AQUELLAS NUEVAS IMÁGENES [ UNA REFLEXIÓN EN TORNO A LA EXPOSICIÓN NEW IMAGES FROM SPAIN, GUGGENHEIM MUSEUM, 1980 ]

AQUELLAS NUEVAS IMÁGENES [ UNA REFLEXIÓN EN TORNO A LA EXPOSICIÓN NEW IMAGES FROM SPAIN, GUGGENHEIM MUSEUM, 1980 ]

Texto publicado en el catálogo GUGGENHEIM MUSEUM-NEW IMAGES FROM SPAIN 1980, Galería José de la Mano, Madrid.   Exposición, 29 Noviembre 2018-2 Febrero 2019, pp. 2-6

 

AQUELLAS NUEVAS IMÁGENES
[ UNA REFLEXIÓN EN TORNO A LA EXPOSICIÓN NEW IMAGES FROM SPAIN, GUGGENHEIM MUSEUM, 1980 ]
ALFONSO DE LA TORRE

A  Margit Rowell

Había sido larga, la noche.  Y confusas, las primeras luces.

Llegando 1978, Margit Rowell[1]visitó España, recorriendo diversos estudios de artistas, para seleccionar las setenta y una obras[2]que compondrían la exposición de nuevas imágenes[3], celebrada en la primavera de 1980 en el Museo Guggenheim, que se completaba con una extensión en Hastings Gallery del Spanish Institute, también en Nueva York.   Estas exposiciones no fueron actos únicos, sino concebidos a la par que la imponente antológica de Eduardo Chillida, inaugurada en el mismo espacio y tiempo, estableciéndose así “una confrontación de generaciones”[4].  A resultas de lo cual, el Museo curvo de Lloyd Wright fue tomado en ese tiempo por instituciones, personalidades, gestores y artistas de nuestro país, creadores jóvenes o consagrados, ya estuvieren presentes o no en la exposición, deviniendo una auténtica primavera española con ocasión de las inauguraciones, a la par que se generaba, o reeditaba, un secular debate sobre el concepto de “lo español”[5].   También apéndice extraordinario de este proyecto fue la presencia de José Luis Alexanco con Luis de Pablo, o la presentación de Muntadas, en otro fundamental y mítico espacio performativo neoyorquino, “The Kitchen”, en donde los primeros presentaron la extraordinaria e inquietante “Soledad interrrumpida” (1971), cuyo título parecía un presagio poético de un nuevo tiempo[6].   Coincidía, también en “The Kitchen” con la obra de Muntadas. “Personal/Public”[7].    Finalmente, quedaban programadas diversas tertulias sobre nuestro arte en el contexto de la exposición, también visitas a la misma reservadas para coleccionistas.  Fueron días muy intensos[8].

En la exposición citada primero participaron:Sergi Aguilar, Carmen Calvo, Teresa Gancedo, Antoni Muntadas/Germán Serrán Pagán, Miquel Navarro, Guillermo Pérez Villalta, Jordi Teixidor, Darío Villalba y Alberto Porta-Zush, añadiéndose a ellos Alexanco en Hastings Gallery.   Completaría esa verdadera tomade nuestros artistas en Nueva York, la presencia de la obra de Teixidor en el programa del MoMA denominado PS1[9].  Y, según concluyera nuestra presencia en el Guggenheim, llegaba al MoMA una gran exposición picassiana, por si no fuera suficiente[10], no cabía duda, aquel era “el año del arte español en América”[11].

 

Claro, no fue fácil el trabajo de Rowell, según vemos, entre otras razones por el limitado número de seleccionados entre la agitación artística de aquel tiempo. En todo caso fue siempre explicativa y, de modo previo, en diciembre de 1979, publicó un artículo donde explicaba con precisión cómo había sido el proceso[12], también el ensayo introductorio del catálogo permitía conocer cómo había actuado.   Hemos escrito en alguna otra ocasión que Margit parecía contestar a otra mítica exposición del pasado: Nueva Pintura y Escultura, celebrada en el MoMA, verano de 1960 y la presencia centinela de Chillida, lo simbolizaba en los ochenta[13].  Esa conexión o, ¿por qué no?, más bien desconexión, fue interpretada por algunos críticos norteamericanos[14].  Aquella fue la exposición de los poetas[15], así lo he denominado en ocasiones pues no en vano fue concebida por Frank O’Hara finalizando los cincuenta con la activa cooperación de un parisino John Ashbery.   En el texto de O’Hara publicado entonces, adjetivado y de lírica deriva, se comprendía hasta qué punto su sensibilidad poética permitía un acercamiento distinto a nuestro complejo mundo del arte, algo que el vate curador del Museo neoyorquino ejercería en su breve e intensa vida[16].     Aquella New Spanish Painting and Sculpture,que itineraba tras Nueva York y hasta 1962 por territorio norteamericano y Canadá, coincidía en año con otra precedente en el Solomon R. Guggenheim Museum, Before Picasso, after Miró, ésta promovida por su Director, James Johnson Sweeney, cuyo título, contra la propuesta poética, era de aire más curatorial, historicista y algo sentencioso, añadiendo a la mención de los ancestros enunciados a Nonell y Juan Gris[17].  Resumiendo: O’Hara vislumbraba lo nuevo y Sweeney proponía una cierta tradición casticista.

