MANOLO MILLARES-TRUENA SECO EL FUEGO DE LA VIDA

MANOLO MILLARES-TRUENA SECO EL FUEGO DE LA VIDA

 Texto publicado en el catálogo
MILLARES: BUILDING BRIDGES, NOT WALLS
Barcelona, 2017: Galería Mayoral, pp. 10-25
 

TRUENA SECO EL FUEGO DE LA VIDA

THE FIRE OF LIFE THUNDERS SHARP

 

[ SOBRE LA PRESENCIA DE LA OBRA DE MILLARES EN CATALUÑA / ON THE PRESENCE OF MILLARES’S WORK IN CATALONIA ]

 

 

Volví a ver vuestra exposición.  En efecto: allí truena seco el fuego de la vida.
Joan Brossa, carta a Manolo Millares, I/1959[1].

Un pintor muy grande
Joan Miró (1980)[2]

 

2017-MANOLO MILLARES-TRUENA SECO EL FUEGO DE LA VIDA

Madrid, Pozo del Tío Raimundo, 2/XI/1963
José Moreno Torres, hijo de José María Moreno Galván y Carola Torres
Junto al cartel de Manolo Millares para la “Semana de la Paz-Universitarios de Barcelona. Marzo-Abril 1963”.
63 x 43.5 cm.
Fotografía: Manolo Millares-Cortesía: Carola Moreno Torres
 

 

PREÁMBULO

[ ENTRE EL POZO DEL TÍO RAIMUNDO Y LA RAMBLA DE CATALUNYA ]

 

Pasó la aventura de vivir, escribió José María Moreno Galván un año antes de la muerte a su amigo artista[3]. Después, en 1976, inaugurándose una exposición monográfica sobre Manolo Millares en la barcelonesa Galería Trece, todo había pasado ya. Fallecido el pintor y el anterior régimen extinguiéndose, se abría un tiempo de esperanza tras el letargo en años de cardo y ceniza[4]. El crítico escribía la introducción al catálogo, firmando el primer día del año 1976 recordando, justamente, el cartel realizado por el artista para la Universidad de Barcelona contraconmemorando aquellos próximos veinticinco años de paz, en 1963.   Afiche fracasado en su fin, consigo quedó como emblema ético: el crítico y artista lo fotografiaron aquel otoño, entre las chabolas del arrabal madrileño, como ejemplo para sus hijos[5]. Sería una obsesión en Millares, esa contraconmemoración de los años de paz, que le llevaría entonces a la creación de su serie de “Artefactos para la paz”[6].

Escribo, pienso sobre el encuentro de Manolo Millares con Cataluña, y arde otro recuerdo: la fotografía realizada por Leopoldo Pomés en las Ramblas[7]. Elvireta Escobio y Manolo Millares retratados por separado junto a un velador, en los primeros días de 1959.   Nos mira Millares, querido y raro dirá de él ese tiempo (el raro) Cirlot[8], y parece mostrarnos sus manos huesudas desplegadas, los dedos cosedores y desgarradores preparados a horadar la arpillera buscando la dimensión perdida[9]. Sombras y mirada triste hacia la cámara (su vida será breve, poco más de un decenio desde esa imagen), está el abrigo en los hombros como presto a seguir caminando, retratado y huido ya, quizás devenido la figura desvanecida alejándose al fondo. La otra escena que rememoro es del mismo tiempo: Carlos Saura fotografía a varios artistas de “El Paso” durante su viaje a Barcelona, frente a la sombrerería de Joan Prats, con ocasión de la exposición en la Sala Gaspar de un menguado “El Paso”, inaugurada el sábado 10 de enero de 1959[10].   Exposición organizada en unos meses con la decisiva mediación de Juan-Eduardo Cirlot con Gaspar[11].   Leyendo la correspondencia de este tiempo sabemos que esa “Exposición de 4 pintores del grupo El Paso” fue un punto y aparte pues provocó una extraordinaria conmoción en el mundo artístico barcelonés[12].

Hay otra mención que recuerdo ahora, esta doliente, relatada a quien fue su primer referente crítico en Barcelona, Rafael Santos Torroella: “Sé que Barcelona no me quiere bien. Las causas las ignoro, pero ello está patente en las críticas a mis exposiciones, siempre hechas de una forma cruel y dura”[13]. ¿Crueldad, dureza?, evidentemente se refería Millares a sus primeras exposiciones en la ciudad[14], años cincuenta, empero a partir de la década de los sesenta su trabajo fue, en especial en Barcelona, ampliamente reconocido y muy elogiado por la comunidad artística, amparado por Joan Miró. Buena prueba de ello fue su frecuente presencia en la galería de René Métras o la exposición póstuma inaugural de la galería Trece, participación en proyectos colectivos, también la abundante correspondencia con el ámbito artístico catalán o su colaboración, en los últimos años, con las ediciones de Gustavo Gili o la cooperación con el conquense Ricard Giralt-Miracle.

 

MUNDO-MILLARES-BARCELONA

[LA OBRA DE MANOLO MILLARES EN CATALUÑA EN LOS FIFTIES]

En aquella imagen de Carlos Saura de 1959, los artistas están detenidos en la acera de Rambla de Catalunya.   Abstraído, con aire aislado, un grupo (Canogar, (Antonio)Saura y Pomés), en tanto Millares charla con el coleccionista Metrás, alguien fundamental para nuestro artista en el próximo tiempo y a quien ha conocido unos meses antes en Madrid. Pasean, quizás camino de la Sala Gaspar (323 de Consell de Cent), en unos años irá Millares a la galería de los Metrás (al 331 de la misma calle). Mundo-Millares-Barcelona, no lejos de esta galería Mayoral, en Gaspar les esperaba un ilustre visitante, el entrañable Joan Miró[15], quien se retrata esa tarde junto a las obras de Millares deviniendo, a su vez, capital en la recomendación realizada a Pierre Matisse que permitirá internacionalizar a este cuarteto de nuestros pintores de “El Paso”[16]. La relación entre Joan Miró y Manolo Millares perviviría en el tiempo, como muestra la correspondencia, frecuentes dedicatorias, envíos de libros, o pequeños regalos, como un currito goyesco[17] que el canario remite a Miró. O el hermoso grabado dedicado entregado por éste a los Millares[18], también justificaría la presencia del canario en los numerosos homenajes celebrados a Miró quien sobre nuestro artista declararía sentenciando: “un pintor muy grande”[19]. Qué pena que se nos muriera tan joven, llegará a decir Miró, utilizando paternal ese posesivo tan afectuoso.

Elvireta, Elvirita para Joan Miró[20], viajera también aquellos días a Barcelona, evocaría la estadía de 1959: “De esos días recuerdo entre tantas cosas, el entusiasmo de Joan Brossa[21], al mostrarnos sus mágicos juguetes, la divertida mañana en que nos probábamos los sombreros de Joan Prats, la visita a su casa para ver sus Miró de primera época, enseñados con verdadero fervor. Y recuerdo sobre todo el día en que conocimos a Miró. Él había prometido venir para la exposición de “El Paso” y allí estaba una vez más entre los jóvenes pintores de entonces respaldando con su presencia y actitud la actitud y presencia del grupo madrileño de pintores. Poco tiempo después Manolo recibió un telegrama de Pierre Matisse desde New York, decía que estaba interesado en su obra y que vendría a Madrid próximamente para verle (…) Después supimos por el mismo Pierre que fue Joan Miró quien le había interesado por un joven pintor canario que se llamaba Manolo Millares y por el joven arte español de vanguardia”[22].   Efectivamente, como le escribiría con generosidad Miró a Millares, el ímpetu de éste sería “una inyección de potencialidad en la plástica de hoy”[23].

Un par de años antes a aquella escena había tenido lugar en la Sala Gaspar[24] la exposición Otro arte que, en palabras de Joan Texidor, había hecho que la ilusión volviera de nuevo[25], siendo mostrada casi a la par que se presenta el libro de “Dau al Set”, Esthétique en devenir, del crítico del arte otro, Michel Tapié, prologado por Tharrats[26] (casi un acontecimiento, si seguimos las palabras de Cirlot[27]).   La exposición del otro arte permitió la presencia en Barcelona y Madrid de artistas internacionales hasta la fecha apenas conocidos, coincidiendo con un momento de muestra de otras exposiciones internacionales en torno al expresionismo abstracto o el informalismo[28].   La obra de Saura llegaba desde Stadler en el contexto internacional de esa exposición en Gaspar, añadiéndose en la versión madrileña del otro arte creaciones de Canogar, Feito y Millares[29].   Y, tal se colige, de alguna forma la exposición de 1959 en Gaspar venía a convertirse en reivindicativo “apéndice” de “El Paso” al anterior “Otro arte”.   Tras la presencia de los artistas de “El Paso” en la Bienal de Venecia (1958)[30], se encontraba el arte informal nuevamente en la Sala Gaspar, ahora representado en la tetralogía de artistas de “El Paso”, prologados también por Juan-Eduardo Cirlot y con, nuevamente, el apoyo del “Club 49”.

