CLAUDE ESTEBAN Y PABLO PALAZUELO. LA HEREDAD DE LOS SIGNOS

CLAUDE ESTEBAN Y PABLO PALAZUELO. LA HEREDAD DE LOS SIGNOS

Texto publicado en el catálogo
LE TRAVAIL DU VISIBLE. CLAUDE ESTEBAN ET LES ARTS PLASTIQUES  (10-12/03/2011 Colloque International)
Publicado: Paris, 2014: Hermann Éditeurs-Paris Sorbonne Université, pp. 59-68
 
CLAUDE ESTEBAN Y PABLO PALAZUELO.
LE PARTAGE DES SIGNES-LA HEREDAD DE LOS SIGNOS.

⌠EN TORNO A LA CORRESPONDENCIA INÉDITA (1976-1977) DE CLAUDE ESTEBAN Y PABLO PALAZUELO DURANTE LA ESCRITURA DE LA MONOGRAFÍA “PALAZUELO” (MAEGHT, 1980)⌡.
   
COLOQUE: LE TRAVAIL DU VISIBLE
por
ALFONSO DE LA TORRE
PARIS, 10 DE MARZO DE 2011

 

CLAUDE ESTEBAN Y PABLO PALAZUELO. 
LE PARTAGE DES SIGNES-LA HEREDAD DE LOS SIGNOS.
⌠EN TORNO A LA CORRESPONDENCIA INÉDITA (1976-1977) DE CLAUDE ESTEBAN Y PABLO PALAZUELO DURANTE LA ESCRITURA DE LA MONOGRAFÍA “PALAZUELO” (MAEGHT, 1980)⌡.
por
ALFONSO DE LA TORRE

 
INTRODUCCIÓN:

Pablo Palazuelo residió en Francia entre 1948 y 1968.   Durante esos años, vinculado como artista a la galerie Maeght, concibió una parte muy relevante de su producción, realizada principalmente en su estudio del número 13 de la rue Saint-Jacques (tras su paso por el Colegio de España y una corta estancia, 1951, en Villaines-sous-Bois).  Su amistad con Claude Esteban se produce durante la escritura del libro que éste dedicó al artista y que publicó Maeght en 1980.   Según Palazuelo, el proyecto de este libro habría surgido en los años setenta. La correspondencia entrambos fija la fecha: 1974, cuando Esteban redacte unas notas previas que abordará, de modo intenso y definitivo, en los años siguientes de 1976 y 1977.  Para la realización de esta ponencia se ha analizado con detalle el archivo personal del artista, gracias a la cooperación de la Fundación Pablo Palazuelo y a su presidente José Rodríguez-Spiteri Palazuelo, que ejemplarmente lo conserva y custodia.  Se ha consultado así la correspondencia previa y la mantenida durante la ejecución del libro y las pruebas mecanoescritas del mismo y la parte inédita. La correspondencia que acompañara a los textos, será aportada a este destacado Coloquio Internacional.  Por tanto, la práctica totalidad del material que ahora les develo, es inédito.

Esta documentación muestra no tanto un proceso de trabajo al uso, sino, más bien, una extraordinaria sintonía entre los dos creadores.  Eso que, simplificando, podríamos llamar amistad.

Es indudable que para la redacción de esta ponencia, ha sido fundamental el encargo de la exposición PABLO PALAZUELO PARIS 13 RUE SAINT JACQUES (1948-1968) que he realizado por encargo de la Fundación Juan March y de la Fundación Museo Jorge Oteiza.

Casi al modo de un alma gemela de Pablo Palazuelo.  Sólo así puede comprenderse, iniciando este análisis, lo que fue la intensa amistad de Claude Esteban (1935-2006) y Pablo Palazuelo (1915-2007), un aprecio –entre dos creadores separados veinte años de edad- que transcurrió durante treinta años, desde los años setenta.  Y es que las concomitancias entrambos no dejan de causar asombro.

Desde la presencia tutelar paterna, ambos padecieron la herida del caos de la Europa de entreguerras, agravada en el caso español por la guerra civil.  Zozobra entre las fronteras y mémora de exilios, huella de dolor portada indeleble y que tiene, en sus formas de lenguaje, -la palabra y la poesía en Esteban, la creación visual en Palazuelo (pero no nos olvidemos de su poesía, que luego referiremos)-, uno de sus máximos testigos.

Lo anterior justifica que en 1980 (en las Éditions Maeght) pudiera ver la luz el libro de Esteban sobre Palazuelo.  Una obra planteada, desde la dirección del primero, que sería quien eligiera los cinco temas a tratar, que se sustanciarían al modo de una correspondencia (podemos decir “ficticia”, luego lo explicamos).  “Cartas” escritas entrambos respecto a ciertos asuntos o temas de la creación y que, en cierta medida, muestra luces sobre un espejo, puesto que Esteban escribió la práctica totalidad de su parte de las “Cartas” el año 1977 y sería su aportación al corpus del libro que se publicaría tres años después.   Las “respuestas” (entrecomillado) de Palazuelo a este bloque de Correspondencia irían siendo realizadas, con posterioridad a aquellas, entre mediados de ese 1977 y el año 1979.   No sólo Esteban escribía a Palazuelo indagando sobre su arte sino que más bien planteaba reflexiones que, de modo supremo, le pertenecían al hispanista-poeta.  Por eso referí se trataba de una suerte de libro-espejo, memorabilia de reflexiones en torno a un asunto que compartían y que se podría resumir en una honda indagación escrita sobre el misterioso asunto de la creación.

Ambos repudiaron la comodidad deparada por el destino familiar.  Algo que Esteban refirió, en “Le partage des mots” (Gallimard, Paris, 1990), traducido al español (dentro de lo que, a mi juicio es una exigua bibliografía de CE) como “La heredad de las palabras” (Hyperion, Madrid, 1998, citado en este texto como “LHP-LPM”).  En el caso de Esteban rehusando a encauzar sus estudios dentro del saber científico, en el que escolarmente obtuvo muy buenos resultados.  En el de Palazuelo, renunciando a los estudios de Arquitectura, iniciados en Oxford entre 1933 y 1936.  Ambos podrían haber suscrito la reflexión de Esteban sobre sus años juveniles: “nosotros éramos ya viejos debido a la conducta de nuestra mente, a los hábitos tan prontamente adquiridos de nuestros razonamientos y de nuestras reflexiones” (pp. 69-70).  Las citas de Esteban, que referiré, a lo largo de esta ponencia, proceden de esta fundamental obra, LHP-LPM, casi memorialística.

Unidos por la cultura, en especial por la escrita, y otorgando lugar capital a la poesía, la temprana admiración de Esteban por Jorge Guillén había sido también referida por Palazuelo cuando ilustrara para Maeght el poema de Guillén “Profundo espejo” (1960)[1].

