MIKI LEAL CONDENSACIONES

MIKI LEAL CONDENSACIONES

Texto publicado en el catálogo
NUEVAS IMÁGENES-NEW IMAGES
Madrid, 2017: El Corte Inglés-Ámbito Cultural, pp. 178-189
[Intervenciones de Alfredo Alcaín, François Bucher, Joan Fontcuberta, Miki Leal, Guillermo Pérez Villalta, Rosa Torres, en el contexto de ARCOmadrid 2017. En colaboración con Ayuntamiento y Comunidad de Madrid].

  

MIKI LEAL: CONDENSACIONES

 

Deriva hacia el paradojal juego de la representación, hay algo en la pintura[1] de Miki Leal (Sevilla, 1974) que subraya la importancia que tienen las metáforas en dicho ejercicio, metáforas que nuestro artista parece casi coleccionar, tentando una pintura como elevada antorcha en la noche de los días. Emblema, tal lugar de comprensión del mundo: arte de las sugerencias y de la intensidad, deviene Leal coleccionista recopilador de imágenes transmutadas en símbolos, revisitando a veces la propia historia de las imágenes y acariciando sus utopías[2], ha sido defensor de la creación considerando esta, casi, un ethos de su propio ser.

Viaje sin complejo entre abstracción y figuración[3], a través de lo barroco y la geometría[4], desde la letra a las formas danzarinas, preguntándose también por las imágenes, algo de su quehacer parece establecerse en un universo fantástico y ensoñador, creando asociaciones misteriosas encarnadas sobre papeles que parecieren tentar lo alucinatorio, cierta letargia o una complaciente inmersión en los arcanos de sus universos interiores, su mikitology[5].     Condensaciones en torno a relatos, narraciones de un contemplador estupefacto, viajan sus representaciones hacia un misterioso mundo, tal un espacio suspendido entre aquí y allá, defensor de la indefinición y de lo ambiguo, por tanto más elogiador de las sugerencias que certezas, desplazado entre el embargamiento poético y un cierto, muy libre, corpus intelectual en donde, además de referencias cultas: arquitectura, artes plásticas[6], literatura, cine, fotografía o música[7], se hallan otros encuentros con formas visuales consideradas impuras, como es el caso de los mensajes publicitarios, que le embargan con frecuencia[8].  Juego de las ilusiones, como energía motora de la creación, pero también manejo de una panoplia de juegos retóricos donde el lenguaje desarrolla un papel fundamental.   Un lenguaje frecuentemente contaminado por la historia del arte, ciertos elementos ilusionistas ubicados en una poética de lo cotidiano, siendo fundamental el diálogo con el espectador, pareciere que exigiéndole un cambio de perspectiva en la contemplación a la par que exige una cierta complicidad de cara a obtener de aquel las necesarias preguntas sobre el proceso de la creación.

Memoria visual que le es propia, expuesto repertorio de una primera persona que ágil, distanciada a la par que medida, entremezcla sin complejo con la inmersión en una cierta malinconia en donde reflexiona nuevamente sobre sí mismo o aspectos vinculados a su repertorio de recuerdos o situaciones: In ictu oculi, rezaba la pancarta que transporta uno de sus aviones pintados, que quien escribe contemplaba en fecha reciente[9].   Viajes, lecturas, objetos que conmocionaran su infancia, recuerdos o músicas…ficción a partir de hechos reales, sin descartar también el desplazamiento hacia el elogio de ficciones ficticias, hay algo de vivencial en los resortes que mueven el quehacer de este pintor novorromántico que parece así complacientemente embargado en un dulce museo-Miki, imaginario y confeso, lugar de reunión de ese complejo corpus atravesado por las imágenes.  Galería de pinturas en una búsqueda desaforada de plenitud, es el intento de atrapar una cierta imagen ideal abastecida desde su imaginario visual, subraya Leal ser otro imaginativo introvertido[10]en el ejercicio de la reconstrucción de su mundo, misterioso y enigmático que parece a veces, más que pintado, devuelto a la arena entre los pecios de la belleza.

Claro, ya dijimos que estamos ante un coleccionista de imágenes. Estas parecen ser el origen de todo: sí, poderosas imágenes devenidas contenedores de energía semejan sus cuadros, ya fuere presentando una imagen abstracta o figurativa viaja Miki Leal entre las imágenes, inagotado, pues partiendo con frecuencia de una imagen estática o su recuerdo, a veces parece pintar con la mirada desapegada de un viajero extranjero que debiere estar alerta a las imágenes en derredor, adaptándose a la sobrevivencia.  Como aquellos viajeros en paisajes exóticos vistos en su infancia, -visitados paisajes lejanos, territorios de papel, contemplados con estupefacción en la colección de “National Geographic”, llegada con puntualidad a la casa familiar-, sentencia así Leal cómo ciertos elementos que se alojan en lo cotidiano, lo que nos rodea silencioso, desapercibido pasa, puede ser también incorporado a la creación. Lo común puede devenir extraordinario.

