CITOLER-III PREMIO DE FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA

CITOLER-III PREMIO DE FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA

Texto publicado en el catálogo
Alfonso de la Torre. Tercer premio internacional de fotografía contemporánea Pilar Citoler, catálogo de la exposición del mismo nombre, Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí-Universidad de Córdoba, Córdoba, 2008

 

El pasado 2008 fue la tercera edición en que se convocaba el PREMIO INTERNACIONAL DE FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA PILAR CITOLER.   La Diputación de Córdoba, a través de su Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí y la Universidad de la ciudad y su Vicerrectorado de Cultura, con la cooperación del Parque Científico Tecnológico de Córdoba ‘Rabanales 21’, son quienes han impulsado un Premio plenamente consolidado en la llegada de este 2009 (www.premiopilarcitoler.es).

Es sabido que éste se presentó por vez primera en Paris en el marco de “Paris-Photo” en 2006.   De esta Feria, el principal evento europeo en el mundo de la fotografía artística contemporánea, recibió un indudable respaldo que fue reiterado el pasado año difundiéndolo de nuevo.  No en vano será preciso recordar algunas de las cifras que concita.   El pasado 2008, con Japón como país invitado, “Paris-Photo” contaba con ciento siete expositores de diecinueve países; ochenta y seis galerías y veintiún editores.  En este ámbito mundial se quiso dar a conocer el Premio.  El éxito de la convocatoria parisina permitió su presentación haciendo extensiva su vocación internacional.   Al ser su tercera cita hay que decir que la respuesta ha sido excepcional habiéndose presentado ciento treinta y tres artistas.

Con presencia de fotógrafos españoles, remitieron sus fotografías al Premio creadores de diversos países.  Por orden de densidad señalamos: Italia, Alemania, Argentina, Francia, México, Chile, Austria, Perú, Portugal, Colombia, Luxemburgo, Reino Unido y Rusia.    La mayoría de los fotógrafos que han concurrido tienen una consolidada trayectoria.

El PREMIO INTERNACIONAL DE FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA PILAR CITOLER, es sabido, no nació como un premio más al uso.  Es uno de los de mayor dotación económica y entre sus objetivos se encuentra el apoyo indudable a esta manifestación artística de nuestros días.    Supone el inicio de una colección de fotografía contemporánea que albergarán las instituciones convocantes.    En sus dos ediciones anteriores ha sido ganado por Begoña Zubero (2006) y Félix Curto (2007).   A ellos se suma ahora, en su tercera edición, Manuel Sonseca.

También es el origen de una serie de monografías sobre los fotógrafos premiados que  se pretende sea referencia en el mundo de la fotografía contemporánea.  El primer volumen editado en 2008, dentro de la colección “El ojo que ves”, fue dedicado a Begoña Zubero (Bilbao, 1962).  De laboriosa ejecución, fue realizado bajo la tutela de Ediciones del Umbral, incluyendo un extenso ensayo de Ramón Esparza.   El libro de Félix Curto (Salamanca, 1967), segundo volumen por tanto de la colección, que se presenta ahora coincidiendo con su exposición en la Sala Puerta Nueva, ha sido impreso en Córdoba en Gráficas San Pablo.   Laboriosamente trabajado por el propio artista, incluye un texto del crítico Abel H. Pozuelo con el título “Siguiendo la estrella”.

No se trata de convocar y premiar, sino de dar un apoyo sin dudas a la fotografía contemporánea.    En torno a él se realizan numerosas actividades: se inicia una serie de monografías y se realizan exposiciones tanto del premio como del artista premiado ese año.

El jurado de este Premio estuvo en 2008 presidido por Pilar Citoler, coleccionista creadora de la Colección Circa XX, Presidenta también del Patronato del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y contó entre sus miembros con los fotógrafos Félix Curto y Pierre Gonnord.   En el jurado estaban también presentes Juana de Aizpuru, galerista; Mónica Carabias, Comisaria de exposiciones; Catherine Coleman, Conservadora de Fotografía del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y quien suscribe.

Como miembro del Jurado tengo que subrayar el apoyo que hemos recibido de la Diputación, a través de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí, su Presidente Francisco Pulido Muñoz y su Vicepresidente José Mariscal Campos.  También por parte de la Universidad su magno Rector, José Manuel Roldán Nogueras y el Vicerrector de Estudiantes y Cultura, Manuel Torres Aguilar.

