SALVADOR VICTORIA. SU OBRA GRÁFICA

SALVADOR VICTORIA. SU OBRA GRÁFICA

Texto publicado en el catálogo
SALVADOR VICTORIA. RETORNA UN PINTOR  (13/05/2014-13/10/2014)
Zaragoza, 2014: IAACC, Pablo Serrano, Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos, pp. 11-33
 

Et c’est à peine si l’on pense à la terre
Comme à travers le brouillard d’une millénaire
tendresse.

Dans l’orbite de la Terre
Quand la planète n’est plus
Au loin qu’une faible sphère
Qu’entoure un rêve ténu.

L’âme folle d’irréel
Joue avec l’aube et la brise
Pensant cueillir des cerises
Dans un mouvement du ciel.

 

                                                                                                                           Jules  SUPERVIELLE

 

 

(Selección de Salvador Victoria, del libro de poemas de Jules Supervielle, “Gravitations”, Editions Gallimard, Paris, 1925.  Con ocasión de la edición de la carpeta de serigrafías, “Espacios detenidos”, del artista editada en 1969).

 

 

SALVADOR VICTORIA Y LA OBRA GRÁFICA

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Salvador Victoria grabando en su estudio
Madrid, 1989

La dedicación de Salvador Victoria [Rubielos de Mora, Teruel, 1928-Alcalá de Henares, Madrid, 1994] a la obra gráfica no constituyó un capítulo más de su quehacer, apartado de obra menor  ni, menos aún, mero acompañante de sus trabajos sobre lienzo.  Desde las enseñanzas en la Escuela de Bellas Artes valenciana de San Carlos, finales de los cuarenta, muy posiblemente recibidas por Ernesto Furió, el interés de Victoria por la serigrafía tiene su origen en la estadía en Paris mediada la década de los cincuenta, en donde la serigrafía tuvo un gran impulso sucedido desde la postguerra mundial por talleres entonces muy activos como el de Wifredo Arcay y las ediciones de la Galerie Denise René.   No olvidemos que la serigrafía toma, precisamente, carta de presentación en lo artístico en este tiempo y que, al cabo, del cubano Arcay aprendió Eusebio Sempere, buen amigo -ya desde Paris- de los Victoria, la técnica serigráfica.  Sempere exportaría a España la serigrafía en 1960 como una auténtica novedad que tuvo extraordinaria visibilidad con el trabajo del de Onil, primero con Lucio Muñoz, luego junto a Abel Martín, en las ediciones del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, a partir de 1963[1].  A ello hay que sumar la consabida tradición editora que se emprendió, históricamente desde fechas similares, en la Comunidad Valenciana, debiendo citarse aquí la actividad de Ibero Suiza, con quien también colaboró nuestro artista.

Pintor amante de la obra sobre papel, de la voz baja capaz de decir grandes cosas, prosecutor de los efectos producidos al realizar hendidos con el tórculo en los papeles, de las superposiciones de cartulinas o del collage con cartones, fue Victoria un verdadero elogiador del pintar con papel, bandera de nuestro tiempo desde los cubistas.    Así, durante casi tres décadas, desde 1967, Victoria acometería los primeros trabajos gráficos, principalmente serigrafías y litografías, hasta componer un corpus de unas ciento veinte obras estampadas a lo largo de su trayectoria.    Los testimonios de sus grabadores o serígrafos, revelan un entusiasmo desbordante en cada nuevo trabajo iniciado, y un espíritu ansioso por conocer cada día más sobre la técnica que afrontaba.

Las serigrafías fueron editadas a partir de 1967, una buena parte en el taller valenciano familiar de Ramón Victoria, “Vima”, un taller de vocación industrial en donde el artista halló la posibilidad de un camino diferente.  Las litografías (desde 1970) de la mano del gran maestro litógrafo su buen amigo Dimitri Papagueorguiu[2], con quien coincidiera en la Biennale de Paris (1961), grabador también de algunos ejemplares míticos de Manolo Millares y, finalmente, en su trabajo al aguafuerte, debe mencionarse, por su intensidad y colaboración continuada, a Jafar T. Kaki.

Fueron numerosos los talleres que también realizaron obra grabada de Salvador Victoria y así, cronológicamente, mencionamos: Ángel López, Grupo Quince, Pepe Bofarull, José Luis Fajardo, Mónica Gener o Taller del Val (Teo Dietrich Mann e Ignacio Díez).  Entre otros editores, además de las numerosas emprendidas por el propio artista: Cortes de Aragón, Galería EEGEE-3, Galería Juana Mordó, Galería Rafael Colomer, Galería Sen, Arte-10, Colegio de Médicos de Madrid, Diputación Provincial de Teruel, Ibercaja, Ministerio de Trabajo o Promociones Culturales del País Valenciano.  Obvio es señalar, que de la anterior lectura de talleres y editores se colige buena parte de la historia reciente del arte contemporáneo español.