Manolo Millares presentaba en la exposición en Gaspar varias arpilleras realizadas circa 1958[31], conjunto poco complaciente, mundo de yute casi hiriente y de extraordinario empuje violento, que harán restallar el verbo a Cirlot refiriendo a nuestro pintor de intelectuales fluidos como un “puro enamorado de la belleza que se atreve a citarla en los parajes más espantosos para gozar con contradicciones increíbles, salvándola de los desfiladeros y de los cuervos, de las agujas de coser panzas de caballo de toros y de los vendajes de un hospital de urgencia. Ese chorrear de tinta, como sangre intelectual, ¡cuántas evocaciones nos suscita, aplicado al contenido sepia de las sargas!”[32]. En la introducción de esa publicación, justamente, Cirlot analizaba el carácter avanzado del arte en Barcelona, frente a la retardaría situación de Madrid, que redundaba en certificar el severo aislamiento de Manolo Millares[33] en la capital:

En Barcelona, cuando menos, había existido una tradición de arte de vanguardia, desde las entonces incomprendidas creaciones de Antonio Gaudí (en torno a 1900) y las obras del período azul de Pablo Picasso hasta la aparición sorprendente del grupo ‘Dau al Set’, en 1948-49, pasando por artistas, como Torres García, Salvador Dalí y, sobre todo, Miró, que ha de considerarse como el artista hispánico, anterior a la generación actual, que más se ha acercado a la no figuración y al cultivo de los elementos “compensatorios” de la misma. En Madrid quedaba la obra aislada y todavía enigmática de José Gutiérrez Solana y los esfuerzos de una serie de artistas estimables pero detenidos en fórmulas de compromiso, así como la acción ineficaz de algunos abstractos. El grupo EL PASO fue constituido para que esta situación variase radicalmente, para que la capital de España pudiera convertirse en un centro creador del arte vivo de nuestro tiempo y para que otros artistas, a su ejemplo, pudieran agruparse o trabajar aisladamente, pero dentro de una esperanza de comprensión o de aceptación al menos. El grupo ha realizado exposiciones y conferencias y ha editado algunos números de un boletín informativo. Mantiene relaciones con París, aunque más bien a través de sus componentes independientemente. Su presencia en Barcelona significa una ratificación de lo conseguido aquí desde otros fundamentos, siendo necesario significar que, bajo las diferencias de estilo y de concepto, ha de advertirse una profunda unidad que no puede nacer sino del temple del alma hispánica. La negación del color, la exacerbación de unos elementos que adquieren el poder de signos expresivos sin perder la calidad plástica, la reducción de la imagen -desde unos amplios horizontes experimentales- a un tipo restringido y serial que manifiesta la decisión de autolimitación ascética se encuentran en la obra de los artistas de EL PASO exactamente como en los de los pintores más representativos del momento de la Escuela de Barcelona[34].

Concluyendo, Cirlot refería el aire de “encuentro” que suponía esta exposición de “El Paso” con Barcelona, en su pureza y exaltamiento: “En síntesis la presencia del grupo EL PASO en Barcelona, en la ciudad de Gaudí y de las primeras creaciones trascendentales de Pablo Picasso, pone ante nuestra mirada las expresiones más puras y exaltadas de la pintura hispánica actual y viene a establecer con los mejores creadores barceloneses un necesario contacto”.     Claro, “El Paso”, aunque originado en un Madrid exilar y centrípeto[35], había mirado desde el inicio a Barcelona. Sirva de evocación que el primero de los “Boletines”, firmado por José Ayllón, -y considero pre-manifiesto previo al mítico “Manifiesto”-, estuvo dedicado a glosar, casi reivindicar sería mejor escribir, la inquietud artística en Barcelona[36].   No era extraño, conocida la actividad de la Barcelona moderna de comienzos del siglo veinte, generadora de lo que Eduardo Westerdahl llamaría, en 1951, la “amplia mirada de Barcelona”[37]. Es sabido que, en la postguerra y antes de la agitación de “El Paso”, el ámbito catalán se había anticipado al encuentro con el mundo moderno, algo significado, claro, en las publicaciones y actividad de “Cobalto”, “Dau al Set”, “Club 49” o los Salones del Jazz.

Es preciso recordar que en la barcelonesa Galería “El Jardín” del singular filovibracionista Ángel Marsá[38], otro raro, tuvo lugar la primera exposición individual de Manolo Millares en la península, el año 1951[39] (antes de su monográfica madrileña en Clan, ese mismo otoño[40]). En aquella galería barcelonesa volvería a exponer individualmente, en 1952, un conjunto de obras de aire ordenado que Marsá programaba en su “Ciclo Experimental Arte Nuevo”[41], mostrando un cuarteto de sus llamados “Calendario Plástico”[42] que representaban el canto al dinámico vértigo del mundo moderno: refinerías, fábricas y puertos.   Ese asunto, el del parentesco con el vibracionismo y Torres García, referido por la crítica con ocasión de la exposición, será una verdadera losa caída sobre la obra millaresca en ese tiempo[43].

Exponiéndose. también monográficamente, en 1953, la obra de Manolo Millares en Girona, su trabajo podría contemplarse en unos años en Tarragona y Tortosa (1955).    Como se ve pues, Cataluña tuvo un papel muy relevante en la primera difusión de la obra de Manolo Millares en los fifties.   Sin dudarlo, la presencia del artista canario en Barcelona, y en general en el ámbito catalán, había sido permanente antes de su definitivo viaje de Canarias a la península (1955) y había tenido un primer motor, la difusión por el artista canario de las publicaciones de “Planas de poesía” (1949-1951)[44] y, más tarde, las monografías editadas por LADAC, luego lo referiremos. “Planas de poesía” fue, sin dudarlo, la primera embajada escritural desde Canarias a Barcelona[45], así lo certifica la correspondencia del artista de los primeros tiempos, por ejemplo será eje de los primeros encuentros con Sebastià Gasch[46], Juan Antonio Gaya Nuño[47], Ángel Marsá, Cesáreo Rodríguez Aguilera o Rafael Santos Torroella

Ansia del encontrarse con el nuevo mundo peninsular, siempre me parece su emblema la mención por el artista canario, -tan simbólica por temprana (1951), casi al modo de un mensaje al otro lado-, al lugar de los amigos sin rostro[48], esas personas admiradas mas no tratadas, amigos verdaderos vistos con la expresión del deseo de un pronto encuentro. Sorprendente es que ese mismo año Joan Brossa realizase un poema en donde también refiere artistas que admira, es su composición biográfica: ahí se encuentra ya Millares[49], un creador de agudeza extrema, para el poeta. Se admirarán mutuamente, y encontraremos a Brossa visitando las exposiciones de Millares y sempiternamente elogiándole[50], dedicándole, en amistad, sus poemas civiles[51].

Otro encuentro para hallar nuevos amigos en estos años será el viaje que Millares hizo a Santander en 1953, donde entablará amistad con varios artistas y críticos catalanes, como certifica un hermoso retrato junto a Sebastià Gasch[52]. La “representación” catalana en este Congreso era muy relevante[53].

También, el artista canario había conocido a muchos de sus amigos de Cataluña hojeando las revistas y hallado “ciertos artistas clave” entre la abundante información que le llega a su nueva casa de la calle Galileo, en Las Palmas[54]. Claro, ahí están ya sus amigos, son catalanes o han desarrollado su vida en Cataluña la mayoría de los que menciona: Rafael Santos Torroella, Enric Planasdurà, Ángel Marsá, Santi Surós, Modest Cuixart, Sebastià Gasch, Juan Ramón Masoliver o Juan-Eduardo Cirlot, citados por este orden.   En ese tiempo, algunos le remitirán hermosas fotos dedicadas, como Santi Surós, para que -al fin- le conozca como debe: fotografiado rodeado de sus pinturas en su estudio de Balmes, entre tanto otros, en apenas unos años, recompondrán su rostro y devolverán su verdadera amistad al pintor.   Un caso similar a la carta que remite al amigo Tàpies, también ese 1953[55].

Aquella cita a la amistad sin rostro, -entremezclados artistas, galeristas, escritores-, permite comprender hasta qué punto Millares estaba integrado en el mundo del arte catalán cuando Pomés le retrate, años después.