Y sí, after Miró, dos décadas transcurridas, una verdadera mironiana Margit Rowell, reconocida especialista en este artista, revisaba en el mismo museo nuestro arte que, aunque aislado[18], empero podría resultar nuevo, fructífero, cerca y lejos de otros postulados internacionales uniformados, que parecían estar aquel tiempo demasiado próximos entre sí.   La comisaria de nuestra exposición de nuevas-imágenes-nueve[19]contemplaba cómo los (en su mayoría) jóvenes creadores de 1980 eran desconocidos internacionalmente[20], a la par que rememoraba aquella voz de O’Hara recordando el refrendo obtenido en los certámenes internacionales de la década de los cincuenta, visto como inútil transcurrido el tiempo y el desconocimiento que allí se tenía de nuestro arte.

Así, este nuevoproyecto quedaba elevado en los internacionalmente sonados eighties[21],que celebraban la década pictórica con especial ahínco, también en Madrid, con las míticas “Madrid D.F.” y “1980”, el año en el que se honraba a un artista granadino llegado de Nueva York, José Guerrero[22], quien a su vez se paseaba por Cuenca con Robert Motherwell[23].  Apenas se habían cruzado nombres entre aquellas exposiciones madrileñas, centrípetas y reivindicativas, con la propuesta de la norteamericana[24].   En todo caso, en ese contexto algo ruidoso, Rowell redundaba en hasta qué punto, tras tal brillo en bienales y otros encuentros internacionales, reconocimientos o premios, habían sido, transcurridas esas dos esenciales décadas en el mundo y el arte, fuego fatuo[25]y merecía la pena abandonar “el atavismo español”[26]   Eran, titulaba la exposición, nuevas imágenes desde España, anunciadoras parecía de un nuevo tiempo en lo artístico, presumible consecuencia del cambio político. Tras la noche, llegaba así la esperanza y la década multicolor.    Rowell seleccionaba una nueva generación de artistas, una nueva generación del arte visual, como rezaba el título de una de las tertulias celebradas ese tiempo[27], artistas, pareciere, verdaderamente personales[28], en cierta medida desheredados de la España Negra, luego veremos.  Quizás esa novoterminología, el enunciado de « nueva generación », era, sí, sabemos, resultado del encuentro de Rowell con la voz potente de Juan Antonio Aguirre, certificado en la bibliografía del catálogo[29].

 

La crítica observó cómo Rowell, alejándose “del grotesco estereotipo costumbrista de lo español, eludió el tremendismo de la veta brava” ofreciendo, en cada caso “el lado más sutil, elegante, lírico, modulado”[30].   O, en palabras de uno de los presentes, Darío Villalba, se percibía que la selección mostraba: “una nueva generación, más lúdica, en busca de una imagen distinta (…) predomina el lirismo, el intimismo, la mitología privada”[31].

La voluntad de Margit fue, sin dudarlo, ofrecer otra imagen de nuestro arte, imagen que parecía existir agazapada entre los rescoldos de lo bravo, sentenciemos: semejare que el aislamiento hubiese generado una especial estirpe de artistas. En sus palabras: “La obra de los pintores europeos y americanos comenzaba a parecerse mucho, debido a la mediatización del arte.  En cambio, en España encontré una gran frescura y originalidad en la obra de algunos artistas. Llegué incluso a pensar que el aislamiento que muchos habían sufrido durante el franquismo y la falta de información sobre los movimientos internacionales había sido, en definitiva, algo positivo”[32].

Casi a modo de reacción del arte con el entorno social, enfrentado también con la generación de la postguerra[33], la comisaria parecía apreciar que una de las características de esos revueltos eightiesen nuestro país era, más bien, “a call to order”[34].  En ese sentido, el quehacer de buena parte de los autores presentes en la exposición de las nuevas imágenesse contextualizaba en desarraigo con lo español, posibles de inscribir en un contexto que podría dialogar con lo internacional y, como se colige, poco anclados en nuestro quehacer, lo cual sería, sin dudarlo, máximo atractivo bien percibido el visitante del museo neoyorquino.   Aquí vienen al caso las reflexiones que hicieran O’Hara y Rowell quienes, separados dos décadas, seguirán refiriendo el consabido aislamiento del arte español: “isolated from the official sequence of avant-garde movements for several decades”[35].   Por tanto, la extendida letanía de la internacionalización de nuestro arte había sido, más bien, un vano decir, sin ulterior repercusión directa sobre su evolución. Aquí estábamos hablando -se recuerdan palabras de Millares- colgados del vacío[36].  Estábamos sí, alejados de la mainstream, como también sentenciaba Rowell, grandes artistas varados en un contexto demoledoramente triste, puesto que “artists have only participated sporadically and accidentally in the international mainstream (…) foreign art books and periodicals are still largely unavailable today.  Exhibitions of artists from abroad are rare.   Works by foreign artists are not collected by the few museums of modern art in Spain.  And the fragmented information that does exist is disparate and meaningless in a country whose twentieth-century history is parallel to but separate from that of the rest of Europe.  As a result, the Spanish artist’s creative life is peripheral to the international mainstream”[37].    Ese aislamiento era, en muchas ocasiones, redoblado por el origen de los artistas, como destacara Rowell en ciertos casos aunque, empero, ello parecía ser mecanismo útil para su enlace con las vanguardias [38].