Insiste Leal, viajero, en sus búsquedas, concediendo a un controlado azar la posibilidad de intervención en su trabajo[11], permitiendo lo que llamará un “Plato combinado”, esto es, un cierto “mezclar los géneros tradicionales de la pintura, de modo que no se sabe si lo que se ve es un retrato, un bodegón o un paisaje. Casi todas mis obras son paisajes y, en tanto que paisajes, son retratos psicológicos, como los bodegones. Me gusta coger ingredientes de cada uno y crear un espacio ambiguo, indefinido”[12].   Pinta el mundo extraño Leal, pareciendo referir desde otro mundo, en monólogo interior mas sin ejercer la soledad, a la par que especula sobre el propio acto de ver, pudiendo ser los universos creados paisajes o ensoñaciones, retratos o paisajes de aire introspectivo, también alegorías, parábolas o epigramas, a la par que plantea el relato de una misteriosa energía desprendida entre las imágenes que son elevadas en el espacio, concibiendo estas desde la tentativa de las innúmeras variaciones con las que podrá abordar un asunto[13]. Muchas de sus preguntas, claro, tienen que ver con la construcción, casi la aparición y presencia de las imágenes en el espacio, crear es referir el enigma de lo visible.   Imagen tentando ser revelada, manifiesto fulgor y fuente de energía, gravita un enigma, decía Emmanuel, sobre la realidad.

Incandescencias, enigmáticas formas poblando el espacio tal los fosfenos que danzan en nuestros ojos al frotarlos, algunas de sus pinturas conservan un cierto aire de esfuerzo, de lucha por emerger.   Al cabo, el titánico afán de Leal por la representación contiene la duda, pues de inmediato sugiere el relato de lo inasible de la representación de las mismas.   Trabaja Leal en concentrado pensamiento frente al espacio a crear, obsesivo y disciplinado, imperioso trabajo que ha emergido, ya se ve, embargado en un quehacer declarada y gozosamente entrópico, un viaje del pintor, ya se dijo obsesivo, en torno a sí mismo, su hoy, los recuerdos, los personajes que le conmocionaron.    Sobre su proyecto en la calle de Preciados escribirá que “tiene una inspiración concreta en la artista y diseñadora Sonia Delaunay, quien, a principios del siglo XX, junto con su marido Robert Delaunay, se instala en España. Aquí, Sonia desarrollo una multitud de trabajos relacionados con el escaparatismo, además de hacerse cargo de la decoración del teatro-cabaret Petit Casino de Madrid. Así mismo, consiguió el apoyo económico para abrir su primera boutique de moda en la capital “Casa Sonia”, que también tendría sedes en Bilbao, San Sebastián y Barcelona. Tomando como referencia la labor de Delaunay y usando como punto de partida algunas imágenes encontradas, pretendo realizar diversos diseños de telas. Diseños que siempre harán alusión a ciertos fragmentos de algunas de mis obras. Estas telas se dispondrán de modo clásico, como si de un muestrario tradicional se tratase. Además, dentro del mismo escaparate convivirán con algunos dibujos y apuntes de los motivos que aparezcan en los diseños de las telas. En definitiva, todo se plantea como una revisión de los ejes que estructuran mi trayectoria y definen mis líneas de investigación. Lo que pretendo hacer es una especie de radiografía pictórica, en la que el espectador pueda ver tal cual es el orden natural de mi pintura, ya que cuando estas telas impresas se coloquen de la forma correcta la imagen se podrá leer con total claridad. En estos diseños provisionales se ha incidido especialmente en la creación de los elementos constructivos del escaparate, los puntos de vista y los detalles perceptibles por el espectador”.   Como los Delaunay, excelentes dibujantes, es Leal defensor del dibujo con la pintura, ha sido también vindicador de la ausencia de fronteras entre los géneros pareciendo entablar, en ocasiones, un cierto embate entre la construcción y la destrucción[14].   También ha preguntado en ocasiones sobre temas clásicos de la pintura. Entre otros aprecio: la sombra, la perspectiva o la búsqueda tridimensional desde ciertas pinturas que parecen preguntar sobre el volumen.