 

Y (OTRAS) MÚLTIPLES PISTAS CATALANAS

Daliniano. Citaba en sus “Memorias” Manolo Millares haber hecho en 1947, apenas veinte años, una tríada de lecturas fundamentales: “Diario de un marchand de cuadros” de Ambroise Vollard; “Picasso antes de Picasso” de Alexandre Cirici Pellicer y “The Secret Life of Salvador Dali”[56].    Sin dudarlo, leer a Dalí le resultó una conmoción, como puede inferirse al inaugurar a finales de 1948, en El Museo Canario de Las Palmas, su “Exposición Superrealista”[57], con veinticuatro obras, que incluían seis dedicadas al “Poema de la Vida y de la Muerte”, etapa creativa de influencia surrealista e indudables ecos dalinianos.     Son explicativas las palabras de nuestro artista:

En ese mismo año cayó en mis manos un libro que me dio una especie de sacudida. Fue ‘My Secret Life’ (sic.) de Salvador Dalí, especie de autobiografía con reproducciones de cuadros que ponían ante mis ojos todo el mundo nuevo y extraño del surrealismo onírico.   También leí ‘Picasso antes de Picasso’ por Alexandro Cirici Pellicer (sic.), un buen libro de la primera época del genial malagueño. Influenciado por el primero, empecé a hacer surrealismo, pues llegué a entender que el arte tenía ahora otras rutas bien diferentes de las que yo seguía. No era una mera copia desprovista de realidad, sino el descubrimiento de esa realidad en la libertad y el concepto creadores. Trabajé con bastante ahínco y -con la colaboración de algunos poetas que escribieron poemas en los mismos cuadros- hice una nueva exposición en la sala del Museo Canario, que fue recibida con no pocas discusiones[58].

En fin, ahora sabemos que la influencia fue temprana y breve, limitada a esa experiencia superrealizante y, sin dudarlo, quedaría apartada tras la conocida conferencia de Dalí en el Teatro María Guerrero de Madrid (1951). Para este, con el nuevo estatus político había llegado la claridad, algo que resultó tan frustrante para los jóvenes artistas y críticos que le escuchaban con ansia[59].   No será extraño que un año después, vía LADAC, se mencionen “las dudosas invenciones místicas de Salvador Dalí”[60].   Empero, en unos años sucederá un reencuentro: en 1962, Manolo Millares le remite su importante monografía, escrita por José Ayllón[61], en donde figura reproducido el “Cuadro 157” (1961) del canario y el retrato de Pomés por donde comenzamos ilustra el libro. Le escribe Dalí, en agradecimiento, sobre una publicación de una de sus exposiciones[62]: “Gracias por su libro. En el cuadro 157 le salió mi nombre ‘DALI’ en forma de dientes informales. Un abrazo. Gala y Salvador Dalí, 1962”. En dicho texto calificaba Dalí a Millares como uno de los dos “mejores pintores informales” (el otro era Tápies):

Desde Velázquez se puede afirmar que la pintura mundial gravita en torno de España; sin Museo del Prado no hubiera habido impresionismo, sin Juan Gris y Pablo Picasso no hubiera habido cubismo, sin Miró y Dalí no hubiera habido surrealismo. Hoy, los mejores pintores informales, Tàpies y Millares, son españoles, y sin Fortuny, que en sus famosas salpicaduras posee el “quantum de acción”, no podría producirse el inminente realismo cuantificado por los abstractos, esta novísima energía paralela al dinamismo de Fortuny, energía de la física nuclear de Max Planck.

Otro irredento kleeiano. La sombra de “Dau al Set”. Artista de estirpe kleeiana en esos primeros años cincuenta, Millares veneró la figura de Paul Klee, uno de los objetos de culto de Westerdahl[63] lo cual, a su vez, le permitía hermanarse con “Dau al Set”, legítimos herederos de los presentimientos kleeianos, utilizando un término de Cirlot[64].   En este punto es fundamental recordar el temprano homenaje de “Dau al Set” a Klee (1950), al conmemorarse el décimo aniversario de su muerte, siendo Joan Josep Tharrats protagonista[65].   A esto se unirán las numerosas ocasiones en que “Club 49” y “Hot Club” ilustren sus actividades con reproducciones de obras de Klee[66]. Ya a finales de 1950 la obra de Millares había sido mencionada en un texto monográfico de Juan Antonio Gaya Nuño bajo la edición de “Dau al Set”[67]y, al cabo, Millares conectará esos años con Cuixart (será una de las primeras cartas remitidas al ámbito catalán, en 1950)[68].  Como escribiera Sebastià Gasch refiriéndose a Ponç, todos los pintores de ese tiempo acabarían recordando a Klee[69], quien representaba un feraz lugar de asentamiento para posteriores vuelos. Así lo vislumbrará también nuestro kleeiano, joven Manolo Millares, en 1950: “(…) serán Picasso, Rouault, Klee y otros los que representen en el futuro nuestra época, sean o no comprendidos por sus contemporáneos”[70]. Lo expresará con frecuencia el canario, en su madurez desdeñoso con Dalí o Picasso, mas permanente elogiador de Miró o Klee. “¿Cuáles han sido las principales influencias experimentadas? ‘El arte aborigen de Canarias (cerámicas pintadas y cuerpos momificados) -responde- Miró, Goya, Castilla. El arte contemporáneo, la sociedad actual…`”[71].

Sus pictografías de inicios de los cincuenta, que describirá en su primera correspondencia con Santos Torroella, -signos dentados, estrellas o formas flotando en el espacio, caligrafías constelares-, le permitirían enlazar elementos locales, pinturas e inscripciones vistas en las cuevas de los aborígenes canarios, mas también con el mundo sígnico evocado por Miró o Klee, con su ritual poético, ancestral e insondable. Todo ello conducirá al Millares tentador de los hoyos infinitos de misterio, el agujereador y excavador indagando en torno a la citada dimensión perdida en sus primeras arpilleras y mostrando de qué forma era posible hacer crecer la semilla kleeiana[72]. Para la crítica catalana, “El Paso” tenía un aire de relevo erigiéndose, tras “Dau al Set”, en un grupo coherente que exigía una nueva atención[73].

LADAC-LAIS, 1951-1952. En 1949 el artista Plácido Fleitas exponía en las Galerías Layetanas, en Barcelona, ciudad donde permaneció varios meses, entrando en contacto con varios artistas de “Dau al Set” e impulsando el encuentro de Barcelona y el mundo canario. Fleitas mostrará a Santos Torroella los primeros dibujos de Manolo Millares, así lo narraba el crítico: “Plácido me enseñó unas cosas de usted que me gustaron extraordinariamente. Hablamos de las posibilidades de una exposición suya aquí”[74].   Intento de conectar el mundo, parecía recoger Manolo Millares el lamento de Santos Torroella, ese 1951: “lástima que estemos todos tan aislados”[75], cuando ensaye el encuentro del arte canario con la península, vía el intercambio de la actividad de “Los Arqueros del Arte Contemporáneo-LADAC” con el efímero, también, grupo LAIS.

Ida y vuelta, en marzo de 1951 cincuenta obras de los componentes del grupo LAIS se exponían en El Museo Canario, en Las Palmas, prologados por LADAC[76]y, a su vez, en junio, los LADAC mostraban su obra en la galería barcelonesa Syra.  Serán frecuentes en estos años (1951-1952), otros proyectos colectivos de LADAC que incluirán obras de artistas catalanes, (especialmente de Planasdurà o Surós[77]) o bien la organización de exposiciones, como la dedicada al dibujo en Las Palmas, 1953, donde estuvo presente la obra del admirado Antoni Tàpies[78].  A la par, la presencia de proyectos expositivos colectivos en Cataluña que incluyen a artistas canarios.   Publicada una de las monografías de LADAC, dedicada a Planasdurà, escrita por Gaya Nuño, sabemos LADAC había previsto la publicación de las dedicadas a Santi Surós (por Sebastià Gasch) y Cuixart (escrita por Santos Torroella)[79].

Gustavo Gili. El encuentro con Gustavo Gili Torra[80]había tenido en Cirlot una permanente referencia.  Cuando aquel edite la versión en castellano del clásico “Los Pintores Célebres” (1963) que ya hemos citado, permitió a Millares este buscase el crítico que creyese más adecuado para la adenda del arte español[81], concibiendo una entrevista entrambos que se publicó en dicho libro. Luego sería editor frecuente del canario, tanto de su obra grabada como de sus libros. Así, uno de los más bellos trabajos gráficos de Millares: “Antropofauna” (1969-1970), carpeta de cinco aguafuertes que mostró en Pierre Matisse Gallery en 1971[82], estampada por el artista en el taller barcelonés de Gustavo Gili (hay alguna hermosa fotografía del artista en la faena) para la colección “Las Estampas de la Cometa”[83]. En 1970 otro de sus grabados servirá de presentación especial de una cincuentena de ejemplares del libro de Moreno Galván sobre Millares, que publica la editorial[84]. En mi opinión, junto a la monografía de França[85], sumando el libro de Ayllón[86], este volumen de Moreno Galván compone la triada esencial bibliográfica en vida millaresca[87]. En 1973, dentro de su colección “Letras del arte”, Gili publica las “Memorias de una excavación urbana”. Libro editado póstumamente, Gili escribe el preámbulo al texto editado (eran “las palabras del propio artista”): “Estos escritos, a veces incoherentes, umbilicados a los destrozos verbales de la gramática parda y con sus aires también de un barroco pasado de matute por la puerta falsa, no son más que meros anhelos, pasiones, codicias y frustraciones de unos hombres (el hombre contemporáneo) que terminan hundiéndose en el absurdo y la alienación. Un principio de lucha, de aspiraciones más o menos lícitas y un final de confusión y locura, esa muerte lenta que nos corre por las venas tan aprisa”[88].

