MARTA CÁRDENAS: MICROHISTORIAS EN EL UNIVERSO

MARTA CÁRDENAS: MICROHISTORIAS EN EL UNIVERSO

Texto publicado en el catálogo
PINTURA-PAINTING?
Madrid, 2018: El Corte Inglés-Ámbito Cultural, pp. 94-113
[Intervenciones de Alfonso Albacete, Irma Álvarez-Laviada, Marta Cárdenas, Menchu Lamas, Carlos León, Juan Ugalde en el contexto de ARCOmadrid 2018.  En colaboración con Ayuntamiento, Comunidad de Madrid y Ministerio de Educación, Cultura y Deporte].

 

MARTA CÁRDENAS: MICROHISTORIAS EN EL UNIVERSO

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ESCENA 1
MUNDO GRIS

 

No es nuevo el paseo donde un cuerpo tal sombra, un pescador difuminado, en ángulo eleva la vertical de su caña.   El paseo conduce hacia la luz, quizás crepuscular, que eleva su último estar.  Pintado con el aire denso[1] que me ha recordado las pinturas de Vuillard, las líneas en fuga componen la escena de su ciudad natal (“Paseo Nuevo”, 1962-1965) que la artista me narra como un día tras la lluvia (pensé, viendo esta pequeña escena, en las fotografías de Masao Yamamoto).

Mundo de pintura de grisalla, perfiles y planos borrosos mas que parecen reverberar por el agua.    Microhistoria en el universo, deslizada en la tiniebla, elogio de la sombra evocadora de aquello recordado por Tanizaki sobre la importancia de las luces bajas, y un aire empolvado, en los objetos que acompañan el mundo de oriente.   Y tras pintar el mundo, en un cuadro (óleo sobre tabla) casi del tamaño de una cuartilla, el sillón, este no cómodo, la butaca representada en apenas dos tonos bistres (“Butaca amarilla”, 1962).    Ya escribí recientemente, con ocasión de la exposición retrospectiva de la artista en el Kursaal donostiarra (2016), sobre este viaje de dentro a fuera de nuestra artista.   Una creadora que llevaría a la anotación diarista, estupefacto, de Fernando Zóbel, al visitar su estudio en 1968: Marta Cárdenas estaba trabajando duro[2].    En ese tiempo, era su atención un mundo mínimo concebido con escenas fragmentarias: apenas un pomo de una cerradura, un caballete en el solitario estudio, una percha y su sombra, aquel rostro siquiera revelado entre las sombras tal un efluvio espectral.    Un viejo reloj, tal clepsidra, una mesa junto a una silla y la ropa del despertar en ella depositada, un fragmento de puerta.    Íntimo universo de las pequeñas cosas: la cama, rincones, algunas flores, como los restos del incendio de lo real.   Eran verdaderas iluminaciones que tentaban hallar en lo real luces abstractas[3].   La exposición citada comenzaba en un pequeño bodegón[4], que unos pintores encontraron en una exposición en los sesenta, de mujeres artistas[5].   Seguí pensando en un lienzo que representaba un pomo latonado, el fragmento de una puerta, otra pintura pequeñita que vi en la colección de Kutxa y que me parecía simbolizaba el quehacer de Cárdenas[6].     Sí, era un mundo morandiano: “no podía expeler otra cosa, y estaba contenta de que así fuera”[7],   En ese estar triste de la España de los sesenta, Cárdenas cita: “en ese mundo de locura me sentía feliz de tener un tema para dibujar”[8].

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ESCENA 2
REFLEJOS

Semeja con timidez.  Tras un biombo la artista contempla un universo, pareciendo haberse inundado de colores esenciales de la naturaleza.   Se asoma al mundo, sería mejor escribir.   Aún su representación es fragmentaria, como a través de ensayos de tentar mostrar la invasora luz: “Biombo de espejos” o “Juego de espejos: autorretrato” (1978).  Nuestros saludos René.   Abre los ojos, Cárdenas, como decía el poema de Ullán que citaremos más tarde, aunque permanezca la querencia del retorno hacia el interior, aquel mundo gris de los setenta.  Ah, la habitación, la vida puede desarrollarse en una habitación (Xavier de Maistre): como muestra un fragmento del retrato de Luis de Pablo quien asoma sentado en la silla durante su estadía en el Norte (“Luis en Estocolmo”, 1979)[9].   El mundo tiene un aire denso y anaranjado, bonnardesco[10], y la pintura revela un ambiente racionalista.  Como sucedió con la butaca, apenas un tono y sus sombras serán suficientes para representar un mundo.