Ya les avancé antes que si Esteban reflexionó sobre las artes plásticas, Palazuelo se dedicó, con intensidad a una poesía secreta.   Así, escribió, desde su llegada en los inicios de los cincuenta al 13 de la rue Saint-Jacques, su mítico estudio en Paris, una poesía concentrada –frecuentemente en francés- en la que ejerció ese camino paralelo más a la inversa al de Esteban: el ejercicio de la práctica de la poesía en su otra lengua.  “La búsqueda –como señalara Esteban- del sentido en el interior de las palabras” (p. 91).  Al cabo, la huida de “esa maldición babélica -sigue Esteban- que nos confina en una lengua” (p. 115).

Poemas, los de Palazuelo, anotados en sus llamados “Cuadernos de Paris”, hasta ahora en buena parte inéditos, que hemos transcrito y que han sido reproducidos parcialmente en la antes citada y reciente exposición “Pablo Palazuelo: Paris, 13 rue Saint-Jacques (1948-1968)” (Fundación Juan March-Fundación Museo Jorge Oteiza, 2010-2011).  Rehechos por el artista Palazuelo, como narrara Esteban de su propia poesía, “una y mil veces” (LHP-LPM p. 128), pudiendo suscribir Palazuelo también la afirmación del crítico y poeta: “seguramente, yo no era un poeta; no sabía cómo llegar a serlo (…) y sin embargo –sigue Esteban- ninguno de estos argumentos (….) conseguía distraerme, y mucho menos disuadirme, de mi determinación” (LHP-LPM p. 128).

Experiencia trascendental del lenguaje, embargo casi místico tentando el silencio de lo no formulado, como diría Claude Esteban: pulso entre el vacío que sostiene a las palabras (LHP-LPM p. 129).  Sapiencia de la inutilidad de la poesía, en el sentido de su incomunicabilidad, inquietud de raíz ontológica, elogio de la cohabitación de los signos ejercida desde el desarraigo, motor y freno a la par, del bilingüismo.   Esteban desde la mirada a la poesía española, a la energía venturosa de sus sombras (LHP-LPM p. 111 y p. 139), empero Palazuelo utilizando la lengua francesa, a sabiendas, de la “redención casi iniciática de la palabra” (LHP-LPM p. 138).   Conocedores de la capacidad de la poesía para arrancarles “del tiempo, de la devastación de la ausencia” (LAHP p. 139).

Jorge Guillén fue, la “señal tutelar, casi premonitoria”, decía Esteban, de su  examen de ingreso en la Escuela Normal, 1954, casi a la par que Palazuelo escribía esos días sus primeros poemas: “LACHE. / J’AI SOIF. / JE VEUX / CE REGNE”.

El pintor escribirá que se hallaba, a su marcha a Paris, “como en un laberinto” y, por su parte, Claude Esteban, al iniciarse en el mundo hispánico, reconocía ir “como a la deriva” (LHP-LPM p. 76). Así que….ya eran dos a la deriva, emulando al Huysmans de “Au rebours”…nuestro impar héroe moderno.

Elogio de la soledad, en Palazuelo, recordando la dureza de la lucha, tras su retorno, en 1951, del trastierro en Villaines-sous-Bois y que le llevaría a concebir un quinteto de pinturas sobre tela de 1955, con el título de “Solitudes”.

Alli, en Villaines, conocerá una naturaleza muda, mas extraordinariamente locuaz, que podría suscribir los versos de Esteban en su poemario “La saison devastée” (1967-1973, Flammarion, Paris, 1979),

Así su conocida fama de caballero de la soledad será citada por cuantos le visiten, en especial durante su estadía, a partir de 1954, en el estudio de la rue Saint-Jacques, y permanecerá como emblema de su trayectoria.     Es la herida de la soledad compartida con el poeta: “He experimentado suficientemente la soledad y el abandono”, Claude Esteban (LHP-LPM p. 86).  U, otrosí, Esteban: “Con tales elecciones, que solemos denominar, un tanto apresuradamente, “racionales”, sucede lo mismo que con el amor, al que a menudo se parecen.  Buscamos -prosigue Esteban- fuera de nosotros los motivos de un afecto concreto, juzgamos las cualidades o los encantos de un ser, como si sólo eso, y con la mayor claridad del mundo, nos hubiera seducido, mientras nos lanzamos, sin duda, a la búsqueda de nosotros mismos para curarnos una herida que sólo nosotros conocíamos, o para ahondarla aún más” (LHP-LPM p. 86)…”mi pertinaz soledad” (LHP-LPM p. 89)…

Palazuelo vivió su soledad en Francia, una soledad que Esteban conoció durante su estadía en Tanger.  Allí sufrió lo que él llamó “la experiencia interior (….) el descubrimiento de una auténtica soledad” (LHP-LPM p. 119).   En ese lugar Esteban reconoce haberse “encerrado (…) en una pequeña ciudadela inviolable”.

El mundo que cabe en una habitación    Soledades consumadas en el encierro de Palazuelo en su particular cuarto piso, su torre de Saint-Jacques (De ma tour, titula una de sus obras de 1952),  donde le visitarán autores como  Georges Limbour o Will Grohman quienes dejarán un descriptivo retrato de este lugar de patios de aspecto ruinoso y aires gélidos.   Era el disfrute de un acre placer en el fondo de la amargura, que suscribiría con Esteban (p. 127).

Clarividencia, sed insaciable de abismarse (LHP-LPM p. 97), “inquietud de raíz ontológica” (LHP-LPM p. 106), diálogo trágico, sigue Esteban, “entre la suavidad de lumière y el fulgor casi trágico de luz” (LHP-LPM p. 105).

RAMENÉ DANS LA PRISON, / DES SENS. / OBJETS. / NI MORT, / NI LUMIÉRE, escribirá Palazuelo en 1953.

El lugar.    Al que Esteban dedica sus reflexiones en “La heredad (LHP-LPM)”, será también capítulo obligado del libro-diálogo con Palazuelo.  Visto en Esteban, ya en “La heredad”,  como “herida del pasado” (LHP-LPM p. 113).   Lo español parecía estar “marcado por el sello de la noche” (LHP-LPM p. 113).

En Palazuelo: Tras la experiencia cubista realizada en un desolado, en lo cultural, Madrid, tras meses de indagación en el vacío, tras destruir numerosos cuadros…emerge de entre el negro del lienzo uno de sus primeros cuadros abstractos, formas rojas desde la obscuridad.   Lo titulará “Sur noir”, en francés (de la Colección Museo Patio Herreriano, Valladolid).   Evocará lo que será su vida, en el estudio de Saint-Jacques, en el cuarto piso, frente a la iglesia de Saint-Severin.  Eso que en una ocasión llamé su “poesía crepuscular”…. realizada en un estudio que, en la noche, recibiría la luz rojiza de las vidrieras de Jean Bazaine, casi posibles de tocar con la mano.    Cuenta Esteban su experiencia con su primer poema, aparecido, surgido, también, tras la destrucción de las palabras, narrado al modo del surgimiento, también entre las sombras: “Il fait jour”, -‘está amaneciendo’, podríamos traducir-, fue el inicio de su vida de poeta.