Tentando la pintura desde lo que queda, los restos de un común lenguaje, es Leal elogiador de los anacronismos, defensor de la tradición artística que es capaz de emparentar con un cierto hedonismo creativo, con su elogio de lo sensorial y con el ejercicio en libertad de la pintura a la búsqueda pareciere de la elevación de señales o metáforas que promuevan el autoconocimiento, más que el reflejo de certezas. Ya hemos citado ese paseo libre entre las imágenes, que estudia a la búsqueda de un hilo conductor que permita el comienzo, sin distinción de su procedencia las imágenes, mas también ha vindicado con frecuencia la necesaria emoción para crear, a la par que su querencia matissiana, un cierto sentido universalizador del arte o la defensa de la pintura al aire libre, del natural. Deconstruye y construye impenitente sus imágenes Leal, mostrando también un cierto apego a la improvisación y a la prueba, en ocasiones entrando en zonas de peligro, sin por ello descartar la investigación en torno a los asuntos que representa, abordando también una búsqueda que no excluya, incluso, el goce de tentar un cierto fracaso.

Directo y alegórico, sin abandonar algo de misterio y un poderoso extrañamiento tal una poética alteridad, su exploración pictórica acaba refiriendo, también, de nuevo la melancolía y el deseo, también los propios límites de la percepción. Nuestro pintor eleva sin reparo el juego de las ilusiones, como una exigencia de la energía motora de la creación, contaminado por esos elementos ilusionistas, ciertos juegos visuales que a veces parecen ubicarse en una poética de lo cotidiano que, en ocasiones, semeja transmitir la serena visión de una vida de pintor realizada. Lugares cotidianos son sus creaciones, espacios comunes o transitados donde, empero, suceden hechos extraordinarios. Con frecuencia las imágenes destiladas por el uso frecuente de la acuarela tienen ese aire fluido, como si la elevación de las mismas lo fuese desde un territorio de reserva, tal pájaro solitario[15], algo que también parece sucederle en el aire blando de sus hermosas cerámicas que me han hecho pensar en el aire derretido y blando de las de Claes Oldenburg, mayólicas que Leal plantea, casi, como zurbaranescos homenajes, tal retratos emocionales.

Declarado defensor de la autenticidad[16], “L’art est inutile, rentrez chez vous” (2014)[17], sentencia en una de sus condensaciones, tal pinturas, nuestro artista.

 

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[1] Aun a sabiendas del uso frecuente del papel como soporte, pensamos es adecuado referir “pintura” para referirnos a eso que Miki Leal llamará, con frecuencia, pintar con papel.

[2] Estoy pensando en su exposición “Lo feo no se vende”, 2014 en F2 Galería, Madrid.

[3] Hermoso trabajo abstracto su “Serie Gotelé”, 2009. Acuarela, acrílico y gotelé sobre papel. 95 x 66 cm.

[4] A modo de ejemplo dos cuadros de 2014 que Leal expone en la misma exposición en F2 Galería, antes mencionada: “Juego de lápiz”, a modo de emblema del exceso e “Impresionantes bordes y marcos” o “Juegos de luz”, como ludus geometricae.

[5] http://mikileal.blogspot.com.es/

Título de su exposición del verano de 2009 en la Galería Fúcares de Almagro.

Mikitology no es sólo un título al azar, ni siquiera es ya el guiño que el artista se hacía a sí mismo y al Jazz medio en serio medio en broma, cuando por primera vez decidió llamar así a una exposición. Mikitology es el territorio donde Miki Leal pinta o vive; donde mira otros cuadros, elige escenas de películas, selecciona portadas de discos o descubre libros. Mikitology es un mundo personal; críptico, donde el artista, de forma absolutamente inocente, no permite entrar a nadie, sólo asomarse a ratos a los que nos acercamos con interés y curiosidad, abriéndonos como un perfecto anfitrión sus puertas mientras despliega en el suelo o cuelga en la pared los papeles donde se han ido quedando los restos de las vidas que Miki Leal fabrica en Mikitology”. SOLANO FRANCO, María José. Mikitology. Almagro-Madrid: Galería Fúcares, 2009.

[6] Siempre pienso en uno de sus emblemas, la hermosa recreación de Man Ray en “Careta man”, 2013. Acrílico y acuarela sobre papel. 100 x 70 cm. También las obras reproducidas, “La biblioteca de Kandinsky”, 2014. Acrílico y acuarela sobre papel, 220 x 152 cm. o “Bodegón Rousseau”, 2015. Acrílico y acuarela sobre papel, 220 x 304 cm.