 

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UN DICCIONARIO PARA MARTA CÁRDENAS

Hace unos años Marta Cárdenas me pidió presentara su trabajo en una librería de la calle Relatores[11], en Madrid, un lugar que había frecuentado, la calle, desde los años ochenta (a Marta y Luis les encontré hace decenios junto a Gerardo Rueda, ese artista que se proponía, seriamente, no estar al día).   Con ocasión de esa presentación construí un abecedario o diccionario sobre Cárdenas, de aire literario alimentado, principalmente, de la propia voz de la pintora.  Tras la presentación, el diccionario quedó varado en el limbo dulce de los verbos perdidos.  Ahora hemos ensayado recomponerlo, con el propio guion de lectura que utilizamos.   Claro, referir diccionarios es mencionar cuadernos y diarios, épica vida la del diarista, saludos a Piglia, de los que Cárdenas es frecuentadora.  Leo esto y pienso también (enlaza con el antes citado) en Macedonio Fernández, por aquello del prólogo sempiterno, -este también lo es-, a la novela eterna. Y más diccionarios: el “Estupidario” o “Sottisier” de Flaubert en “Bouvard y Pécuchet”, y sus codas: el “Diccionario de las ideas corrientes” o el “Catálogo de las ideas chic”.   Un planteamiento que raramente ha abandonado lo metartístico, la pintura de Marta Cárdenas ha sido acompañada de un desaforado diarismo: textos sobre su pintura y en torno a la forma de entender el arte, han sido compañía en los catálogos de sus exposiciones.  Escritos, otrora pinturas y collages en cuadernos, que más que explicar o prologar, monologan, a la búsqueda, en tal ansiosa interrogación, de las reflexiones, quizás respuestas, que le permitan proseguir su decurso.  Honor al diccionario surrealista, también, viajan las letras ahora por el mundo de nuestra pintora.

 

A-
ABRE Y ARDIENDO
Concluye un poema:

Abre los ojos / Y ve que el dulce sueño está pintado / Ardiendo en aguas muertas llamas vivas.   Escribió los versos José Miguel Ullán, citando a Góngora, sobre la pintura de Marta Cárdenas[12].  Precisamente este iniciático “abre los ojos” sería título de su exposición retrospectiva en Kutxa (2016)[13] e “iluminaría” el acceso a la sala.   La voz de la poesía es capaz de explicar más cosas, en ocasiones, que la hondura crítica.  O coopera, de modo extraordinario.   Mejor el temblor de la palabra no dicha (es la poesía) que el circunspecto relato de la historia del arte (que dice Torner que no existe, ya saben: el arte víctima de sus teorías y de su historia)[14].

B-
BUSCAR

Marta Cárdenas: “En la obra quizás buscamos nuestra identidad, como se cambia tanto y tan velozmente, necesitamos recomenzar día a día, sin alcanzar nunca una satisfacción duradera.  Ya que en esta búsqueda no nos preguntamos tanto “¿quién soy?”, como “¿cómo soy?” o, más exactamente “¿cómo soy en este momento?” (…) un termómetro que indique nuestra temperatura interior”[15]. Cita nuestra artista al inmemorial Borges (este nos faltaba en este viaje por literatura argentina): “Los dioses pueden permitir a los hombres que inventen fábulas, pero no que sepan la moraleja.  Es la doctrina platónica de la musa o la doctrina hebrea del espíritu.  El escritor debe resignarse a ser su dócil amanuense”[16].

“Lo que sólo se mira/marta/desde dentro parada hacia delante/ve pinta”, escribió Eduardo Chillida en 1970[17].

C-
[Diversas “cés”]
C-DE CÁRDENAS.
Su apellido porta un color.
C-CAMINO.
“El camino de mi obra: la búsqueda y el cambio”, sicum nuestra pintura[18].
C-“CERRADURA” (1969)

El cuadrito de la colección de Kutxa que hemos referido ya.  Si no fuera por añadir otra enésima “ce” a este diccionario, habría referido a doble-ce-Carlo Carrá, sobre quien dijo Pavese, y gusto en citar a menudo: “Eres la habitación oscura / en la que se vuelve a pensar siempre”[19].

C-“CAZA Y PESCA”.
Me preguntó la pintora, mostrándome un cuaderno de dibujos que ella referiría en la presentación en la librería, y le escribí lacónicamente: “remembranzas zen”[20].  Algunos autores vinculan el origen de la meditación con la espera, la quietud, inherente a estas actividades del ser humano en el medio natural.  Recuérdese el cuadro del pescador en el Paseo Nuevo de San Sebastián.

C-CÉZANNE:
“Le debo muchísimo a los orientales y a Cézanne”, es la palabra de nuestra pintora[21].