« Comercio epistolar », así denomina Esteban al planteamiento que refiere a Pablo Palazuelo como método del libro y tuvo lugar entre febrero de 1977 y el último mes de ese mismo año.   Se trataba de plantear, a través de un conjunto de « Cartas » escritas siempre en francés diversos aspectos de la creación, que serían propuestos por Esteban.    Tengo que decirles que ese comercio epistolar fue doble: la “Carta” publicada posteriormente, al modo de un capítulo del libro y las Cartas que acompañaban a dichas “Cartas” o bien que reflexionaban sobre sus contenidos ulteriores y  que, en mi opinión, merecerían, también ser publicadas.

En dichas misivas de Esteban la presencia de voces en español intentan subrayar algún aspecto singular.   En diciembre de 1976 Esteban plantearía, en una larga carta a Palazuelo, por vez primera, lo que sería la estructura del libro a desarrollar y que el crítico comenzaría a escribir inmediatamente, entregando su primera « Carta-escrito-capítulo » para el libro en febrero de 1977.   Silencio, de la parte de Palazuelo.  Silencio habitual, silencio largo y tedioso para Esteban, frecuente en el artista.

En el archivo de Palazuelo se conservan cuatro cartas escritas por Esteban a aquel, como acompañamiento a los diversos capítulos-cartas que iban siendo entregados y que compondrían el libro, finalmente editado por Maeght en 1980.   La correspondencia previa se inició, ya dijimos, en carta de 1 de diciembre de 1976 y concluiría –con paciencia- el 1 de diciembre de 1977.    Tras lo que parecería, si seguimos la primera carta, dos años anteriores de « Notas » que Esteban se considera en la necesidad de « olvidar ».  Éste plantea lo que serán sus objetivos del libro en esa primera carta, muy intensa y abigarrada, escrita desde el 11 de la rue Daguerre, seis páginas escritas a mano por ambas caras.  Es lo que él llama « el enfoque » (escribe en español) para aproximarse a su « itinerario interior » evitando lo que llama el « lado árido, peligroso y a menudo inútil » del texto crítico al uso, por lo que plantea un libro con diálogos, intercambio de cartas que califica de « comercio epistolar », de longitud variable según los temas a tratar y que partiría de una reflexión de Esteban sobre diversos asuntos.

El primer título planteado del libro, que luego se llamó, sencillamente, “Palazuelo” sería « Cinq dialogues-et un portrait ».    Esos diálogos contemplarían el intercambio de dos o más cartas entrambos, formando los “Cinco diálogos” y el retrato.  Sobre éste escribe Esteban « no sería, seguro, tu retrato, sino más bien el intento de reintegrar, a través de las palabras, la « figura » de un cuadro-retrato de una obra».   Esteban afirma su propósito de trabajar « desde fuera » lo escribe en español e invita al pintor a hacerlo, « desde dentro ».  Quizás esta afirmación explique que, realmente, no fue un diálogo, puesto que Esteban remitió la totalidad de sus “Cartas” sin esperar a la respuesta del pintor.   Es más bien éste quien responderá a un, ya, mudo interlocutor.

Les leo esta parte tan interesante que promueve los objetivos del libro : « me parece preciso que estos dos itinerarios se entrecrucen sin pausa, el del crítico -señala Esteban- desde dentro hacia lo que Klee llamaba el crisol de la creación ; también el del artista hacia fuera, hacia la formulación, hacia la explicitación (en el sentido latino de desdoblar lo que está encerrado) de su trabajo interno, y que en consecuencia este intercambio continuo de fuerzas, vectores, -sigue Esteban- debe hacer aparecer « un campo de fuerzas » que es más que la suma de obras, la energía específica obrando en un hombre y en su experiencia.  (Concluye Esteban señalando que) Después vendrían los diferentes momentos del « diálogo » yendo de lo que parece (subrayado) lo más exterior».

Los cinco capítulos planteados suponen un verdadero repaso por la ontología crítica de Esteban.  El primero de ellos plantea la pregunta sobre si existiría una « realidad individual » una encarnación que desarrolle su papel en el trabajo del artista.   Se plantea cómo aproximarse, sentir, observar el mundo exterior, lo que Esteban llama « la naturaleza » a través de su cuerpo : « la respiración, la marcha, el ritmo de la sangre, la pulsación nerviosa del pensamiento, -se pregunta Esteban- ¿no son acaso elementos «imprescindibles » (en español) de aprehensión del mundo ?.   El pintor tiene un cuerpo (subraya Esteban), no es espíritu puro, simple centro de fuerzas; es mano, ojo, sexo (subraya también este último término).  Hay una biología (una bioquímica) de la persona, sobre la cual no queremos interrogarnos en Occidente, por una vieja ideología idealizante (medio griega, tras Aristóteles, medio cristiana), biología de la persona que, reconocida, permitiría comprenderse mejor, nosotros y el mundo ».   Prosigue Esteban: « diría que el artista, como cualquier hombre, es este « cuerpo » (precisaré mi pensamiento: este cuerpo es «carne y espíritu encarnado a la vez ») y este cuerpo se manifiesta en un lugar (subrayado), espacial y temporal a la vez ».  Tras aludir a la conocida máxima de Ortega, que cita en español, « yo soy yo y mi circunstancia », le plantea a Palazuelo una pregunta capital: « ¿Ha tenido para tí una importancia determinante ser español del siglo XX ? ».  Es lo que Esteban menciona como, « tras una aproximación al yo, una aproximación al yo-Pablo Palazuelo ».

Esta interrogación abre una segunda: si Palazuelo se reconocería o no en una cierta cultura española y si esto ha jugado algún papel, de atracción o repudio, en su determinación a pintar.  Esteban avanza en lo que considera ciertas constantes del arte español, partiendo del repudio del idealismo, « pues -escribe Esteban- a pesar de los fracasos, las dudas (ese desengaño (en español y subrayado) que no es tan negativo como se dice), un anhelo (en español y subrayado) de oponerse a las dicotomías de la razón (…). En resumen, Pablo Palazuelo, español: ¿tiene algún sentido a tus ojos?) ».

