PABLO PALAZUELO-POESIA CREPUSCULAR

PABLO PALAZUELO-POESIA CREPUSCULAR

Texto publicado en el catálogo
PALAZUELO, PARÍS, 13 RUE SAINT-JACQUES, (1948-1968),
MUSEU FUNDACIÓN JUAN MARCH. PALMA. FUNDACIÓN JUAN MARCH (22/06/10-30/10/10)
MUSEO DE ARTE ABSTRACTO ESPAÑOL. CUENCA. FUNDACIÓN JUAN MARCH (19/011/10-27/02/11)
FUNDACIÓN-MUSEO JORGE OTEIZA. ALZUZA (11/03/11-29/05/11)
pp.111-113

 
Cáoticos e intensos, claros e impenetrables.   De lenguaje concentrado y potente.   Visionarios, transidos, sacrales, estupefactos y sensuales.   Son algunas de las reflexiones que se pueden aplicar a esta suma poemática de Pablo Palazuelo.

Paradigmáticos y trascendentes también, como puede colegirse de su lectura no componían una anécdota o entretenimiento entre el trabajo afanoso de la pintura sino que, más bien, han de comprenderse como una tarea más del quehacer de un artista obsesivo que emprendió, siempre  con secreto rigor, diversas aventuras creadoras, además de la conocida de su pintura.

Sus palabras parecen emanar desde una actitud extática, jamás exenta de tension y arcanos.  Reino oscuro y telúrico en el que emerge su  poesía crepuscular componiendo el retrato de un artista observador, proclive al autoanálisis y al escudriñamiento de una realidad que parece confluir en el áscesis del espíritu.  Trazas de algunos de sus poetas admirados, Hölderlin, Novalis, Valéry, Guillén o Bataille, entre otros, pueden encontrarse en las páginas que siguen.

Tras su lectura podemos colegir que estos poemas desprenden lo que podría definirse como un aura.  Que es tan subjetivo (escritos desde la prisión de los sentidos -escribe- recordando a nuestros místicos)  como, a la par, extendido hacia la sed de relación con una secreta energía del mundo que le rodea.  Cosmos  tampoco exento de obscuridades, orbe de lo real mas que elogia, en lugar capital,  el misterio.  Pintor poeta de verbo a veces jubiloso otrora pareciera inundado por un contenido tremor.

Los poemas proceden de dos de sus cuadernos personales manuscritos, realizados en Paris, junto a diversas notas por lo general guardadas junto a éstos.   Puede decirse que son versos escritos en la soledad del 13 de la rue Saint-Jacques, por su fechado casi coincidente con su llegada al estudio cedido por los Maeght, frente a la iglesia de Saint-Séverin.   El primero de los cuadernos, con menor número de poemas redactados únicamente en francés, se abre con un fechado en la guarda: 1953.  El segundo contiene poemas por lo general concebidos entre 1961 y 1963.

Ordenados siguiendo el ritmo de su aparición en los cuadernos, escritos a veces en algunas notas u hojas sueltas, los poemas de Pablo Palazuelo, tal a sus pinturas, se metamorfosean vertiginosamente.   Como sus pinturas tituladas ‘Metamorfosis’, las formas escriturales generan otras formas, que generan otras formas…y así ad infinitum, hasta llegar a hacer desaparecer, por completo, su original lineaje.

Frecuentador del va y viene sobre lo mismo, al modo de una extraordinaria imaginalia, como reza uno de los títulos de estos poemas, es sabido que si en el lenguaje plástico una pequeña mutación de las formas puede a veces parecer imperceptible, en el escrito, un leve cambio en la sintaxis, una palabra vagabundeando sobre el papel, un adjetivo que antes estuvo y huye, u otros que de repente aparecen, convierten una creación en otra por completo diferente.

Amante de la cadencia, en pinturas y poemas, del juego de la transformación caprichosa de las palabras, en la transcripción hemos conservado esa tendencia a la reiteración, a la composición que utiliza versos ya creados que transitan, silenciosos, a lo largo de las páginas de sus cuadernos..

Escritos en francés en el primer caso citado, mas también, en el segundo, con presencia de ingles y castellano.    Utilizando a veces las mayúsculas, se ha respetado también la disposición de los versos, ya fuere alineados en su centro o ajustados a la derecha, o combinando otras disposiciones singulares.   También se han dejado algunos aparentes desajustes de la gramática, transcribiéndose con literalidad, según lo escrito por Palazuelo.   Hojas desordenadas, a veces es difícil discernir en todos los casos el fechado de los poemas.

La naturaleza: el sol, la luna, el agua, el jardín, la noche, la vegetación, son algunos de los temas en los que Palazuelo abunda.   Hondura y dolor, a veces lacerante, sobrevuelan los poemas.

En algún momento meditamos sobre si acometer la labor compleja de proponer, junto a la  transcripción, una ordenación temática de estos poemas. Mas preferimos presentarlos tal y como habían sido concebidos, a sabiendas de que se ofrece una suerte de despliegue de versos algo caótico.

Se transcriben  también, al final de esta obra, algunos de los poemas publicados, como se verá alimentados de los apuntes de los cuadernos.

Valga esta reflexion de Rimbaud, en la “Jeunesse” de “Les Illuminations”, anotada por Palazuelo en uno de estos cuadernos, como proclama y guía, que si son propósito evidente en su pintura, también lo son de sus escritos: “Mais tu te mettras à ce travail: toutes les possibilités harmoniques et architecturales s’emouvront autour de ton siège”.