[ Recuerdos de otros “cuadernos” cultos, vinculados al mundo del arte:
Y, entonces, una nueva “ce” podría aparecer, es “Cuadernos”:

“Los cuadernos de Malte Laurids Brigge” de Rainer Maria Rilke, donde es posible leer: “Aprendo a ver.  No sé por qué, todo penetra en mí más profundamente, y no permanece donde, hasta ahora, todo terminaba siempre. Tengo un interior que ignoraba.  Así es, desde ahora. No sé lo que pasa”[22].   O los “Cuadernos de Contabilidad” de Manolo Millares, en ellos, su breve vida es narrada en un cuaderno contable. Ya citaremos el “Cuaderno de apuntes” de Fernando Zóbel.
Paseando este verano descubrí el Museo de Cartas y Manuscritos de París y allí sé de la libreta de Balzac,  “gran jardín de mis ideas”, donde se hallan las esquirlas de una obra en construcción: “Tema de Père Goriot – un buen hombre – pensión burguesa – 600 francos de renta – desvalijado por sus hijas – muerto como un perro”.  Cuadernos y diarios, no escribiré más: Klee, Pavese, ya citado Piglia, Gombrowicz, Kafka.  Las recensiones de Perec.  La vida del día de Leopold Bloom.

 

¿Y qué es un Cuaderno, me pregunto en mi cuaderno y respondo?
-Lugar de anotaciones concisas.  Pintar y narrar, narrar o pintar.
-Espacio de los afanes, del esfuerzo
-Espejo de la vida diaria.
-La libreta contable.
-La libreta donde el ama de casa anota sus gastos, para llegar a fin de mes.
-Tras el racionamiento.
-La libreta del detective, el entrenador o el naturalista.  El Cuaderno de Bitácora, narra las rutas en los mares.    Diario de viajes (Darwin en el “Beagle”).
-Libreta: abre y cierra: como una caja ].

D-
DISCIPLINA

Escribió Marta Cárdenas: “puedo lograr el mayor grado de concentración cuando los días se suceden rutinariamente iguales a sí mismos (…) entro en una situación diríamos especial, en la que casi todo lo que pinto me sale sin dificultad”[23].

E-
ESCRITURA

(También habría servido la “p” de “palabra”).

Hablar mucho.  Conjura, también con la palabra, el horror vacui.   En varias ocasiones he subrayado su permanente obsesión diarista, en broma le he señalado ser una antigua “bloggera avant la lettre”.   Casi desde 1982, con ocasión de su exposición en la madrileña galería Aele, encontramos publicados sus textos, en ese momento eran sobre sus “Paisajes y bodegones”.  Seguirá su propia escritura cuando en 1985 exponga en la Fundación Calouste Gulbenkian. “Cuando en 1979 comencé a hacer paisajes no podía soñar”, es el comienzo del relato.  Y, en 1989, exposición en la zaragozana Sala Luzán, mostrará su escritura, a mi juicio en un momento de extraordinaria brillantez: “Un paseo por mi diario”.  En este texto escribe: “me permitirán autocitarme”.  En el catálogo de su exposición monográfica en Soledad Lorenzo, 1993 y 1994, comienza explicando cómo: “Durante unos cuantos años mi entusiasta devoción por el paisaje me llenó hasta cegarme”.  “Aventuras en Getaria”, podría haberse titulado, ese relato sobre la pintura del natural.   Tres años después, 1997, en esta misma galería: “¿Por qué repito tantas veces mis motivos?”. (Aquí narra algo de su viaje a la India).    Escritural, frecuente presentadora de sus catálogos, sus reflexiones, también escritas en sus diarios (“pasión” y “vicio secreto”, en palabras de la artista), son en nuestro tiempo amplificadas a través de su blog (vitrinaignota.blogspot.com), habiendo sido constante en su quehacer la indagación en torno al difícil oficio de crear.

En el texto de 1997 citado lo explicaba: “dejar en mi diario unas claves que, como mis propias descripciones escritas en él, me permitieran más adelante revivir tanta belleza”.   Reivindicadora de la escritura, descarta la cámara, la imagen fotográfica, y escribe sobre la necesidad de anotar: “la herramienta adecuada”.

Cuadernos escriturales, pero también de dibujo que vuelven a ser -claro- nuevos diarios.   Un saludo, Fernando (Zóbel).    Recordemos los que numera del 296 al 350 (colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao) y recientemente Marta me subrayaba conserva más de (otros) doscientos en usufructo.

Al cabo, pintar supone un encuentro con la escritura, como señala un fragmento de una de las hermosas cartas que Marta dirige a John Rewald, en enero de 1981, refiriendo una visita al Musée Marmottan:   “Agotada, incapaz de ver más, me senté en un banco cerrando los ojos. Un rato más tarde, abandonada a mi cansancio y sin incorporarme, los abrí. Ante mí, a unos tres metros, un estudio del puente japonés en azul y verde oscuro. Lo miro por un tubito hecho con mis dedos y, de pronto, ¡Dios, qué milagro!, las flores, el puente, la hierba, el agua… hasta el aire estaban ante mí, con su olor y su temperatura. Sin mi práctico visor o sin entornar mucho los ojos, todo volvía a su aspecto anterior: sí, un cuadro maravilloso, pero ya no estábamos en su interior. ¡Qué voluptuosa delicia hacer ese pequeño esfuerzo y entrar en ese espacio con el sonido del agua y el zumbido de los mosquitos! Y de nuevo, relajándose, ver la superficie en colores donde verde y azul se entrelazan con manchitas rosas… donde el gesto, tan expresivo, adquiere el significado grafológico de una escritura”[24].

