JUAN LUIS ESTEVEZ. MOHAI STONE COMPOSITIONS

JUAN LUIS ESTEVEZ. MOHAI STONE COMPOSITIONS

Texto publicado en el catálogo
JUAN LUIS ESTEVEZ. MOHAI STONE COMPOSITIONS (17/01/2015-15/03/2015)
San Clemente, Cuenca, 2015: Fundación Antonio Pérez, Centro de Arte Contemporáneo, San Clemente-Museo de Obra Gráfica

LA EXPANSIÓN DE LAS LÍNEAS

Expresión de la profunda vinculación entre la extensión y la duración, el espacio o el tiempo, este artista pareciere a veces descomponer los movimientos de una máquina, como el retiniano Duchamp.  Movimientos parciales en que se fracciona la totalidad de un cuerpo que alojado en lo visible, empero, pareciere suspendido en el espacio.  Luminosas líneas expandidas ad infinitum.

TERRITORIO DE SOMBRAS

Sus Mohai me han recordado algo del escenario de la Virgen en las agrestes rocas (“La Vierge aux rochers”, 1483-1486) de Leonardo, que conserva el Musée du Louvre, el paisaje hosco de esta pintura, escena de piedra en donde se desarrolla el misterio de la encarnación.  Resonancia, ya escribimos, de los paisajes desolados de Buzatti[1] o de las rocas de “Minotaure” fotografiadas por Brassai, las piedras cuárcicas y mágicas del Cadaqués visto por Dalí[2].   Cuestión de distancia, de ángulo, hay algo en estas piezas o conjuntos pétreos de inquietud, por su disposición creativa, pues su recepción, la percepción del contemplador es cuestión del lugar -siempre relativo- en que se halle quien lo ve.   Territorio de sombras, tal proyecciones de formas que lo componen.  Si Tanizaki nos refería el elogio de la sombra frente a la descarnada luz de Blanchot, he recordado viendo los Mohai las activas sombras de Le Grand Verre, planicie oscura que representa el ánima de las piedras, su oscura incandescencia tras el plano.

ESCULTURA EN RETARDO

Pétrea maquinaria óptica, metáfora  pareciere, esta escultura combinatoria de Estévez.  Con algo de escultura en retardo pues será la visión la que convierta las formas minerales quietas en elementos pertenecientes al espacio de lo visible, planteando que quizás los Mohai no son tanto elementos tridimensionales como metáforas, transposición o proyecciones de una forma en otra.  Quietud mas no detención, pues asistimos al juego incesante de las formas, estas sustituidas por otras formas, dependiendo de la posición del espectador, de las luces o las sombras.   Metáforas sobre las metáforas.

LOS SUEÑOS LÚCIDOS

He recordado al esotérico Daniel Ruzo y el libro, “The Fantastic History of a Discovery: The Stone Temples of a Vanished People”, y su aventura con las formas ocultas reveladas en las rocas de la Meseta Marcahuasi, encontrándose con Severiano Olivares: “Sólo Severiano ha tenido los sueños lúcidos y las visiones sobre la ciudad secreta subterránea donde la semilla humana fue resguardada, tal como lo sugiere el Arca de Noé en la leyenda bíblica y en cientos de otras leyendas alrededor del mundo. Se cree que las esculturas son indicadores de la entrada de la ciudad en el hueco de la montaña”[3].

LA VIDA INVISIBLE DEL ESPACIO

Construcción de la mirada sobre el objeto mirado.  Speculum mundi, reflejo de un universo extraño, pareciere que como aquel ser que pudo haberlo visto por vez primera.  Quimera del espacio, extensión  escultórica para soñar, acto de ver conformado por el espíritu que, a su vez, dará forma a la obra, como en tantos creadores de todos los tiempos por tanto, pues se asiste a la contradictoria coexistencia de un espacio escultórico relativo, esto es, sometido a visiones independientes entre ellas.  Pareciendo asomar, en tal planteamiento, que se aleja de la convencional  tridimensión escultórica, un viaje hacia la cuarta dimensión, las dimensiones conocidas más el tiempo, aquella tentada por la cofradía de los artistas de Puteaux, entrecruzados con magia y alquimia.  Gradiva daliniana, resto pétreo, gruta o paisaje planetario, tal una tierra inaccesible, silencio: un mundo desconocido.  Universo invisible a los sentidos.   Metáforas alógicas, pareciere, del espacio, que podrían haber ilustrado  en su detención, aquella búsqueda de alquimistas, gnósticos y magos, de la cuarta dimensión: la vida invisible del espacio de Maeterlinck.  ¿Memoria de la materia?: inconcebibles las piedras de Estévez sin su propia biografía (la arqueología del material, la arqueología del sujeto).

