson de la plus haute tour” (2006); “No tengo motivo para sentirme mal” (2008); “La magia” (2016) o “¿Quién es?” (2017).

 

Mano/Dedos/Fragmentos corpóreos

“La mano que aprieta” (2015), reza uno de sus títulos.  Manos y dedos, pies, han frecuentado su obra.  También pezuñas porcinas, que me hicieron recordar a aquel pintor olvidado, Lorentino, discípulo de Piero della Francesca, renacido por Pierre Michon[65].  El pintor pagado con un cerdo para saciar el hambre en San Martín.

Son los casos de: “Cuando, puestas las manos en lo alto del pupitre”; “Una cosa es la existencia del mal” (2011-2012); “Semejanza de la vida” (2013) o el libro “Falso entre lo que he sido y lo que soy” (2012).  Al cabo, su intervención de 2011 en el escaparate[66], compuesta de centenares de dedos instalados en una caja especular, volvía a recordar esa querencia por el fragmento corporal.    Largos dedos en “Quand s’ouvrent lentement tes grandes portes noires” (2011) o pequeñitos, como “Onanismo” (2015).

Numerosas piernecitas como exvotos o piernas de madera articuladas (patas de palo, saludos Espronceda), que nos recordaron “Tristana” de Buñuel, como en “Personajes a través del espejo” (2005) o, ahora, luego lo citaremos nuevamente, “El ojo existe en estado salvaje” (2015).   Pies, como el hermoso  “El pedestal. Son les sabates (J. Brossa)” (2015).

Estos días, gracias amigo L., llegó a mis manos una carta de Rimbaud amputado a su hermana Isabelle, en ella pintaba su pata de madera[67]: “dessin de la jambe”[68].

 

Máscara

Pueblan su obra las máscaras, ocultan rostros o construyen figuras, a veces con aire de impedir el aliento: “Hace mucho” (2008); “¿Qué sueños tengo?” (2012); “Mi instinto de la perfección”, “Siempre me he preocupado” (2013) o “Ardiente verano” (2015). “Se me abre un abismo” (2013) es, para quien escribe, una de las más inquietantes.   “Rostro” (2011), tituló la artista un retrato infantil, cubierto por una deforme masa, cara desfigurada por la mueca de un emplaste de aire arcilloso.

 

Memoria

Revisitadora del mundo de la ars memoriæque soñara Giordano Bruno. Memoria. Magna memoria.  Memoria fantástica. Inmemorial memoria.  Memoria de todas las memorias.  Y desmemoria.   Mas, también, memoria transformada.   Memoria de los días calcinados.  Memoria de ofrendas.  Memoria transfundida. Memoria de rostros ausentes.  O Panmemoria.  Memoria reconstruida.  Memoria de Carmen Calvo pintando.  Memoria de objetos sepultados. Y memoria del desasosiego.  Bendita memoria.  Memoria de las paletas o pinceles de los artistas.  Como el mar, que no olvida.  Memoria de los dedos.  ¿Existe la memoria, o se inventa como decía aquel director de la Biblioteca?.   Del espejo a través su memoria.   Memoria deslumbrante.    Resto en la memoria.  Memoria en todos los tiempos.  Ceci n’est pas une mémoire

 

Mesas/Vitrina

Mesas metafísicas.  Como maquetas de ciertos paisajes de Dino Buzzatti, extensiones de ruinas o fantasmagorías, con aire a veces de elementos congelados, figuras detenidas, mochos de escayola, formas repetidas a modo de caja de útiles de sus pinturas, paisajes glaciares.   Restos metálicos, ojos de cerámica, cuerdas o pequeñas formas.    Homenajes a la pintura quieta de Giorgio Morandi.

 

Mesas/Dramaturgia

Mesas dramáticas.   Donde se ha desarrollado una historia.

Vimos que aquellas mesas podían ser de aire expositor, al modo del anaquel en el que se muestra la diversidad. Evocando el antiguo comercio de la pequeña provincia, ordenado y compungido en su ser.  O mesas cuya tapa oculta el espacio del secreto revelado en su apertura, o los objetos semejare agazapados.   Son las obras que Carmen llama “Diario” (1998).   O  bien, mesas antiguas de madera, componer un breve relato: como si expresara: aquí sucedió tal cosa, venid y ved.  Entre otras: “Entre la pintura y el objeto” (1998).   Inventé un relato de celos, viendo una de sus mesas, con objetos (este “El ángel de lo singular”, 1998).   Era una historia de un gaucho, cuerdas, cornamentas y escritos.  Y una muerte, añadí luego: había una pistola con empuñadura de nácar escondida en una caja sobre la mesa, entre cristales.  Me trajo a la memoria las historias de Chejov en “La gaviota”.   Sonó un disparo, al final.

 

Muerte

Títulos: “El carácter fugitivo del amor es también el de la muerte”  (1998) o “Hacer las paces con la muerte” (2002).  En esta última, el título es portado en la escritura del cuadro.  En otra voz rememoraremos sus visitas a cementerios, sesión de pintura al aire libre, en palabras paradojales de la artista. Tengo una imagen hermosa, se llama “Ausencias”, es de 2003.

 

Mujer

El diccionario surrealista escoge unas palabras de Baudelaire, para la voz “mujer”: “ella vive otra vida distinta de la suya propia”[69].   J’est un autre, ella es otra, tal el Rimbaud alejado de sí mismo.  “La mujer, una buena fuente de sueños”, es obra de Calvo de 2003.    Reivindica la artista en “Grave pasión encantadora”, el pasado que fue de nuestras mujeres: un rostro anguloso y duro, cuyas joyas son unas esposas a modo de broche, juegos en los que transcurrió la vida, lo veo no lejano a “Soñando con vistas al invierno” (2017).

 

Música

Ha sido frecuente el uso de músicas en sus obras, hasta el extremo de componer un corpus. Así sucedió, por ejemplo, en “Una jaula para vivir” (1997) o  “Chanson de la plus haute tour” (2006)  Ella ha recordado, además, las músicas de Claude Debussy; Franz Liszt; Richard Strauss;  Igor Stravinsky o Quincy Jones-Count Basie y Bessie Smith[70].  Con frecuencia ha compuesto sus músicas a modo de bandas sonoras donde interviene su entorno, sonidos del taller, ruidos de la calle, relojes y recortes de otras músicas, en especial bandas sonoras del cine[71].

 

Noche/Negro

Recordé sus “cauchos” y pienso en un cuadro de Ernst, en su hermoso título: “La Révolution la nuit” (1923), también llamado “Pietà”: la tiniebla parece reinar en el un mundo, recuerda Bonnefoy[72], pero de ella puede surgir la llama de la esperanza.  Quizás de “Entre los muertos empapados por las nocturnas aguas” (2005), un collage de Carmen Calvo.

 

Objeto

Leía a Pierre Jean Jouve: “l’objet n’est rien et le désir est tout”[73].   La voz “objeto” es opiumde este diccionario. Es citada en casi un centenar de ocasiones.