“Narradora despiadada”, escribió sobre ella Eusebio Sempere[25].

E-

EQUILIBRIO.
“El misterioso equilibrio que necesito”[26].

F-
FUERZA

Parece haber una fuerza (“imperativa, sin contemplaciones”, escribe) que le dice “Píntame” (así lo narra en 1997): “Padecí mágicas visiones”, subraya[27].

FISGAR

“Mi lema es fisgar aquí y allá, a la caza de apetitosos filones, que me provoquen, y desarrollar cada uno hasta agotarlo”[28].

G-
MENCHU GAL

Esta “ge” es algo caprichosa, el recuerdo de una pintora vasca que retrató a sus tres hermanas, durante “un largo verano de continua convivencia con ella”: “fue algo decisivo”[29].

H-
HALLAZGOS

Son fundamentales en esta exploradora omnívora, escrutando presente y pasado,  Oriente y Occidente.  Lo esencial y lo doméstico. Museo y desierto.  Armario y la antigua vasija de cobre.  Tal realizando una cierta arqueología de la percepción.  Hay algo de caprichosa ordenación, algo así como un falso sistema de clasificación de las formas, semejare dominado por una ordenación arbitraria de gran carga poética, concluyendo estamos ante un mundo obsesivo de clasificaciones, archivos visuales y reconstrucciones imaginarias, que diría Georges Duby.    Sus cuadernos son un archivo, archivo de los recuerdos.

Los recuerdos son todos los recuerdos.

I
IMPRESIONISMO

Al asunto le hemos dedicado una amplia escritura, y se anunciaba antes[30].   La importancia que tuvo la lectura de la “Historia del impresionismo”[31] de John Rewald[32], que editado en su versión inglesa mediados los cuarenta, llegó a nosotros publicado por Seix Barral, en 1972: “y como resultado me entraron unos deseos furiosos de pintar paisaje”, escribirá la artista[33], redundando en lo que será nota habitual de su quehacer: un certero equilibrio entre la práctica del arte y su concienzudo estudio teórico, haciendo compatible la cultura artística en general, y la práctica del arte en plena naturaleza.  De ahí surgieron: “Unos deseos furiosos de pintar el paisaje.   Cuando en mayo de 1979 “me instalé con mi caballete y mis trastos delante de mi primer “motivo” (término impresionista) no podía imaginar la aventura en la que me estaba metiendo”[34]. El mundo del paisaje, escribirá quince años después: “me llenó hasta cegarme”[35].    Y cuando pinte el paisaje de la India, Cárdenas parecerá haber abandonado el trazo rápido de los ochenta y noventa, no así su mirada cautivada por la luz y ciertos efectos de impression para, desde la sorpresa de dicho viaje realizado en 1996 (“me impresionó mucho lo que vi en ese país.   Está lleno de color por todas partes.  Me di cuenta de que todo lo que creía saber sobre el color era una birria comparado con lo que hacen ellos”)[36].

(LO) INESPERADO.

Elogio: “cuando me digo: “he hecho yo esto, ¿es posible?”. Entonces brindo con champán ¡Eureka! El autor de lo que tengo delante es mi subconsciente”[37]

J-
JUEGO

Mundo quieto, con un cierto aroma de silencio, elevando la detención de lo fugitivo, su introspección creativa es más rica en matices, más “imaginativa”, que el vértigo banal de la vida en movimiento, pues al cabo, -juego en equilibrio entre lo que se muestra y la ocultación-, nuestra creadora incorpora a sus obras la expresión de una cierta mudez.   Lecciones otras de cosas.

K-
PAUL KLEE

A este respecto, debe verse el cuaderno de Marta “Cúpula persa” dentro del cuaderno Mogol o los cuadernos Textiles. En el Zentrum Paul Klee (sabido es, en Berna), pintó “una libreta casi entera”[38].  Recordaba a Klee cuando subrayé estas palabras de Cárdenas: “Nuestras oscuras fuerzas interiores”[39].

Y pensé podría encajar en eso que dijo Willi Baumeister: “pues Klee, por la presencia en aquel de elementos naturales y por los títulos que pone a sus obras, indica, en parte  con ironía y humor, un contenido más profundo e inexplicable, esto es, el verdadero misterio que en cada obra debe existir.  (…) Le ofrece a la humanidad una mirada sobre el misterio que el universo contiene siempre.  El arte consiste precisamente en revelarle al mundo a los hombres a través de lo desconocido.  El valor nuclear del arte está en lo que es inexplicable, en lo incomprensible (.) El Greco, Grünewald, Goya, Picasso, Klee y Miró demuestran que en el terreno de las formas existe algo enigmático, que nos estremece y sobrecoge: Lo trascendente”[40]. Es una pintora de la cofradía de irredentos kleeianos que han poblado nuestro arte.   Es una irredenta kleeiana.