 

¿Y las ausencias subrayadas?.   Como en la exposición de O’Hara, la comisaria mencionaba a quienes podrían, sí, haber estado presentes[39], e ilustraba su ensayo en el catálogo con imágenes de artistas de la generación abstracta o ya reconocidos, en lo que parecía un claro signo admirativo hacia ellos. También, en opinión de quien escribe, era esa una forma de contar, de modo resumido, cómo había seguido la historia desde aquel punto donde la dejara el poeta O’Hara: Alfaro, Arroyo, Chillida, Cuixart, Equipo Crónica[40], Genovés, Antonio López, Millares, Saura o Tàpies, cito en alfabeto.  En tanto que las imágenes de Gordillo e Yturralde semejaban otras propuestas vinculadas al argumentario de nueva generación.

 

Coincidente la exposición de Chillida[41]junto a los más jóvenes aquel 1980, Rowell realizaba una singular elección de artistas que escapaban de ciertas consideraciones ortodoxas, máxime si sabemos ahora que la selección de esos nueve creadores se produjo tras la visita a casi un centenar de estudios[42], buena parte de estos artistas quedarían finalmente inscritos en la nómina de la galería Fernando Vijande, prestatario con Josep Suñol de varias de las obras[43].

 

La vida era muy difícil para los artistas españoles de ese tiempo, sentenciaba la comisaria[44].   ¿Cuáles eran las características de la selección?.  En nuestra opinión, ese alejamiento de actitudes informalistas o vinculadas a los realismos post-pop, también un desdén hacia la autoridad de las vanguardias internacionales, siendo artistas en buena parte encontrados en un mundo ordenado y a veces de esencia constructiva (Aguilar, Navarro o Teixidor rozaban actitudes conceptuales y mínimal), recopiladoras y objetuales (Calvo y Gancedo) o embargados en una grafía poética de honda resonancia intelectual (Zush y Alexanco), mitologías personales.   Alexanco era modelo de artista independiente, capaz, como en este proyecto de estar o no estar, libre y ensimismado, enfrascado en una obra de extraordinaria complejidad.    Y tal era ese aire solitario, esa distinción, lo que captó la atención de Rowell, tal era el caso de Sergi Aguilar.  relacionaba su trabajo, ya se dijo, con el constructivismo ruso y con cierto minimalismo norteamericano, así me lo señalaba[45].   Se aproximaba a cuestiones que Teixidor proponía: la huida de los juegos formales y la indagación en torno al fuegoque consume las imágenes.   Mostraba Carmen Calvo esa arqueología de lo imaginario, reveladora ya de un extraordinario interés por la ceremonia de lo objetual, en tanto que Miquel Navarro mostraba la condición de escisión del ser en el mundo moderno reconociendo el fragmento, como inalienable materia de expresión.  Darío Villalba, encarnaba nuevas actitudes en la representación desde su encuentro, tan inspirador, con la imagen fotográfica.   Algo similar, su diferencia, era el caso de Pérez-Villalta.   Temblaba la pintura en el instante, tal artistas despojados, enfrentados a sí mismos y a su pensar.   O, en el terreno del video arte, el trabajo diferenciado, alejado del contexto español y tan visionario, de Muntadas/Serra Pagán.  Margit se ocupó de insistir en el catálogo sobre cómo eran creadores con un universo restringido utilizando un material que les era propio, a la par que significaba era la primera generación que no tenía necesidad de expresar ideario político en su obra[46],  la subjetividad e imaginación serían sus únicas guías.   Era valiente Rowell, si apreciamos el contexto de esas afirmaciones. Junto a ello, en alguna entrevista observó que prevalecía en su trabajo “la calidad y la originalidad”, habiendo percibido “mucha originalidad”, también “la existencia de una sensualidad, una luz, una materia”[47].

 

Había visitado Rowell la ciudad de Cuenca, allí se erigía, desde mediados de los sesenta nuestro primer museo democrático.  Claro, en esa década aún era difícil poder contemplar nuestro arte en la museística nacional, prácticamente inexistente en lo contemporáneo[48].

Y acabo pensando ahora, llegando a la conclusión de este escrito, que la propuesta de Margit Rowell llegó inmediata tras la polémica Bienal de Venecia de 1978, Vanguardia artística y realidad social en el Estado Español 1936-1976, en aquel contexto arteherido comenzaba su paseo por el suelo patrio, ella misma lo citaba en la bibliografía sucinta de aquel tiempo.  Rowell fue capaz de, desde aquel punto de partida que miraba hacia años de cardo y ceniza[49], establecer una propuesta esperanzada hacia el futuro de nuestro arte.