Exorciza esta artista el mundo, y la vida, con la presencia de objetos.   Sustituye los símbolos por estos otros, varados a la orilla del camino.   Para el surrealismo: objeto real y virtual, objeto móvil o mudo, objeto fantasma, objeto interpretado, objeto incorporado, ser-objeto, y objetos existentes de modo ajeno a él: objeto natural, objeto perturbado, objeto encontrado, objeto matemático y objeto involuntario[74].    Fenómeno o signo, la palabra de Marguerite Yourcenar abría uno de los catálogos de nuestra artista: “cet esprit pour qui chaque objet au monde était un phénomène ou un signe”[75].   Evocando a Cirlot, la casa de los objetos de Carmen comunica con las fuerzas que perforan los mundos[76].

Epifanía del objeto, dice Carmen: “Cuando a diario echo el cierre siento que todos mis objetos se ponen a vivir. Percibes el rumor al otro lado de la puerta”[77].

 

Ojos

“Cuando Dios hizo el primer modelo de arcilla de un ser humano, pintó los ojos, los labios y el sexo.  Y entonces Él pintó el nombre que la persona nunca debe olvidarse de él.  Si Dios aprobó su creación, sopló el polvo de ladrillo modelo pintado en la vida”.Rainer Maria Rilke, en “Los cuadernos de Malte Laurids Brigge”.   Carmen colocó dos chinchetas sobre los ojos, eran los suyos, uno de los retratos de Christopher Makos (2002), sonriente, como si tal cosa. “Ojos”, reza un cuadro suyo de 1996.

 

Olvidar

“Ver es olvidar el nombre de las cosas que uno ve”, es de Paul Valery y lo cita a menudo Carmen Calvo.

 

Ópera

Ha iluminado óperas como “Carmen”; “Das Rheingold”; “La forza del destino”; “L’elisir d’amore”, “Lucio Silla”; “Madame Butterfly”  o “Il turco in Italia”, entre otras.  Ilustró la temporada de ópera del Liceo barcelonés en 2012, y una exposición en torno a dichas óperas tuvo lugar en París en 2016[78].

 

Paisajes

Primero hubo paisajes pintados, eran como sombras de horizontes, paisajes fragmentarios como velados por una densa niebla, tal próxima a la luz del ocaso.   Devinieron luego paisajes casi físicos, la representación formal mediante elementos cosidos en la tela.   Eran no-paisajes o bien formas de mirar el mundo desde el interior de la artista.   Paisajes como escrituras.  Vid. la voz “París”.

 

Paletas

Utilizadas como elemento para componer algunas de sus recopilaciones, circa 1989.   Como los hilos de pintura fosilizada, las paletas nos recuerdan el nacimiento de Calvo, como artista, en un contexto de discusión sobre el sentido de la propia pintura.     Lijas, paletas, recortes de lienzo (draperies), tizas, acumulaciones, pizarras, parecerían recordar el proceso manual inherente al trabajo de la pintura, a la par que reconocer la esencia tan digna de su oficio.   “Contenedor” (1989), era un túmulo de paletas.

 

Pan de oro

Cuadros, por lo general tableros de formato cuadrado, cuya superficie es cubierta con pan de oro, muchos fechados entre 1997 y 1998.  Los objetos sobre el oro que refulge alfondo es, como dijera Brines “el oro litúrgico y solar”[79], y otorga a este ciclo de obras un aire de imaginería sacra, de retablo del desecho.    En palabras de Calvo, “el esplendor y la riqueza arropan estos objetos humildes, de una cierta nostalgia.En toda la historia del arte se encuentra este material precioso llamado ‘pan de oro’ cubriendo las grandes arquitecturas de interiores, objetos y esculturas (…) también podía hablar de la muerte, fetiche o reliquia”[80].    En 1994 cubrió el techo de la escalera del Palacio de Benicarló, sede de las Cortes Valencianas, con ese material, adicionando restos cerámicos.

 

Paris (1982-1990)

En París, Carmen quedó alterada, sentenció Georges Duby: “el grueso de su obra se alteró bajo el efecto del trasplante parisino”, citaba la aparición de lo que llamó “inmensos paisajes trágicos” y la emersión de un nuevo uso del color en su pintura[81], paisajes de aire espeso, profundo, a veces dotados de una luz abisal y nocturna.    “La vida parisina -corroboraba la artista- me ha dado, por un  lado, una nueva dimensión del paisaje, una cierta tragicidad que viene seguramente de París, ciudad que Paul Éluard llamó ‘Capital del dolor’ y por otro, una irrupción, un desbordamiento de la paleta”[82].  Escribió (pintó) cartas, desde París: “Lettre, Paris” (1986).  Pintó sus paisajes, con localizaciones precisas (“Paysage, Paris” o “Paysage, Pont Marie”, 1986 y “Le Marais”, 1995).   En Saint-Denis vivió Carmen Calvo en los ochenta, lo cual le permitió el encuentro intenso con los Museos y con la historia del arte: el impresionismo o Van Gogh, explica siempre.   La pintura y la vida iban en serio.   Tomó fotografías, hermosas Polaroid con una cámara “SX70”[83],al caer la tarde.  Su estadía en París y la vida en el estudio en Saint-Denis Basilique, formó y constituyó su ser de artista:  “Siempre París” (2005).  Me corrigió la artista un calificativo. “siniestro”. Para definir estas pinturas (pensaba en un cierto mundo oscuro), explicándome: “Vivir, día a día, para un pintor es impresionante.  Nunca vi la nieve en mi ciudad y la descubrí en Paris. Ese cielo plomizo, entre gris, azulado, y negro esta todo el día rodeando a sus gentes. Los cambios de temperatura, también hace que sus gentes son más volátiles.  Adoro Paris. La amo, la echo en falta”[84].   Tras reflexionar, pensé que escribir “mágicos”, era más certero para estos paisajes.

 