Y citas sobre Klee que adoro: “La obra de Klee es un museo completo del sueño. / El único museo sin polvo / Desde las más altas torres del silencio”.

René Crevel, citado por ‘J. V. Manuel’ (Manuel Viola), 1941[41]

“Semeur d’étoiles été ramasseur d’épis prolifiques il transformait les astres de son paysage et leur découvrait de nouvelles propriétés phosphorescentes”

Joan-Josep Tharrats, Dau al Set, 1950[42].

Y una mención de  Palazuelo, una frase de Klee: “Cada uno debe moverse hacia donde el latido de su corazón le impulse”[43].

L-
LEYES de la pintura: “desconozco las leyes del cuadro que estoy pintando, porque cada día son distintas”, así, subrayado por ella[44].  “No imagina hasta qué punto el artista va como perdido, como ciego, bailando al ritmo que su obra le marca” o “sólo pintando descubres lo que quieres pintar”[45]

LECTURAS

Citó a Esquilo en “La Orestiada”: “Dormida se ilumina la mente, mas de día no ve nada”.   “Los libros de pintura y, particularmente las cartas, escritos o dichos de pintores, me ayudan mucho a conseguir la concentración cuando me voy a poner a trabajar.  Pero si además los leo en otros momentos fuera del motivo, pueden mantenerme “en órbita” hasta que al día siguiente retome la marcha[46].

LUIS DE PABLO

En uno de sus textos, Marta escribe ha hablado con Luis de Pablo.  Sabiamente: “En el momento de trabajar no se siente melancolía ni tantas otras cosas que pueden ir implícitas en la obra que está haciendo: en esos momentos sólo se tiene una sensación orgiástica: la de crear, la euforia de estar sacando algo que bulle por salir”[47].

 

 

M-
MONET

Compré recientemente la correspondencia de Monet, “Los años de Giverny”.  Sabía iba a escribir estas líneas.  Ella escogió esta cita de Gustave Geffroy (1922): “Claude Monet pinta…con viento y con lluvia…A veces, las ráfagas le arrancan paleta y pinceles de las manos.  Su caballete está amarrado con cuerdas y piedras.  No importa.  El pintor aguanta y va al trabajo como a una batalla”.

HENRI MICHAUX

Por aquí y acullá he ido anotando palabras de Michaux, en las que pienso cuando escribo sobre Marta: “una larga y sinuosa expedición hacia algunos de nuestros infinitos en busca siempre del otro infinito”.     “El pensamiento antes de ser obra es trayecto” o “piensa para escapar”; “palabras, palabras” o “¿qué destruirás cuando, por fin, hayas destruido lo que querías destruir?.  La barrera de tu propio saber”. Y esta otra, es de Octavio Paz (1977): “mirar se vuelve una negación, un ascetismo, una crítica.  Mirar como mira Michaux es deshacer el nudo de reflejos en que la vista ha convertido al mundo.  Mirar así es cegar la fuente (…) caminar hacia atrás, desandar lo andado, retroceder hasta llegar al fin de los caminos.  Llegar a lo negro”.  John Ashbery definió a  Michaux: “no es exactamente un pintor, ni siquiera un escritor, sino una conciencia”[48].

 

N-
NATURAL

Cárdenas ha declarado que la pintura “ha sido algo muy natural en mi vida, pinto lo que el cuerpo me pide, lo que él necesita”[49].

 

O-
OBRA

“La obra terminada es la vivencia del artista al pintarla”. Dice Pierre Ryckmans sobre la pintura de Chan, escribe la pintora en 1994[50].

 

P-
PAZ (la necesaria para pintar)

“Las alteraciones o nerviosismos me distraen, como es natural; pero en realidad tampoco me favorece ninguna actividad que no sea solitaria”[51].

 

Q-
Que nada se me ocurrió, que no sean vanas las palabras. Que desgastamos los que escribimos.

Un silencio a lo Blanchot.

 

R-
Gerardo RUEDA, a quien citamos con frecuencia, nuestro amigo el artista, escribió: “¡ Quién no iba a querer abjurar de todas las preocupaciones, de todas las fatigas y de todas las ambiciones de la vida social para venir a enterrarse aquí, en la calma y el olvido del mundo entero, a condición de seguir siendo artista y de poder consagrar diez, veinte años acaso, a un solo cuadro que se hubiera ido puliendo lentamente, como un diamante precioso !”[52].

S-
SINTETIZAR

Buscaba en el paisaje la forma de sintetizar, economizar, resumirlo en pocos elementos[53]Es una meta si: “He captado el todo en un solo impulso” Signo o final: “si mi mano ha fluido libre y ligera, automáticamente”[54].

