CITOLER-ENTREVISTA REVISTA ARCO

CITOLER-ENTREVISTA REVISTA ARCO

 Alfonso de la Torre, Pilar Citoler, Colección Circa XX-Cuenca, “Noticias de ARCO-ARCO ESPECIAL”, nº 05, Madrid, Abril 2005, pp. 166-169
Reproducido en el catálogo de la exposición “No hay arte sin obsesión”, Fundación Antonio Pérez (Diputación Provincial de Cuenca)-Ayuntamiento de Cuenca-Fundación Caixa Galicia, Cuenca-A Coruña, 2007, pp. 223-225

 

PILAR CITOLER-COLECCIÓN CIRCA XX:

EL COLECCIONISMO COMO UNA PERDICIÓN
por
ALFONSO DE LA TORRE
Febrero de 2005

 

Mujer coleccionista, sin ayudas públicas –ni privadas-, desde el único impulso de su pasión por el arte. Elige el arte despreciando –o al menos dejando a un lado- los tópicos del bienestar contemporáneo.  Más de treinta años de colección.¿Podría Vd. definir cuándo comenzó a coleccionar pintura contemporánea y citarnos algunas de las razones para hacerlo?

La primera de las razones es mi recuerdo de haberme interesado siempre por el arte contemporáneo.   Evidentemente el arte antiguo estaba fuera de mis posibilidades y, además, ya estaba en los Museos.  Era mucho más atractivo y excitante el interés por lo que se estaba haciendo en esos años.   En definitiva, el acercamiento a la realidad del arte actual y el contacto con los artistas vivos.  Esto era más próximo, más vivo y, desde luego, más coherente.

 

¿Y cómo fue posible mantener, a la par que se construía la colección, su actividad profesional?

Trabajar intensamente en una profesión, aunque, como es mi caso, me guste mucho ese trabajo, es muy duro.  Destinar el fruto de esa actividad a la adquisición de arte satisfacía todas mis aspiraciones.  El trabajo se hacía así más suave y era un gran estímulo.

Siempre entendí que, en función de mi esfuerzo, ese era el destino más noble y satisfactorio para los rendimientos de mi profesión.  Aunque es cierto también que hacer un buen trabajo y entregarte a él se justifica en sí mismo.

 

Pensamos que su colección nace en principio inspirada por la colección de arte abstracto español instalada en las Casas Colgadas en Cuenca. De hecho una parte de la colección se ubica, desde los setenta, en la que fuera casa de Eusebio Sempere en esta ciudad. ¿Me podría Vd. hablar de ese momento histórico?

Efectivamente el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca ha sido ejemplo para muchos de nosotros.   Mi llegada a Cuenca fue muy casual.  Buscaba algo fuera de Madrid, un lugar más tranquilo donde poder descansar.

Encontré el lugar, pero no sé si el descanso… si se piensa en el enorme trabajo de rehabilitar una casa antigua y los intentos para que siempre estuviera todo a punto para recibir a amigos…

Tampoco hay que olvidar el excelente ambiente de la Cuenca de aquellos años con la presencia de Guerrero, Rueda, Saura, Torner, Zóbel… Siempre había una exposición que ver, una casa por visitar, una cita en el Museo…Y, si no, siempre se disfrutaba del paisaje, de las calles empedradas… Era un ambiente sugestivo y lleno de tensiones, donde siempre se aprendían cosas.

 

Curiosamente, a pesar de comenzar su colección desde postulados más o menos convencionales, hay que señalar que en la actualidad colecciona algunas de las piezas más despojadas de la contemporaneidad artística.   En estos últimos años han ingresado en la colección piezas de Pablo Alonso, Botto & Bruno, El Perro, Alex Haas, Candida Höfer, Janis Kounellis o Javier Pérez,…¿Podría explicarnos cómo sucede este proceso coleccionista?

Esta evolución en el “caminar” del coleccionismo se produce porque hay una oferta magnífica y muy valiosa de obras de autores contemporáneos.  Cuando coleccionas con amor y con fe, y no como inversión o con fines mercantilistas, puedes enamorarte de una obra rabiosamente actual, que te marca nuevos caminos estéticos y nuevas emociones.

 

Entendemos que para Vd. vida y arte son lo mismo.  Me podría recordar algunas de las personalidades que, vinculadas al arte contemporáneo, ha conocido y que han resultado influyentes –entendemos que espiritualmente- en la gestación de su colección.