La tercera cuestión es el debate propiamente pictórico y una reflexión en torno al término « abstracción ».  Para Esteban la pintura occidental va desde la reducción del objeto a un esquema conceptual, el cubismo, hasta la recreación mental de figuras (la abstracción geométrica que para éste no es más que una « figuración para el entendimiento », planteando también otra vía que supone el repudio de este idealismo para abordar un camino de espiritualidad, en el sentido de spiritus, el aliento que da vida).   Atención no tanto sobre las figuras como sobre los grandes ritmos cósmicos que otras civilizaciones y otras aventuras plásticas han sabido reconocer.   « En suma –escribe Esteban- mostrar que tu camino « abstracto » no busca tanto establecer una gramática de las imágenes, como convocar al Ser a través de formas que son, de hecho, fuerzas agitadas.   Frente a la pintura de la realidad (…) –concluye- la invención de una pintura de fuerzas que hacen existir esta naturaleza –una pintura de la naturaleza naturante » (citanto a Spinoza). 

El cuarto punto sería la formulación de lo que Esteban llama su « cosmogonía », esto es, cómo Palazuelo ve el mundo, no tanto como un discurso de cosas establecidas, sino antes como devenir de fuerzas abiertas, que el artista capta y restituye como símbolo de lo visible.  Citando a Kandinsky, el arte sería no tanto un sistema plástico de equivalencias como una suerte de captación espiritual del ser, una figuración simbólica de la Unidad Cósmica, lo que Esteban nombra, todo en mayúsculas, como una ARQUITECTÓNICA.

El punto quinto, que Esteban define como « el más interior para mí y para tí el más ‘exteriorizado’ » sería la reflexión sobre la invención del cuadro y que aludiría, principalmente, al método de trabajo, esto es, el diálogo entre la libertad creadora y los elementos sobre los que ésta se apoya.  La relación que se establece en su quehacer entre las pulsiones naturales y el control de lo consciente.  Se podría concluir, dice Esteban, analizando los poderes de un cuadro en nosotros.  La creación sería así, dice: « una especie de búsqueda sinfónica de la Unidad anterior (y ulterior, si tenemos la fuerza de creer).  El cuadro como unidad propia, pero también –concluye Esteban- como signo hacia la Unidad que lo comprende.   El cuadro como enclave de la comunicación intersubjetiva y también de la continuidad energética del mundo ».

El 12 de mayo de 1977, apenas tres meses tras el inicio, Esteban está entregando una parte sustancial del trabajo. Remite cinco « Cartas » o capítulos que se  organizan en torno a tres asuntos: « El Cuerpo », « El Lugar » y « El Objeto » y que en esa primera versión fechará al final de los textos.   Afirma estar trabajando en otros dos capítulos: « El signo » y « Le souffle » (qué mala traducción tiene este término en español, ¿el aliento?, ¿el espíritu ?)  que ha previsto remitir hacia el final de ese mismo mes de mayo.  Se deduce que, empero, Palazuelo no ha comenzado aún sus « Cartas » de respuesta y Esteban plantea la posibilidad, creo que necesidad imperiosa, de viajar a Madrid, dos o tres días.   Esteban señala la necesidad de acelerar el trabajo por la crisis que lo hace peligrar.

Pero….Hélas!: al fin el 24 de junio, a través de otra de las cartas, sabemos que Palazuelo ha leído telefónicamente a Esteban lo que es su respuesta a éste, su primera « Carta ».   Entusiasmo de un Esteban que ve, por fin, que tras seis meses de trabajo el artista comienza a entrar en el juego.   Esteban le entregará entonces los dos capítulos que anunciara en mayo, a la par que su introducción, a la que titula « Distancias » y su conclusión « Presencias », dando así por concluido lo que llama “el primer estado del trabajo” y que no es otra cosa que su parte del libro a la que añadiría un capítulo nuevo, en diciembre de 1977, que no se había planteado al comienzo del trabajo, el relativo a la escultura.

En este punto de recuerdo de la relación de Esteban con el pintor, he de mencionar cómo el primero incluiría el que a mi juicio es uno de los más interesantes ensayos sobre Palazuelo, dentro de su libro « Traces, Figures, Traversées » (Éditions Galilée, Paris, 1985, pp. 219-227).

 

El libro de Palazuelo, publicado –ya se dijo- por Maeght, con el impulso también de Jacques Dupin, y al que nos hemos venido refiriendo, fue presentado en Madrid coincidiendo con la exposición de Palazuelo en la galería Theo de Madrid, inaugurada el 29 de enero de 1981.  Pude asistir a dicha presentación.   Me es difícil narrarles –tampoco es el objeto de la ponencia- la honda impresión que en un joven de veinte años pudo causar el diálogo entre Esteban y Palazuelo.   Ciertas luces de comprensión aparecen ahora, cumplidos mis cincuenta años, cuando me ocupo del Catálogo Razonado del artista, por encargo del MACBA, el MNCARS y la Fundación Azcona-Fundación Palazuelo.   El catálogo se abrirá con este poema de Palazuelo que les leo y que refiere una noción también muy querida por Esteban, la circularidad del tiempo, del espacio, de la vida….   Dejo para otro lugar otra intensa reflexión que he abordado en los últimos tiempos, la interrelación entre la poesía de Esteban y Palazuelo:

_________________________________________________

 

Miro en tu mirada,
hoja muerta ojo espejo
donde queda ya mineral
grabada la vida.
 
En primavera repetirás
la visión infinita.
 
Pablo Palazuelo.  “Cuaderno  marrón”, Paris, 1961

Un abrazo fuerte, en español, como concluía sus cartas, en francés CE a PP.
__________________________________________

ALFONSO DE LA TORRE (Madrid, 1960) es historiador y crítico de arte, especialista en el arte español desde los años cincuenta. Junto a su labor como crítico y comisario de exposiciones ha publicado numerosos ensayos y poesía.  Ha impartido clases en diversas universidades y cursos en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Museo de Arte Abstracto Español,  Fundación Ludwig o Universidad de Córdoba, entre otros lugares.  Es autor de los Catálogos Razonados de Manolo Millares (2004) y Manuel Rivera (2009).   Colabora anualmente, desde 2005, con ARCO, dentro de un programa de intervenciones en espacios públicos.  En 2010  presentó “La sombra de Oteiza (en el arte español de los cincuenta)” (Museo Oteiza e IberCaja) y “Pablo Palazuelo: 13, rue Saint-Jacques (1948-1968) (Fundación Juan March, Madrid-Fundación Museo Jorge Oteiza).

Actualmente trabaja en el Catálogo Razonado de Pinturas y Esculturas de Pablo Palazuelo, por encargo del MACBA (Museu d’Art Contemporani de Barcelona), MNCARS y Fundación Azcona-Fundación Pablo Palazuelo.

 ______________________________________

CRONOLOGÍA DE LA CORRESPONDENCIA

1 Diciembre 1976
Primer planteamiento de la obra

Febrero 1977
Primera « Carta » de Esteban a Palazuelo, que compondría el libro.