[7] “Blue note”, 2009. Acrílico y acuarela sobre papel. 100 x 70 cm. o “A love supreme”, 2009. Acrílico y acuarela sobre papel. 205 x 150 cm. En esta publicación se reproducen sus “John, Percy, Connie y Milt”, 2014. Acrílico y acrílico sobre papel, 152 x 219,5 cm. y “Hi-Fi”, 2008. Acrílico y lápiz sobre papel, 150 x 205 cm.

[8] Quizás el caso más simbólico sea la explicación del origen de su serie “Miki’s Paper”. O el caso de pinturas como “Tónica Schweppes, Solán de Cabras, Cruzcampo y Coca-Cola”, 2014.
Acrílico y acuarela sobre papel. 220 x 152 cm

[9] Miki Leal. In ictu oculi, 2013. Acuarela y acrílico sobre papel, 152 x 220 cm. Universitat de València. Colección Martínez Guerricabeitia.

[10] El término es de Juan José Tharrats, aplicado a Pablo Palazuelo, y explicado en: DE LA TORRE, Alfonso. Pablo Palazuelo. La imaginación introvertida. Madrid-Alzuza: Fundación Juan March-Fundación Museo Jorge Oteiza, 2010-2011, pp. 8-35.

[11] Miki Leal a: ESPEJO, Bea. Miki Leal. En la pintura cuento lo que callo. Madrid: “El Cultural”, 25/X/2013: “No importa tanto lo que vas a pintar, sino cómo lo haces. Tengo querencia por la improvisación y la prueba continua. Trabajo mucho con el azar; dejo mucho a la pintura que hable, que me diga, que tenga autonomía. Si algo no me gusta lo tapo, lo cambio, arranco un trozo de una esquina, arrugo una parte. Siempre pinto por capas: primero lo que está más lejos y lo último lo que está más cerca, en el mismo orden en el que veo las cosas. Y más que identificar objetos o personas, lo más importante es que la obra transmita sensaciones, impulsos”.

[12] Ibíd.

[13] Miki Leal dixit: “Es una metáfora del trabajo del artista: crear infinitas versiones a partir de un mismo imaginario (…), en la pintura cuento lo que callo. En el proceso de cómo hacerlo, el misterio es fundamental: mantiene la obra abierta. Hay algo de trampantojo, de acertijo, de ventanita extraña. Mi pintura es sensorial. Tiene que ver con cómo se pinta el mundo”.   Ibíd.

[14] Como hemos señalado en ocasiones, el par construcción-destrucción, que ha sido un encuentro clásico ya desde el informalismo debe leerse, antes que como sentencia nihilista, como un impulso a la búsqueda de, también, nuevas formas, de (la verdad de) sus imágenes. Vid., a este respecto: MILLARES, Manolo. Destrucción-construcción en mi pintura. Madrid: “Acento Cultural”, nºs 12-13, 1961.

[15] Título de una de sus obras, pareciere místico homenaje: “El pájaro solitario”, 2009. Grafito sobre papel. 99 x 69 cm.

[16] “Para mí la obra tiene mucha importancia. Una vez hice un proyecto que era sobre el sentido de autenticidad. Para mí lo auténtico, aunque la temática sea una u otra, se tiene que ver dentro de la pintura, del cuadro. Como algo fresco (…). Es el enfrentarte a algo que no sabes qué va a salir y yo soy así, no me comprometo con una idea preconcebida de antemano sino que voy poniendo algo y ese algo me lleva a otra cosa. Pones una señal y vas tirando del hilo y el propio trabajo te va guiando hasta que es autónomo. (…) Incluso debajo de cada pintura hay muchas más porque han podido ser medio destruidas o reconvertidas. Tiene mucho que ver el mundo musical en el que se enlaza con la improvisación. Siempre he tocado jazz y me ha interesado dejar libre la cabeza para el momento de enfrentarte a algo poder estar abierto. (…) Comienzo por algo que es el hilo conductor, ya sea una imagen, un sonido o un color o una mancha en la pared, algo que me da la pista. Eso que sería la armonía y da paso a la improvisación. Hay que tener ojo, saber ver, componer. Pero parto de una cosa blanca no de una imagen”. CAMARZANA, Saioa. Miki Leal: “mi pintura es una especie de puzzle de mí mismo”. Madrid: “El Cultural”, 12/I/2016.

[17] Miki Leal. L’art est inutile rentrez chez vous, 2014. Acuarela y acrílico sobre papel, 152 x 220 cm.