 

Desde la justa evocación al hermoso catálogo diseñado por Malcolm Grear[50], el recuerdo de la comisaria de aquella aventura mostraba su deseo de dar a conocer en Norteamérica nuestro arte desde un punto de vista poco esperable, “fresh, original and provocative”[51]y apuntaba la posibilidad de crecimiento de una España moderna que aparecía en el horizonte, “una nueva imagen de España” en palabras de Zush[52], tras el enfriamiento del informalismo[53].    ¿Estilo Margit Rowell, en palabras de Pérez Villalta?[54]Buena parte del sentido de la elección de los artistas tuvo que ver con su aire solitario, sentimiento de aislamiento, honesta soledad y diferencia acusada que muchos de ellos siempre conservaron, y vuelta a la historia secular de los creadores: una distinción embargada en la fértil soledad que tanto ha acompañado a los artistas en la historia del arte.

 

ADDENDA:
MARGIT ROWELL, 1979

 

Antes que nada, es preciso subrayar que esta exposición no pretende ser exhaustiva ni tampoco un pronóstico, sino una ojeada sobre una generación de artistas que en estos momentos trabajan en España. Esta exposición se inserta, por otra parte, dentro de la política de exposiciones emprendida por el Museo Guggenheim para informar de lo que ocurre en aquellos países cuya actualidad artística se ignora casi por completo. Así, en 1972 celebramos una exposición titulada Paris-Ámsterdam-Düsseldorf, donde se reunía a una serie de artistas muy conocidos en sus respectivos países, pero prácticamente desconocidos para los americanos. En enero de 1980 celebraremos una exposición de artistas británicos que se propone el mismo objetivo. Así también, cada dos años organizamos una exposición de jóvenes artistas americanos poco conocidos en Nueva York, exposición que siempre despierta controversias.

Si organizamos una exposición de arte americano, podemos permitirnos mostrar todas las tendencias más recientes, puesto que el contexto y los antecedentes no se le escapan al público americano; cuando se trata, sin embargo, de artistas extranjeros, el criterio de máxima actualidad no siempre es válido, dado que se ignora el contexto y los antecedentes. En el caso español debemos tener en cuenta que la última exposición antológica de «jóvenes artistas» tuvo lugar en Nueva York en 1960, esto es, hace veinte años, y que desde entonces -desde la generación de Tàpies, Chillida, Millares y Saura- los americanos apenas han visto nada de lo que se ha venido haciendo en España.

La exposición que yo he organizado, New Images from Spain, intenta pues, englobar distintas tendencias y dar de este modo una imagen más amplia del arte español, pues, al fin y al cabo, para el público americano todas las imágenes resultan nuevas a partir de 1960.

 

Los criterios

Los criterios son los de cualquier exposición: calidad y originalidad en función de una perspectiva global. La noción de calidad, como la de gusto, es un tanto subjetiva y está condicionada además por la formación cultural. Lo mismo ocurre con la noción de originalidad. Parece evidente que en todos los países y en todo momento las tendencias se entrecruzan, pero yo no intento halagar a los artistas americanos mostrándoles artistas que se les asemejan, sino, por el contrario, mostrarles imágenes, concepciones, técnicas o ideas plásticas originadas en otras fuentes materiales, intelectuales y emocionales, que puedan, en consecuencia, construir una aportación nueva.

Por lo que concierne a la perspectiva histórica, he seleccionado artistas que pertenecen a dos generaciones distintas: la de aquellos cuya obra habrá alcanzado ya una cierta madurez en 1980, y la de aquellos, por lo general más jóvenes, que tienen menos años de oficio a sus espaldas. Me he preocupado, pues, por mostrar el mejor ejemplo de un arte politizado (una tendencia que en la Barcelona de los años setenta era muy vigorosa), los mejores ejemplos de «pintura-pintura», de escultura abstracta, de un arte realista y de un realismo político, así como ejemplos de jóvenes artistas que todavía no pueden ser calificados.

Dado el espacio de que disponía y dada la ignorancia casi total del público americano respecto al arte que actualmente se hace en España, he optado por la solución de mostrar un pequeño número de artistas en detalle más que por una solución panorámica. En efecto: la experiencia nos demuestra que una o dos obras de un artista no bastan para dar su dimensión real, máxime cuando el público no tiene otro punto de referencia que la obra misma. La selección es, por tanto, muy restringida, lo que prueba, sin duda, que esta exposición no pretende en modo alguno ser exhaustiva.

 

El método

Yo llegué a España en blanco, sin saber lo que me iba a encontrar. No podía ser de otro modo, dada la falta de información sobre el arte español en América. Me pareció que era el método más seguro para evitar las ideas preconcebidas. Como en aquella época          no conocía a críticos ni a conservadores de museos de arte contemporáneo, comencé por recorrer las galerías. Y así, a raíz de mi primera visita a Madrid, visité las exposiciones y, en la mayoría de los casos, los fondos de las siguientes galerías: Aele, Biosca, Buades, Juana Mordó, Kreisler Dos, Rayuela, Sen, Vandrés e Ynguanzo. Vi con detenimiento la obra de 85 artistas que podría identificar, pero también la de muchos más. Cuando el trabajo de alguno me interesaba, visitaba su estudio y le pedía además que me recomendara a otros que pudieran ser de mi interés.