Y las galerías René Métras y Trece. Habíamos encontrado al artista canario junto al coleccionista Métras en aquella foto por la que comenzamos, los artistas de “El Paso” en la visita a Barcelona, en 1959.   Abierta la galería en octubre de 1962, la obra de Manolo Millares se expuso individualmente en dos ocasiones en la Galería René Métras, los años 1966 y, póstumamente, 1973[89].   Participando su obra, a la par, en numerosas exposiciones colectivas en la galería.

La exposición de 1966 era relativa a pinturas y dibujos de ese último año, y el programa de la exposición reproducía algunos versos Rafael Alberti[90].   Rafael Santos Torroella o Joan Perucho evocarían críticamente su obra con ocasión de esa presencia de Millares en Métras.   Fotografías de la inauguración encuentran, nuevamente, a Millares y Joan Prats, a Brossa y Cuixart, entre otros muchos visitantes aquel nueve de marzo inaugural en Barcelona.

Y en 1976, cuarenta años han pasado ya, la Galería Trece[91] de Barcelona era inaugurada con una exposición dedicada a nuestro artista. Será la última ocasión en que viera su obra esta ciudad. Casi a la par que sus pinturas se muestran en la Bienal de Venecia[92]y su obra incluida en la mítica exposición de Multitud “Crónica de la pintura española de postguerra: 1940-1960”, en un Madrid, ahora casi centrífugo, celebratorio y reconstituyente de nuevos tiempos[93].   Grande, extraordinario pintor para Miró, he entendido siempre esta suma de acontecimientos sucedidos en ese 1976, numerología civil, como un verdadero reconocimiento, ya póstumo, de la importancia de Manolo Millares en el siglo veinte. Prefiero, sí, calificarle de ese raro, aquel artista íntegro.

 

 

AGRADECIMIENTOS

Este texto y sus investigaciones adyacentes, no habría podido ser escrito sin la complicidad de Elvireta Escobio, también de sus hijas Coro y Eva Millares. Conste el agradecimiento.

Gracias a Eduard y Jordi Mayoral, también a Juan Manuel Bonet, que impulsaron este ensayo en torno a la presencia de la obra de Manolo Millares en Cataluña, que ahora veo acto de justicia.

Además a:

 

GLORIA BORDONS

RAFAEL CANOGAR

RUBÉN CERVANTES

FUNDACIÓ ANTONI TÀPIES

FUNDACIÓ BROSSA

FUNDACIÓ PILAR I JOAN MIRÓ A MALLORCA

JOAN GASPAR

MÓNICA GILI

NÚRIA HOMS

LAMBE Y NIETO TRADUCCIONES

MARGARET METRÁS

Mª ESTHER MOLINA COSTA

MUSEU DEL JOGUET DE CATALUNYA

EVA PASCUAL MIRÓ

JOAN PUNYET MIRÓ

CARLOS SAURA

NÚRIA SOLÉ BARDALET

SUCCESSIÓ MIRÓ

CAROLA TORRES MORENO

 

TRANSCRIPCIONES

ROSA JUANES

 

 

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BIBLIOGRAFÍA TEXTO ALFONSO DE LA TORRE

 

MONOGRAFÍAS

AYLLÓN, José. Millares. Madrid: Langa y Cia, Colección E.P., (p. 16). Edición conjunta de Galerie Daniel Cordier, Paris; Pierre Matisse Gallery, Nueva York y Galería Biosca, Madrid.

BROSSA, Joan. Poemes civils. Barcelona: Editorial RM, 1961

BROSSA, Joan. Poemes entre el zero i la terra (1951). En Ball de sang (1941-1954). Barcelona: Editorial Crítica (Col·lecció Sarrià, 8), p. 279.

CIRLOT, Juan-Eduardo. El Arte Otro. Barcelona: “El Correo de las Artes”, 23/II/1957, pp. 1-4.

CIRLOT, Juan-Eduardo. Diccionario de los Ismos. Barcelona: Argos, 1949, p. 215.

DALÍ, Salvador. The Secret Life of Salvador Dalí. Nueva York: Dial Press, 1942.

DE LA TORRE, Alfonso. José María Moreno Galván: Montando nuevamente la estructura de nuestra modernidad [o, mejor] del vertedero a la modernidad. Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla, 2014-2015.

DE LA TORRE, Alfonso. La contradictoria presencia del arte español en la IV Bienal de São Paulo.   En IV Bienal do Museu de Arte Moderna 1957 São Paulo-Brasil. Alzuza-Pamplona: Fundación Museo Jorge Oteiza, 2007, pp. 127-193.

DE LA TORRE, Alfonso. Manolo Millares. La destrucción y el amor. La Coruña: Fundación Caixa Galicia, 2006.

DE LA TORRE, Alfonso. Manolo Millares. La imperiosa necesidad de lo nuevo. Madrid-Toledo-Marbella: Fundación Juan March, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Museo del Grabado Español Contemporáneo, 2015.

DE LA TORRE, Alfonso. Salvador Victoria: Teruel-Paris-Teruel. Teruel: Museo de Teruel, 2011.

DE LA TORRE, Alfonso. Tiempo de cardo y ceniza. En Abstracción. Del grupo Pórtico al Centro de Cálculo. 1948-1968. Madrid: Galería Guillermo de Osma, 2015.

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ESCOBIO, Elvireta. Texto en catálogo Exposición homenaje a Josep Lluis Sert. Tenerife: Colegio de Arquitectos, 1972.

GAYA NUÑO, Juan Antonio. Medio siglo de movimientos vanguardistas en nuestra pintura. Barcelona: “Dau al Set”, nº 19, XII/1950.

MILLARES, Manolo-AZCOAGA, Enrique. El hombre de la pipa. Las Palmas: “Planas de Poesía” nº XIII, 1951 (11 dibujos de Manolo Millares).

MILLARES, Manolo (transcripción de Juan Manuel Bonet). Manolo Millares. Memorias de infancia y juventud. Valencia: IVAM, 1998

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MORENO GALVÁN, José María. Manolo Millares. Barcelona: Editorial Gustavo Gili, Colección Nueva Órbita, 1970.

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SANTOS TORROELLA, Rafael. Manolo Millares y un puñado de cartas. Madrid: Museo Nacional Reina Sofía, 1992.

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TÀPIES, Antoni. Memoria personal. Fragmento para una autobiografía. Barcelona: Seix Barral, 2003.

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AAVV. Miró-Peintures sur papier, dessins. Paris: Maeght Éditeur, “Derrière le Miroir”, nº 193-194, X-XI/1971.

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AYLLÓN, José. El Paso 1. Madrid: Marzo, 1957.

CIRLOT, Juan-Eduardo. El Paso 8- El grupo El Paso de Madrid y sus pintores, Canogar, Millares, Feito, Saura (En la Sala Gaspar, Consejo de Ciento, 323, Barcelona, del 10 al 23 de enero de 1959. Exposición de 4 pintores del grupo El Paso (Presentada por el Club 49 de Barcelona). Madrid: Diciembre 1958-Enero 1959. Carta de EL PASO-9.

DALÍ, Salvador. Picasso i yo. Facsímil de las cuartillas leídas por el pintor español Salvador Dalí en el teatro María Guerrero de Madrid el día 11 de noviembre de 1951. Madrid: “Mundo Hispánico”, año V, 46, 1952, pp. 37-42.

DEL ARCO, Manuel. Visto y oído. Manolo Millares. Barcelona: “Destino”, 24/I/1959, p. 29.

GASCH, Sebastià. La pujante personalidad de Juan Ponç. Barcelona: “Destino”, nº 772, 24/V/1952, p. 22.

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JIMÉNEZ, Salvador. Entrevista a Joan Miró. Madrid: “Ronda/Iberia”, nº 30, c. 1980.

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PERUCHO, Juan. El realismo agresivo de Manolo Millares. Barcelona: “Destino”, 26/III/1966.

SÁEZ, Ramón. Manolo Millares, frente al misterio de su pintura. Madrid: “Arriba”, 26/III/1967.

SANCHO NEGRO, heterónimo de MILLARES, Manolo. Nueva Galería Punta Europa. Otro Arte (Falkenstein, Appel, Mathieu). Madrid: “Punta Europa”, nº 16, IV/1957, pp. 126-128.

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SOLÁ FRANCO, Eduardo. Manolo Millares en Galerías el Jardín. Barcelona: “La Prensa”, 11/V/1951.

TEIXIDOR, Joan. Barcelona: “Destino”, 16/II/1957.

TEIXIDOR, Joan. Los pintores de “El Paso”. Barcelona: “Destino”, Barcelona, 17/I/1959, p. 23.