Sobre su amistad con Dimitri Papagueorguiu, y su aprendizaje de las técnicas litográficas, este refirió que Victoria “quedó entusiasmado con la técnica de la litografía, desde pulir con arena la piedra hasta manchar con tintas y colores y ver el resultado final de las pruebas.  Una nueva materia para él, que luchó con ella, borraba y comenzaba otra, como un aragonés que quería llevar la visión de sus imágenes a la perfección (…) un mundo que pretende crear desde la Nada un Universo”[3].   Frente a la planicie de la serigrafía, estas primeras litografías (1970) de Victoria con Dimitri, como le sucederá con los diversos aguafuertes grabados con Jafar T. Kaki, tienen un aire hondo, intenso, casi de paisaje sumergido en la noche.     Si mencionado queda su trabajo serigráfico, y el litográfico con Dimitri, unas líneas deben recordar el pionero realizado por Grupo Quince, creado por María Corral y José Ayllón en 1971[4], con la cooperación de Carmen Giménez.  Dirigido el taller primero por el citado meteco litógrafo y luego por Antonio Lorenzo, participando luego litógrafos como Don Herbert u Oscar Manesi en una aventura que fue fundamental en el desarrollo y difusión del arte español hasta su desaparición a finales de los ochenta.

Muchas de las ediciones concebidas por Victoria se organizaban en carpetas, el detalle de las mismas sería prolijo, pero es preciso subrayar la primera de ellas, “Espacios Detenidos”, editada por su Galería Juana Mordó en 1969, con poema de Jules Supervieille, mostrada en el IAACC, elogiador de silencios y eternidades, al año siguiente de su exposición individual en dicha sala.  Otros ejemplares gráficos ilustrarían textos literarios de autores como José Hierro (1988) o Vaclav Havel (1990)[5].  En este punto también deben citarse las ediciones en múltiple de collages, cuidadosamente editados, como es el caso del hermoso collage en papeles de seda (1500 ejemplares pacientemente realizados) que acompañaba a la exposición “Collages. Obra Gráfica” (Galería Da Vinci, Madrid, 1969) o el ejemplar gofrado realizado para el Taller del Val, mostrado en esta exposición.

Una coda final para esta mención a los muy hermosos carteles realizados en serigrafía para sus exposiciones, o para exposiciones de otros, o ciertos verdaderos alardes bibliográficos como el catálogo de su individual en Juana Mordó, 1968, realizado también en “Vima”, escrito por Antonio Lorenzo y cuya cubierta era serigráfica inclusive con hendidos o huecos, portando, además una serigrafía conmemorativa en tirada limitada.    Carteles serigráficos, la mayoría bellísimos, en especial los realizados también coincidiendo con sus individuales en Juana Mordó y el ya casi mítico con ocasión de la exposición dedicada a Eiffel (Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Madrid, 1973), melancólico pareciere, casi alusivo a su historia de pasado parisino del pintor.  En este punto debe señalarse que buena parte de su obra grabada fue catalogada en 1998 por el Museo del Grabado Español Contemporáneo (Marbella).

Pintor de planicies mas tentador de los relieves, fue Salvador Victoria creador de una obra grabada muy singular, temprana emuladora de sus superposiciones, mediante el trasvase a tintas evocadoras de collages de papeles, sumergidos en horizontes de suprematismo.  Serigrafías, litografías o aguafuertes que acompañarían su transcurso pictórico a veces más geométrico, otrora suspendido, siempre de extraordinaria hondura.

 

ALFONSO DE LA TORRE

 

[1] Un museo creado por el coleccionista Fernando Zóbel, contemporáneo apasionado en la obra sobre papel, en cuyo museo uno de los Conservadores Honorarios era un gran grabador, Bernard Childs.   El Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca fue un imponente lugar de irradiación de obra gráfica desde su creación.

[2] Platanos, Gardiki, Grecia, 1.928.

[3] Dimitri Papagueorguiu, “Salvador Victoria (12/V/1988)”, reproducido en “Salvador Victoria.  Obra gráfica. Donación Marie Claire Decay Cartier”, Museo del Grabado Español Contemporáneo, Marbella, 1998.

[4] Eran directores artísticos.  “Grupo Quince” fue inaugurado el 1/X/1971.

[5] “5 Poemas de Agenda” (José Hierro), 1988, Carpeta de serigrafías editada por la Galería Rafael Colomer, Madrid y “La tentación” (Vaclav Havel), 1990, serigrafía impresa en el taller de Ángel López.