12 Mayo 1977
Cinco nuevas « Cartas » de Esteban: se organizan en torno a tres asuntos: « El Cuerpo », « El Lugar » y « El Objeto ».   Afirma estar trabajando en otros dos capítulos: « El signo » y « Le souffle » que ha previsto remitir hacia el final del mes de mayo.

24 Junio 1977
Conversación telefónica en la que Palazuelo da lectura a lo que parece ser su primera « Carta » a Esteban
Capítulos relativos a « El signo » y « Le souffle » en los cuales incluye también su conclusión, que titula « Presencias » y su introducción « Distancias ».   Esteban afirma así  haber enviado la totalidad de lo que llama ‘un primer estado’

1 Diciembre 1977
Remite un nuevo capítulo dedicado a la escultura.  Alude a unos poemas de Palazuelo, escritos en francés
ÍNDICE

CARTA 1
FECHA-1 Diciembre 1976
Remitida por Claude Esteban desde su domicilio que figura escrito por él : « Claude Esteban / 11, rue Daguerre / 75014 PARIS »
Escrita a mano
6 pp. anverso y reverso. Paginadas en el ángulo superior derecho
BREVE RESUMEN
Primer planteamiento de la obra, aludiendo al comienzo de las notas con dos años de anterioridad a la carta.   Afirma haber dejado un tiempo de reflexión, en torno a su obra y trayectoria.  Analiza « el enfoque » de la obra planteando se realiza al modo de una conversación o intercambio de cartas, « un comercio epistolar » lo define.  Establece la posibilidad de realizar cinco entrevistas enumerando sus posibles contenidos, que son analizados en detalle.   « Esquema director » concluye la carta, se plantea comenzar en torno al 15/XII estimando llegar hasta el fin de febrero y concluir al fin del invierno.
 
OTROS DOCUMENTOS
FECHA-Febrero 1977
Envío, según carta 2 (12/V/1977), de la primera « Carta » de Esteban a Palazuelo, que compondría el libro.

CARTA 2
FECHA-12 Mayo 1977
Remitida por Claude Esteban desde (membrete) de la revista « ARGILE» (sello seco) de Maeght en el 11 de la rue de Téheran
Escrita a mano
2 pp. anverso y reverso. Paginadas en el ángulo superior derecho
BREVE RESUMEN
Esteban señala a Palazuelo que su silencio no debe ser comprendido como olvido de la tarea pendiente.  Sigue trabajando como había previsto en la primera carta.  Alude al envío en febrero de una primera « Carta » y remite cinco nuevas « Cartas » que compondrían la primera parte de la correspondencia.  Se organizan en torno a tres asuntos : « El Cuerpo », « El Lugar » y « El Objeto ».   Afirma estar trabajando en otros dos capítulos : « El signo » y « Le souffle » que ha previsto remitir hacia el final del mes de mayo.  Se deduce Palazuelo no ha comenzado aún sus « Cartas » de respuesta y Esteban plantea la posibilidad de viajar a Madrid, dos o tres días.   Esteban señala la necesidad de acelerar el trabajo por la crisis que hace peligrar el trabajo.   Agradecimiento por un grabado que tiene en su domicilio.   Jacques Dupin le ha informado de problemas de salud de la madre de Palazuelo, interesándose por ella.
 
OTROS DOCUMENTOS
FECHA-24 Junio 1977
Conversación telefónica en la que Palazuelo da lectura a lo que parece ser su primera « Carta » a Esteban, que llena de entusiasmo al crítico, según carta de éste de la misma fecha, que parece inmediata a la conversación.
 
CARTA 3
FECHA-24 Junio 1977
Remitida por Claude Esteban sin especificar lugar
Escrita a mano
1 p. anverso y reverso.
BREVE RESUMEN
Alusión a la conversación telefónica entre Esteban-Palazuelo que parece simbolizar el inicio del trabajo.  El artista le ha dado lectura de su « Carta » que Esteban califica, entusiasmado, de ‘rica de pensamiento y de expresión’.   Le anima a continuar, remitiéndole, también textos o notas complementarias que Palazuelo estime necesarios.   Cumpliendo su promesa, le envía los capítulos relativos a « El signo » y « Le souffle » en los cuales incluye también su conclusión, que titula « Presencias » y su introducción « Distancias ».   Esteban afirma así  haber enviado la totalidad de lo que llama ‘un primer estado’ y que alude, obviamente, a la entrega del trabajo en su totalidad, si bien susceptible de ser modificado en función de las respuestas de Palazuelo.   Le solicita a éste el material porque podría abordar su traducción durante el verano.   Le solicita también el material gráfico que considera puede hacerse a través de Maeght, le plantea también la posibilidad de aportar las fotografías de la exposición de la galería Theo de Madrid de ese año.

CARTA 4
FECHA-1 Diciembre 1977
Remitida por Claude Esteban desde (membrete) de la revista « ARGILE» (sello seco) de Maeght en el 11 de la rue de Téheran
Escrita a mano
1 p. anverso y reverso.
BREVE RESUMEN
Esteban ha tenido conocimiento del reciente fallecimiento de la madre de Pablo Palazuelo, Clotilde de la Peña.   El comienzo de esta carta es de pésame de Esteban hacia Pablo, animándole a que distraiga su pena en el trabajo que está vinculado a la exposición que se inaugurará ese mes en la galería Theo de Madrid.   Le informa de la imposibilidad de darle un abrazo por inminente inauguración (6/XII/1977) de exposición de Denise Esteban.   El libro debe ir con lentitud, pues Esteban reitera su petición de « Cartas » de Palazuelo y le señala la importancia de acelerar, argumentándolo en una reciente petición de Jacques Dupin para que la monografía pudiese publicarse en el primer semestre de mil novecientos setenta y ocho.   Remite un nuevo capítulo dedicado a la escultura.  Alude a unos poemas de Palazuelo, escritos en francés, que recientemente éste le ha entregado en Barcelona, posiblemente con ocasión de la exposición en Maeght del artista y que Esteban le afirma va a traducir.  La carta concluye reiterando la necesidad de que el libro se edite, « todo el mundo lo espera con impaciencia ».

 

______________________________________________________________

Claude ESTEBAN                                                   Paris, le 1º décembre 1976
11, rue Daguerre
75014 PARIS

Mon cher Pablo,

Si j’ai beaucoup tardé à t’écrire, c’est que je voulais, d’abord laisser se faire en moi un temps d’« incubation » à propos de ton œuvre et de ta démarche, relire et oublier toutes le notes que j’avais pu prendre au cours de ces deux dernières années. Et je voulais aussi, et surtout au moment d’entreprendre le travail d’ecriture, réfléchir sur la méthode, sur « l’attaque » -el enfoque– qui serait la meilleure ou la moins mauvaise pour approcher ton itinéraire interieur.