T-
No encontraba “T” y acudí al Diccionario Surrealista: “Trabajo”, cita Breton, el jefe, decía Rimbaud: “Quiero ser poeta, y trabajo para volverme vidente[55].

U-
UNA REGIÓN SECRETA

“Esta región secreta, esta soledad donde los seres -también las cosas- se refugian, es la que da tanta belleza a la calle”[56]

V- VER
VISLUMBRAR

No es mala secuencia, esta del sueño, tras la anTErior mención al Diccionario Surrealista.  Un bello texto de Marta Cárdenas: “En el motivo que se me revela, veo sin duda reflejado ese aspecto que quiero sacar a la luz, ¿He dicho “veo”?, ¿No será más bien “vislumbro”?.  Al igual que los sueños y cuanto interior nos dice, esta imagen aparece y desaparece entre brumas, cambiante y caprichosa como la naturaleza misma.  De ahí mi dificultad en dar con ella; y, después, las mil interpretaciones que de ella pintaría, sin llegar nunca a agotarla; sin la certeza de haberla nunca captado fielmente”[57].

VAN GOGH: una pequeña monografía de Gustavo Gili que, en su juventud, Marta cubre de azul durante unos ejercicios espirituales.  Será su misal, en el que hará sus plegarias.  “Todo ello me fascinaba como un milagro”[58].

VERANO: “el verano (en su infancia) era un placer (…)  Lo que realmente me gustaba era hacer cabañas”[59].

Z-Sobre el pintor ZHANG ZAO (segunda mitad del siglo VIII) decía Fu Zai (lo cita también nuestra pintora) “transmitir a su mano lo que su corazón había captado y la realización se producía por sí misma con toda naturalidad, casi sin que él se diera cuenta”.

ZÓBEL.   Era la “zeta” desde que comencé a escribir estas líneas que ahora cierro.  Reitero aquello de que el arte vive de tensiones y muere de distracciones, le pertenece a Fernando Zóbel, y los jóvenes pintores me miran con asombro cuando se lo cito.   Autor del “Cuaderno de apuntes” (al cabo un diccionario de citas), una de ellas casi abre el libro.  Es de Klee: “Todo arte es un remoto recordar: cosas oscuras, inmemoriales, cuyos fragmentos perduran escondidos en el alma del artista”[60].

 

_____________________________

[1] Sobre la densidad de las pinturas de Cárdenas de este tiempo, escribió José María Moreno Galván que: “tenían esos dibujos de Marta Cárdenas una gran densidad pictoricista, a pesar de estar elaborados sólo con el blanco del papel y el negro del lápiz. Eran como bocetos para un posible futuro cuadro, tenían nostalgia del cuadro… Como debe ser. Eran los dibujos de Marta Cárdenas levemente figurativos: de una figuración sin fanatismos. Ella, que es representativista, veía a través de esos dibujos aspectos de la vida que sí son representados, pero que por sí mismos tenían una entidad composicional que los valorizaban en sí mismos. Recordaban, y así se lo dije a Marta, a alguna pintura figurativa que, como la japonesa, por ejemplo -las estampas japonesas digo-, tenían una entidad en sí mismos. Pero, claro, con toda la tradición pictoricista occidental a la que la pintura –la pintura- de Marta pertenece. Por eso, a quien a mí más me recordaban esos dibujos muy específicamente era a Whistler: a Whistler, el preimpresionista que tanto bebió, por una parte en el estampismo japonés y, por otra, en Velázquez. Por todo eso, por todo lo que me recordaba y por lo que, en sí mismo eran, yo advertía en esos pequeños cuadros de Marta Cárdenas, de las virtudes de la pintura, esa densidad pastosa de que antes hablaba, y de las del dibujo ese perfil nítido con que las cosas se destacan de su entorno habitual”. MORENO GALVÁN, JOSÉ MARÍA. Dibujos de Marta Cárdenas, en la galería Península, de Madrid. Madrid: “Triunfo”. 6-VII-1974, nº 614, Año XXIX, p. 62.

[2] Este asunto está narrado en: DE LA TORRE, Alfonso.  Marta Cárdenas: Working too hard.  San Sebastián: Kutxa, 2016, p. 11.

[3] “(…) buscaba la abstracción en la realidad, pintaba cosas insólitas”. Palabras de nuestra pintora a: ARANES, José Ignacio. Artistas vascos, hoy: Marta Cárdenas. Pintar al aire libre y de una sentada.  San Sebastián: “Diario Vasco”, 10-XI-1985.

[4] La obra llamó la atención de Gerardo Rueda y Fernando Zóbel, se trataba de “Vinagreras” (1962) y participó en la exposición de la Galería El Bosco, 25 Pintoras Actuales, Madrid, Enero 1968.   DE LA TORRE, Alfonso.  Marta Cárdenas: Working too hard, op. cit. p. 17.