Pelo

Evocando una mandorla peluda, “El sexo en la cara” (1997) presidía las alturas de su exposición en la sala Alcalá 31, altar profano que recordaba la frecuencia que este elemento ha figurado en su obra[85]: “Y quién hay que mire” (2005); “Que se evadan flores extrañas” o “Les chercheuses de poux” (2006).  En 2007 lo mostro en el escaparate de una galería: “Cuando los vientos se hunden sobre ellos”[86].  Y el pelo, o el aspecto de piel peluda, siguió presente en su obra, así su ciclo de 2009: “Sería más feliz o menos”; “Entresueño”; “Solo una vez he sido”; “Mero perfil a veces”; “Y como el pensamiento” o “La vida se abre”.     También en “La casa misteriosa” (1996); “Interv(alo)”, “La divina envidia” o “Père Lachaise” (1998).  Un relato extensísimo, casi inabarcable: “El sexo en la cara” (1997); “L’étoile pleura rose…” (1998); “À notre mère”; “Ángel”; “En las vagas sombras de luz” (1999); “L’éclair” (1999); “C’est le malheur” (2001); “La existencia en colores”, “Las palabras sociales de moral” (2003) o “Chansons de la plus haute tour” (2006).  Podríamos seguir.   Vultus, y su pelo flotará inmundo sobre la sopa o, con pavor, en cualquier otro aledaño del alimento.   Pelo hallado en el lugar indebido: sobre el lecho, anunciando otra historia, un-otro amor, traidor.  Pelo que crece en el cadáver.  Horripilado y erizado por el miedo, enhiesto si es pavor.   Elevado en la temprana caricia.   Perdido por el paso del tiempo, dejado su rastro en la almohada somnolienta. Cabellera gloriosa del soldado y rapada, testa, del humillado. Pelo añorado por Sansón. Cabellera perdida en la enfermedad.  Enigma de la identidad.  Gioconda bigotuda de Duchamp, y su “Fontain”.  “Mi querida Bun, -escribirá Lewis Carrol a su niñera-. Te quiero mucho, y te envío un beso del pequeño Charlie con el mechón de pelo.  Me gustaría darte un beso, pero no puedo porque estoy en Marke.  Qué carta tan larga he escrito.  Estoy un pelín cansado”[87].“Sexo en la cara” (1997) y su magna “Et pourlèche la face ronde” (2013-2016), gran escultura concebida para su exposición en Alcalá 31.  Ignominia del cabello rapado al cautivo. Pelo daliniano. El fieltro de Beuys, cabellos comprimidos.  Reliquia del cabello del santo, encerrada en una ampolla.  ¿Qué tal un cafecito con “Objet” (1936), peludo, de Meret Oppenheim[88].  Fanero, identidad cuando ya no estamos, guardando en su interior por siglos de los siglos lo que fuimos.  “La sombra inmensa de un pelo”, escribirá Artaud en el diccionario de los surrealistas”[89].   Pelo.

 

Personalidad

“He encontrado en mí varias personalidades”, título de una obra de 2004.  “He rechazado siempre que me comprendiesen” (2006).  Otra posibilidad.

 

Pintura

“La pintura es mi lenguaje.  El lenguaje que mejor sé usar.  Y un modo de vida”[90].

 

Pizarras

Sin título, 1996

En 1997 Carmen Calvo representó a España en la 47 Bienal de Venecia[91], ya se explicó.  Allí presentó un conjunto de veintiuna grandes obras sobre pizarra (Colección del MNCARS).  Extenso collage donde se encontraban los objetos recordando su querencia por la suspensión, casi exvotal, de elementos.  La artista adicionaba aquellos misteriosos objetos creando una inquietud favorecida por cierta desconexión, ya fuere tanto con el colgaje de los mismos como mediante el abrochamiento a la superficie pictórica, subrayando ese aire de apresamiento que confiere tal técnica.    Algunos de esos objetos quedaban modificados, al ser instalados sobre las pizarras.  Eran objetos de la extrañeza.  Qué extraño silencio de los objetos.

“Me decían, ‘¡Calvo, a la pizarra!’, y yo dibujaba lo que me pidieran”[92].  En Carmen, el ruido de fondo es la extrañeza, todo es apuntado, todo confluye allí.

 

 

 

Voyeur-Voyeuse

Exposición en el  Stiftung Center Pasquart Biel-Bienne

Centre Pasqyuart, Biel- Bienne- Suiza 2005

2005

Placer

“Todo placer es un vicio” (2000).

 

Poesía

Lugar fundamental del pensamiento de Carmen.   Sus obras se alimentan de la poesía.  Vid. la entrada: “Títulos (de sus obras)”.  “La poesía está en otra parte” (2008) ilustra el término “quietud”.   La imagino en su estudio, entre los objetos, un libro de Rimbaud lleva en las manos.

 

Puertas

Recordé, viendo la ilustración que acompaña esta entrada, la vieja película de Marcel Carné, con un París en noche y en neblina: “Les portes de la nuit” (1946), con sus muchachos cantando.   Saludos a Marcel Duchamp, sus puertas y agujeros para ver escenas.  Pienso en su imposible “Porte, 11, rue Larrey” (1927).   Puertas utilizadas en la construcción de sus obras, con algunas de ellas Calvo ha realizado montajes recientes: “El ojo existe en estado salvaje” (2015) o “Señor, he de decirte dos palabras…” (2016), ya lo citamos.    “Ouvrez-moi cette porte où je frappe en pleurant / La vie est variable aussi bien que l’Euripe” (Apollinaire, “Le voyageur”).

 

Quietud

Quietud glacial, imagen congelada dirá la artista, para acceder a tal ausente estarno es preciso acudir a lo inmenso subjetivo. Me dirá Carmen Calvo: “por esto, mis personajes  anónimos tienen también algo de imagen congelada,Vista en blanco y negro, que luego viven por la pintura o el objeto que el destino les adjudica.  O más bien mi manera de transformarlos”[93].

 

Recopilación/es

A finales de los años setenta, circa 1977, Carmen Calvo realizó varios cuadros con el título de “Recopilación”, otras series llevaban el nombre de “Paisaje”. “Mosaico”, tituló a veces.  Recopilaciones en urnas, o bien dispuestas en espacios expositivos, la artista refería la reunión de formas, a veces más construidas otras con mayor aire de resto, más ordenado otrora con aire musical.   En ocasiones formas agitadas en una dirección, como movidas por el viento[94].     El ciclo “Huellas” (1995) tiene también ese aire recopilador.   En cierta medida, toda su vida creativa ha proseguido en torno a las recopilaciones: entre objetos y recopilaciones se construyó la esencia de su ser artista.

 

Relatos

Imágenes de personas que fueron vivas, expresando su duda, mostrando su ser.   Relatos tal asedios, encadenando imágenes, interrumpiendo o elevando un repertorio de sucesos que le servirá para retomar después sus obsesiones: ver para no ver, contemplar y llorar, crear para ver, tentando la (in)visibilidad, gozosa en la contradicción.  De ahí que, con frecuencia, inunde sus obras de dibujos que se encuentran con papeles pegados, fotografías y recortes, elementos por lo general de la historia armados junto a dibujos que parecen haber surgido entre la distracción o el azar, realizados quizás por ello en posiciones dispares, cabeza arriba-cabeza abajo, multiplicando otrora las imágenes tal si explicara: la vida es esto: ir, venir, ir venir, ir venir.  Con técnicas variadas y escalas alteradas, como trazando una desordenada historia de su memoria y, por tanto, navegando por el pasado-ahora.  Nombres dichos y nombres escondidos. Buceando.

 

Rimbaud

Poeta favorito de Carmen, frecuentador como esta de la tentación infernal, compartimos esta hermosa cita: “Acabé por encontrar sagrado el desorden de mi espíritu”[95].   Atacando las fronteras terrenales, el “infierno” de esta artista, como el del poeta errante, es silencioso y sus propuestas no le impiden golpear al azar, aquí y acullá, del derecho y revés, en todos los sentidos, imparcial en el furor de sus imágenes, furibunda hasta en las propuestas de placer, porque el “mal” que padece, la sublevación de su ser de artista, su inmensa sed, su infierno, no es la mención a un extravío que pudiese repararse, ni a un deseo anhelado.  Como en Rimbaud, es el embate con el mundo visible que no comprende y, por tanto, su inspiración es tan clásica como de fondo trágico pues es tormento reservado a su persona, concedido como un misterioso privilegio.   Fuera del alcance humano y a ras de tierra.