WESTERDAHL, Eduardo. el caso ‘bauhaus’ en alemania y su cierre en 1932. Santa Cruz de Tenerife: gaceta de arte, nº 30, p. 3

 

[1] En archivo del artista, sin fechar, parece coincidente con la exposición de “El Paso” de 1959 en Barcelona, por su contenido. Brossa había colaborado con “El Paso” y este grupo publicado “Barbafeca. Monoleg en un acte” en el Boletín 8 de “El Paso” (VIII/1958): “como homenaje y admiración del grupo ‘El Paso’ a la obra y al hombre Brossa”.

[2] JIMÉNEZ, Salvador. Entrevista a Joan Miró. Madrid: “Ronda/Iberia”, nº 30, c. 1980. Luego lo citaremos en extenso.

[3] MORENO GALVÁN, José María. Millares, aujourd’hui. Paris: Galerie Messine, 1971

[4] Término de Antonio Saura. Se explica en: DE LA TORRE, Alfonso. Tiempo de cardo y ceniza. En Abstracción. Del grupo Pórtico al Centro de Cálculo. 1948-1968. Madrid: Galería Guillermo de Osma, 2015.

[5] A Carola Moreno Torres, hija de Moreno Galván, le debemos la reconstrucción de esta historia (23/I/2017).

[6] En 1964 realiza una serie de tres esculturas, “objetos sin nombre”, que se denominan “Artefactos para la paz” expuestos por primera vez en la galería Edurne de Madrid en un único día, el martes 18 de mayo de 1965, junto a obras de Alberto Greco e incluyendo un concierto ZAJ. El título de la exposición es “MILLARES, Tres artefactos al 25 (1963-64) / GRECO, cuadros / HIDALGO MARCHETTI, actuaciones”.

[7] Conversación de este autor con Leopoldo Pomés, 5/I/2017. Hay correspondencia en el archivo del artista sobre el envío de tres tomas del retrato y una más de Elvireta. Cartas de Leopoldo Pomés de: I/1959 (s.f.) y 18/II/1959.

[8] Carta de Juan-Eduardo Cirlot a Manolo Millares. 14/XII/1958. En archivo del artista.

[9] En 1956 los “Muros” de Millares evolucionan hacia dos ciclos pictóricos: sus composiciones “con dimensión perdida” y “con texturas armónicas”.   Este conjunto de trabajos supone una honda investigación matérica, de esencia despojada, y lleva al artista al descubrimiento de las posibilidades de la arpillera. En palabras del artista, en 1956: “Lo insólito que me aguarda en la dimensión perdida de una burda arpillera encuentra su único paralelo en lo oscuro e inatrapable de lo desconocido”. Sobre el término “dimensión perdida” escribía también el artista: “No admito la tercera dimensión ficticia, óptica, pero sí una dimensión auténtica, material. Es lo que yo llamo ‘dimensión perdida’, porque su fondo es real y, en consecuencia, no rompe la frontalidad mural”. Citado en: DE LA TORRE, Alfonso. Manolo Millares. La destrucción y el amor. La Coruña: Fundación Caixa Galicia, 2006, p. 259.

[10] Sala Gaspar, Exposición de 4 pintores del grupo El Paso (Rafael Canogar, Luis Feito, Manuel Millares y Antonio Saura), Barcelona, 10-23 Enero 1959. Conversación de Carlos Saura con este autor, 2/I/2017.

[11] “Gracias por tus elogios; mi mayor deseo es servir a la causa de la emoción y del pensamiento vivo. Por desgracia o por suerte para mí no tengo cargos, títulos ni nada que me obligue a mantener posturas convencionales, contra lo que me dicta mi intuición. Creo que el informalismo es la vía de la pintura y la escultura, incluso de la poesía y de la música, en el momento actual. Las posibilidades son inmensas, pero trabajando de verdad, no usando como máscara esas imágenes.   He hablado de vosotros a Gaspar, de la Sala del mismo nombre, quien me dice que posiblemente podrá reservaros una quincena para el año que viene. Que le escribáis. Así que habla con Saura y los demás y pedidle condiciones directamente. Supongo que ya tenéis su dirección (Consejo de Ciento 323). Me gustaría mucho que os decidierais a venir a Barcelona, y lo mejor sería que fuese a principio de temporada, cuando los golpes son más rudos y virginales, es decir, en Octubre o Noviembre de este año”. Carta de Juan-Eduardo Cirlot a Manolo Milares. 8/I/1958. En archivo del artista.

[12] En palabras de Ángel Marsá: “(la exposición) ha producido cierto revuelo en nuestros medios artísticos, revuelo que va desde el paroxismo apologético al dramático rasgado de vestiduras”. MARSÁ, Ángel. Grupo “El Paso”. Barcelona: “El Correo Catalán”, 24/I/1959, p. 10.

[13] Sobre el nexo primero de Millares con Barcelona, quedará narrado en este texto y en la cronología. El encuentro del artista con Westerdahl y, a su vez, el de éste con Santos Torroella.   A este último, 1949, el artista Plácido Fleitas le muestra la obra de Millares. La acción del grupo canario LADAC, en cooperación con los catalanes de LAIS, compondrá ese primer encuentro.

SANTOS TORROELLA, Rafael. Manolo Millares y un puñado de cartas. Madrid: Museo Nacional Reina Sofía, 1992, p. 39.   “En aquel año que digo, 1950, Millares había conocido a Eduardo Westerdahl y, a través de él, entrado en contacto con algunos de los que formábamos parte de la Escuela de Altamira” (Ibíd. p. 38). Refiriéndose a sus exposiciones en la galería Jardín, de Ángel Marsá, que citaremos: “en ninguna de tales ocasiones (…) encontró el joven pintor canario la cálida o, por lo menos, atenta acogida que él esperaba por parte de la crítica militante barcelonesa. Y en sus cartas se me dolía de ello”. Ibíd. pp. 38-29.

[14] Sobre el mal juicio crítico de la exposición LADAC en Syra, ese año, podemos seguir la Carta de Sebastià Gasch a Manolo Millares, 30/VII/1951. En archivo del artista. En sus “Memorias”, Millares refiere: “Una crítica adversa que me hizo el pobre Juan Cortés (crítico catalán totalmente despistado), fue muy aireada por mis queridos paisanos que solían leer “Destino””. MILLARES, Manolo (transcripción de Juan Manuel Bonet). Manolo Millares. Memorias de infancia y juventud. Valencia: IVAM, 1998, p. 122.   Es también cierto que la exposición de la Sala Gaspar provocó alguna crítica casi insultante como: DEL ARCO, Manuel. Visto y oído. Manolo Millares. Barcelona: “Destino”, 24/I/1959, p. 29.

[15] “EL PASO agradece a los críticos Juan Eduardo Cirlot (Revista, 20-12-58) y a Juan Teixidor (Destino, 17-1-59) así como a la Galería Gaspar, al Club 49, de Barcelona, y a Joan Prats, la acogida dispensada a los miembros del grupo en Barcelona. Anotemos especialmente la presencia entrañable de Joan Miró en el día de la inauguración”. AAVV. Noticia de El Paso. EL PASO 10. Madrid: Abril de 1959.

[16] Los presentes en la versión barcelonesa de “El Paso”, sustituyendo a Feito por la presencia de Manuel Rivera.   Fue Miró quien recomendó la obra del artista canario a Pierre Matisse como lo atestigua un telegrama de ese 1959 remitido por Joan Miró a Millares. La presentación de Miró a Pierre Matisse Gallery, en donde se realiza en 1960 la exposición Four Spanish Painters, coincide con el fin de la actividad pública del grupo “El Paso” (que publicará la última Carta, la número 15, en mayo de ese año).   Supone, también, el comienzo de una larga relación de Manolo Millares con la galería del hijo de Henri Matisse exponiendo individualmente los años: 1960, 1965, 1974 y 1987.

[17] Una pequeña marioneta o currito con la cabeza de un toro, que hará expresar a Miró: “Querido amigo: mil gracias por este sensacional toro, magnífico!. Emocionante como un Goya de la gran época”.   Carta de Joan Miró a Manolo Millares. 9/I/1960. En archivo del artista.

[18] Joan Miró, Diane d’Ephèse, 1958. Litografia sobre papel Arches. Sobre Miró diría Millares: “¿Y Miró?. El misterio. ¿Y Tàpies? Tàpies es el silencio”. SÁEZ, Ramón. Manolo Millares, frente al misterio de su pintura. Madrid: “Arriba”, 26/III/1967.

[19] JIMÉNEZ, Salvador. Entrevista a Joan Miró. Op. cit.: “(Recuerdo y valoro especialmente a) Millares. A Manolo Millares, sí, un gran pintor, un extraordinario pintor (…) fue una pena que se nos muriera tan joven. En Canarias, cuando lo vi por última vez, andaba ya sentenciado de muerte. Es un pintor muy grande”.