READY-MADE DE LA NATURALEZA

Piedras: objetos an-artísticos, que ya se vio no son exactamente anti artísticos, pero justamente su complejidad reside en el aire neutral que portan.  Ausentes, pues inscritos estaban en el secular devenir de naturaleza, pareciendo jugar a abolir el tiempo, ¿son paisajes de hoy o del futuro, térreos o planetarios, de lo real o de lo imaginado?. Sumemos a ello la posibilidad de la proyección de un espacio tridimensional hacia un espacio ubicado en el tiempo, inclusive en el que ha de llegar, su ser no será el del museo o la sala de exposiciones, por más que algunas de ellas, singulares, pudiesen encontrarse en las cámaras de maravilla decimonónicas.    Mas la neutralidad citada no debe olvidar su extracción de la naturaleza por este paseante conmovido ante el paisaje inefable, más también escultor de la forja.  Por ello, justamente la fascinación que portan tiene que ver con ese paso de la neutralidad al territorio del arte, justamente por la decisión del artista, a pesar de la carencia de “mano”, en el sentido de manufactura, la retirada que sobre ellos parece ejercer el artista, lo cual parece acercar estos objetos a los ready made, más que a l’objet trouvé.  Ready-made de la naturaleza, objeto tridimensional proyectado en el tiempo, la  inquietud que provoca tiene que ver con su mismidad, o, lo que es lo mismo, con su extrañeza de tal lato estar ahí.

LA ILUSIÓN DE LO VISIBLE

Como una cámara de espejos, que desplazara el espacio hacia la infinita ilusión.  Especulación sobre el acto de ver, mutatis mutandis son estas esculturas verdaderos universos en sus posibilidades combinatorias: fenómeno o paisaje pareciere a veces arrasado, otro ensoñado, ídolo o roca, geografía pluridimensional, relación mental con el espacio -cuando no- ilusión sobre lo visible.  Frustrados voyeurs que somos, cazadores cazados por las imágenes, el eterno retorno de la mirada, la estructura retornante de la contemplación.

CREANDO CON MEDIOS INESPERADOS

Utilizando materiales inhabituales al trabajo escultórico, en un creador acostumbrado a la forja, parece responde a ciertas zonas del arte de nuestro tiempo: crear con medios inesperados, la posibilidad de un más allá de los medios físicos, ruptura con las estéticas declaradas, con ciertos sistemas formales que ha planteado el arte.  Paisajes para meditar.

EL GRAN CRIPTOGRAMA DEL UNIVERSO

“Los seres humanos recorren diferentes caminos.  Aquel que emprenda la ruta y los compare, descubrirá formas que pertenecen a una gran escritura cifrada que se encuentra en todas partes”[4].   Novalis sobre los tesoros de la Naturaleza escribía que: son “un secreto inviolable”[5], pues la naturaleza es, al cabo, ya se dijo “el gran criptograma”[6].

ESCULTURAS INTACTAS

Ángel Ferrant recogía piedras, pequeños objetos encontrados, que, escribía, “veía como esculturas intactas”, “conjuntos de expresión inutilitaria”.    “Poemas de piedra”, dijo de ellos Juan Antonio Cabezas[7]. Caminar es atesorar.  En palabras de Gullón: “un guijarro, un trozo de madera, un fragmento de roca, puede ser bello y tener, por lo tanto, valor en sí.  Esa belleza se acrecienta en ocasiones por el simple acercamiento a objetos análogos”[8].

LA ÚLTIMA ESPIRITUALIZACIÓN DE LA MATERIA

Para Didi-Huberman el mármol es “la materia por excelencia de la memoria”[9].   Dijo Ángel Ferrant: “Cualquier material que, configurado por el hombre en todas las direcciones del espacio le presente imagen de sus impresiones vitales, es escultura”[10].  Y, sobre el silencio de los objetos que se hallan en un recodo del camino, escribiría Westerdahl: “Es la última espiritualización de la materia. El objeto desencadena sus posibilidades y queda en silencio, en un silencio expectante, en gesto, en su soterrada vivencia”[11].

ESCULPIR: SER RÍO

Imposible imaginar, imposible trabajar la piedra según un modo diferente del que utiliza el río. El punzón, la broca, la tijera, el abrasivo, el papel de lija, son los útiles mismos del río.   Extraer una piedra que el río ha esculpido, retroceder hacia la historia del río, descubrir el lugar preciso de la montaña desde donde la piedra ha venido, extraer de la montaña un bloque nuevo, reproducir en éste exactamente la piedra extraída del río, es ser río uno mismo. […] Para esculpir la piedra realmente, hay que ser río. Giuseppe Penone[12].