 

Rostro

Vid. “máscara”.

 

Sastre-Sastrería

De una vieja sastrería en la Plaza de la Reina, en Valencia, la casa del sastre Rafael Molina y su esposa María Santonja, recuperó Carmen, allá por 1996, centenares de papeles, revistas, patrones, ilustraciones de moda, correspondencia, anotaciones, facturas y elementos varios. No se encontró con restos olvidados, sino una vida pasada que ardía en silencio: era el espíritu de Molina con lo que compuso un nuevo mundo.      Aquella casa misteriosa, en palabras de Juan Manuel Bonet y título de una obra de Calvo, era un lugar “devastado por la ausencia y el tiempo”[96]y sobre los restos recogidos, entre ellos imágenes de figurines de caballero, la artista dibujó, “con irreverencia y abundancia”[97].   “Rafael Molina, -señalará la artista- era famoso en su tiempo por la clientela que tenía y justificada en sus cartas de encargo de ropa de señora atendido por su mujer María Santoja.Un amigo querido, propietario del edificio, me dio las llaves. En casa de Rafael Molina encontré una serie de documentos, cartas y maniquíes con los que hoy en día sigo trabajando como soporte de mis dibujos. Fue en 1996 cuando se produjo mi encuentro con el espíritu del señor Molina[98].  

Con ocasión de una entrevista a Calvo[99], nos encontramos hace tres años en una vieja sastrería madrileña, “Casa Benítez”, de la calle Infantas.   Recortaba el aire, al fondo el sastre silencioso, al extraer los patrones con grandes tijeras.

 

Silencio, 2005

Obra en la colección del MNCARS, realizada mediante un conjunto de elementos deescayola, un material para la artista “frágil y bello”[100], lápidas y formas de cuchillos (unos tres mil, moldeados uno a uno por Calvo).  Junto a ello, un espejo con una mata de cabello que la artista titula “Te prometo el infierno”.   Ella explica: “Toda esta instalación rebosa Silencio, no hay nada que lo perturbe, la muerte pasó y quedó el agrio, pero reposado, recuerdo de la ausencia”.  Relaciona la artista los cuchillos, instalados en un orden definido por la artista, con el bodegón clásico, hemos hablado de Clara Peeters: “los cuchillos, en el lenguaje de los bodegones del siglo XII tienen su connotación. Estos podrían estar en pie de guerra, así lo describe su postura, pero la ausencia de color  nos refleja la maldad pasada.   En la parte inferior, las formas, nichos  o lápidas, nos hablan de los personajes que vendrán o bien quienes se ausentaron”[101].

Calasso llegó en la lectura, estos días: “existe otra vida, atravesada por las formas como por una hoja de cuchillo -o por una relampagueante multiplicidad de cuchillos”[102].

Elogio, también, de la quietud del paisaje del cementerio, en especial recuerda la pintora una visita a Montjuïc con los alumnos de la Escola Massana, en donde impartió un curso. Otras obras suyas anotan visitas en París, México, Caracas o Buenos Aires y que la artista ve, imperturbada, “como una sesión de pintura al aire libre”.  “Silencio” debe relacionarse con otras obras de la artista en las que menciona el asunto de las lápidas o túmulos a modo de grandes urnas o recopilaciones[103].   Y, tras las explicaciones, un cierto mundo hermético, es el reino de esta artista: vivencias no explicadas dotadas de un hondo poder evocador, del tal modo que podríamos “revestirlas como propias”[104].    Silencio, cuenta aquel relato que: enmudeció Job cuando Yahvé le recordó el Leviatán.

 

Solidificando

Se solidifican los cristales, los fluidos que tal mochos semeja se extrajeron como de un tubo de pintura para componer sus “Paisajes”, el barro o los restos de cera.   Lo que existió se detuvo, como el pasado.   Sobre las imágenes derramado el líquido, los rostros.  Recuerdo una materia extraña solidificada, colgada de unos mástiles, tal trofeos carnosos, en el montaje “Imposible-vent” (1998), que puede verse en los términos “esperanza-desesperanza”.

 

Sombras

Transcurren, lentas, las horas en el estudio de la artista.  Al concluir el día, en el cuadro quedó reflejado el paso de todas las horas.    En la penumbra las cosas se desvanecen.    Los objetos portan sombras diversas y algunos ni son, se disolvieron en pinturas que simulan ser.  Todo fue verdad, devino todo ficción[105].  Pintó Leda, y sus sombras, durante el aprendizaje en la Escuela.  Sombras multiplicadas, también, en “Comienzo (1994). Otras sombras: “Las sombras + formas” (1990) o “Las sombras de la noche” (1994).  Bienvenida, Calvo, a esta sociedad que propuso Duchamp: “Société anonyme des porteurs d’ombres”, devenida heredera de la antigua tradición del “Ars magna lucis et umbrae” de Kircher.

 

Sueño

“He aquí, os digo, un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos…”[106]No puedo soñar, es el título de un libro-objeto de la artista y con “Los sueños vagos” (2017) publicamos un pequeño portfolio.  Ha mencionado el sueño con frecuencia: serie “Sueña” (1996); “Y así como sueño” (1998); “Sueños de sueños” (1999); “Estoy convencido de que nunca estoy despierto” (2003); “Para dar relieve a mis sueños” (2005); “Qué sueños tengo”, “Releo en una de estas somnolencias”(2012) o “Tengo mucho sueño” (2013).   Siendo un elemento que se halla en el corazón mismo del ethossurrealista[107], su obra podría ser una inquietante invitación a entrar en el mismo (“Entrad, entrad, no tengáis miedo de quedar cegados”, 2011).  “Matar al sueño”, título de esta exposición.  Al cabo, “sueño” o “sueños”, son dos voces de amplio desarrollo en el Diccionario Surrealista mencionando esa “poesía involuntaria”, “segunda vida”, “omnipotencia del sueño”, “los colores del sueño”, empero aquello que, también, “nos lleva a nuestra desoladora soledad”.   Es casi textual, a finales de 1922 el surrealismo incorpora los sueños, los hipnóticos de Desnos, Domínguez o Ernst, de la señorita Rrose Sélavy, “donde reina el espíritu vitrificado de Marcel Duchamp”[108].    Un cabecero de una cama hallado en Méjico, colgado con elementos como exvotos, como en un sueño (“¿Dónde estás?”, 2003).

Es K.: “En cierto modo, tengo el privilegio de ver los fantasmas de la noche no sólo en el estado de inerme y beato abandono del sueño, sino además y al mismo tiempo encontrándolos en la realidad, cuando poseo toda la fuerza de la vigilia y una serena capacidad de juzgar”[109].