En Barcelona seguí el mismo proceso, acudiendo en primer lugar a las galerías Ciento, Gaspar, G. Maeght, René Metras, Joan Prats y Trece, visitando luego talleres de artistas y colecciones particulares, y entrevistándome con mi colega del Museo Picasso, Rosa María Subirana. Tomé notas, y puedo asegurar que conozco -o reconozco- la obra de unos sesenta artistas de entre los que trabajan y exponen en Barcelona.

Este primer viaje tenía un carácter prospectivo. De vuelta a Nueva York yo ya estaba firmemente decidida a organizar una exposición sobre el arte español, algo de lo que no estaba muy segura al comienzo de mi viaje.

Por tener otras obligaciones profesionales, y debido al hecho de que la exposición española todavía no estaba inscrita en el programa del museo, no volví a España hasta dieciocho meses más tarde, continuando mi prospección de acuerdo con el mismo método. Visité Cuenca -para hacerme una idea más competa del arte español contemporáneo- y Valencia, y hablé con todas aquellas personas con que me topé. Entre tanto, también llevé a cabo una prospección en Paris y Nueva York, esforzándome por ver todas las exposiciones de artistas españoles que allí se celebraban y por visitar los estudios de los que allí vivían. Sin embargo, no decidí la selección de artistas y obras hasta un tercer viaje. Una selección concebida como un conjunto coherente, comprensible y equilibrado, y destinada a un público internacional, cuya preocupación prioritaria atañe a la especificidad de una obra de arte en cuanto manipulación de espacios, materiales, estructuras perceptivas e imágenes.

 

La selección

La selección de toda exposición, tenga o no un carácter histórico, se basa en un juicio de gusto, y ese juicio está en función del instinto de quien la organiza; en un primer momento, instinto subjetivo, condicionado por la formación, los conocimientos y las afinidades de esa persona; en un segundo momento, instinto corregido por la razón, en una tentativa de objetividad. Mis instintos reaccionan favorablemente ante una serie de artistas desde el momento en que vi su obra por vez primera: Miquel Navarro y Carmen Calvo, en Buades; Equipo Crónica, en Juana Mordó; Sergi Aquilar, en Trece; Teresa Gancedo, en Ciento; Muntadas, en Nueva York; Zush, Teixidor, Villalba y Pérez Villalta, en Vandrés. Por supuesto, reaccioné favorablemente ante otros artistas, pero al llegar el momento de la verdad fueron aquellos a los que tuve en cuenta.

Espero que estas declaraciones contribuyan a despejar algunas de las dudas que existen en España a propósito de mi selección. Esta selección corresponde a una coyuntura histórica y a una perspectiva especifica que la vez sea divergente -y así lo admito- del punto de vista español.

El interés de Estados Unidos por el arte español se ve completado con la exposición itinerante que comenzó ayer en Gainesville (Florida), desde donde iniciará una gira por el país. La exposición presenta una obra gráfica de treinta artistas españoles y ha sido realizada por Carmen Giménez y Everett Rice, en colaboración con el Grupo Quince. La muestra permanecerá en Estados Unidos durante dos años y se presentará en dieciséis universidades y museos a razón de un mes por cada lugar.

La selección de jóvenes artistas españoles llevadas a cabo por el Museo Guggenheim, de Nueva York, con vistas a la exposición que celebrará en 1980 bajo el título de New Images from Spain, ha despertado vivas controversias en nuestro mundillo artístico. Margit Rowell, su responsable, expone en estas declaraciones a EL PAIS los criterios y el método con que realizó esa discutida selección.

 

ROWELL, Margit. Próxima exposición de pintores jóvenes españoles en Nueva York: declaraciones de Margit Rowell, seleccionadora de la muestra. Madrid: “El País-Artes”, 1979, nº 8, 22/XII/1979. 

 

 

SELECCIÓN BIBLIOGRÁFICA (alfabética) RELATIVA A LA EXPOSICIÓN

 

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NOTAS AL TEXTO

Debo a Margit Rowelll, mostrando una generosidad poco frecuente, algunas de las reflexiones y conclusiones de este artículo.   Conversación en una tarde gélida de noviembre en el Café Beaubourg, frente al Pompidou (11/XI/2015), que hemos reeditado, epistolarmente, este 2018.  El autor le expresa, reitera, su agradecimiento.

         También manifiesto mi agradecimiento a Sergi Aguilar, Carmen Calvo y Jordi Teixidor, por la generosa cesión del archivo de prensa de ese tiempo.  También a José Luis Alexanco por sus precisiones.

 

 

[1]New Haven, 1937

[2]Pinturas, esculturas y una pieza de video arte (esta se sumaría a las setenta y una numeradas en el catálogo).   Las obras presentadas no eran siempre en igual número por artista, hubo un mayor número de obras de Zush, Navarro y Aguilar.  Según Combalía, dedicó Rowell dos años a la tarea de seleccionar los autores: COMBALIA, Victoria. La controvertida exposició del Museu Guggenheim de Nova York. Barcelona: “Avui”, Año V, nº 1224, 13/IV/1980.