Tenemos que añadir que las deliberaciones del jurado, ante el extraordinario conjunto de fotografías presentadas, fueron en extremo laboriosas y llenas de una gozosa insatisfacción poco habitual en los Premios.   Es sabido que la labor de los jurados en muchos certámenes no pasa de ser una búsqueda de aguja artística en pajar desordenado.   No fue el caso.

Agradecimiento pues, también, a todos los artistas presentados y muy en especial a los seleccionados quienes han aportado, además de la excelencia de su trabajo, sus reflexiones sobre el mismo en esta publicación.

La vocación del Premio tiene un doble sentido: su contemporaneidad y su deseo de internacionalidad.   No es un Premio destinado al hallazgo de nuevos valores artísticos sino más bien se desea subrayar una trayectoria ya consolidada dentro del mundo de la fotografía contemporánea.   Es sabido que es misión insoslayable de cualquier certamen similar el aportar luz sobre trabajos silentes o no del todo conocidos.

En este sentido todos los miembros del jurado consideraron que otorgar el Primer Premio de esta III Edición al quehacer y trayectoria de Manuel Sonseca (Madrid, 1952) redundaba, con extrema justicia, en el objetivo antedicho.  Así lo hizo constar el jurado en el acta de modo unánime.  El premio se le otorgaba a este ‘poeta libre’, como se hizo constar en el acta: « por considerarlo fiel a sí mismo y no haberse desviado de su trayectoria. Con una iconografía propia desarrollada con una impronta personal e impecable. Es un artista ‘entre barricadas’ sin tener aún una merecida proyección internacional, es apreciado por otros artistas. Extrañamente se ha premiado a un fotógrafo que mantiene una trayectoria analógica en blanco y negro en una época de cambios vertiginosos en lo que se ha introducido la era digital ».

Merece, en este punto, reproducir las palabras exactas que sobre él escribiera Bernard Plossu en 1993 y que reproducimos al completo en esta publicación: “Hombre tranquilo pero angustiado, inteligente y sensual, pasea su mirada por todas partes y se encuentra con una imagen que le sirve de espejo emotivo. Fotografía poco pero lo justo (el tiro con arco ZEN, clave de …. ¡ la fotografía ! ) y, aun a riesgo de parecer pasado de moda, él es poeta. Sus imágenes vividas: un pasillo en el Metro, un brazo en una ventana de Lisboa; de una gran poética, humilde y justa.  Sonseca ha sabido comprender el papel terapéutico de la fotografía, que consiste no en ajustar la nitidez  (la mayoría de la gente lo hace, creyendo así encontrar la nitidez en su vida), sino en sentir el paso del tiempo y llegar ¡ oh milagro ! a percibirlo fotografiándolo. Únicamente la soledad puede permitir tal agudeza; lejos de las modas, lejos de lo  decorativo. Lejos de lo perfecto, para llegar plenamente al corazón de este tránsito en la tierra que es nuestra corta vida.  Sonseca es un poeta libre”.

La fotografía premiada era definida por Sonseca como un retrato de ausencias, retrato de un sobrecogedor sueño, elogio de la memoria berlinesa: “La memoria de Berlín –escribiría el fotógrafo- resbalaba por las paredes lisas de cemento pulido. Era una ciudad ajena, como antes lo fueron otras e intentaba sentir su pálpito, reconocerse en ella, paseando la mirada entre las calles que empapaba una lluvia persistente. El Berlín soñado tantas veces ahora aparecía irreconocible, porque los sueños, en realidad, son la gran mentira que nos hace sobrevivir. Como el amor.  El sobrecogedor laberinto albergaba en su interior muchas ausencias. Un lugar sin salidas ni entradas, prisionero de si mismo, como un grito desgarrado a la temida libertad del hombre. Ese grito serpenteaba sin descanso entre los bloques y las paredes lisas de cemento pulido que soportaban, día a día, la memoria sin consuelo de Berlín”.

Los  otro nueve fotógrafos seleccionados, que presentaron fotografías fechadas entre 2007 y 2008, fueron: Luis Baylón (“Transilvania del Sur”, 2007), Marco Citron (“Diga-01”, 2008), Magdalena Correa (“La Escondida”, 2008-2009), Juan del Junco (“S/T. Pinar De La Algaida”, 2008), Pablo López (“Montealban I, Oaxaca”, 2008), Linarejos Moreno (“Stalker – Cuadrado Negro I”, 2008), Diego Opazo (“S/T. Serie “Lares Loci”, 2008), Juan de Sande (“S/T”, 2008)  y Chantal Stoman (“Visiting Paris”, 2008).