[20] AAVV. Miró-Peintures sur papier, dessins. Paris: Maeght Éditeur, “Derrière le Miroir”, nº 193-194, X-XI/1971. Dedicado por Joan Miró: “a Elvirita / y Manolo Millares / Miró”

[21] Joan Brossa admiraba el trabajo de Millares desde el comienzo de la década, luego lo referiremos, lo admiraría siempre.   Una carta conservada en la Fundació Joan Brossa, remitida por Joan Brossa a Madelon Belle (Zuyderhoff), (1959) refiere la visita de los tres artistas de “El Paso” a su estudio de la calle Balmes. Núm. registre: A.JBR.03493.097. Otra carta de Millares a Brossa (13/II/1959), también en la misma Fundació, relata el aprecio del canario por el teatro de Brossa. Núm. registre: A.JBR.03519. Fuente: Gloria Bordons, Directora de la Fundació Joan Brossa (11/I/2017).

[22] ESCOBIO, Elvireta. Texto en catálogo Exposición homenaje a Josep Lluis Sert. Tenerife: Colegio de Arquitectos, 1972. Algunos de los recuerdos que se evocan en este primer párrafo proceden de la conversación de este autor con Elvireta Escobio (31/XII/2016). También Rafael Canogar redundaba en fecha reciente sobre el mismo asunto, la visita a Joan Prats, en conversación con este autor (10/I/2017).

[23] Carta de Joan Miró a Manolo Millares, desde Son Abrines, 21/XII/1959. En archivo del artista.

[24] Sala Gaspar (Galerie Stadler-Galerie Rive Droite, Paris y patrocinada por “Club 49”), Otro arte, Barcelona, 16 Febrero- 8 Marzo 1957. Itinerante a la Sala Negra, Madrid, 24 Abril-15 Mayo 1957.   Constaba en el catálogo.   De la Galerie Stadler: Appel, Bryen, Burri, Falkenstein, Francker, Guiette, Hosiasson, Imai, Jenkins, Mathieu, Riopelle, Saura, Salles, Serpan, Tàpies; De la Galerie Rive Droite: Fautrier, Wessel; De Colecciones particulares: Domoto, De Kooning, Pollock, Tobey, Wols; De la Sala Gaspar: Lazlo Fugedy, Tharrats, Vila-Casas. En la versión de Madrid se incorporaban: Canogar, Feito y Millares.

[25] TEIXIDOR, Joan. Barcelona: “Destino”, 16/II/1957.

[26] TAPIÉ, Michel. Esthétique en devenir, Barcelona : Dau al Set, 1956. Con texto introductorio y dirección de Joan-Josep Tharrats. Impreso por Ricard Giralt Miracle, Barcelona, 31/XII/1956. [Edición patrocinada por Francesc Samaranch i Torrelló].

[27] CIRLOT, Juan-Eduardo. El Arte Otro. Barcelona: “El Correo de las Artes”, 23/II/1957, pp. 1-4.

[28] Principalmente me estoy refiriendo a: Museo Nacional de Arte Contemporáneo, The New American Painting-La Nueva Pintura Americana, Madrid, Julio 1958.

[29] Este último, bajo su heterónimo “Sancho Negro”, recordará este momento y dedicará unos versos a Falkenstein, Appel y Mathieu, por ese orden. SANCHO NEGRO, heterónimo de MILLARES, Manolo. Nueva Galería Punta Europa. Otro Arte (Falkenstein, Appel, Mathieu). Madrid: “Punta Europa”, nº 16, IV/1957, pp. 126-128.

[30] Pabellón de España, XXIX Biennale Internazionale d’Arte, Padiglioni delle Nazioni, Venezia, 14 Junio-19 Octubre 1958 (Dirección General de Relaciones Culturales, Madrid), presentes los artistas Canogar, Feito, Millares, Rivera y Saura.

[31] Cuadro 23 (1957-1958); Cuadro 35 (1958-1959); Cuadro 37 (1958); Cuadro 39 (Homúnculo) (1958); Cuadro 42 (1958); Cuadro 43 (1958) y Cuadro 44 (1958).

[32] CIRLOT, Juan-Eduardo. El Paso 8- El grupo El Paso de Madrid y sus pintores, Canogar, Millares, Feito, Saura (En la Sala Gaspar, Consejo de Ciento, 323, Barcelona, del 10 al 23 de enero de 1959. Exposición de 4 pintores del grupo El Paso (Presentada por el Club 49 de Barcelona). Madrid: Diciembre 1958-Enero 1959. Carta de EL PASO-9.

[33] “Se queda a vivir en Madrid, donde se encuentra aislado, sin recursos, apenas sin amigos”. AYLLÓN, José. Millares. Madrid: Langa y Cia, Colección E.P., (p. 16). Edición conjunta de Galerie Daniel Cordier, Paris; Pierre Matisse Gallery, Nueva York y Galería Biosca, Madrid.

[34] CIRLOT, Juan-Eduardo. El Paso 8- El grupo El Paso de Madrid y sus pintores. Op. cit.

[35] DE LA TORRE, Alfonso. Salvador Victoria: Teruel-Paris-Teruel. Teruel: Museo de Teruel, 2011. “(…) un éxodo, lento pero constante, pues recordemos que no sólo mira a Francia o Sudamérica: hay otra partida aún más compleja, la marcha centrípeta, el obligado desplazamiento de los artistas al centro de la península, a Madrid”.

[36] Mencionando la exposición de Picasso en la Sala Gaspar de Barcelona. AYLLÓN, José. El Paso 1. Madrid: Marzo, 1957. Y su “epílogo”, “Picasso en Barcelona”.

[37] WESTERDAHL, Eduardo. LADAC. Texto en catálogo: Galería Syra, LADAC DE GRAN CANARIA. FELO MONZÓN, JOSE JULIO, JUAN ISMAEL, MANOLO MILLARES, Barcelona, 16-30 Junio 1951.

[38] Ángel Marsá (Girona, 1900-Barcelona, 1988). “Escritor de otro tiempo”, dirá de él Rafael Santos Torroella, correspondencia con Manolo Millares, Barcelona, 18/IV/1951. En archivo del artista.

[39] Que sabemos no visitó Millares. MILLARES, Manolo. Manolo Millares. Memorias de infancia y juventud. Op. cit., p. 122.

[40] Galería Clan, Exposición de pintura de Manolo Millares, Madrid, 17-30 Noviembre 1951.

[41] Galería de Arte Jardín, Manolo Millares, III Ciclo Experimental Arte Nuevo, Exposición número 11, Barcelona, 5-18 Mayo 1951. Se trataba de diecisiete pinturas.

[42] Manolo Millares negaba su relación, en la que Ángel Marsá había insistido, con la obra de Torres García. SANTOS TORROELLA, Rafael. Manolo Millares y un puñado de cartas. Op. cit. pp 43-44. Es la carta de 29/VIII/1951, en la que Millares rechaza observaciones sobre el particular de la prensa catalana: “mi constructivismo (…) no parte (…) de Torres-García, sino de una necesidad de orden en el color y en la línea (…)”. En Ibíd. p. 43.

[43] Buena parte de la crítica de esa exposición redundó en el mismo asunto. También se insistía cuando se leen las críticas de la exposición de LADAC o su paso por los Salones del Jazz.   Sirva este ejemplo: “El reloj de este pintor se detuvo en una hora muy conocida de los barceloneses. En la de Torres García”. MANZANO, Rafael. Manolo Millares, en las Galerías Jardín. Barcelona: Solidaridad Nacional, 9/V/1951. En los mismos términos insistiría este autor, con ocasión de la exposición LADAC en Barcelona, en artículo de 27/V/1951. Es posible que a ese asunto aluda Millares cuando refiera la repercusión crítica de su obra en los cincuenta a Santos Torroella. De alguna forma, Marsá, responsable de la adjudicación vibracionista, se desdijo de la misma: MARSÁ, Ángel. Manolo Millares en El Jardín. Barcelona: “El Correo Catalán”, 31/V/1952. Seguro que, como se lee en su correspondencia, por la insistencia del artista.

[44] Manolo Millares participó (a partir de 1949) en la fundación de la revista “Planas de Poesía” junto a sus hermanos Agustín y José María Millares (y Rafael Roca a partir del noveno número), ilustrando varios de sus números. En la correspondencia con diversos personajes de la cultura catalana se colige han sido remitidos algunos de los “Planas de poesía”, estableciéndose así un primer y temprano contacto. “Planas de Poesía” (ilustraciones de Manolo Millares), 1949-1951: José María Millares, “Liverpool”; José María Millares, “Ronda de luces”; Alonso Quesada, “Smoking room”; Número especial dedicado a “Chopin” (los anteriores en 1949); Federico García Lorca, “Crucifixión”, 1950 y Enrique Azcoaga, “El hombre de la pipa”, 1951 (11 dibujos de Manolo Millares).

[45] Hay un testimonio certero. SOLÁ FRANCO, Eduardo. Manolo Millares en Galerías el Jardín. Barcelona: “La Prensa”, 11/V/1951: “(…) este pintor de quien llegaron antes a nosotros dibujos en revistas isleñas de poesía”.