[5] La obra participó en la exposición de la Galería El Bosco, 25 Pintoras Actuales, Madrid, Enero 1968.   Conversación de este autor con la artista, 22/IX/2015.

[6] “Cerradura” (1969), Óleo sobre lienzo, 35 x 27 cm. Colección Kutxa Fundazioa.

[7] CÁRDENAS, Marta. Esposa y amante.  Texto en el catálogo: Koldo Mitxelena Kulturenea, Marta Cárdenas. Fundamentos/Oinarriak, Donostia/San Sebastián, 7 Julio-25 Septiembre 2004, pp. 79-83, en p. 81.  “En pequeños lienzos yo les estaba mostrando mis manillas, cerraduras y rincones de puertas entreabiertas tratados a lo Morandi, que era mi ídolo.  No podía expeler otra cosa, y estaba contenta de que así fuera”.

[8] Se refería Marta a las entrevistas a Zoran Music recogidas por. CLAIR, Jean.  La barbarie ordinaire.  Music à Dachau.  Paris: Éditions Gallimard, 2001 (Versión en castellano: La barbarie ordinaria.  Music en Dachau.  Madrid: “Visor-La balsa de la medusa”, 2007, pp. 95-126).

[9] En abril de 1975, contrae matrimonio, en Ottawa, con el compositor Luis de Pablo, a quien conoce desde mediados los años sesenta y con quien se había reencontrado en 1974.   Pasan en Canadá tres años.  Durante ese tiempo, además de los dibujos, Marta Cárdenas realiza fotografías en blanco y negro que le sirven de fuente para la realización de su obra artística.

[10] “(…) el efecto de una suerte de diario íntimo. Recuerdo de algunos interiores vacíos y misteriosos, de algunos paisajes canadienses -varios de ellos nevados-, de algunos bodegones y de un agudo retrato de Luis de Pablo. Recuerdo de ciertas armonías cromáticas, de cierta luz por momentos bonnardesca de naranjas y blancos”.  BONET, Juan Manuel. Marta Cárdenas: Viaje por su país. Madrid: “Diario 16”. 24-IV-1990, p. 26.

[11] Enclave de Libros, Madrid, 30 de enero de 2015

[12] ULLÁN, José Miguel.  Paisaje con Marta Cárdenas. Madrid-Lisboa: Sala Celini y Fundaçao Calouste Gulbenkian, 1985.

[13] Kutxa Fundazioa, Marta Cárdenas, abre los ojos-Begiak irekita, San Sebastián, 16 Enero-3 Abril 2016

[14] TORNER, Gustavo. El arte, víctima de sus teorías y de su historia (Discurso). Madrid: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1993.

[15] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Galería Soledad Lorenzo, Marta Cárdenas, Madrid, 20 Diciembre 1993-22 Enero 1994.

[16] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Sala Luzán, Marta Cárdenas, Zaragoza, 8 Marzo-15 Abril 1989.

[17] CHILLIDA, Eduardo. En catálogo de exposición: Sala Huts, Exposición de pintura de Marta Cárdenas-Marta Cárdenas (Exposición de dibujos y pinturas), San Sebastián, 10-31 Marzo 1970. Diez años después escribirá: “lo que se ve pinta Marta, estática en la apariencia de medios expresivos, pero en vanguardia en el contenido”. CHILLIDA, Eduardo. En catálogo de exposición: Galleria Gian Ferrari, Marta Cárdenas, Milano, 23 Abril-Mayo 1980.

[18] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Galería Soledad Lorenzo, Marta Cárdenas.  Obra 1995-1996, Madrid, 3 Abril-12(17) Mayo 1997.

[19] PAVESE, Cesare.  La tierra y la muerte (1945-1946). En: Cesare Pavese. Poesías completas.  Edición de Italo Calvino. Madrid: Visor, 2008.Traducción de Carlos José i Solosora. En italiano: “Sei la camera buia /cui si ripensa sempre”.

[20] Conversación de este autor con la pintora, 23 de enero de 2015.

[21] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Sala Luzán, op. cit.

[22] La edición consultada es:  Barcelona: Losada,, 2009, en p. 26.

[23] Ibíd.

[24] 3 de enero de 1981, Carta de Marta Cárdenas a John Rewald. Manuscrita, formato folio, 19 pp. En francés (transcripción/traducción de Marta Cárdenas).

[25] “Marta pinta, en su soledad, con colores que no son los reales, porque sabe que el mundo es pura apariencia. A través de una vida en vertiginosa transformación y con un arte arte siempre vigilante, ella desea enseñar lo que otros no han sido capaces de ver”. SEMPERE, Eusebio.  En el catálogo de la exposición en la Galleria Gian Ferrari, Marta Cárdenas, Milano, 23 Abril-Mayo 1980

[26] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Sala Luzán, op. cit.