La mayoría de los artistas seleccionados explican sus intenciones creadoras en este catálogo junto a la fotografía presentada al Premio y muestran sus obras en la Sala Puerta Nueva de Córdoba entre los meses de febrero y marzo de 2009.

El Premio, es sabido, se vincula al nombre de la coleccionista Pilar Citoler.   Colección la suya que muestra el transcurso de la historia de la fotografía.   Este año 2009 es coincidente la exposición de este Premio con la muestra “MODERNSTARTS-ARTE CONTEMPORÁNEO EN LA COLECCIÓN CIRCA XX-PILAR CITOLER”, que se desarrolla en diversas sedes cordobesas y que fue inaugurada el pasado día 17 de enero (Clausura: 29 de marzo). Así, “Dentro/Fuera” se plantea en dos salas contiguas de CajaSur, mostrando fondos de la colección fotográfica de Circa XX (excluyendo el vídeo y alguna otra obra aneja que se muestran en el Teatro Cómico Principal).    Viaje fotográfico, del exterior al interior, simbolizado en una parte del título de la exposición “Dentro/Fuera”, tanto monta, y que se resumiría en obras que analizan tanto el retrato como el mundo exterior en las fotografías.

“Ceci n’est pas une photographie”, en el Teatro Cómico Principal, ofrece -desde una cierta y provocadora ironía- un paso más, al analizar a los artistas que han utilizado la fotografía como recurso pictórico…viaje desde la fotografía hacia el mundo de la pintura y la videocreación contemporánea.

En 2005 Pilar Citoler recibió el Premio ARCO al coleccionismo privado en España y en diciembre de 2007 la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Sobre lo antes citado, el apoyo otorgado por Pilar Citoler al Premio de Fotografía cordobés, escribió la coleccionista con ocasión de su presentación en Paris unas palabras que ya hemos citado en otras ocasiones y que merecerá la pena reiterar: “supone depositar vuestra confianza en el presente y en el futuro del Premio, apostando por una empresa llena de ilusión, en la que todos deseamos tenga la proyección que merece como premio español, dentro y fuera de nuestras fronteras. Vuestro apoyo, reflejado en esta presencia, es decisivo para su consolidación e importancia futura.  La Universidad y la Diputación de Córdoba (…) como instituciones vivas y solidarias, de máxima influencia en la sociedad cordobesa, deciden unir esfuerzos para divulgar la cultura más actual y hacer patente su vocación y trayectoria universalista.  El trabajo de ambas Instituciones es amplio y tenaz.  Han elegido dentro de las Artes Plásticas un Premio de Fotografía para hacer patente su interés por las técnicas artísticas más actuales y vanguardistas.  Córdoba, ciudad de encantos, poética y mágica, donde cada calle y rincón es un mensaje constante de su legado cultural y artístico, quiere trascender de su propia herencia, cargada de historia, y persigue una nueva dimensión: el encuentro y búsqueda de la modernidad.  Bisagra de culturas, heredera de siglos de civilización y con el don de la concordia y la yuxtaposición, respetando la esencia de cada una, ha engrandecido el pensamiento y el alma de sus gentes.  Generosos, activos, afables, imaginativos y siempre anteponiendo la amistad, por encima de toda adversidad.  Partiendo de todo ello, Córdoba quiere transmitirnos su riqueza de sentimientos, su visión de la vida y su grandeza.  La creación  del Premio Internacional de Fotografía, no es más que el reflejo de todo ese potencial anímico, de su vocación de entrega y transmitirnos su visión de futuro. Córdoba apuesta por esa modernidad apoyándose en la fuerza y seguridad que dan, sus siglos de historia y cultura”.

Queda todo el futuro por hacer pues es sabido que el Premio prosigue su andadura y se preparan nuevas presentaciones de la cuarta convocatoria para este recién iniciado 2009.   Premio que nace con el éxito de las tres ediciones anteriores, el entusiasmo de las instituciones convocantes, su indudable presencia internacional y el apoyo de la coleccionista que da nombre al Premio.  Vocación cosmopolita y muy contemporánea la de esta última que ha querido que Córdoba se ubique, también, sin ambages en el mundo de la contemporaneidad.

Alfonso de la Torre