[46] Visitante, según se lee en la prensa de la época, de la exposición de Millares en El Jardín (1951), a él se debe un temprano artículo, ilustrado con sus dibujos, sobre el canario. GASCH, Sebastià. Plasticidad y poesía en la obra de M. Millares. Madrid: “Índice”, IX/1953.

[47] Ello se infiere de la correspondencia del archivo de Manolo Millares. Gaya Nuño dirigía las Galerías Layetanas (1948-1951) y facilitó el contacto de Millares con Cuixart, se colige de la correspondencia en archivo del artista.

[48] MILLARES, Manolo-AZCOAGA, Enrique. El hombre de la pipa. Las Palmas: “Planas de Poesía” nº XIII, 1951 (11 dibujos de Manolo Millares).   La dedicatoria del libro reza: “a juan antonio gaya nuño, enrique azcoaga, ángel ferrant, rafael santos torroella, tomas seral casas, jorge campos, enrique planas durá, ángel marsá, santi suros, modesto cuixart, sebastián gasch, juan ramón masoliver y eduardo clrlot, amigos sin rostros, por el lenguaje del color y la palabra” (sic.). Simbólica galería precedida de la cita a una frase de Orozco: “la verdad a toda costa”.   Incluimos a Masoliver como “catalán”, al desarrollar buena parte de su vida en Barcelona.

[49] “Manolo Millares neix a Canàries el febrer de 1926”, reza el verso de “Composición biográfica” que pertenece al libro de Brossa “Poemes entre el zero i la terra”, de 1951. Fuente: Gloria Bordons, Directora de la Fundació Joan Brossa (11/I/2017).   BROSSA, Joan. Poemes entre el zero i la terra (1951). En Ball de sang (1941-1954). Barcelona: Editorial Crítica (Col·lecció Sarrià, 8), p. 279.

[50] Carta conservada en la Fundació Joan Brossa, remitida por Joan Brossa a Madelon Belle (Zuyderhoff), (1959). Núm. registre: A.JBR.03493.086. Ese mismo año 1959: volverá a reiterar Brossa su admiración por Millares en la carta: Núm. registre: A.JBR.03493.087. Recoge el elogio de Jacques Dupin. En carta: Núm. registre: A.JBR.03493.024. Fuente: Gloria Bordons, Directora de la Fundació Joan Brossa (11/I/2017).

[51] BROSSA, Joan. Poemes civils. Barcelona: Editorial RM, 1961 Dedicado: “A Elvireta i Manolo / en amistat / de / Brossa. Desembre de 1962”.

[52] I Congreso de Arte Abstracto, Santander, 1-10/VIII/1953. Vid nuestra “Cronología” donde es posible hallar los nombres de algunos artistas catalanes presentes.

[53] Así se puede leer en: “Leonardo”. Cara y cruz de la decena de arte abstracto. Barcelona: “Destino”, 5/IX/1953.

[54] Tras su matrimonio en 1953, “empieza una nueva etapa para nosotros. Nuestra casa se convierte en centro de reunión de nuevos -y esos sí eran valiosos- valores”. MILLARES, Manolo. Manolo Millares. Memorias de infancia y juventud. Op. cit. Ahí se refiere cómo a partir de 1953 su nuevo domicilio se establece en la calle Galileo. Vid. p. 127.   En palabras de Millares, la casa de Galileo era un “centro de noticias e inquietudes” donde recibían “muchas revistas (españolas y extranjeras) que servían para que todos estuvieran al día de lo que pasaba en el arte, e igualmente tenía correspondencia con ciertos artistas clave en Madrid y Barcelona”. Ibíd. p. 129.

[55] Se reproduce en nuestra Cronología, carta remitida desde Las Palmas, el 13 de junio 1953.

[56] DALÍ, Salvador. The Secret Life of Salvador Dalí. Nueva York: Dial Press, 1942.

[57] El Museo Canario, Exposición Superrealista de Manolo Millares, Las Palmas de Gran Canaria, 22 Noviembre-9 Diciembre 1948.

[58] MILLARES, Manolo. Manolo Millares. Memorias de infancia y juventud. Op. cit. pp. 110-111.

[59] El asunto, y una cierta foto fija de este tiempo quedaron tratados en: DE LA TORRE, Alfonso. Tiempo de cardo y ceniza. Op. cit.. DALÍ, Salvador. Picasso i yo. Facsímil de las cuartillas leídas por el pintor español Salvador Dalí en el teatro María Guerrero de Madrid el día 11 de noviembre de 1951. Madrid: “Mundo Hispánico”, año V, 46, 1952, pp. 37-42.

[60] “V. D.” (DORESTE, Ventura). LADAC. En el catálogo: Museo Canario, IV Exposición de Arte Contemporáneo organizada por LADAC, Las Palmas de Gran Canaria, 1 Junio-15 Julio 1952.

[61] AYLLÓN, José. Millares. Op. cit.

[62] Saló del Tinell, Dalí, Barcelona, 15 Octubre-15 Noviembre de 1962.

[63] La admiración de Westerdahl había surgido en un viaje a Europa en 1931, visitando Alemania y la sede de Dessau de la Bauhaus “en las postrimerías de su esplendor” (Archivo de gaceta de arte. el caso ‘bauhaus’ en alemania y su cierre en 1932. Santa Cruz de Tenerife: gaceta de arte, nº 30, p. 3). El encuentro directo con su obra, la revelación, en sus palabras, se produjo en la Nationalgalerie de Berlin al contemplar la pintura Das Vokaltuch der Kammersängerin Rosa Silber, certificando así la admiración del crítico canario por “los pintores puros”, que para Westerdahl representaban Klee y Kandinsky como emblema de la llamada “revolución espiritual”.

[64] CIRLOT, Juan-Eduardo. Magicismo plástico, en Diccionario de los Ismos. Barcelona: Argos, 1949, p. 215. Como así se subrayó desde la primera exposición en el Instituto Francés de Barcelona (1950).

[65] Hommage à Paul Klee. Barcelona: “Dau al Set”,15/VI/1950. Texto en francés de Joan-Josep Tharrats, ilustrado con ocho dibujos, coloreados a mano; 8 págs. Los ejemplares de lujo, llevaban, además, tres acuarelas originales de Tharrats, montadas sobre cartulina negra. Número conmemorativo del décimo aniversario de la muerte de Paul Klee. Se entregaba un suplemento de cuatro páginas que contenía un facsímil con un dibujo de Klee: Fabourg de Beride, y opiniones sobre el pintor: Josep Maria de Sucre, Mathias Goeritz, Juan Antonio Gaya Nuño, Ángel Marsá y Juan-Eduardo Cirlot. Este último será el traductor de los primeros libros editados sobre Klee en la postguerra en España escritos por Joseph-Emile Muller, editados por Gustavo Gili: Klee, Cuadrados mágicos y Klee, Figuras y máscaras (Barcelona, 1957 y 1961).

[66] Entre otros actos organizados por el “Club 49” y “Hot Club” de Barcelona, que fueron ilustrados con obras de Paul Klee: Revisión del film Los Nibelungos de Fritz Lang (25/XI/1953); Proyección de cinco grandes premios del documental francés (16/XII/1953); Ciclo de tres Audiciones integrales de los cuartetos de cuerda de Bela Bartok, con comentarios de Joaquin Homs y discoteca de Pere Casadevall (I/II/1954).

[67] GAYA NUÑO, Juan Antonio. Medio siglo de movimientos vanguardistas en nuestra pintura. Barcelona: “Dau al Set”, nº 19, XII/1950. Era una breve mención al artista, dentro del arte canario. Y también, 1955, lo citaba Cesáreo Rodríguez Aguilera, crítico vinculado al ámbito catalán, en su “Antología española de arte contemporáneo” (Barcelona: Editorial Barna, 1955).

[68] La primera carta de Modest Cuixart a Manolo Millares es de 24/XI/1950. Con Joan Josep Tharrats tendrá correspondencia circa 1954, si seguimos las cartas de éste, 1955, que hablan de numerosas cartas sin respuesta remitidas por Millares tiempo atrás. No así con Joan Ponç, autor del rasgado de una de las arpilleras de Millares en la IV Bienal de São Paulo.   El asunto está narrado, con amplitud en: DE LA TORRE, Alfonso. La contradictoria presencia del arte español en la IV Bienal de São Paulo.   En IV Bienal do Museu de Arte Moderna 1957 São Paulo-Brasil. Alzuza-Pamplona: Fundación Museo Jorge Oteiza, 2007, pp. 127-193.

[69] GASCH, Sebastià. La pujante personalidad de Juan Ponç. Barcelona: Destino, nº 772, 24/V/1952, p. 22.

[70] MILLARES, Manuel. Entrevista. Las Palmas de Gran Canaria: “Falange”, 12/II/1950.

[71] MILLARES, Manolo. Manolo Millares responde a Enrico Crispolti.   En: DORIVAL, Bernard: Pintores célebres. Barcelona: Editorial Gustavo Gili S.A., Tomo III, 1963, p. 186. Se trataba de la versión en castellano del libro homónimo editado por Éditions d’art Lucien Mazenod (1948).