[27] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Galería Soledad Lorenzo, 1997, op. cit.

[28] SOLATXI, Elena. Entrevista a Marta Cárdenas.  2014 (Tesis doctoral)

[29] Ibíd.  Uno de esos retratos de Marta se reproducía en: DE LA TORRE, Alfonso.  Marta Cárdenas: Working too hard.  Op. cit. p. 35.

[30] Ibíd.

[31] Por ejemplo está narrado en: CÁRDENAS, Marta. Paisajes y bodegones. Texto en  el catálogo de la exposición: Sala de Arte Gran Vía 21, Marta Cárdenas, Bilbao, 4 Mayo-Junio 1982, s/p, en colaboración con la galería Aele, Madrid.

[32] En el texto donostiarra explicamos en detalle la correspondencia de Rewald y Cárdenas, esta señala la lectura de la edición italiana del libro, en 1979. 26/X/1980. Carta de Marta Cárdenas a John Rewald.

[33] Marta Cárdenas, “Paisajes y bodegones”, op. cit.

[34] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Galería Aele, Marta Cárdenas.  Obra reciente, Madrid, 9 Diciembre 1982-5(8) Enero 1983

[35] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Galería Soledad Lorenzo, 1997, op. cit.

[36] Correspondencia de Marta Cárdenas con este autor (31/XII/2003). Recogido en: DE LA TORRE, Alfonso. Fragmentos. Arte del XX al XXI. Madrid: Centro Cultural de la Villa, 2004, p. 192.

[37] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Sala Luzán, op. cit.

[38] SOLATXI, Elena. Entrevista a Marta Cárdenas, op. cit.

[39] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Galería Soledad Lorenzo, 1994, op. cit.

[40] Willi Baumeister pronunció el 23 de septiembre de 1950 su Conferencia: Perspectivas del arte contemporáneo, en el Parador de Gil Blas de Santillana.   Escuela de Altamira.  Textos y Conferencias.  Segunda semana de arte en Santillana del Mar.   Madrid: Escuela de Altamira, VII/1951, pp. 126-128.

[41] J. V. Manuel (Viola), Paul Klee.  Paris: La Main à plume, V/1941, p. 11. El asunto está tratado en: DE LA TORRE, Alfonso. Negra leche del alba.  Manuel Viola. Recopilación de escritos.  Madrid: Fernando Fernán-Gómez Editor, inédito.

[42] Dau al Set,  Hommage à Paul Klee, Barcelona, 15/VI/1950.

[43] Palazuelo escribió: “De la lejana región donde se elaboran los procesos últimos de la conciencia, nos llegan voces que nos hablan de esplendores…”.  Colección Artistas Nuevos, Homenaje a Paul Klee, Nº V, Galería Palma (Librería Clan), impreso en Gráficas Reunidas, Madrid, XI/ 1948.

[44] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Galería Soledad Lorenzo, 1997, op. cit.

[45] Ambas citas de este párrafo son palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Galería Soledad Lorenzo, 1994, op. cit

[46] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Sala Luzán, op. cit.

[47] Ibíd.

[48] ASHBERY, John.  Michaux. Nueva York: ‘ArtNews’, III/1961.

[49] SALA, Teresa.  Entrevista a Marta Cárdenas.   San Sebastián: “Euskonews & Media”, 2003.

[50] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Galería Soledad Lorenzo, 1994, op. cit.

[51] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Sala Luzán, op. cit.

[52] George Sand, en “Un invierno en Mallorca”.   Cita recogida por Gerardo Rueda en su texto último: “La pintura intimista de Bores”, Madrid, marzo-abril de 1996.

[53] VALIENTE, C. Entrevista a Marta Cárdenas.  Bilbao: “El Correo Digital”, 20/VI/2002.

[54] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Sala Luzán, op. cit.

[55] BRETON, André—ELUARD, Paul. Dictionnaire Abrégé du Surréalisme.  Paris : Galerie des Beaux Arts, 1938.  Versión castellano de Ediciones Siruela, “Diccionario Abreviado del Surrealismo”, Madrid, 2002, pp. 100-101.

[56] GENET, Jean. L’atelier d’Alberto Giacometti. Décines-Isère :  L’Arbalète, 1958.  Reeditado por Gallimard, Paris, 1967 y 1977. Edición en castellano: El objeto invisible.  Escritos sobre arte, literatura y teatro.  Barcelona: “El funámbulo”, Thassalia, 1997, p. 43.

[57] Palabras de Marta Cárdenas en el catálogo de su exposición en la Galería Soledad Lorenzo, 1994, op. cit.

[58] SOLATXI, Elena. Entrevista a Marta Cárdenas, op. cit.

[59] Ibíd.

[60] ZÓBEL, Fernando.  Cuaderno de apuntes sobre la pintura y otras cosas.  Madrid: Galería Juana Mordó, 1974.