[3]Se realizaron una tríada de exposiciones, ya históricas, en Nueva York y sobre las que versa este texto:    Solomon R. Guggenheim Museum,New Images from Spain, Nueva York, 21 Marzo-11 Mayo 1980 [y San Francisco Museum of Modern Art, 5 Octubre-30 Noviembre 1980] y (con el mismo título) en Hastings Gallery/Spanish Institute, Nueva York, 19 Marzo-3 Mayo 1980, luego citamos la tercera.   Según consta en el catálogo: “This project is supported by the Comite Conjunto Hispano Norteamericano para Asuntos Educativos y Culturales, the Instituto de Cooperaciión Iberoamericana and The Merril G. and Emita E. Hastings Foundation”.

[4]El término era de Rowell, para comprender el sentido del trabajo de la comisaria es esencial la lectura de: HUICI, Fernando.  Pintura española en Nueva York.  Entrevista con Margit Rowell conservadora del museo Guggenheim.  Madrid: “El País”, 26/VII/1979.   Las exposiciones se inauguraron ambas en un acto comúin el día 20 de marzo.

[5]Sobre la presencia del mundo español en las inauguraciones vid.: CALVO SERRALLER, Francisco. Arte español en Nueva York.Madrid: El País-Artes”, Año II, nº 22, 29/III/1980.   El artículo se ilustraba con una fotografía de Luis Pérez-Mínguez.  Y las opiniones, también las divergentes, vid.: CALVO SERRALLER, Francisco. Jóvenes españoles en Nueva York: Panorama sobre el puente.Madrid: “Arteguía”, nº 54, IV/1980, pp. 8-11.

[6]José Luis Alexanco y Luis de Pablo presentaron allí “Soledad Interrumpida”.  The Kitchen. Center for Video, Music and Dance,  Performance- J.L. Alexanco and Luis de Pablo, Nueva York, 1 y 2 de abril de 1980.   La iniciativa fue de Fernando Vijande, inaugurándose en pase privado el 25 de marzo. Conversaciones con José Luis Alexanco, 2 y 13/XI/2018.

[7]Entre los días 1 y 19 de abril.

[8]21 de marzo: “Tertulia: La Nueva generación del arte visual en España: Aguilar, Calvo, Gancedo, Teixidor, Pérez Villalta. Moderador: Daniel Serra Badué.  Spanish Institute”. Y, 28 de marzo: “Tertulia: New Images from Spain: Muntadas, Zush, Villalba, Navarro.  Moderadora: Margit Rowell y Dore Ashton.  Ladmark Gallery” (469, Broome St.) .  La recepción privada con coleccionistas tuvo lugar el 26 de marzo.

[9]Por mediación de Fernando Vijande, Teixidor tuvo su estudio en el Clocktower que pertencía al PS1, entre septiembre de 1979 hasta 1981. Participando en la exposición:International Studio Program, 1980–1981 (Fall 1980), 28 Septiembre-9 Noviembre 1980, MoMA PS1.  Cortesía de Jordi Teixidor, 2/XI/2018.  Nuestro agradecimiento también por su cesión del archivo de prensa.   Rowell citaba también, sobre el interés por lo español, la aparición de un monográfico dedicado al arte español en “Art News”, aquel año.

[10]The Museum of Modern Art, Pablo Picasso: A Retrospective, Nueva York, 16 Mayo-30 Septiembre 1980.  La retrospectiva, comisariada por William Rubin, contenía 109 obras.

[11]CALVO SERRALLER, Francisco.Arte español en Nueva York. Op. cit.

[12]ROWELL, Margit. Próxima exposición de pintores jóvenes españoles en Nueva York: declaraciones de Margit Rowell, seleccionadora de la muestra. Madrid: “El País-Artes”, 1979, nº 8, 22/XII/1979.

[13]Estoy jugando con una escultura que estuvo presente en 1960: “Sentinel” (1954).

[14]Así lo relacionaban, por ejemplo: KRAMER, Hilton. Art: New Images From Spain’Shown.Nueva York: The New York Times”, 28/III/1980 y ROSE, Barbara. Talking about… Art-Today’s uncensored Spanish art-subjective, surreal, with new energy, wit-on view in the U.S.A. Nueva York: Vogue”, III/1980, p. 140.

[15]The Museum of Modern Art, Frank O’Hara-New Spanish Painting and Sculpture, Nueva York, 20 Julio-25 Septiembre 1960. Itinerante a The Corcoran Gallery, Washington, 31 Octubre-28 Noviembre 1960; Columbus Gallery of Fine Arts, Columbus, Ohio, 3-31 Enero 1961; Washington University, Steinburg Hall, St. Louis, Missouri, 16 Febrero-16 Marzo 1961; Joe & Emily Lowe Art Gallery, Coral Gables, Florida 1-29 Abril 1961; Marion Koogler McNay Art Institute, San Antonio, Texas, 15 Mayo-12 Junio 1961; Art Institute of Chicago, Chicago, 19 Julio-27 Agosto 1961; Isaac Delgado Museum of Art, New Orleans, Louisiana, 18 Septiembre-16 Octubre 1961; Art Gallery of Toronto, Toronto, 1-29 Noviembre 1961; Currier Gallery of Art, Manchester, New Hampshire, 15 Diciembre 1961-12 Enero 1962.  Participaron: Rafael Canogar, Eduardo Chillida, Martín Chirino, Modest Cuixart, Francisco Farreras, Luis Feito, Manolo Millares, Lucio Muñoz, Jorge Oteiza, Manuel Rivera, Antonio Saura, Pablo Serrano, Antonio Suárez, Antoni Tàpies, Joan Josep Tharrats y Manuel Viola.   En el texto de introducción se certificaba el trabajo de Ashbery, que conocemos por diversos archivos de artistas: “Mr. John Ashbery of Paris supplied many helpful suggestions that facilitated our work abroad”.