J’ai pensé à ce que tu m’avais dit -et que j’approuve-  sur le côté aride -dangereux et souvent inutile– du texte critique qui devient discours à propos de l’œuvre, et qui se satisfait toujours un peu trop vite de ses raisons, de ses comparaisons qui enveloppent l’œuvre d’un réseau subtil de toiles d’araignées rhétoriques -qui, au lieu, d’aider l’œuvre à apparaître, la recouvrent, la dissimulent, la déforment. Et je crois, en effet, qu’une manière plus dialoguée serait á la fois plus vive et plus éclairante. Mais je ne crois pas aux vertus de la « simple conversation » enregistrée et plus ou moins réécrite pour les besoins d’un livre. Il ne faut pas remplacer le discours solitaire du critique par un « èchange inmediat », à bâtons rompus, sans lien directeur.  (On voit proliférer aujourd’hui ces «entretiens » avec X ou Y, à mi chemin entre l’interview et le dialogue pseudo-socratique).

Ce qui me paraît plus fécond serait une sorte d’échange de lettres entre nous, donc un « commerce épistolaire » d’une longueur variable selon les thèmes d’approche, qui ne se baserait pas, de mon côté, à te poser des questions -et pour toi, à y répondre- mais qui serait, à chaque fois, comme une réflexion de ma part sur un « sujet » particulier, réflexion à laquelle tu répondrais en la confirmant, la développant ou au contraire en la critiquant.  Le coté « analytique » serait ainsi corrigé par le fait de ta réponse, forcement « dynamique » qui me forcerait à poursuivre, à relancer le débat à partir de tes propes formulations.

Je pense aussi –encore schèmatiquement- à un livre qui s’intitulerait par exemple « Cinq dialogues-et un portrait ».  Les 5 dialogues seraient faits d’échanges de deux ou plusieurs lettres entre nous, chacun autour d’une approche particulière -et le « portrait », à la fin, ne serait pas, bien sûr, ton portrait, mais l’essai de rendre à travers les mots la « figure » d’un tableau-portrait d’une ouvre se faisant à travers la parole.   Mais je vais préciser davantage ma pensée.

Je commencerai par une introduction où je dirais que le critique travaillant « desde fuera » et le peintre « desde dentro », il me semble nécessaire que ces deux itinéraires se recoupent sans cesse, celui du critique vers le dedans, vers « le creuset de la création » comme disait Klee, celui de l’artiste vers le dehors, vers la formulation, vers l’explicitation (au sens latin, de « desdoblar lo que está encerrado ») de son travail interne, et que par conséquent cet échange continuel de forces, de vecteurs, doit faire apparaître « un champ de forces » qui est plus que la somme des œuvres, qui est l’energie spécifique oeuvrant en un homme et dans son expérience.   Puis viendraient les differents moments de « dialogue » -allant de ce qui paraît le plus extérieur (pour moi)  à ce qui serait le plus intérieur.

Donc, je verrai cinq entretiens autour des lieux suivants :

  1. On a trop répété qu’un « artiste » n’avait pas de biographie (et moi aussi je l’ai ecrit….), que la biographie d’un artiste c’était la biographie de ses œuvres. Mais c’est là un point de vue beaucoup trop « idéaliste » Je m’interrogerai et t’interrogerai donc sur cela : n’y a-t-il pas une « réalité individuelle », une incarnation, qui joue son rôle dans le travail de l’« artiste », et d’abord une réalité « biologique » ? qu’est-ce que approcher, ressentir, enregistrer le monde extérieur -disons, la nature- à travers son corps ?   Toi, travaillant, as-tu conscience de ce rapport phénoménologique d’échange entre l’extèrieur et l’intérieur que tu formes ?  La respiration, la marche, le rythme du sang, la pulsation nerveuse de la pensée, ne sont-ils pas des élements « imprescindibles » d’appréhension du monde ?  Le peintre a un corps; il n’est pas pur esprit, simple passage de forces ; il est une main, il est œil, il est sexe–   Il y a une biologie (une biochimie) de la personne, sur laquelle on ne veut pas s’interroger en Occident, par le fait d’une vieille idéologie idéalisante (mi-grecque d’après Aristote, mi-chrétienne), biologie de la personne qui, reconnue, permettrait de se « comprendre » mieux, soi et le monde.

Prolongeant ce débat, je dirai que l’artiste, comme tout homme, est ce « corps » (je préciserai ma pensée: ce corps est « chair et esprit incarné à la fois ») -et que ce corps se manifeste dans un lieu -spatial et temporel à la fois.   Donc que cet individu n’a pas seulement une histoire biologique propre, mais qu’il entretient une relation -physique, émotionelle, intellectuelle- avec un milieu donné.    Sans revenir aux lois mécaniques qui faisaient dépendre l’oeuvre d’un homme de la «circonstance», je crois que la formule d’Ortega –soy yo y mi circunstancia– doit être approfondie.   Qu’est-ce que la « circunstancia » pour toi, et d’abord la circonstance géographique, historique, culturelle de ton «implantation» dans une terre particulière, une civilisation, etc. ?  Bref, cela a-t-il une importance déterminante d’être « espagnol du XXºs » ?    Après une approche du yo, une approche du yo, Pablo Palazuelo.

  1. Cela ouvrirait le second débat, le second échange entre nous. Comment te reconnais-tu ou non dans une certaine «culture» espagnole ?   Penses-tu que cela a joue un rôle (attraction ou refus) dans la détermination à peindre ?   Sans nous promener ensemble au Prado (ce qui aurait son charme et sa valeur éclairante…) je te parlerai d’un certain nombre de « constantes » qui m’apparaissent dans une appréhension du monde, telle que certains artistes espagnols -peintres, sculpteurs, architectes- l’on pratiquée.   En gros, le refus toujours d’un « idéalisme » que la peinture italienne a prôné, non pas vers un « réalisme », mais vers une vision plus vaste du monde -qui ne voudrait pas séparer la réalité inmédiate de sa dimension trascendante (le dieu chrétien, mais aussi l’artifex du monde.  Cf. Fray Luis de León, etc…).   Donc malgré les échecs, les doutes (ce desengaño qui n’est pas si négatif qu’on le dit), un anhelo de s’opposer aux dychotomies de la raison –d’où l’échec du classicisme français, du réalisme pur, etc… Je te demanderai si tu ressens cela comme moi (et aussi bien à travers la musique très « pythagoricienne » du XVI et du XVII en Espagne).   Bref, Pablo Palazuelo, espagnol : est-ce que cela a un sens, et lequel à tes yeux ?   (Je pense à la signature du Greco, très signfificative à cet égard : puisque malgré 40 ans à Toléde, il a toujours signé en grec, et souvent précisant Domenikos Theocopoulous, Crétois – conscient de tout ce qui le rattachait, lui, à Byzance…).