 

Surrealismo

Ya se citó en la introducción a este “Diccionario/Abecedario” que el surrealismo es homenajeado explícitamente en obras de esta artista como “Escritura automática”; “La belleza será convulsiva o no será” (1998); “Cadáver exquisito” (1999) o sus libros-collages “Nadja” (1998); “Manifeste du surrealisme”; “Minotaure”; “Les pas perdus” y “Le surrealisme” (estos de 1999).   Este último con un antifaz para el sueño, un asunto, el de la narcosis, objeto de reflexión frecuente por Calvo (vid. la anterior voz “Sueño”).

 

Tapices

Conjunto de sus obras hechos sobre tapices, con intensidad en los años 2006-2009, que parecen evocar la memoria de vidas domésticas, engalanadas por ellos: “Ma faim, anne, anne” o “Silencios atravesados por ángeles, por mundos” (2006); “Si los demás no existen” o “Súbitamente, acero vivo” (2008); “Dos veces, en aquella adolescencia” y “Todo se resume” (2009).   Sobre las telas tejidas cose la artista objetos.

 

Títulos (de sus obras)

Tentada por la afasia tras el exceso de palabras del mundo, la cuestión es -como decía Alicia- si es posible hacer que las palabras signifiquen cosas distintas.   Por ello Calvo asocia enunciados a las imágenes.  O no, los desasocia deliberadamente desprendidos de las mismas, como en fricción.   La sombra de los surrealistas y los versos de algunos de sus poetas favoritos, Rimbaud o Pessoa, también Brines, abrazan textos titulares, no azarosamente.     Títulos en colapso y grafías personales funcionan en su obra, con frecuencia en desconexión con las imágenes, y en ese lugar que es realmente tierra de nadie, un interregno, se halla una fricción poderosa.  No preguntar qué significan.   Tengo la sospecha que ciertos títulos esquivan el significado, evitan mostrar de un modo claro el pensamiento que esconden las imágenes.

Stream of words, decía Stevenson.  Reverberan sus títulos tras la apariencia del común lenguaje, brotan significados otros que, en algunos momentos, devienen paralizantes, por su intensidad.

Ululan las palabras.

 

Valencia

Veo imágenes de Valencia, “Malvarrosa” y “El Saler”, de 2003.  Siempre recuerda la artista su origen, y su trabajo en la cerámica, pequeñas recopilaciones hechas con paciencia.  Amor y penar: “Mis padres se conocieron trabajando en San Sebastián para aquella aristocracia de los años 30. Luego, en guerra, viajaron a Valencia en un camión de la CNT. Ese es mi origen y me gusta honrar esa memoria, pero no en plan necrofilia sino porque es necesaria. Fueron a Valencia porque había huerta y se comía. Es una generación que ha padecido tanto… Fueron tan ejemplares, tan trabajadores. Todavía hay un remolino de cosas que tenemos que saber de ellos. (…) Mis padres fueron porteros en la calle del Turia, 45, que es donde nací yo. La vivienda estaba arriba y daba al Jardín Botánico. Estaba ese ambiente vegetal que te envolvía, el sonido de las campanas… Con el tiempo me he dado cuenta de que he acabado en un estudio paralelo a mi paraíso de la infancia (…)”[110].

 

Velar (cegar, ceguera, visible, visión)

Velados los ojos, con frecuencia.  Vendados, tapados o cubiertos.   A veces una mano ayuda a entornar el mundo, propia o de terceros no sabemos.  Propicia el viaje interior o bien a no ver, sencillamente.    Se oculta la mirada.  “Ulises” (2003), rostro que permanece, varado ya en la silla, quizás obra de un poeta ciego.  Hay un aire, en algunos retratos realizados por Carmen Calvo, evocador de la asfixia.   De la máscara u otro elemento que impidiera la entrada del aire, que fuera promovedor de la mudez.  Boca tapada, ojos cubiertos, rostros cegados, tachaduras, antifaces o arenas, clavos o ropas que cubren la faz, líquidos ya quietos, pasión esta de la artista por la cegazón de los sentidos (véase: “Mi orgullo lapidado por ciegos”, 2003 o “Dios, ahora puedes volverme ciega”, 2005).

“Es lo visible lo oculto”, misterioso montaje de la artista, con caja de música, de 2015. Y una fotografía intervenida, también de ese mismo año: “Casi deseo que aparezca para ver”.

 

Velas

Arden las velas en el interior de una vitrina, chorrea la cera hacia su base.  Es una obra difícil de exponer, en ella la vi trabajar durante un asfixiante verano: “Ese pájaro es Meret” (2015).    Las velas, encendidas o lo fueron, en sus obras: ““Por encima de la oscuridad” (2013), el exvoto encendido, aún, ahora, por las cerillas.  O ardieron: “En la soledad” (2013), y quedan las huellas en los rostros.  En los ojos, en los armarios.  O se esparció la cera sobre rostros y retratos: el matrimonio cubierto por las gotas en “El chirriar de la lluvia” (2013).    Leyendo, Sergio Pitol me enseño San Juan Chamula, vi las velas del dolor arder: “entre tufos de alcohol, cera, copal, orines y sudores varios se acerca uno al éxtasis”[111].

 

Vestiditos

Le vistieron en su comunión, o al comenzar la vida adulta.  Mecidos por el aire, angelitos, sobre ellos cosidos, ahora, ojitos o muñecos, o bien estatuillas religiosas que brillan al apagarse la luz.   En el espacio flotan los vestiditos con sus sombras, móviles, como espíritus de un pasado llegados a la exposición.    A veces mostrados adheridos a un caucho, como “La petite fille de Montrieul” (1998), otrora colgados, aquella sombra nos recuerda la vida que tuvieron: “Desmesurada” (2001); “Resplandor”, “Sueños vagos” (2003).  (También he visto vestimentas trágicas).

 

 

Carmen Calvo, estudio de la calle Santa Isabel

 

Vincent Van Gogh y otros (el mundo de la pintura).

Fatiga del devenir diario, botas gastadas, imagen-bodegón de Calvo rememorador de botines y zapatos pintados por su admirado Van Gogh (1885-1888)[112], metáfora del bregar cotidiano: “Naturaleza muerta de las botas” (1995).    Recuerdo algunas de las pinturas vangoghianasde Carmen: “Habitación de Van Gogh” (1975) o algunas de las pinturas de su “Serie Paisajes” (1975), realizados en barro cocido entre 1973-1983.   Abordados de modo serial, con frecuencia los temas están tomados de diversas obras de Van Gogh, algunos de sus dibujos ilustrarán las ‘Cartas’ a su hermano Theo.    Junto a este artista, Calvo ha homenajeado la historia de la pintura, entre otros: Rosalba Carriera, Derain, Kandinsky o Mondrian, alguno de sus cuadros matéricos me acabó recordando la agitación de Pollock.

 

Vivir

Ah vivir!  Menciono con frecuencia una cita de los cuadernos de Rilke que creo enlaza con el sentido vital, tan trabajador, de Carmen: “No llegué hasta usted solamente para hacer un estudio; era para preguntarle: ¿Cómo hay que vivir?.  Y usted me respondió: trabajando.  Lo comprendo bien.  Siento que trabajar es vivir sin morir”.  Citado por Guillermo de Torre, visita de 1902 de Rainer María Rilke a Rodin.