[16]Baltimore1926Long Island1966.

[17]Solomon R. Guggenheim Museum, Before Picasso; After Miró, New York, 21 Junio-20 Octubre 1960.  Incluía obras de Isidro Nonell, Eduardo Alcoy, Rafael Canogar, Modest Cuixart, Francisco Farreras, Luis Feito, Juana Francés, Lucio Muñoz, Manolo Millares, Joan Hernández Pijuán, Carlos Planell, Manuel Rivera, Antonio Saura, Antonio Suárez, Antoni Tàpìes, Vicente Vela, Juan Vila Casas, Manuel Viola y Fernando Zóbel.   Sweeney dedicó una parte muy relevante de su breve texto introductorio al análisis de la obra de Nonell. La presencia de su obra era también muy superior a la de los demás creadores, ¿influencia, quizás, del peso de Eugenio D’Ors?.

[18]New Images from Spainis meant to fulfill two of the Guggenheim Museum’s longstanding commitments: the first to younger artists whose work has not reached a wide audience”.  MESSER, Thomas.  Preface and acknowledgements.En New Images from Spain.  Nueva York : Guggenheim Museum, p. 10.

[19]Tal se infiere, el autor hace un juego de palabras con los nueve artistas presentes en el Solomon R. Guggenheim Museum, New Images from Spain, New York, 21 Marzo-11 Mayo 1980 y San Francisco Museum of Modern Art, 5 Octubre-30 Noviembre 1980.  Participantes: Sergi Aguilar, Carmen Calvo, Teresa Gancedo, Muntadas/Serran Pagan, Miquel Navarro, Guillermo Pérez Villalta, Jorge Teixidor, Dario Villalba y Zush. La exposición tuvo otra sede: Hastings Gallery of the Spanish Institute (684, Park Avenue, Nueva York), donde bajo el título “New images from Spain.  Works on paper and collages”, inaugurada el día anterior, 19 de marzo, se unió la obra de Alexanco.

[20]ROWELL, Margit. New Images from Spain.  Op. cit. p. 10.

[21]También cantados por otra comisaria norteamericana, Barbara Rose, en exposición homónima, 1979.

[22]Sala de las Alhajas, José Guerrero, Madrid, Diciembre 1980-Enero de 1981.

[23]Fundación Juan March, Robert Motherwell, Madrid, 18 Abril -31 Mayo 1980

[24]Sólo hubo una coincidencia, Guillermo Pérez Villalta participó en las tres.

[25]Me estoy refiriendo, claro está, a “1980”, en la Galería Juana Mordó, Noviembre 1979-1980 y la desarrollada en el Museo Municipal, MADRID D.F., Madrid, Octubre-Noviembre 1980.  En la elección de tan singular numerología de artistas, los nueve (mas uno) de Rowell ¿Se escapaba esta de los diez que participaron en la primera citada y los once de la segunda?.

[26]HUICI, Fernando.  Pintura española en Nueva York.  Entrevista con Margit Rowell conservadora del museo Guggenheim.  Op. cit.

[27]Era el título de la tertulia celebrada en el Guggenheim Museum el 21/III/2018, moderada como se dijo por un artista surrealista cubano en el exilio: Daniel Serra Badué (Santiago de Cuba, 1914-Nueva York, 1996).

[28]“Una de las primeras tareas que se ha impuesto en su nuevo cargo es la de buscar en nuestro país artistas verdaderamente personales”.RICART, Maite. Margit Rowell. Una norteamericana, al frente de la Fundación Miró.  Madrid: “El País”, 14/II/1987.   Se refería a su nombramiento como Directora de Exposiciones de la Fundació Joan Miró, de Barcelona, ese 1987.

[29]En la bibliografía de Rowell consta la mención a “Arte último” y un artículo de Aguirre.  Vid. a este respecto: DE LA TORRE, Alfonso. “Arte Último. La “Nueva Generación” en la escena española”.  Cuenca: Fundación Antonio Pérez, 2005, Comentarios a la reedición de: “Arte Último”.  Madrid: Julio Cerezo editor, 1969.  En pp.  27-43

[30]CALVO SERRALLER, Francisco.Arte español en Nueva York. Op. cit.

[31]CALVO SERRALLER, Francisco. Jóvenes españoles en Nueva York: Panorama sobre el puente.Op. cit. p. 9.   Este artículo recoge opiniones de la mayoría de los participantes junto a las de: Canogar, Guerrero y Sempere.   Como dijimos en nota más arriba es, quizás, el artículo en el que es posible leer un mayor número de opiniones variopintas, algunas de ellas críticas.   Muy crítica fue, también, Victoria Combalía.  En especial en: COMBALIA, Victoria. Así ha visto América las «New Images from Spain». Barcelona: “Batik”,nº 56, pp. 27-29, VI-VII/1980.

