MANUEL SONSECA: NO-FOTÓGRAFO

MANUEL SONSECA: NO-FOTÓGRAFO

Texto publicado en el catálogo
MANUEL SONSECA: NO-FOTÓGRAFO (25/02/2010-21/03/2010)
Universidad de Córdoba, 2010

 

Manuel Sonseca no es un fotógrafo.  O, al menos, la mayoría de las reflexiones críticas más certeras, de las escritas sobre él, redundan en considerarle un poeta que piensa antes que un mero capturador de imágenes.  Él mismo ha señalado que su consideración como fotógrafo maduro se inicia en un momento en el que percibe que quien dispara no es tanto su ojo como su mano: las fotografías serían así el resultado de un proceso -no exento de zozobras- que, sintéticamente, se puede calificar de reflexión intelectual.

Una reflexión temblorosa, de bordes difusos y paisajes de sueños grises que, en todo caso, está teñida de intensos sentimientos poéticos.   Reflexión sobre la vida, los que en ella están y los que ya no; sobre lo que se ve iluminado por la engañosa luz pero, también, sobre la tiniebla o, en definitiva, lo que no se percibe, exactamente, con el ojo.  Indagación pues sobre el poder de evocación de las imágenes y lo que está más allá de la realidad.

Mas también Sonseca discurre sobre la ausencia y el espíritu, sobre conversaciones ignotas que permanecen encerradas tras los arcanos de lo que parece ser realidad.  Verbo culto y de hondo conocimiento literario, por él definido como un lenguaje sustentado en metáforas y elipsis y que antes que surgir de las imágenes, puede darse el caso tenga su origen, precisamente, a partir de éstas.

Imágenes robadas al destino, ha dicho en alguna ocasión, en Sonseca es capital su reflexión sobre el tránsito vital, sobre el tiempo.   Viajero defensor del tránsito de un lado a otro, geógrafo de las emociones parapetado tras las citadas metáforas, el tema de su fotografía es, siempre, íntimo, y él mismo el sujeto de su poema visual.

Plossu había escrito aquello tan referido: Sonseca es ‘un poeta libre’.  Juan Manuel Bonet, en el texto de la monografía ahora editada, con ocasión de su III PREMIO INTERNACIONAL DE FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA PILAR CITOLER, ha subrayado también que es, ‘un poeta de la cámara’.   El propio Sonseca seleccionó en fecha reciente una frase de otro poeta, René Char, como emblema de sus días recientes: “Vivir es obstinarse en consumar un recuerdo”.

Poeta pues, mas heterodoxo, frente a las modas Sonseca se propone, seriamente, no estar al día.  Elogiador del tránsito, de lo fugaz, es creador vindicador de la autonomía de la imagen.  Así, cada una de ellas posee vida propia, sentido inapelable, no siendo precisa la existencia de otras estructuras narrativas que las justifiquen.  No precisando pues la esclavitud, estas u otras, de las palabras. La trashumancia del verbo.