Siempre han estado muy unidas ambas cosas.  He conocido a muchos artistas contemporáneos ya fallecidos y conozco a muchos que, por suerte, los tenemos muy próximos, trabajando sin cesar, creando constantemente y con una salud magnífica.   También, se entenderá, he conocido a numerosos galeristas.  El galerista influye indirectamente.   No te dice: “Compra este cuadro”, pero el hecho de que te lo esté mostrando, que te aproxime a un artista, ya es una influencia dirigida al subconsciente, y al consciente…

 

Pregunta a una aseveración de Marcos Ricardo Barnatán: ¿la colección Pilar Citoler, pone en entredicho la fácil y repetida letanía de quejas que solemos oír a diario sobre la ausencia de un verdadero coleccionismo?

Creo que el coleccionismo se está extendiendo a grandes pasos.  Más galerías, más ferias, más oferta en definitiva…También la presencia de más información y el mayor poder adquisitivo, hacen que la persona susceptible de impresionarse por una obra tienda a comprarla.   Creo que el miedo a comprar arte es un sentimiento ya superado.  Y cuando ya has comprado cuatro o seis obras…ya estás perdido…

 

Vd. escribió en cierta ocasión que una colección  es refugio espiritual que hace que el caminar por la vida sea más ligero ¿Me podría explicar más detalladamente esta afirmación?

El arte contribuye a formar y entender tus principios estéticos, a forjar un carácter, una manera de ser.  Ayuda a entender a tus semejantes, te hace más social… Puede caminar en un paralelismo a la creencia religiosa.  No sustituye a ésta, pero sí, a mi entender, una colección tiene un fondo de espiritualidad y misticismo.

 

Entre otros recordamos ahora conoció Vd. a personalidades tan influyentes en el arte contemporáneo como Michel Tapié, el crítico del “otro arte” con quien tuvo gran amistad en la década de los setenta. ¿Me podría hablar cómo fue esa amistad?

En esos años Michel Tapié venía con frecuencia a España, y más concretamente a Madrid.  Era el asesor artístico de la ya histórica Galería Ynguanzo, que tuvo veintisiete años de actividad.

Su colaboración con Ynguanzo fue la responsable de exposiciones como las de Steinberg, Calder, Dubuffet, Le Corbusier o Marca-Relli, sin olvidar al Grupo Gutaï, al que Michel Tapié profesaba auténtica veneración.  Tapié logró hacer un triángulo de encuentros y confrontaciones entre Japón, Europa y América, afianzando y definiendo las fronteras del informalismo.  Trajo un aire de universalidad al ambiente artístico de Madrid.

 

Pregunta a una aseveración de Francisco Calvo Serraller: ¿un coleccionista puede cambiar, pero esos cambios nunca desmienten lo anterior, un poco lo mismo que les ocurre a los propios artistas?

Esta aseveración es real.  Una colección es cambiante, tiene su motor, su evolución y creo que ella proporciona el “alma” a una colección.  Estos cambios la engrandecen y fortalecen.  La colección adquiere, así, vida y significado.

 

Mariano Navarro destaca, entre los centros de atención de su colección, la Naturaleza.  También la urbe y la casa ¿está Vd. de acuerdo?

Una colección tiene muchos mensajes y lecturas.   Se puede analizar desde muchos enfoques.  Este que cita es uno de ellos y es cierto que se da en mi colección.  Porque, en definitiva, la casa, la ciudad, la naturaleza, son tres realidades que nos están condicionando permanentemente.  Son tres soportes de nuestra existencia.

 

Un joven, unos jóvenes, paseando por ARCO’05 han decidido comprar su primer cuadro.   Lo hacen con vocación coleccionista. ¿Qué consejo les daría para que eso sea su pasión, como en su caso, en los siguientes decenios?

Es una elección muy individual y es un sentimiento muy íntimo.  El que empieza a comprar con una verdadera vocación y exigencia consigo mismo ya no hay que decirle nada.  Va a seguir su camino coleccionista.  Por mucho que se pueda aconsejar el coleccionismo, no hay razones suficientes para convencer a los otros si uno no las tiene.

 

La pregunta inevitable: ¿Cuál desea sea el futuro de su colección?

Seguir exponiéndola como fruto de una intención de divulgación cultural.  El futuro más lejano hay que reflexionarlo.  Por supuesto: que se mantenga unida y que este fragmento del arte contemporáneo que es mi colección sirva para disfrute de futuras generaciones.

 

Reflexión, pasión… ¿Cuánto hay de una y otra cosa en el momento de adquirir una obra para su colección?

En mi caso hay más pasión y emotividad que reflexión.  De todos modos, es un acto nunca exento de meditación.  Es muy subjetivo pero quizás, por deformación profesional, siempre lleva una carga de análisis y de intención intelectual.