 

 

 

 

Foto del montaje del techo del Pabellón de la Comunidad Valenciana

Exposición Universal, Sevilla, 1992

1992

 

X

Excavación

Taxonomía

Extensión

Extraños-Extrañeza

Extravío

Exvotos

 

Explicar-Inexplicable

 

Extrañeza, desconcierto, estupor.  Como escribe Calasso de Kafka, los contempladores que admiran las obras de Carmen Calvo saben exactamente dónde se encuentran, y por qué.

 

Y

Fouches caudines de la mort.  J’Y suis lancé, dixit Leiris[113].

 

Yo es otra

Desde una fuerza emocional extrema que no desdeña el misterio, el deseo de prodigio, esta artista es incitadora de las imágenes en este mundo devastado por su abuso, parpadeantes impenitentes en derredor, yermo territorio donde titilan, tienta formas visuales otras, si se quiere travestidas y deformadas, descompuestas o recompuestas, surgidas de lo real y cubiertas con elementos o pintura, desvanecidas o incluso sugeridas desde la ausencia; otrosí retratos concebidos con espejos, objetos superpuestos, manchados o chorreados por la cera, rostros lacerados.  O incitar a las imágenes mediante ciertos elementos que, exvotos de un olvidado pasado, permiten reconstruir esa imagen, tentativa del yo-otra.     Un desorden en el lenguaje concebido, una cierta desorganización de los grandes significados, le permitirá acceder al centro de gravedad del mundo, a su razón de ser.

 

Postal del Muséum National d’Histoire Naturelle, París, 1999

10 x 14,5 cm.

Zénith

Au sein de la profonde  nuit.  Paul Valéry[114].

 

_______________________________

[1]BONNEFOY, Yves.L’écharpe rouge.  París: Mercure de France, 2016, p. 130.

[2]LEIRIS, Michel. Glossaire j’y serre mes gloses suivi de Bagatelles végétales. Paris: Gallimard, “Poésie”,  2014.

[3]BRETON, André-ELUARD, Paul. Dictionnaire Abrégé du Surréalisme.  París : Galerie des Beaux Arts, 1938.  Versión en castellano Diccionario Abreviado del Surrealismo.  Madrid: Ediciones Siruela, 2002, p. 95.

[4]OTTINGER, Didier.  Dictionnaire de l’objet surréaliste.  París: Éditions Gallimard-Centre Pompidou, 2013.

[5]LEBEL, Jean-Jacques. Randonnée chez Carmen.  París: Galerie Thessa Herold, 1998, pp. 29-30. Referido lo surreal, a ello añadiremos su presencia expositiva y sala propia en un museo del objeto, la Fundación Antonio Pérez, en Cuenca.  El término “outrepasseur” tiene que ver con el título de la exposición de Lebel en el Pompidou, este 2018.

[6]DE LA TORRE, Alfonso.   Escenas de caza.En Carmen Calvo. Todo procede de la sinrazón. Madrid: Comunidad de Madrid, 2016, pp. 10-21.

[7]Aunque es conocido, publicado en tres números de  “La Révolution Surrealiste” en 1924, aconsejamos: LEIRIS, Michel. Glossaire j’y serre mes gloses suivi de Bagatelles végétales. Op. cit. En este punto: LEIRIS, Michel.  A propos du Musée des Sorciers.  París: “Documents”, nº 2, V/1929, pp. 109-116, que analizaba las calificaciones de lo maravilloso en ciertos encuentros azarosos.

[8]CIRLOT, Juan-Eduardo.  Diccionario de símbolos.  Barcelona: Editorial Labor, 1988 (la edición consultada), p. 419.

[9]LEIRIS, Michel.  La règles du jeu I: Bifures. París: Gallimard, 1975.

[10]AMIC, Sylvain-SNRECH, Joanne.  Abécédaire de Marcel Duchamp.  París: Flammarion, 2018.   Son muchos los “Diccionarios” artísticos de nuestro tiempo, recordando el “Diccionario de las vanguardias en España (1907-1936)” de Juan Manuel Bonet.  Entre otros favoritos:  CALVO SERRALLER, Francisco.  Diccionario de ideas recibidas del pintor Eduardo Arroyo.  Barcelona: Mondadori España, 1991 y las diversas ediciones de su “Diccionario imposible”.  También: GAÑÁN, Emilio-PASCUAL, Carlos. Diccionario-Una conversación.  Badajoz: Galería Ángeles Baños, 2007.

[11]BONELL, Carmen.  La geometría y la vida. Antología de Palazuelo.  Murcia: CENDEAC, 2006.

[12]BRETON, André-PARINAUD, André.  Entretiens. París: Gallimard, 1962, p. 93.

[13]MICHON, Pierre.  Llega el rey cuando quiere. Terrades: Wunderkammer, 2018, p. 96.

[14]Ibíd. p. 14

[15]Título de una obra del artista de 2003.

[16]VALÉRY, Paul.  Alfabeto.  Valencia: Pre-textos, 2018, p. 19.  La mayúscula de “Sommeil” le pertenece.

[17]BORGES, Jorge Luis-VÁZQUEZ, María Esther.  Borges. Sus días y su tiempo (Conversaciones).   Santiago de Chile: Tajamar ediciones, 2010, p. 221.

[18]BRETON, André-ÉLUARD, Paul. Dictionnaire Abrégé du Surréalisme.  Op. cit., p. 108.

[19]Título de la exposición de 2018 de la artista en el Museo Cerralbo de Madrid.

[20]Conversación de Carmen Calvo con el autor, refiriéndose a “Interv(alo)” (1998).

[21]TOLEDO, Joan Antonio.  Presentación. Madrid: Galería Vandrés, 1979. (Presentación al catálogo de la exposición: Galería Vandrés, Carmen Calvo.  Pinturas, Madrid, 27 Abril-27 Mayo 1979), s/p, p. 1.

[22]Galerie Thessa Herold, Vestiges revisités, Paris, Otoño-Invierno, 1998-1999.

[23]“El interior no es solo el universo, sino también el estuche del individuo particular. Habitar significa dejar huellas. En el interior, éstas se subrayan. Se inventan multitud de cubiertas, fundas, cajas y estuches en los que se imprimen las huellas de los objetos de uso más cotidiano. Las huellas del morador también se imprimen en el interior”. BENJAMIN, Walter. París, capital del siglo XIX, el Libro de las Galerías (Passagenwerk).1940

[24] 2 Reyes 1:1-2:15.   El caucho “Elías” (1996), se encuentra en la exposición.

[25]BACHELARD, Gaston. La terre et les rêveries du repos. París: Éditions Jose Corti, 1963, p. 27.

[26]DUBY, Georges.  Los gabinetes de curiosidades. Palma de Mallorca: Sala Pelaires, VI/1988.

[27]Me estoy refiriendo al cuento de Kafka, “El cazador Gracchus” (‘Der Jäger Gracchus’, 1917)

[28]“La realidad de lo imaginario” (2014), discurso de ingreso como Académica en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, Valencia, 9/XII/2014.  O la película-collage visual “Retazos”, película concebida por Carmen Calvo y mostrada ahora.