[32]RICART, Maite. Margit Rowell. Una norteamericana, al frente de la Fundación Miró. Op. cit.

[33]“Fue para mí una gran sorpresa. Aunque pueda parecer estúpido, yo esperaba encontrar a los herederos de aquella generación de posguerra, la sucesión de la abstracción informal, de la materia… Me sorprendió encontrar una reacción muy fuerte contra aquello que se manifestaba, ya sea por medio de la figuración (con muy distintas vías y no precisamente realistas) y de la pintura- pintura. Al tiempo, los colores eran más claros, la pintura más fresca y menos aparentemente trágica”.HUICI, Fernando.  Pintura española en Nueva York.  Entrevista con Margit Rowell conservadora del museo Guggenheim.  Op. cit.

[34]CALVO, Carmen. New images from Spain. Nueva York: Guggenheim Museum, 1980, p. 48 (traducción de este autor).  p. 15.

[35]Ibíd. p. 19.

[36]MILLARES, Manolo-GRECO, Alberto.  Diálogo.Millares. Tres artefactos al 25 (1963-64). Greco, Cuadros. Hidalgo/Marchetti, Madrid: Edurne, Estudio de Arte, 18 Mayo 1965: “El caso es que sólo hemos hablado colgados del vacío.  Aquí mismo están gritando las basuras del tiempo arrodillado y nosotros…”.

[37]ROWELL, Margit. New Images from Spain.  Op. cit. p. 19.

[38]Ibíd.p. 33.  Así lo analizaba para el caso de Carmen Calvo.

[39]Sobre los artistas ausentes escribiría Frank O’Hara: “it is unfortunate that works of other artists of extraordinary interest could not also be included, such as Alfonso Mier, Carlos Planell, Pablo Palazuelo, Juan Hernández-Pijuan, Vicente Vela, and the sculptor Subirachs, to name only a few”.  En el catálogo de la citada exposición, p. 10.

[40]CALVO SERRALLER, Francisco. Arte español en Nueva York. Op. cit. señalaba “la renuncia voluntaria del Equipo Crónica”.

[41]Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York, 21 Marzo-11 Mayo de 1980

[42]Margit Rowell: “Para aquella exposición visité los estudios de 91 artistas españoles”. BOSCO, Roberta. Fernando Vijande, el amigo español de Andy Warhol.  Madrid: “El País”, 7/XI/2017.Y, en palabras recientes de Rowell: “J’ai travaillé au moins deux ans et peut-être plus sur l’exposition et j’ai le souvenir que j’ai visité environ 90 ateliers d’artiste, à Madrid, Barcelona, Ibiza, Valencia, Cuenca et au pays basque (essentiellement Bilbao)”.   Conversación con Margit Rowell, 12/XI/2018.

[43]Aconsejamos la lectura del capítulo de agradecimientos en: ROWELL, Margit. New Images from Spain.  Op. cit. p. 9.   Ahí, se mencionan, además de Vandrés, las galerías: Buades y Juana Mardó en Madrid o Ciento y Trece en Barcelona.

[44]HUICI, Fernando.  Pintura española en Nueva York.  Entrevista con Margit Rowell conservadora del museo Guggenheim.  Op. cit.

[45]La conversación citada con Margit Rowell.  Paris, 11 de noviembre de 2015. No lo reiteraremos.

[46]ROWELL, Margit. New Images from Spain.  Op. cit. p. 19: “the younger artists are aware that art does not change the world (…) it is perhaps the first generation for a long time which does not feel pressure to express some political commitment in its work”

[47]HUICI, Fernando. Pintura española en Nueva York.  Entrevista con Margit Rowell conservadora del museo Guggenheim.  Op. cit.

[48]“Visité Cuenca -para hacerme una idea más competa del arte español contemporáneo-“, señalaba Rowell. ROWELL, Margit. Próxima exposición de pintores jóvenes españoles en Nueva York: declaraciones de Margit Rowell, seleccionadora de la muestra. Op. cit.

[49]SAURA, Antonio. Viola y Oniro.  Madrid: “Cuadernos Guadalimar”, nº 31, 1987, p. 6.  Serie de textos escritos en 1936 enviado a Antoni García Lamolla.

[50]1931-2016.

[51]ROSE, Barbara. Talking about… Art-Today’s uncensored Spanish art-subjective, surreal, with new energy, wit-on view in the U.S.A. Op. cit.

[52]CALVO SERRALLER, Francisco. Jóvenes españoles en Nueva York: Panorama sobre el puente. Op. cit.

[53]La exposición, como nos explicaba Rowell, se contextualizaba en un conjunto de muestras sobre arte europeo.  El propio catálogo refería proyectos anteriores: “Analogous aims were pursued very recently through the presentation of British Art Now: An American Perspectiveand in years past in selections such as Amsterdam-Paris-Dusseldorf(1972) and Younger EuropeanPainters(1953)”. Ibíd.p. 8.

[54]CALVO SERRALLER, Francisco. Jóvenes españoles en Nueva York: Panorama sobre el puente. Op. cit.