[72] Palabras de Miró, traídas por Tàpies. TÀPIES, Antoni. Memoria personal. Fragmento para una autobiografía. Barcelona: Seix Barral, 2003, p. 217. “Miró ha dicho: ‘Más que el mismo cuadro, lo que cuenta es lo que éste siembra. El arte puede morir, un cuadro puede ser destruido. Lo importante es la semilla de donde pueden nacer otras cosas’”.

[73] Son palabras, casi textuales, con ocasión de la exposición en Gaspar, de: TEIXIDOR, Joan. Los pintores de “El Paso”. Barcelona: “Destino”, Barcelona, 17/I/1959, p. 23.

[74] Rafael Santos Torroella, correspondencia con Manolo Millares, Barcelona, 28/II/1951. En archivo del artista. SANTOS TORROELLA, Rafael. Manolo Millares y un puñado de cartas. Op. cit., p. 39.   A esa exposición de Fleitas aludirá también Ángel Marsá en la correspondencia con Manolo Millares, Barcelona, 2/V/1951. En archivo del artista.

[75] Rafael Santos Torroella, correspondencia con Manolo Millares, Barcelona, 28/II/1951. En archivo del artista. Sobre el aislamiento de “El Paso” insistía también: TEIXIDOR, Joan. Los pintores de “El Paso”. Op. cit.

[76] Aconsejamos seguir en la Cronología de esta publicación las fechas y circunstancias concretas. En esta exposición no estaba presente la obra de Molodell.

[77] Club de Universitarios, El dibujo en la joven pintura española, Las Palmas de Gran Canaria, 25 Abril-10 Mayo 1953 (Salvador Aulestia ; Ismael Balanyá ; Joan Brotat ; Joaquín Casellas; Elvireta Escobio; Will Faber; José Hurtuna; Juan Ismael; Marcel Martí; Jordi Mercadé; Manolo Millares; Felo Monzón; Joan Ponç; Luis Poveda; Antonio Saura; José María de Sucre; Santi Surós; Fredy Szmull; Antoni Tàpies y Joan Josep Tharrats).

[78] Club de Universitarios, El dibujo en la joven pintura española, Las Palmas de Gran Canaria, 25 Abril-10 Mayo 1953 (Organizada por Santí Surós y Manolo Millares, incluyendo obra de: Salvador Aulestia ; Ismael Balanyá ; Joan Brotat ; Joaquín Casellas; Elvireta Escobio; Will Faber; José Hurtuna; Juan Ismael; Marcel Martí; Jordi Mercadé; Manolo Millares; Felo Monzón; Joan Ponç; Luis Poveda; Antonio Saura; José María de Sucre; Santi Surós; Fredy Szmull; Antoni Tàpies y Joan Josep Tharrats). En nuestra cronología se transcribe una carta de Millares a Tàpies, este año.

[79] Así se anunciaba en las propias monografías. Por el archivo de Manolo Millares sabemos que Rafael Santos Torroella era el autor propuesto para la de Cuixart.

[80] Gustavo Gili Torra (Barcelona, 1935-2008). La primera correspondencia de Gili con Millares es de 1959.   Gustavo Gili Torra, correspondencia con Manolo Millares, Lugano, 22/VI/1959. En archivo del artista.

[81] Gustavo Gili Torra, correspondencia con Manolo Millares, Barcelona, 12/VI/1963 y 17/VI/1963. En archivo del artista.

[82] Millares había previsto el subtítulo “Tratado de nuevas especies locales”. Gustavo Gili Torra, correspondencia con Manolo Millares, Barcelona, 10/VIII/1970. En archivo del artista.   Al asunto de la relación entre Gili y Millares, con ocasión de sus ediciones, le hemos dedicado: DE LA TORRE, Alfonso. Manolo Millares. La imperiosa necesidad de lo nuevo. Madrid-Toledo-Marbella: Fundación Juan March, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Museo del Grabado Español Contemporáneo, 2015.

[83] En 1964 la editorial Gustavo Gili inició una colección de carpetas de grabados titulada Las Estampas de la Cometa, en un taller dirigido por Joan Barbarà que, entre 1964 y 1977, realizó ediciones de: Joan Hernández Pijuan, Lucio Fontana, Modest Cuixart, Eduardo Chillida, Antonio Saura, Manolo Millares, August Puig, Hans Hartung, Equipo Crónica, José María Subirachs, Antoni Tàpies, Joan Miró, Bonifacio Alfonso y Erwin Bechtold. Esta carpeta de Manolo Millares fue concebida dentro de un acuerdo vinculado a la edición del libro de Moreno Galván en la colección “Nueva Órbita” (1970) que citamos. Correspondencia con Gustavo Gili, en archivo del artista, de 8/IV/1969 y 10/IX/1969.

[84] José María Moreno Galván era bien apreciado por Gili. En 1963 le proponía para escribir, ante el retraso de entrega de Crispolti en “Los pintores célebres”. Gustavo Gili Torra, correspondencia con Manolo Millares, Barcelona, 26/VI/1963. En archivo del artista. La obra que se refiere: MORENO GALVÁN, José María. Manolo Millares. Barcelona: Editorial Gustavo Gili, Colección Nueva Órbita, 1970.

[85] Póstuma, fue publicada por La Polígrafa, en 1977.

[86] AYLLÓN, José. Millares. Op. cit.

[87] A la intensa amistad de este crítico y artista, le hemos dedicado otros escritos: DE LA TORRE, Alfonso. José María Moreno Galván: Montando nuevamente la estructura de nuestra modernidad [o, mejor] del vertedero a la modernidad. Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla, 2014-2015.

[88] MILLARES, Manolo. Memoria de una excavación urbana (Fragmento de un diario) y otros escritos. Barcelona: Editorial Gustavo Gili, Colección “Letras del Arte”, 1973, p. 7. Con 8 ilustraciones del autor. Además de ese texto el volumen original incluía otros varios en el siguiente orden: “Sobre los muros” (1966-1971); el poema “Cuadro sin número” (1964); “Viaje a la Guayana” (1966-1971); “Sobre Picasso” (1971) y “Ante un dibujo de Eva que le salió igual a J. R.” (1966).   El libro tuvo una reedición, prologada por Juan José Armas Marcelo: Madrid: Tauro Producciones, S.L., Colección “La Condición Insular”, 1998. (Sin ilustrar, al cuidado de Alfonso Meléndez). La galería Guillermo de Osma hizo una reedición bilingüe (castellano/inglés) en 2015. DE LA TORRE, Alfonso. Tocando la certeza de la letra. Madrid: Guillermo de Osma, 2015.

[89] Galería René Métras, Presencias de nuestro tiempo. Millares. Obra y pintura reciente 1965-1966, Barcelona, 9 Marzo-12 Abril 1966 y Manolo Millares. Pinturas y Obras Originales, Barcelona, 9 Octubre-9 Noviembre 1973.   Entre otras colectivas en las que participó Millares en esta galería: Galería René Métras, Presencias, Barcelona, 1-30 Junio 1968; 10 años de Galeria René Métras, Barcelona, 1-30 Octubre 1972; “El Paso”. XVII Aniversario, Canogar, Chirino, Feito, Millares, Rivera, Saura, Viola, Barcelona, 1 Febrero-30 Marzo 1974; Presencias de nuestro tiempo, Barcelona, 1-30 Mayo 1975; Presències del Nostre Temps, 1962-1982, Barcelona, 5 Noviembre-5 Diciembre 1982 y Presencias de René Métras, Barcelona, 1-28 Febrero 1995. No olvidemos también las colaboraciones de Millares con “Correo de las Artes”.

[90] “La necesidad de dar expresión a sus terribles pesadillas -de liberarse de ellas- la que decide de la especial, crispada y arrebatada técnica con que su autor las plasmó.   ¿Y no cabría entender así “mutas mutandi” la pintura de Millares?”, escribirá SANTOS TORROELLA, Rafael. Manuel Millares en su isla. Barcelona: “El Noticiero Universal”, 16/III/1966. También escribió sobre su obra: PERUCHO, Juan. El realismo agresivo de Manolo Millares. Barcelona: “Destino”, 26/III/1966.

[91] Galería Trece, Manolo Millares, Barcelona, 20 Enero-14 Febrero 1976. Se ubicaba en Rambla de Catalunya nº 49.

[92] XXXVII Biennale Internazionale d’Arte: España. Vanguardia artística y realidad social: 1936-1976, Venezia, 10 Junio-10 Octubre 1976. Se mostró también en: Fundación Joan Miró, Biennal de Venècia. Avantguarda Artística i Realitat Social a l’Estat Espanyol 1936-1976, Barcelona, 18 Diciembre 1976-13 Febrero 1977.

[93] Galería Multitud, Crónica de la pintura española de postguerra: 1940-1960, Madrid, Octubre-Noviembre 1976.