[29]BRETON, André-PARINAUD, André.  Entretiens. Op. cit., p. 69.

[30]“(…) Coser es una defensa”. Bourgeois en:  BERNADAC, Marie-Laure; HERKENHOFF, Paulo y NERI, Louise. Louise Bourgeois, Oeuvres récentes. Londres: Serpentine Gallery, 1999.

[31]Louise Bourgeois: “Siempre he tenido fascinación por la aguja, por el poder mágico de la aguja.La aguja se utiliza para reparar el daño. Es una reivindicación del perdón”.  GROSENICK, Ulta.  Mujeres artistas de los siglos XX y XXI. Köln: Taschen, 2005, p. 43.

[32]Galerie Thessa Herold, Vestiges revisités.  Op.cit. Constaban dieciocho “Cristales” en el catálogo.

[33]BRETON, André. Pièce fausse. París: “Dada”, nº 7, III/1920, p. 3.

[34]LEBEL, Jean-Jacques. Randonnée chez Carmen.  Op. cit. p. 19.

[35]CALASSO, Roberto. K.  Barcelona: Anagrama, 2018, p. 16.

[36]En dicha Bienal la obra de Carmen Calvo compartía espacio con la de Joan Brossa, bajo el comisariado de Victoria Combalía.   XLVII Biennale di Venezia, Venecia, 15 Junio – 9 Noviembre 1997.

[37]Conversación de Carmen Calvo con el autor, 12/X/2018.

[38]París, 1919-Aix-en-Provence, 1996.

[39]DUBY, Georges.  Los gabinetes de curiosidades. Op. cit.

[40]Obras de Carmen Calvo en el Solomon R. Guggenheim Museum, New Images from Spain, 21 Marzo-11 Mayo 1980 [y San Francisco Museum of Modern Art, 5 Octubre-30 Noviembre 1980] y (con el mismo título) en Hastings Gallery/Spanish Institute, 19 Marzo-3 Mayo 1980.

[41]LEBEL, Jean-Jacques. Randonnée chez Carmen.  Op. cit. p. 15.

[42]DUBY, Georges. Los gabinetes de curiosidades. Op. cit.

[43]BORGES, Jorge Luis-VÁZQUEZ, María Esther.  Borges. Sus días y su tiempo (Conversaciones).   Op. cit., p. 63.

[44]LEBEL, Jean-Jacques. Randonnée chez Carmen.  Op. cit. p. 20.

[45]Mario Mauroner Contemporary Art, Salzburgo, 21 Julio-1 Septiembre 2018.

[46]Diversos fragmentos de poemas de García Lorca, entre otros: “Suite de los espejos”, “Canción del naranjo seco” y “Tierra”.

[47]BORGES, Jorge Luis-VÁZQUEZ, María Esther.  Borges. Sus días y su tiempo (Conversaciones).   Op. cit. p. 64.

[48]Esta afirmación y las anteriores, proceden de una conversación de Carmen Calvo con el autor.

[49]Ver ese fondo descrito en la fotografía de “Imposible = vent” (1998), en la voz “esperanza/desesperanza”.

[50]BONET, Juan Manuel. La casa misteriosa de Carmen Calvo.  Los Ángeles:  Fisher Gallery, University of Southern California, 1997.

[51]Me refiero a la obra “Ojos”, 1995.

[52]“Quand j’erre sous le poids du malheur de ce monde”.  JOUVE, Pierre Jean.  Vers majeurs(1942).  En 16 poemas(Carlos Edmundo d Ory-Alejandro Busuioceanu).  Madrid: Abada Editores, 2010, pp. 40-41.

[53]“Comme d’un cercueil vert en fer blanc, une tête”, 2009.

[54]LEIRIS, Michel. Glossaire j’y serre mes gloses suivi de Bagatelles végétales. Op. cit.

[55]MICHON, Pierre.  Señores y sirvientes.  Barcelona: Anagrama, 2003 (Relato: Dios no acaba), p. 86.

[56]DERRIDA, Jacques. Aletheia. En Artes de lo visible (1979-2004). Pontevedra: Eliago Ediciones, 2013, p. 267.  Procede de Nous avons voué notre vie à des signes…Burdeos: William Blake & Co. Edit., 1996, pp. 75-81.

[57]“Esta obra es, a su vez, un tratado sobre el arte de la mirada, un sentido que todo artista debe ejercitar en su trabajo. Mirar arte es un acto personal, de una solemne individualidad (…)”. CALVO, Carmen. Goya: los tapices y la artesanía. Madrid. Fundación Amigos del Museo del Prado, 2016,pro manuscripto.

[58]Conversación de Carmen Calvo con el autor.

[59]Citado por CALASSO, Roberto. K.  Op. cit., p. 28

[60]TOLEDO, Joan Antonio.  Presentación. Op. cit.

[61]Sobre el asunto de los libros, vid.: BRINES, Francisco.   Una mirada salvada y salvadora. Gijón: Palacio de Revillagigedo, 1999, p. 15.  Esta exposición contenía un buen conjunto de libros intervenidos.

[62]BRETON, André. Manifeste du surréalisme. Paris, 1924.  Vid. DE LA TORRE, Alfonso. El maniquí surrealista.  Madrid: Ámbito Cultural-El Corte Inglés, 2008.

[63]Seguimos la cubierta del catálogo de la exposición citada para mencionar ordenadamente a los intervinientes: organizada por Breton y Eluard, con Duchamp como “Générateur-Arbitre”, y la asistencia de Claude Le Gentil.  “Consejeros especiales” fueron Dalí y Ernst, en tanto que Man Ray fue el “Maître de Lumières”.  De “Eaux et Broussailles” se ocuparía Wolfang Paalen.   Según la portada, los dieciséis maniquíes, procedentes de la “Maison P.L.E.M.” (que conservaban dicha marca en la figura), habían sido “vestidos”, “resucitados” en palabras de Man Ray, por, y cito en el orden de mención en el catálogo: Tanguy, Masson, Selignan, Mossé, Arp, Domínguez, Malet, Ernst, Duchamp, Miró, Marcel Jean, Man Ray, Espinoza, Matta, Maurice Henry y Dalí.    Sesenta artistas de catorce países mostrando doscientas veintinueve obras (pinturas, objetos, collages, fotografías e instalaciones). Galerie Beaux Arts, dirigida por Georges Wildenstein.

[64]MAN RAY. Les Mannequins. Résurrection des mannequins.  París: Jean Petithory, 1966.

[65]MICHON, Pierre.  Señores y sirvientes. Op. cit. (Relato: Con este signo vencerás), pp. 131-167.

[66]Nos referimos a “Entrad, entrad, no tengáis miedo de quedar cegados”, dentro del programa “Otras naturalezas”, de “Ámbito Cultural-El Corte Inglés”, desarrollado en la calle de Preciados en 2011.

[67]Marsella, 10/VII/1891.

[68]Sotheby’s, Bibliothèque R. et B. L.,Paris, 9/X/2018, nº cat. 241, il. col. p. 215.   Cortesía de Ladislao Azcona.