Donc, dans ces 2 premiers moments, je partirai de ce qui pour moi est ton extériorité -et qui pour toi est ta première et fondamentale intériorité, ta personne et ta circonstance vécue.

  1. Nous entrerions ensuite dans le débat proprement pictural.

Il est convenu de dire que tu es un « peintre abstrait ».   Encore une catégorie à regarder de prés et à debarrasser de son schématisme intellectuel, et souvent polémique.  Je voudrais faire avec toi une sorte d`historique intérieur de ce que l’on dit « abstraction » -et montrer qu’il peut y avoir deux voies: celle, rationnelle au sens étroit du terme, analytique, que l’on retrouve dans l’évolution de la peinture occidentale -qui va de la reduction de l’Objet à un schéma conceptuel (le Cubisme) jusqu`à la recréation « mentale » des figures (l’abstraction géométrique -qui est en fait une figuration pour l’entendement); et l’autre voie, qui est refus de cet idéalisme, et plutôt un cheminement de spiritualité (au sens de spiritus, le souffle qui donne vie), une attention portée non plus aux figures figées mais aux grands rythmes cosmiques que d’autres civilisations et d’autres aventures plastiques ont su reconnaître (l’Orient, bien sûr, mais aussi des cultures « marginales » en Europe, moins marquées par le Christianisme, l’art celtique, par exemple, des runes et des entrelacs).

Bref, montrer que ton cheminement « abstrait » ne cherche pas à nommer, à établir une grammaire des figures, mais a convoquer l’Être à travers des formes qui sont en fait des forces agissants.   Donc face à la peinture de la réalité (nature naturée, comme disait Spinoza), l’invention d’une peinture des forces qui font exister cette nature -une peinture de la nature naturante.

Le 4 point serait donc la formulation de ce que j’appelerai ta « cosmogonie » (tu en parles magnifiquement dans ton dialogue de la Revista de Occidente).  Comment tu vois le monde non pas comme un discours de choses établies, figeés, mais comme un devenir de forces ouvertes, que tu captes et dont tu nous restitues comme le symbole visible.  L’art, ainsi entendu (et qui, à part Kandinsky et toi, l’a ressenti au XXºs avec autant de lucidité ?) n’est plus un systéme plastique d’équivalences (« je ne peins pas l’arbre, mais l’essence de l’arbre »….) mais une sorte de captation spirituelle de l’Être, une figuration symbolique de l’Unité cosmique -une ARCHITECTONIQUE.

Je ne m’attarde pas là-desus pour le moment –puisque tu en as parlé avec infiniment de clarté et de force.

Le 5 point serait pour moi le plus intérieur et pour toi le plus « extériorisé » : c’est à dire la réflexion sur l’« invention du tableau ».  Ton approche de l’oeuvre qui « va » se faire, ta méthode de travail (action-passivité active; importance du geste et contrôle par les forces lucides de l’esprit, etc…).

Le dialogue entre ta liberté d’invention et les données sur lesquelles elle s’appuie (le rôle des grilles, leur contrainte et leur fécondité pour toi, etc…).  La relation qui s’établit dans ton travail entre les pulsions « naturelles » et le contrôle du conscient, etc… (avec une partie sur la notion bien élementaire du « subconscient » exalté par certaines expériences surréalistes –face à l’inmense Ordre de l’Informalisme, qui n’est pas l’Informe).    Je te poserai à ce propos des questions sur le faux conflit (à nos yeux) entre la Couleur et le Dessin, dès lors qu’on refuse l’opposition Esprit-Matière, Sensuel-Intellectuel, Volenté indivuellle-Hasard, etc…).

Et l’on pourrait conclure sur les « pouvoirs » d’un tableau sur nous : au-delà de la satisfaction (de la délectation, comme on disait au XVIIº s) que toi et le spectateur peuvent éprouver; n’y-a-t-il-pas une « insatisfaction » fondamentale, celle de la représentation forcément particulière -ce tableau, tel autre- si on la compare à ce dèsir en nous d’exprimer une continuité, un mouvement qui ne finit pas… Et comment, par conséquent, une oeuvre en appelle une autre, dans une sorte de recherche symphonique de l’Unité antérieure (et ultérieure, si nous avons la force d’y croire).  Le tableau comme unité propre, mais aussi comme signe vers l’Unité qui l’englobe et le porte.  Le tableau comme lieu de la communication intersubjective et aussi de la continuité énergétique du monde.

________________________________________________________

Cher Pablo, ceci -tu le comprendras bien- es un schéma directeur, rien d’autre.  Je pense que le cours même de nos lettres, comme un fleuve, trouvera son champ d’action et sa direction propre.  Je commencerai donc par t’écrire sur les premiers « thèmes » ; je le ferai sous forme de lettre dactylographiée pour plus de facilité pour toi.  Tu me répondras comme tu veux -en espagnol, je pense, pour être parfaitement libre dans ta pensée.  Et quand nous aurons tous les matériaux, nous verrons ensemble comme les mettre véritablement sous forme de livre.

Je commencerai aux alentours du 15 décembre -et cela pourrait nous mener jusqu’à la fin de février.  Ainsi le livre se ferait à travers nous -et je l’organisserai à la fin de l’hiver-.

J’attends tes suggestions, tes critiques, ta pensée toujours éclairante.

 

Un abrazo fuerte

Claude Esteban

 

P.S. Quand le dialogue sera bien « établi », j’irai à Madrid, s’il le faut –mais pas avant.  Je crois cela préférable.

_______________________________________________________________

maeght éditeur
13 rue de téhéran
75008 paris
téléphone 522 13 19

Paris, le 12 mai 1977

Bien cher Pablo,

Mon silence ne signifiait pas de ma part que j’avais oublié le plan du travail que nous nous étions fixé, bien au contraire….Despuis février -et ma première « lettre »- j’ai poursuivi mon étude.  Et aujourd’hui je t’envoie cinq autres « lettres » qui forment la première partie de ma correspondance avec toi.   Tu seras ainsi mieux à même de me répondre.

Voici comment j’ai organisé cette série :
Ia et Ib – LE CORPS
IIa et IIb – LE LIEU
IIIa et IIIb – L’OBJET

Je travaille maintenant à IV (LE SIGNE – deux lettres, sans doute) et V (LE SOUFFLE – deux lettres aussi) que j’aimerais te faire parvenir vers la fin du mois.   Comme je te disais lors de ma lettre de décembre, je tente une approche « desde fuera » pour parvenir à « lo de dentro » par mouvements successifs, ou plutôt par cercles concentriques…

Ma partie IV sera l’étude des lois que tu t’es données (la géométrie génératrice, les formes et les forces, etc…).   Ma partie V étudiera ce que j’appelle le « souffle » de ta peinture -ce qui fait de tes signes une palpitation sensible de l’Être sur la toile.   Et je concluerai sur la « vision intérieure » d’un de tes tableaux.   Je pense ainsi me rapprocher un peu plus de ce qui engendre l’œuvre, plutôt que de m’en tenir à son commentaire critique.