VUELVE A MÍ, NATURALEZA

Buscador, como Paul Klee, del orden invisible de las cosas, escondido tras sus apariencias.  Poniendo orden en el mundo.   Jorge Oteiza, elogiador de los Cromlechs, de Lascaux y Altamira, escribió: “La naturaleza vuelve a mí”[13].   También: “esa misteriosa inclinación del hombre que le empuja a ser escultor”[14].

EL ALARIDO INFINITO

Iba caminando con dos amigos por el paseo -el sol se ponía- el cielo se volvió de pronto rojo -yo me paré- cansado me apoyé en una baranda -sobre la ciudad y el fiordo azul oscuro no veía sino sangre y lenguas de fuego- mis amigos continuaban la marcha y yo seguía detenido en el mismo lugar temblando de miedo- y sentía que un alarido infinito penetraba toda la naturaleza.   Edvard Munch[15].

EN LA PLAYA, CON LAS PIEDRAS, DALI JUEGA A LA ENCARNACION

Las piedras con las que Dalí jugaba en la playa, en el sol, veía le recordaban al Ángelus de Millet: intensa emoción.  Evocados dólmenes y menhires, que “llegan a producir ilusiones de consistencia casi carnal”[16].   Como señalamos pensando en la Virgen entre las rocas, lo mineral es silencio y quietud, mas también materia de la encarnación.

PAISAJES PARA CUBRIR LAS HERIDAS

Paisajes apacibles o desolados. / Paisajes del camino de la vida más que de la superficie de la Tierra. / Paisajes del Tiempo que pasa lentamente, casi inmóvil y a veces como retrocediendo. / Paisajes de jirones, de nervios lacerados, de “saudades”. / Paisajes para cubrir las heridas, el acero, el estallido, el mal, la época, la cuerda al cuello, la movilización. / Paisajes para abolir los gritos. / Paisajes como quien se tapa con una sábana la cabeza. Henri Michaux[17]

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[1] Alfonso de la Torre, “Las joyas terribles de Juan Luis Estévez”, en “Juan Luis Estévez (Esculturas 2009-2011)”, “Ámbito Cultural-El Corte Inglés”, Madrid, 2011, pp. 11-17

[2] Los minerales y cristales fotografiados por Brassai, circa 1930 y que acompañaban el conocido “La beauté sera convulsive” en “Minotaure”, nº 5, Paris, 1934, p. 11

[3] Estoy evocando, en este punto, la obra de François Bucher: “The Second and a Half Dimension – An Expedition to The Photographic Plateau-La Segunda y Media Dimensión-Una Expedición a La Meseta Fotográfica” (2010)

[4] Novalis, “Poesías completas-Los discípulos en Sais”, DVD Poesía, Barcelona, 2004, p.  237

[5] Ibíd. 243

[6] Ibíd. p. 265

[7] Juan Antonio Cabezas, “Ángel Ferrant y sus poemas en piedra”, “España”, Tánger, 3/VI/1950.

[8] Ricardo Gullón, “Escuela de Altamira”, Santander, 1951, p. 19

[9] Didi-Huberman, G., « Fra Angelico, dissemblance et figuration », París, Flammarion, 1995, p. 103

[10] Ángel Ferrant, “¿Dónde está la escultura?”, Club 49, Barcelona, 1955 s/p

[11] Eduardo Westerdahl, “La escultura expectante de Ángel Ferrant”, “Papeles de Son Armadans”, 59 bis, Palma de Mallorca, II/1961, p. 35

[12] Giuseppe Penone. [1988], citado en Germano Celant,  “Giuseppe Penone”, Electra-L & M. Durand-Dessert, Milán-Paris, 1989, p. 110

[13] Jorge Oteiza, “Quosque Tandem…! Ensayo de interpretación estética del alma vasca” (Auñamendi, colección Azkue, San Sebastián, 1963).  Reedición Fundación Museo Oteiza Fundazio Museoa, Alzuza, 2007, p. 150

[14] Ibíd. 146

[15] Ulrich Bischoff, Edvard Munch. 1863-1944. Cuadros sobre la vida y la muerte”, Taschen, Colonia, 2000, p 53.

[16] Salvador Dalí, “Retrato de Gala o el Ángelus de Gala”, 1935, MoMA, Nueva York, p. 30

[17] Henri Michaux, “L’Espace du dedans”, Paris, Gallimard, 1969.  Traducción Julia Escobar.