[69]BRETON, André-ELUARD, Paul. Dictionnaire Abrégé du Surréalisme.  Op. cit. p. 64.

[70]Radio Clásica, “Juego de espejos” (RTVE, 27/X/2014).

[71]En su intervención en “Otras naturalezas” (2011), Carmen Calvo utilizó músicas de diversas procedencias, principalmente bandas sonoras de películas clásicas.

[72]BONNEFOY, Yves. L’écharpe rouge.  Op. cit., p. 134.

[73]JOUVE, Pierre Jean.  Dans les années profondes. Matière céleste.  Proses.  París: Gallimard, 1960-1995, p. 219.

[74]BRETON, André. Manifeste du surréalisme.  Op. cit.

[75]Galerie Thessa Herold, Carmen Calvo.  De l’esprit à la matière, une archéologie de l’imaginaire. París, 1995

[76]“Mi casa comunica con las fuerzas/ que perforan los mundos y los alzan/ en la cima furiosa de esa sombra/ sin principio ni fin que me alimenta”.  CIRLOT, Juan-Eduardo.  Segundo canto de la vida muerta. Barcelona:Alcor, 1953.

[77]LINDO, Elvira.  Carmen Calvo. ‘Yo no me callo’.  Madrid: “El País”, 25/VI/2017.

[78]Galerie Thessa Herold, Carmen Calvo.  Les opéras de Carmen. Paris, 2016.  Fueron expuestas (2012-2013) en la galería Joan Prats de Barcelona (27 Octubre-3 Noviembre 2012) y posteriormente, una selección, en “Vuela Pluma”, Madrid (9-19 Abril 2013).

[79]BRINES, Francisco. Una mirada salvada y salvadora. Valencia: IVAM, 1999, p. 92.

[80]Conversación de Carmen Calvo con el autor.

[81]DUBY, Georges. Los gabinetes de curiosidades. Op. cit.

[82]CALVO, Carmen. Modos de ver. Valencia: IVAM, 1988.

[83]“SX70 Land Camera”, con barras de flash, y objetivo de 116 mm, que Carmen utilizó a partir de 1980.  Es bien conocido que numerosos artistas, Warhol entre ellos, utilizaron esta misma cámara.  El asunto de su relación con la fotografía quedó tratada en la exposición de Calvo, “Buscaba lo que se pierde” en el CFC de Bilbao, 2014.

[84]Conversación de Carmen Calvo con el autor, 17/X/2018.

[85]Una de las primeras será la citada “Inceste ou passion de famille” (1996) y su precursor, mencionado: “¿Ya ha puesto Vd. la médula de la espalda en el pelo de su amada?”  (1995).

[86]Con ocasión de su exposición en la Galería Joan Prats (2007).

[87]CARROLL, Lewis. (1837).  Carta a su niñera, en El hombre que amaba a las niñas-Correspondencia y retratos, Madrid: La Felguera editores, 2013, p. 27.

[88]Colección del MoMA neoyorquino.

[89]BRETON, André-ÉLUARD, Paul.  Dictionnaire Abrégé du Surréalisme, op. cit. p. 77.  Vid. DE LA TORRE, Alfonso.  Carmen Calvo: Doble o nada.  Madrid: Galería Rayuela, 2011.

[90]CALVO, Carmen. Modos de ver. Op. cit.

[91]Vid. nota anterior sobre la presencia de Carmen Calvo en la  XLVII Biennale di Venezia, Venecia, 15 Junio – 9 Noviembre 1997.

[92]LINDO, Elvira.  Carmen Calvo. ‘Yo no me callo’.  Op. cit.

[93]Conversación de Carmen Calvo con el autor.

[94]“Anthology (Landscape)-(Recopilacion-Paisaje)”, 1977.  Arcilla blanca sobre lienzo montado en panel de madera; 150 x 190 cm.; Colección The Solomon R. Guggenheim Museum.

[95]RIMBAUD, Arthur. Una temporada en el infierno.  Madrid: Visor, 2010, p. 79 (la edición consultada).

[96]BRINES, Francisco.  Una mirada salvada y salvadora.  Op. cit., p. 13

[97]Ibíd. p. 15

[98]MOLINS, Vicent. Estas son las postales favoritas de Valencia (según una docena de valencianos). Valencia: “Plaza”, 17/X/2015.  Y: “La sastrería de Rafael Molina, ocupaba toda la finca. Primer piso confección, segundo, pruebas a las clientas, y tercero vivienda personal.  Conocí muy bien la casa, ya que todos los documentos, patrones, cartas de clientes, personales, revistas ABC etc, los encontré allí, junto también maniquíes y otros objetos. (…) Conservo las llaves de la casa. Esta finca, fue propiedad del arquitecto Emilio Giménez, amigo (…)”.  Conversación de Carmen Calvo con el autor, 19/IX/2018.En este punto, ha de recordarse el uso de tejidos en obras de la serie “Draperies” (1992).

[99]RTVE,La mitad invisible – “Grave pasión encantadora”, de Carmen Calvo, 29/XI/2016.

[100]Las reflexiones sobre la obra “Silencio”, proceden de diversas conversaciones de Carmen Calvo con el autor.

[101]Ibíd.

[102]CALASSO, Roberto. K.  Op. cit., p. 22

[103]Galería Gamarra y Garrigues, Carmen Calvo. Pinturas y montajes. Madrid, Diciembre 1989-Enero 1990.

[104]JUNCOSA, Enrique. Las conversaciones de Camen Calvo.  Miengo: Sala Robayera, 1997.

[105]Esta reflexión está basada en algunos cuadros “Sin título”, que Carmen Calvo compuso en 1990.

[106]Corintios 15, 51-52.

[107]“Les ‘expériences de sommeil’ bien qu’antérieures à la publication du Premier Manifeste, font partie integrante de l’histoire du mouvement surréaliste”.   BRETON, André-PARINAUD, André.  Entretiens. Op. cit. p. 76.

[108]BRETON, André-ÉLUARD, Paul. Dictionnaire Abrégé du Surréalisme.  Op. cit., p. 95.

[109]Del cuento de Franz Kafka, “La guarida” (“Der Bau”, 1924).

[110]LINDO, Elvira.  Carmen Calvo. ‘Yo no me callo’.  Op. cit.

[111]PITOL, Sergio.  Trilogía de la memoria. Barcelona: Anagrama, 2007, p. 314.

[112]Siendo pintadas en diversas ocasiones, subrayamos: A Pair of Shoes, 1886.  Óleo sobre lienzo, 37,5 x 45 cm. Van Gogh Museum, Amsterdam (Vincent van Gogh Foundation). F 255.  Interpretado por Calvo: Naturaleza muerta de las botas, 1994. Técnica mixta collage y pizarra. 108 x 122 cm. Colección particular, Valencia.

[113]LEIRIS, Michel. Glossaire j’y serre mes gloses suivi de Bagatelles végétales. Op. cit.

[114]VALÉRY, Paul.  Alfabeto.  Op. cit., p. 96.