Bien sûr, j’attends de toi ta réaction propre et tes critiques.  Je pense que j’avance des choses sur lesquelles tu ne seras pas d’accord… Tant mieux !   C’est à travers ces divergences et ces convergences qu’apparaîtra pour le lecteur la figure de ton œuvre et de ton cheminement.   Si tu estimes qu’il t’est difficile de me repondre point par point –et lettre par lettre, fais-le comme tu le jugeras bon.   Quand j’aurais, de mon coté, terminé ce premier état de mon travail, je pourrais aussi bien aller te voir deux ou trois jours à Madrid et m’entretenir avec toi –et ensuite réécrire ce que tu m’auras confié de vive voix.  On peut imaginer des « commentaires » que tu ferais en marge de mes lettres et qui pourraient prendre place sur l’autre page du livre futur…

Mais de tout cela, il faudra discuter longuement ensemble.  Il y a aussi tes notes de travail, tes poèmes, qui pourraient se mêler au texte, par des scansions très précieuses.

Je crois qu’il faudra a accélérer un peu le travail, si nous voulons que la monographie sorte à la fin de l’année, lors de ton exposition.  (Je crois, de plus, que les éditions vont être ralenties par la crise -alors mieux vaut tenir que courir….).

Penses-tu venir à Paris avant l’été ?  Sinon, il faudra que j’aille te retrouver à Madrid…

Ta pensée, ton œuvre ne me quittent pas depuis plusiers mois.   Et il y a, pour me les rendre plus proches et plus amicales encore, ta superbe gravure qui me parle de ta force et de ta générosité.  Sois en remercié de tout cœur, cher Pablo.

Jacques Dupin m’a dit que tu avais du souci pour la santé de ta mère.  J’espére que cette préoccupation te permet cependant de travailler.

Un mot, un appel de toi me seraient nécessaires.

Un abrazo fuerte,

Claude.

 

_____________________________________________________

Paris, le 24 juin 1977

 

Cher Pablo,

Notre conversation par téléphone a été particuliérement bénéfique pour moi et je t’en remercie.  J’étais, je l’avoue, un peu inquiet sans nouvelles de toi, ne sachant pas si tu avais le loisir d’entreprendre ce travail, sinon ingrat, du moins accaparant au milieu de tous tes projets de peinture.   Ce que tu m’as lu de ta réponse est absolument magnifique et d’une richesse de pensée et d’expression qui m’enthousiasme !  Et maintenant que la boule est lancée, j’espére que tu vas poursuivre dans les semaines et les mois d’été qui viennent.

Ta manière de procéder est la bonne: répondre sur des points précis qui te sollicitent et que tu approfondis à partir de ton experience propre.   Je pense, du reste, que plus tu avanceras dans les lettres, plus tu trouveras où te « glisser », car c’est à partir des lettres IV et V que mes questions se font plus pressantes –et mes réponses plus évasives…

Je t’envoie donc les « chapitres » IV (IVa et IVb-le SIGNE) et V (Va et Vb-le SOUFFLE) auxquels j’adjoins ma conclusion provisoire (PRÉSENCES) et l’introduction -ou prologue- général (DISTANCES) dans lequel je fixe, pour le lecteur, la méthode qui sera celle du livre.

Tu as donc désormais entre tes mains la totalité de ce premier « état », susceptible bien sûr d’être modifié -et peut-être allégé en fontion de tes réponses.

Envoie-moi, s’il te plaît, les textes, notes et poémes que tu estimes nécessaires -et qui seront, eux aussi, des élements de ta réponse.  Je pourrais ainsi m’attaquer à la traduction durant l’été.

Si nous ne parvenons pas à nous voir lors de ton passage à St. Paul, j’irai en septembre à Madrid mettre l’ensemble au point avec toi.

Pour la documentation nécessaire au livre (clichés en blanc et noir, quadrichromies), il faudrait que la Galerie s’en occupe assez vite -car cela risque d’être long.  As-tu encore avec toi les photos en couleurs que tu avais prises pour Madrid ?

J’attends, impatiemment et chaleureusement, tes reponses !    Un abrazo fuerte de tu amigo

Claude

_________________________________________________________________

maeght éditeur
13 rue de téhéran
75008 paris
téléphone 522 13 19

Paris, le 1 décembre 1977

Bien cher Pablo,

J’ai appris avec tristesse la nouvelle de la disparition cruelle qui t’a frappé.  Je savais toute la présence chaleureuse que représentait ta mére dans ta vie -et ce vide, soudain, doit être si dur, ce vide que rien ne vient plus combler, pas même l’affection des proches et des amis.  Puissent, toutefois, les êtres qui t’aiment t’apporter leur réconfort, c’est mon dessir le plus cher –si je me permets de me compter parmi leur nombre.
L’exposition de Madrid va, du moins, te distraire un moment de ton chagrin.  C’est là que tu te retrouves, au plus rigoureux de ton travail; c’est de là que surgiront maintenant toutes tes raisons de vivre.  Je regrette de ne pas pouvoir faire le voyage pour t’embrasser;  Denise a son exposition le 6 décembre et je me dois d’être auprés d’elle.  Là aussi, nous aurions été heureux que tu sois des nôtres, pour mieux te manifester notre amitié.  Du moins, songerons nous beaucoup à toi en ces jours de superbe présence palazuelienne…. Penses-tu, après l’exposition, poursuivre notre travail de correspondance ?  Jacques Dupin me disait hier qu’il importait d’accélerer le mouvement si nous voulons que la monographie sorte dans le premier semestre 78.  J’adjoins à ma lettre le chapitre nouveau consacré a la sculpture.  J’espére qu’il ne te décevra pas.   Maintenant, il faudrait que tu me répondes, au moins une lettre par chapitre.  J’ai traduit les poémes que tu m’avais donnés à Barcelonne. Je vais y travailler encore -mais ils me paraissent déjà assez bien en Français.
De toute manière, je suis à ta disposition si jamais tu voulais que nous travaillions ensemble pour les lettres suivantes.  Car je me doute que tu seras bientôt accaparé par l’exposition de Paris (DLM, affiches, etc….)
Il faut que le Palazuelo sorte avant l’été !!!   Tout le monde ici l’attend avec impatience, moi tout le premier.
Cher Pablo, je t’envoie ma pensée la plus affectueuse et te souhaite courage et travail pour les mois qui viennent.

Un abrazo fuerte.

Claude

 

___________________________________________

[1] AAVV, Poètes, peintres et sculpteurs, “Derrière le miroir”, nº 119, Maeght Éditeur, Paris, 1960